El campo de batalla, hoy

El terreno en que se desarrolló la batalla de 1809 ha sufrido importantes cambios a consecuencia del crecimiento urbano y económico de Talavera. Si en 1803 Talavera tenía más de 6.000 habitantes, para caer a 3.538 en 1815 (con un mínimo de 1.970 en 1813), en la actualidad la ciudad tiene más de 80.000 habitantes censados, y una economía que hace que la ciudad esté rodeada de polígonos industriales y urbanizaciones.

El primer cambio notable es la inexistencia en la actualidad del arroyo Portiña. La construcción en 1945 de un pantano (llamado, precisamente, pantano de la Portiña) ha provocado que no fluya agua desde el Portiña hacia el sur. En las fotos de los demás capítulos, correspondientes a dos grandes reconocimientos del campo de batalla en abril y agosto de 2008, puede verse que hay un hilillo de agua en el antiguo cause; hilillo que muere antes de que la autovía A-5 intersecte el cauce. Si bien la inexistencia del Portiña modernamente es más provechoso que otra cosa, ya que así se evitan las crecidas en pleno casco urbano a causa de las lluvias torrenciales (hechos de los que mis abuelos, cuando vivían en el barrio de San Andrés, cerca del alfar del Carmen, fueron testigos) y se consigue que el abastecimiento de agua potable a la ciudad esté asegurado incluso en verano y en sequía.

A continuación incluyo un fotomontaje de la ciudad y su entorno, cortesía del Ministerio de Agricultura y su herramienta SigPac. Este fotomontaje muestra el estado actual de todo el campo de batalla. Tenga paciencia que es grande y tarda en cargarse.

Si se superponen los planos de los capítulos anteriores con este montaje, se verá que el ala derecha aliada se desplegó en lo que hoy es (y lo es desde hace decenios) casco urbano. Así pues las tropas de Zayas, su casi homónimo el marqués, Iglesias, y parte de la de Portago, ocuparon el espacio que hoy ocupan las casas de la ciudad. Incluso la calle donde yo me he criado y vivo.

Desde la basílica (entonces ermita) de Nuestra Señora del Prado (marcada con la letra "A") hasta la orilla del río Tajo, en línea recta, hay 616 metros, según en SigPac. Desde ese mismo punto A hasta el cruce donde se bifurcan las carreteras de Segurilla y Cervera tras cruzar las vías del tren (punto marcado con la letra "B") hay 1.307 metros. Que todo este frente estuvo cubierto por las tropas españolas en 1809 es absolutamente cierto según todos los mapas de época que he consultado para comparar con las fotos satélite.

Más problemático es situar la posición del Pajar de Vergara. Incluso hoy hay discusiones acerca de dónde estuvo, y de si quedan restos del mismos. Yo estoy convencido de que no queda ya nada de él, y respecto a su situación, tengo enormes dudas. Si uno se fija en el mapa, puede ver que hay un área llamada "Dehesa de Vergara". No hace falta ser un lince para deducir que el pajar estuvo en o cerca de allí. Comparando la posición de la Dehesa con los mapas antiguos y tomando como referencia el casi inexistente (e invisible) cauce del Portiña, he situado por convención el pajar en la posición marcada con una "C". Insisto: se trata de una estimación.

De ahí a la cumbre del cerro Medellín (marcada con una "D") hay 2.003 metros en línea recta. Lo que sucede es que dicha distancia no es recta en ninguna de las dimensiones, por lo que el frente cubierto por los británicos hubo de ser mayor y algo más accidentado.

De la cumbre del cerro Medellín hasta el punto en que hemos situado la Casa de Valdefuentes (marcada con una "E") hay 714 metros. Esta distancia es, aproximadamente, la anchura del hueco que tenía Wellesley a su izquierda, y que el 27 de julio pensó que no le suponía amenaza porque los franceses no alargarían tanto su flanco. Luego tuvo que rectificar desplegando en la parte más al norte fuerzas de infantería española, y entre esta infantería y el cerro, caballería. En el punto en que calculo debió estar la retaguardia de la caballería aliada (más o menos por donde hoy discurre la carretera a Segurilla en sentido sur-norte) la amplitud de frente era de 729 metros.

De esta manera se obtiene que el frente español seguía las líneas A-B-C, con una prolongación hacia la orilla del Tajo. Según mi estimación, eso hacen algo más de 3´5 km. de frente. Por su parte los británicos cubrieron más de 2 km. de frente. Esto al principio de la batalla. El día 28, a fin de cubrir el hueco a su izquierda, los aliados debieron prolongar su frente unos 800-1.000 más (si además del "valle" se le añade la falda sur de la sierra de Segurilla).

Quiero señalar dos topónimos interesantes al norte y al sur del cerro. Al norte, "Valdefuentes", de donde toma nombre la Casa. Al sur, "Pedro Gordillo", que era el nombre primitivo del cerro Medellín. De hecho, este nuevo nombre para la altura no aparece sino hacia 1820-30, sin que hasta el momento se sepa con seguridad el porqué del cambio de nombre.

Por lo que respecta al frente francés, sus posiciones en el cerro Cascajal (marcado con una "F") tenían una amplitud de 921 metros desde el borde norte hasta el borde sur. Un frente amplio, pero no hay que olvidar que en él llegaron a agolparse varios miles de hombres y varias decenas de cañones. Debió de ser un sitio bastante abarrotado el 27 y 28 de julio de 1809.

El campo de batalla puede dividirse en tres trozos. El más al sur, situado entre el río Tajo y la carretera del Canal Bajo del Alberche (marcado con una doble "G" en cada extremo), está casi por completo urbanizado por lo que en él no hay hitos históricos que sean reconocibles, excepción hecha de los edificios y del casco urbano de Talavera. El trozo central, marcado con una doble "H" en cada uno de sus extremos, está limitado al sur por el canal y al norte por la autovía A-5. Este trozo no está urbanizado enteramente, pero hay bastante urbanizaciones y polígonos como para que se hayan perdido las trazas de los hitos y viales de 1809. El trozo del norte, situado por encima de la A-5, se encuentra en estado más virgen. En él puede aún reconocerse la parte alta del cauce del Portiña, así como, por supuesto, el Medellín y el Cascajal. El primero de estos cerros es propiedad de la familia Martínez de Medinilla Moro, por lo que no puede accederse al mismo sin su permiso. Por el contrario, el Cascajal es público y puede accederse al mismo desde varios viales. Finalmente, al oeste del pantano de la Portiña existen varios viales de libre acceso que son usados habitualmente para pasear a pie o en bicicleta. Estos viales o senderos naturales permiten llegar hasta las laderas de la Sierra de Segurilla sin mucho esfuerzo.

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