Jean-Baptiste Jourdan

Jourdan

Jourdan con las galas de mariscal.

Nació en Limoges el 29 de Abril de 1762. Su padre era cirujano. Se alistó voluntario en el ejército real francés a los 16 años, pero, siendo de carácter impetuoso, pronto marchó a América para luchar al lado de los continentales contra los británicos, formando parte del regimiento de Auxerre como simple soldado.

Su estancia en Estados Unidos dejó una marca para toda su vida. En América conoció de primera mano los principios republicanos y constitucionales de los padres de los Estados Unidos, a los cuales se adhirió de inmediato, si bien, dado el ardor de su carácter, en su vertiente más extremista. Además, la Guerra de Independencia de los EE.UU. le permitió adquirir una experiencia militar que le sería de gran ayuda. Con el estallido de la Revolución regresó a Francia, donde se enroló voluntario en los ejércitos republicanos.

Regresó a Francia, enfermo, en 1782, y se reincorporó después a su regimiento. Al estallar la Revolución fue nombrado capitán de cazadores de la Guardia Nacional de Limoges. En 1791 era jefe de un batallón de voluntarios (como teniente coronel), y al frente del mismo luchó con distinción en Jemappe y otras batallas. En mayo de 1793 fue hecho general de brigada y dos meses más tarde general de división. En septiembre de ese año se le encargó el mando del Ejército de Flandes las Ardenas, para pasar pocos días después a ser el comandante del Ejército del Norte. Este ejército se encontraba en bastante mal estado cuando se hizo cargo de su mando, pues había sido derrotado por los austríacos, además de que sus soldados estaban mal pagados y abastecidos. Sin embargo, Jourdan tomó la iniciativa y derrotó a los austríacos en Wattignies. Esta victoria le catapultó a la fama a nivel nacional.

Tras su victoria fue reclamado en enero de 1794 a París por Carnot (que había sido algo así como el comisario político del ejército de Jourdan), donde se le veía como el "hombre del destino", tanto por sus cualidades militares como por su ideología republicana y jacobina. Sin embargo, su estancia en París estuvo marcada por su complicación en aventuras políticas, no todas rentables, que le hicieron cada vez más incómodo para su gobierno.

En marzo de 1794, vuelto al frente, fue puesto al mando del Ejército del Mosela, con el que obtuvo la importante victoria de Fleurus. Sin embargo al año siguiente fue severamente derrotado, por lo que fue retirado del mando de tropas después de mandar en jefe varios de los ejércitos revolucionarios que operaban en las fronteras francesas.

Jourdan se marchó a Limoges, donde estuvo casi retirado hasta 1797, en que fue elegido miembro del Consejo de los Quinientos. Los meses en que ocupó su puesto fueron meses de intensa actividad política. Desde su escaño fustigó a los republicanos tibios y a los monárquicos constitucionales, por considerarlos traidores al espíritu de la Revolución. Además su estancia en el Consejo sirvió para hacer aprobar la importantísima ley sobre reclutamiento y organización de los ejércitos, en parte redactada por él. Sin este cuerpo legal la joven república no hubiera podido alzar las tropas que le permitieron derrotar a sus invasores, primero, y luego, ya a las órdenes de Napoleón, conquistar media Europa.

En octubre de 1798, tras renunciar a su escaño, volvió al servicio activo como comandante del Ejército de Magencia, para pasar luego (siempre como comandante en jefe) por el Ejército de Helvetia, y por el del Danubio. Por breve tiempo, pues su actitud prudente le valió ser derrotado por el archiduque Carlos de Austria, y eso le valió el cese en el puesto, alegando razones de salud, tras lo que regresó a su escaño en el Consejo después de haber sido reelegido.

Este nuevo período fue bastante más agitado que el primero. Pese a todo Jourdan ya comenzó a moderar sus posturas y a perder parte de la fogosidad (oratoria y política) que le hicieran famoso en otro tiempo. Su papel en el golpe de Estado de Brumario fue un tanto ambiguo. Los republicanos radicales le consideraban uno de sus líderes, y por ello, un bastión contra Bonaparte. Sin embargo en 1801 el Primer Cónsul Bonaparte le nombró gobernador del Piamonte, cargo que ocupó hasta 1802 en que pasó al Consejo de Estado como senador electo. En enero de 1804 fue puesto al frente del Ejército de Italia. A la llegada del Imperio fue nombrado Mariscal del Imperio y Caballero de la Legión de Honor en la primera "promoción" de mariscales de Napoleón, el 19 de mayo de 1804.

En la campaña de 1805 recibió de nuevo un mando en el ejército, pero a las órdenes de Massena, pues el Emperador no tenía en gran estima las virtudes militares de Jourdan. Al finalizar la campaña (marzo de 1806) Napoleón nombró a Jourdan gobernador general de Nápoles, al servicio y a las órdenes de José Bonaparte. Cuando José fue nombrado (ilegalmente) Rey de España, también le acompañó al nuevo reino, en calidad de Mayor General, equivalente a Jefe de Estado Mayor. Sin embargo este cargo era impotente. Los mariscales franceses en España menospreciaban a José y sólo obedecían órdenes de Napoleón, por lo que el puesto de Jourdan aparecía superfluo y vacío de poderes. Brevemente fue puesto al frente del 4º Cuerpo de Ejército, a principios de 1809.

En la batalla de Talavera Jourdan estuvo siempre al lado de José. Al contrario del parecer de éste o de Victor, aconsejó esperar a que Soult cayera a las espaldas de Wellington para destruirle entre ambos. Un consejo prudente, y que de haber sido seguido por Victor hubiera podido cambiar la Historia, pero era justo el tipo de consejo que ni José ni Víctor deseaban escuchar.

Por esta razón y quizá por otras a finales de 1809 Jourdan solicitó pasar al retiro, cosa que le fue permitida. Hasta 1811, en que volvió al servicio de José nada menos que como gobernador de Madrid. En septiembre de ese año fue nombrado Jefe de Estado Mayor de José, y comandante del Ejército del Centro de España. En marzo de 1813 pasó a ser el Jefe de Estado Mayor de todas las tropas francesas en España. Pese a la importancia de estos cargos, su mando era más teórico que real a causa de la desobediencia de sus mandos subordinados, aparte de que la suerte de las armas ya era decidimente adversa a los franceses, y por eso fueron bien escasos los servicios que le pudo prestar al intruso.

Tras la batalla de Vitoria volvió al retiro. Después de la primera abdicación de Napoleón reconoció a Luis XVIII, el cual le hizo Caballero de San Luis y le nombró comandante de la División Militar de Rouen.

Durante los Cien Días volvió a ponerse al servicio de Napoleón, que le nombró Par del reino, le encargó la defensa de Besançon, y luego le hizo comandante en jefe del Ejército del Rin. Sin embargo, a la vuelta de los Borbones volvió a servirlos, siendo nombrado jefe de la 7ª División Militar, hecho conde primero (1816) y Par del reino en 1819.

En 1830 reconoció como rey a Luis Felipe de Orleans, antiguo subordinado suyo. Por él fue nombrado gobernador de Los Inválidos, cargo que aún ocupaba cuando murió en 1833.

Jourdan

Curiosa estampa de la época que muestra a Jourdan como mariscal. En la misma colección se encuentran dibujos de los demás mariscales de la "primera promoción" de Napoleón.

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