[Clic en la imagen de arriba para volver a la página índice de "Crónica del León"]

Historia del Athlétic Club. Hoy y mañana.

Alineación típica de la temporada 1999/2000. De izquierda a derecha, de pie: Roberto Ríos, Lacruz, Imanol Etxeberría, Urrutia, Javi González y Guerrero. De izquierda a derecha, arrodillados: Felipe Guréndez, Óscar Vales, Joseba Etxebarría, Larraínzar y Ezquerro.

Las dos siguientes temporadas se dieron mal, pese a la continuidad de Luis Fernández en el banquillo. Se llegó al extremo de que en una temporada no se repitió el mismo equipo dos veces, en un bloque que llevaba años jugando junto, y de que el entrenador (sin muchas explicaciones), dejara en el banquillo a Julen Guerrero, que era el jugador franquicia del club. Evidentemente se había llegado al fin de una era y así lo entendió la directiva, que, tras el fin del contrato de Luis fichó a Chechu Rojo (que ya había sido entrenador del Athlétic años antes). Los resultados tampoco acompañaron. El bajón de juego del equipo (del que solo se salva Bittor Alkiza) puso nervioso al entrenador, que perdió un tanto su sitio. Al final se salvaron los muebles de la quema, y poco más. 

Alineación típica del Athlétic Club en la temporada 2000/2001. De izquierda a derecha, de pie: Ezquerro, Lafuente, Urrutia, Alkorta, Guerrero y Urzáiz. De izquierda a derecha, arrodillados: Larrazábal, Del Horno, Orbáiz, Joseba Etxebarría y Larraínzar.

Así, en 2001 volvió a Bilbao Jupp Heynckes, que fue recibido con cariño por la afición. Jupp insufló nueva moral a la plantilla. Con él subieron nuevos jugadores a la primera plantilla: Fran Yeste, David Karanka (hermano de Aitor, que justo esa temporada regresó al Athlétic), Arriaga y otros. Las dos etapas de Heynckes en el club han significado la llegada al primer equipo procedentes del filial de un buen puñado de jugadores jóvenes. 

 Presentación oficial de Jupp Heynckes como entrenador del equipo, junto a Javier Uría (centro) y Julen Guerrero (izquierda).

La temporada 01/02 se hizo una primera vuelta sensacional, pero se perdió fuelle en la segunda, hasta llegar a que en los últimos cinco partidos sólo se sacó un punto. Adiós a la UEFA con la que se soñaba, y eso que la tuvimos cerca. En la Copa del Rey, después de varios años sin hacer nada digno de mención, se llegó a la semifinal, que se jugó contra el Real Madrid y desgraciadamente, ahí acabó la competición para nosotros porque el Real Madrid eliminó al Athlétic Club.

Ismael Urzáiz, en el partido de vuelta de la semifinal jugada contra el Real Madrid.

Para la siguiente temporada (2002/2003) Heynckes tomó nota y cambió la preparación física. La primera vuelta de esta temporada 02/03 es como para olvidarla. Incluso se llegó a estar en puestos de descenso. Pero luego el club remontó el vuelo y en una segunda fase sensacional se llegó a ocupar plazas de UEFA. Por desgracia, el partido definitivo se tuvo que jugar en el Santiago Bernabeu contra un Real Madrid que si ganaba era campeón, y además con el mazazo moral de la muerte del presidente del Athlétic, Javier Uría. Al final se escapó la UEFA. 

Heynckes se marchó de Bilbao un tanto mosca a causa del trato recibido por la prensa. Y en su lugar llegó al club Ernesto Valverde, con quien esperamos que el Athlétic ocupara el lugar que se merece. Respecto a la plantilla, hubo que lamentar la marcha de Bittor Alkiza, pero se contaba con la cantera (como siempre) y con el valor de jugadores que aun siendo jóvenes tenían ya maneras de veteranos: Yeste, Orbáiz, Roberto Martínez “Tiko”, Ezquerro, Aranzubia... Sobre ellos descansaba el Athlétic de entonces. 

En la dirección, Ignacio Ugartetxe sustituyó a Javier Uría. Más tarde ganó la presidencia Fernando Lamíkiz, y comenzó una nueva etapa. 

Javier Uría, fotografiado en la última asamblea de socios que pudo presidir. Descanse en paz.

De este modo llegamos al día de hoy, en que el fútbol español atraviesa otra de sus crisis y otra vez debido al dinero. 

El patrimonio de las S.A.D. se consumió hace años. Las ampliaciones de capital y el dinero de los grandes empresarios que entraron en los clubes, también. Además, algunos de los empresarios que entraron en las directivas de los clubes como socios capitalistas empiezaron a estar hartos del fútbol (otros, por el contrario, descubrieron que el fútbol era un negocio genial con el que hacerse ricos y famosos, y ahí siguen). El dinero de las televisiones se había gastado antes incluso de ingresarlo en las cuentas. Literalmente. Luego se entró a saco en el negocio de los derechos de imagen tanto del club como de los jugadores, y con la venta de productos licenciados, desde equipaciones y material deportivo hasta calzoncillos y preservativos. Pero eso era poco. Lo siguiente fue presionar a fondo a las autoridades municipales para obtener más dinero público procedente de los Ayuntamientos y Diputaciones, con la excusa de la promoción del deporte. ¡Más, más! Ése era el grito de los presidentes. 

Con los clubes instalados como “lobby” de los Ayuntamientos se explica que cuando, por deudas y en aplicación de la ley, se intenta descender a un club de Primera, las directivos de dicho club presionan a Alcaldes y Presidentes de Diputaciones sacando a la calle a sus indignados seguidores. Y les funciona: la ley no se aplica, los clubes no descienden aunque tengan deudas o se nieguen a dejarse auditar por el Estado. Al menos en Primera. Ya reza el dicho popular que el que tiene padrinos se bautiza.

Lo que pasa es que este chollo funciona si tienes nombre y tirón. O dicho de otro modo, si eres de Primera División tienes mucho a tu favor para escapar de la quema. Si eres de Segunda A, uy, cuidado, ya no eres tan atractivo. Y si eres de Segunda B ya puedes darte por muerto. Por eso el último truco (la última trampa) de nuestro fútbol es que no haya descensos de Primera División. En ello anda la Liga de Fútbol Profesional. 

Los clubes de fútbol necesitan dinero, y mucho, para que el negocio siga funcionando, y ya no saben qué hacer para conseguirlo. 

En este panorama, el Athlétic ha hecho lo que parece más sensato, y es ajustar la gestión del club para evitar el despilfarro en tonterías, economizar en lo superfluo, y ser más austeros en la retribución de los jugadores. 

Todo esto sin que el club deje de crecer, que es lo impresionante. La cantera sigue tan firme como estaba. Mejor aún, diría yo, gracias a esa maravilla llamada plan DENA, consistente en aumentar el radio de acción de los filiales del Athlétic a través de los convenios con otros clubes, la creación de “mini-Lezamas”... y la renovación de instalaciones y actividades de la propia Lezama y de los equipos que de ella dependen. 

Ésta es la verdadera herencia de Javier Uría. Sólo por ello ya hay que darle las gracias. Y lamentar que no pudiera ver cómo su plan marcha adelante. 

Más aún, el Athlétic dispone ahora de una sección de fútbol femenino (levantada sobre la base de dos clubes ya existentes) que proyecta la actividad futbolística a la sociedad de una manera más óptima. Con lo que se refuerza la afición a los colores y se abren nuevas vías de promoción de nuestros colores. Y vuelve a demostrarse que lo que al Athlétic Club le interesa es el fútbol por encima de otras consideraciones. 

Tan seguro se encuentra el Athlétic de que su política es la correcta, que ya se planea la construcción de un nuevo estadio que sustituya a San Mamés, que con casi 90 años de servicio al club (¡casi nada!) ya ha llegado al final de su vida útil.

Así finalizo este capítulo, con el Athlétic, en medio de la crisis y el marasmo del fútbol español, como siempre ha estado: fiel a sus colores, a su gente y a su tradición. Como le queremos.

Volver al capítulo 4 (1970-1998)

Volver al Índice de "Crónica del León"

Seguir a la historia de "San Mamés"