feb 22 2012

Lectura del día (L): “El cartero”, de David Brin

Publicado por admin en Libros

Creo que ya he comentado en este blog que me gusta mucho tanto la literatura como el cine apocalíptico y post-apocalíptico. Quizá sea porque, como tantos otros niños y adolescentes de los años 80, soy hijo del “miedo a la bomba”. Hasta mis profesores del BUP (cuanto más progresista, más) insistían en ello.

Bien, como sea, el caso es que soy capaz de ver películas-bodrio, siempre que sean sobre la materia. Una de ellas fue El cartero, con Kevin Costner como protagonista. No me pareció mala historia. Tenía elementos valiosos como para construir una buena película post-apocalíptica. Pero, por desgracia para la película, estos elementos se montan en un desarrollo demasiado laaaargo de la historia que la hace abiertamente aburrida a ratos. Y cuando el guión se aparta del relato original (ahora puedo juzgarlo), las nuevas escenas carecen de la capacidad de enganchar, aunque tienen más acción.

Con todo, me apunté mentalmente (mira que hace años de ello) que me interesaba conseguir el relato original para poder comparar el filme con el libro. Por fin he conseguido el libro, ya lo he leído, y estoy en condiciones de juzgar.

Por cierto, a partir de aquí comienzan espoilers tanto del libro como de la película, por lo que si no desea que le cuenten uno u otra, no siga leyendo.

La primera diferencia notable entre una obra y otra es que el personaje de Gordon Krantz (el falso cartero) es en el libro un idealista que se inventa una mentira para salir de un apuro y se ve envuelto en ella hasta tal punto que se la acaba creyendo; el de la película sigue el proceso a la inversa: es un pícaro que se inventa una historia para vivir del cuento, pero le envuelven en ella y termina creyendo en el ideal que se ha inventado (e impostado). El primer Gordon no cree que el fin justifique los medios, hasta que al final se convence de que el fin, una de las Grandes Cosas de las que habla a veces, es superior a su mentira y a sí mismo. El segundo Gordon está convencido de que el fin (sobrevivir) justifica los medios (mentir), hasta que al final llega a la conclusión de que la bondad que resulta de su mentira le redime de culpa. Llegan los dos a una conclusión parecida, pero el camino no es el mismo. Y el desarrollo del personaje, por tanto, tampoco.

Esta diferencia no es nada trivial. Los apartes de Gordon Krantz consigo mismo (que llenan más de la mitad del libro y casi la tercera parte de la película) tienen más sentido en el primer caso que en el segundo. Las tentativas de abandono de la superchería también tienen más sentido en el libro: es un Gordon cuya moral (no destruida por la Guerra Fatal) no soporta seguir viviendo de mentiras.

La novela tiene dos puntos de ciencia-ficción que la película omite: Cíclope, el superordenador, y los hombres aumentados. El primer punto no hubiera animado mucho la película, porque de pícaro a pícaro todo hubiera quedado más o menos. El segundo punto, por el contrario, le hubiera añadido a la película unas escenas de acción que podrían haberla animado. El final de la película (la pelea entre Macklin y Gordon) hubiera sido otro. Por cierto, hablando de finales, mucho más sólido (por lo creíble) el del libro que la cursilada de la película.

En varios aspectos la novela se ha quedado anticuada. El miedo a la Bomba se ha transformado en el miedo a la Enfermedad; los holnistas son un enemigo menos aterrador que los zombis o una pandemia. La ciencia-ficción del libro tampoco es nada del otro mundo. Pero la he leído con agrado, y me queda la sensación de que una adaptación más fiel de las escenas que nos narra David Brin en El cartero hubiera hecho funcionar mejor la película.

Un último asunto. Hay una escena en el libro que me ha parecido magnifica porque le da sentido a muchos relatos de ficción post-apocalípticos. Es la escena en la que Gordon Krantz y su patrulla viajan de regreso al valle de Villamette después de haber viajado al sur para pedir auxilio. Una noche Gordon se aleja de la hoguera de su campamento, echa a andar por el bosque, y por un momento se siente tentado a alejarse para dejar atrás la responsabilidad de ser el señor Inspector, la de cuidar la vida de sus carteros, la de ser encargarse de la custodia (y superviviencia) de varias comunidades humanas… y para dejar atrás una vida de impostor que le está requemando. ¿Saben quién me vino a la memoria en ese instante? Al Padre de La carretera de Cormac McCarthy. A este otro personaje literario me lo imagino también liderando por la fuerza de sus convicciones un grupo post-apocalíptico, hasta que les da la espalda para poder vivir protegiendo a su hijo.

En fin, que me ha agradado leer esta novela. Mucho mejor que la película.

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feb 20 2012

Música de lunes (CLXIII)

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feb 13 2012

Música de lunes (CLXII)

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Ayer calló para siempre la voz de Whitney Houston. Descanse en paz. Hoy dejo aquí la que quizá sea su mejor hora, cantando I will always love you en la película El guardaespaldas.

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feb 12 2012

Millones de euros

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Me cuentan que dicen que es un escándalo que la Iglesia Católica reciba un adelanto mensual de más de 13 millones de euros al mes, a cuenta de los impuestos que le cedemos los contribuyentes que queremos hacerlo. Véanse las pruebas del crimen en la página 146615 del PDF enlazado aquí mismo.

Ah, no, espera

Cáritas Diocesana de Toledo, en su reunión extraordinaria de su Junta directiva, ha decidido clausurar el Centro de Atención Integral a transeúntes y usuarios de la Red de Albergues en Talavera de la Reina y rescindir el contrato de los cuatro trabajadores sociales y monitores que lo atienden.

La medida se adopta ante la imposibilidad de continuar adelantando con recursos propios el «elevado coste» de más de 170.000 euros anuales que sufraga la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, según informó anoche Cáritas en un comunidado de prensa. Esta organización asegura que el Gobierno regional ha incurrido en «incumplimientos reiterados» durante 2011 en más de ocho meses, según el calendario de pagos de la propia administración.

Vaya. Qué puñetera es la realidad.

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feb 09 2012

El Messerschmitt español

Publicado por admin en Historia Militar

En una revista checa de aviación la revista rusa World Aviation (Мировая авиация en ruso) número 156 me encuentro con un artículo dedicado al famosísimo Me-109, el protagonista (alemán) de la Batalla de Inglaterra. El artículo cuenta con un interesante apéndice dedicado a los epígonos del Bf-109. Básicamente, en dos de ellos. El primero, el infame Avia S-199, el peor derivado del avión alemán, con mucha diferencia. Aunque durante la Guerra de Independencia de Israel dio buenos resultados, a falta de nada mejor. El segundo, el Hispano Aviación 1112 (clasificado oficialmente como el C.4K, y bautizado por sus pilotos como Buchón por el buche situado bajo el morro), una solución casera para dotar al Ejército del Aire de aviones de combate de primera fila y fabricación nacional.

El esquema de color del Buchón que se adjunta en la revista es el que incluyo a continuación. Bonito ¿no es cierto?

El esquema de color de este aeroplano es de la segunda mitad de los años 50, y pertenece al Grupo 7, con base en Tablada (Sevilla). Aunque el aparato está pintado de gris claro de superioridad aérea, a esas alturas estaba ampliamente superado como caza (el Ejército del Aire ya disponía del reactor F-86 Sabre), por lo que su verdadero rol era el de apoyo al suelo; caza táctico, si se le quiere ver así.

En el Museo del Aire, que se encuentra en Cuatro Vientos, hay un ejemplar de este aparato.

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feb 08 2012

Estudios de uniformes (…y III, supongo)

Publicado por admin en Historia Militar

Pensaba que el asunto de los uniformes del regimiento “Talavera” en América ya estaba cerrado, cuando de nuevo Pablo (muchas gracias) me ha hecho llegar una ilustración relativa a este regimiento. Esta ilustración es la que puede verse en esta misma entrada.

El color de la casaca me tiene desconcertado por completo, puesto que, al igual que ya expliqué respecto a la casaca verde, no me consta que ningún regimiento peninsular de infantería llevara estos colores. Otra cosa distinta es si al llegar a América lograron proveerse de una uniformidad distinta a la que tuvieran. Pero me faltan muchos datos para llegar a poder afirmar algo así.

Por lo demás, la apariencia de este infante se me antoja muy similar a la de otros regimientos peninsulares que se equiparon con chacó de estilo francés “nacionalizado” español y con casacas cortas y pantalones de origen británico. El infante es un cazador (infantería ligera), como lo indica claramente la insignia de la manga izquierda. El detalle del plumero verde en el chacó está acorde con la famosa representación de los infantes de los regimientos de infantería ligera del Marqués de la Romana tocados con chacó y con el plumero distintivo de la infantería ligera.

No tengo mucho que decir acerca del equipo de este infante. El sable de estilo briquet, a la francesa, es correcto para la época. La mochila rígida a la espalda, también. Por experiencia sé que esas mochilas rígidas, con armazón, pesan más y son más incómodas que las de estilo zurrón que dibujaron los hermanos Suhr con las tropas en Dinamarca.

En resumidas cuentas: este dibujo marca bien la línea del aspecto general de las tropas españolas de infantería alrededor de 1813-1815, por lo que el gran experto Juanjo Sañudo me ha mostrado en ilustraciones de época. Ahora bien, el color de los uniformes, y los detalles tales como vivos y colores regimentales, placas y adornos de chacó, son ciertamente dudosos, a menos que se cuente con fuentes documentales sólidas.

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feb 06 2012

Música de lunes (CLXI)

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feb 04 2012

Estudios de uniformes (y II)

Publicado por admin en Historia Militar

El dibujo que ilustra esta entrada lleva por nombre “Oficial y cabo de cazadores 1815-1819 regimiento de Talavera”. Me la hizo llegar Pablo Cuello (gracias por el envío) después de que se lo pidiera a través de Facebook. Es lo que tiene internet.

Respondí que en estos uniformes veía cosas raras. Lo primero, el verde de la casaca, que no se corresponde con ninguna unidad de infantería que yo conozca, puesto que el verde era el color de los cazadores de caballería. Además, en los Estados Militares de 1815 no aparece ningún regimiento de infantería con casaca verde. En segundo lugar, el cabo lleva perfectamente visibles la trompa y las sardinetas que la infantería ligera comenzó a llevar conforme a la reglamentación de 1815. Teniendo en cuenta que el regimiento partió de Cádiz en 1813, y a la vista de lo complicado que siempre resultó equipar de uniformes a los soldados, me extrañaba que hubieran podido renovar el uniforme en 1815 o después. En tercer lugar, el comentario del historiador militar Julio Mario Luqui Lagleyze sobre estos soldados:

Al ser infantería ligera y acostumbrada a la lucha en el monte, sus colores debían ser mas discretos que la infantería de linea. Se buscaba mas invisibilidad, y su uniforme podía ser verde o azul oscuro.

Bien, si el regimiento “Talavera” zarpó de la Península en 1813, seguramente su planta era la ordenada en 1809 para cada batallón de la infantería de línea: dos compañías de infantería de línea (fusileros), una de infantería ligera (cazadores), y una de preferencia (granaderos). Pero el comentario de Luqui Lagleyze parece indicar que todo el regimiento era de infantería ligera, cosa que no es cierta. Hay otro elemento adicional en ese comentario, y es que el color de la uniformidad de los cazadores no se tenía ninguna razón mimética, como en ningún otro ejército de la época.

En el mismo hilo, Daniel Pedrazzoli, de Regimientos de América, me indicó que tras la batalla de Rancagua (victoria realista en 1814) la mitad del batallón recibió este uniforme verde antes de pasar al Alto Perú, mientras que la otra mitad siguió en Chile con su uniforme azul (sic) anterior. No es nada extraño que la infantería española llevara uniforme azul. No sólo porque es lo reglamentado en 1815, sino porque antes de ello un buen puñado de regimientos ya llevaban uniformes ad hoc con casacas de color azul. Ahora, es extraño lo del uniforme verde, y por eso le he pedido a Daniel Pedrazzoli más información al respecto.

Mientras Daniel puede darme la información relevante sobre el asunto, yo he localizado el libro Historia y campañas del Ejército Realista 1810-1820, del ya mencionado Luqui Lagleyze, que promete ser interesante.

El estudio de la uniformidad de este regimiento es interesante per se, pero además hay otra razón para mí. Si pretendo estar en Rancagua en 2014 y en Chacabuco en 2017, tengo que ir correctamente uniformado, como corresponde a los soldados del Rey.

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feb 02 2012

Estudios de uniformes (I)

Publicado por admin en Historia Militar

Estimado lector, fíjese atentamente en la imagen. Dígame: ¿qué uniforme es el que lleva este militar? ¿El de Voluntarios de Estado conforme al reglamento de 1805? ¿Es un ultraveterano (véanse los tres galones de constancia) del 1º de Voluntarios de Madrid? No y no. Fíjese, lector, en el chacó. ¿Le parece un chacó español, aunque sea posterior a 1815? Porque no, no lo es. La escarapela no es roja, y la placa demasiado grande. Vale, lleva las lises de la casa de Borbón, pero usted sabe que las lises no eran un motivo habitual en los chacós españoles. ¿El chacó es español? Definitivamente, no lo es.

Por tanto: ¿qué uniforme es éste? Pues el de una Legión Departamental francesa, alrededor de 1818.

Este ejemplo, el más claro que he visto en los últimos meses, muestra las dificultades que tenemos los aficionados a veces. Nuestra bibliotecas son necesariamente limitadas; nuestra memoria, a veces, frágil; nuestro acceso a los mejores expertos es lento y está limitado por la carga de trabajo y la paciencia (nunca por la generosidad) de dichos expertos… Se puede postear rápido, y se puede postear bien. Hay quien dispone de los recursos para hacer ambas cosas a la vez. No es mi caso. Ni creo que haya ninguna modificación a corto plazo de mis circunstancias como para pensar que vaya a ser de otro modo.

De vez en cuando me llegan consultas sobre asuntos de uniformidad, las cuales se añaden a las dudas que yo mismo tengo que resolver para completar el trabajo que tengo pendiente hacer. Trato de responder a estas consultas con tanta rapidez y exactitud como me es posible. En primer lugar, porque son temas que me entusiasman. Aunque en realidad, en primerísimo lugar, porque estoy muy cansado de ver errores. Errores que se repiten y se replican una y otra vez. No es que yo sea lo bastante experto como para dejar completamente asentado un asunto. Lo que sí soy es lo bastante leído como para dar una primera aproximación satisfactoria. Por lo menos, para no seguir repitiendo errores, cuando existen.

No sé si esto les sonará a los lectores a excusa por mi baja productividad, o a autopromoción por la vía del “sufro mucho” (tan cara a los programas de TV, por cierto, y por ello tan de moda). Hoy no estoy de humor para sutilezas.

En cualquier caso, sirva este ejemplo para mostrar el gran parecido que existía en los uniformes de la época a causa del gran parecido de las modas militares (y civiles), y de las influencias entre las modas de unas naciones y otras, cosa inevitable, entonces como ahora. De ahí se deducen dos argumentos. El primero, bastante evidente, que el parecido entre dos uniformidades no es suficiente como para identificar dos uniformes distintos como el mismo, salvo que haya alguna prueba adicional a favor. El primerísimo, porque va antes del anterior, que no pueden usarse representaciones solamente similares para darle contenido a la hipótesis que uno tenga sobre un uniforme. Cosa que a veces se nos olvida en nuestro entusiasmo por completar datos.

Esto viene a cuenta de un uniforme que mañana mismo espero poder postear.

Por cierto, si quieren saber más de las Legiones Departamentales, Alfons Cánovas se lo explica con detalle.

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feb 01 2012

Una de piratas…

Publicado por admin en Historia

… que van a por el botín y terminan sin él.

España gana el caso Odyssey: las monedas regresarán en pocas semanas

El tribunal de apelación de Atlanta desestima el recurso de los cazatesoros. Ya nada puede detener la ejecución de la sentencia

(…)

España ya tiene listo el operativo de recogida con dos aviones Hercules a punto para partir a Florida y traer de vuelta las monedas, que Odyssey mantiene en unas instalaciones secretas. El juez de Florida ya había ordenado a los miembros de Odyssey devolver al Reino de España la carga de la fragata «Mercedes», que expoliaron secretamente en mayo de 2007. Las 14 toneladas de monedas de plata y oro, además de otros objetos entre los que se pueden encontrar varios cañones extraídos del fondo del mar, viajaron a Florida en un avión fletado desde Gibraltar por los cazatesoros, desatando el escándalo internacional.

Los responsables de Odyssey son derrotados en todos los puntos por la justicia americana que ha determinado que la fragata expoliada, un buque hundido en 1804 durante la batalla del Cabo de Santa María, es un buque de Estado y no un barco mercante, y también un cementerio de casi 300 marinos españoles que se hundieron con sus restos.

Cojonudo. Y a ver si la próxima vez que piratas como éstos se aproximen a nuestras costas están más vivas las autoridades competentes para echarlos antes de que afanen nuestros bienes.

Lean la noticia entera, que bien merece la pena. Y después, si tienen paciencia, lean esta entrevista.

Ah, y finalmente, no pierdan de vista a la referencia a Gibraltar como punto de salida del dinero robado a España.

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