feb 06 2012

Música de lunes (CLXI)

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feb 04 2012

Estudios de uniformes (y II)

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El dibujo que ilustra esta entrada lleva por nombre “Oficial y cabo de cazadores 1815-1819 regimiento de Talavera”. Me la hizo llegar Pablo Cuello (gracias por el envío) después de que se lo pidiera a través de Facebook. Es lo que tiene internet.

Respondí que en estos uniformes veía cosas raras. Lo primero, el verde de la casaca, que no se corresponde con ninguna unidad de infantería que yo conozca, puesto que el verde era el color de los cazadores de caballería. Además, en los Estados Militares de 1815 no aparece ningún regimiento de infantería con casaca verde. En segundo lugar, el cabo lleva perfectamente visibles la trompa y las sardinetas que la infantería ligera comenzó a llevar conforme a la reglamentación de 1815. Teniendo en cuenta que el regimiento partió de Cádiz en 1813, y a la vista de lo complicado que siempre resultó equipar de uniformes a los soldados, me extrañaba que hubieran podido renovar el uniforme en 1815 o después. En tercer lugar, el comentario del historiador militar Julio Mario Luqui Lagleyze sobre estos soldados:

Al ser infantería ligera y acostumbrada a la lucha en el monte, sus colores debían ser mas discretos que la infantería de linea. Se buscaba mas invisibilidad, y su uniforme podía ser verde o azul oscuro.

Bien, si el regimiento “Talavera” zarpó de la Península en 1813, seguramente su planta era la ordenada en 1809 para cada batallón de la infantería de línea: dos compañías de infantería de línea (fusileros), una de infantería ligera (cazadores), y una de preferencia (granaderos). Pero el comentario de Luqui Lagleyze parece indicar que todo el regimiento era de infantería ligera, cosa que no es cierta. Hay otro elemento adicional en ese comentario, y es que el color de la uniformidad de los cazadores no se tenía ninguna razón mimética, como en ningún otro ejército de la época.

En el mismo hilo, Daniel Pedrazzoli, de Regimientos de América, me indicó que tras la batalla de Rancagua (victoria realista en 1814) la mitad del batallón recibió este uniforme verde antes de pasar al Alto Perú, mientras que la otra mitad siguió en Chile con su uniforme azul (sic) anterior. No es nada extraño que la infantería española llevara uniforme azul. No sólo porque es lo reglamentado en 1815, sino porque antes de ello un buen puñado de regimientos ya llevaban uniformes ad hoc con casacas de color azul. Ahora, es extraño lo del uniforme verde, y por eso le he pedido a Daniel Pedrazzoli más información al respecto.

Mientras Daniel puede darme la información relevante sobre el asunto, yo he localizado el libro Historia y campañas del Ejército Realista 1810-1820, del ya mencionado Luqui Lagleyze, que promete ser interesante.

El estudio de la uniformidad de este regimiento es interesante per se, pero además hay otra razón para mí. Si pretendo estar en Rancagua en 2014 y en Chacabuco en 2017, tengo que ir correctamente uniformado, como corresponde a los soldados del Rey.

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feb 02 2012

Estudios de uniformes (I)

Publicado por admin en Historia Militar

Estimado lector, fíjese atentamente en la imagen. Dígame: ¿qué uniforme es el que lleva este militar? ¿El de Voluntarios de Estado conforme al reglamento de 1805? ¿Es un ultraveterano (véanse los tres galones de constancia) del 1º de Voluntarios de Madrid? No y no. Fíjese, lector, en el chacó. ¿Le parece un chacó español, aunque sea posterior a 1815? Porque no, no lo es. La escarapela no es roja, y la placa demasiado grande. Vale, lleva las lises de la casa de Borbón, pero usted sabe que las lises no eran un motivo habitual en los chacós españoles. ¿El chacó es español? Definitivamente, no lo es.

Por tanto: ¿qué uniforme es éste? Pues el de una Legión Departamental francesa, alrededor de 1818.

Este ejemplo, el más claro que he visto en los últimos meses, muestra las dificultades que tenemos los aficionados a veces. Nuestra bibliotecas son necesariamente limitadas; nuestra memoria, a veces, frágil; nuestro acceso a los mejores expertos es lento y está limitado por la carga de trabajo y la paciencia (nunca por la generosidad) de dichos expertos… Se puede postear rápido, y se puede postear bien. Hay quien dispone de los recursos para hacer ambas cosas a la vez. No es mi caso. Ni creo que haya ninguna modificación a corto plazo de mis circunstancias como para pensar que vaya a ser de otro modo.

De vez en cuando me llegan consultas sobre asuntos de uniformidad, las cuales se añaden a las dudas que yo mismo tengo que resolver para completar el trabajo que tengo pendiente hacer. Trato de responder a estas consultas con tanta rapidez y exactitud como me es posible. En primer lugar, porque son temas que me entusiasman. Aunque en realidad, en primerísimo lugar, porque estoy muy cansado de ver errores. Errores que se repiten y se replican una y otra vez. No es que yo sea lo bastante experto como para dejar completamente asentado un asunto. Lo que sí soy es lo bastante leído como para dar una primera aproximación satisfactoria. Por lo menos, para no seguir repitiendo errores, cuando existen.

No sé si esto les sonará a los lectores a excusa por mi baja productividad, o a autopromoción por la vía del “sufro mucho” (tan cara a los programas de TV, por cierto, y por ello tan de moda). Hoy no estoy de humor para sutilezas.

En cualquier caso, sirva este ejemplo para mostrar el gran parecido que existía en los uniformes de la época a causa del gran parecido de las modas militares (y civiles), y de las influencias entre las modas de unas naciones y otras, cosa inevitable, entonces como ahora. De ahí se deducen dos argumentos. El primero, bastante evidente, que el parecido entre dos uniformidades no es suficiente como para identificar dos uniformes distintos como el mismo, salvo que haya alguna prueba adicional a favor. El primerísimo, porque va antes del anterior, que no pueden usarse representaciones solamente similares para darle contenido a la hipótesis que uno tenga sobre un uniforme. Cosa que a veces se nos olvida en nuestro entusiasmo por completar datos.

Esto viene a cuenta de un uniforme que mañana mismo espero poder postear.

Por cierto, si quieren saber más de las Legiones Departamentales, Alfons Cánovas se lo explica con detalle.

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feb 01 2012

Una de piratas…

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… que van a por el botín y terminan sin él.

España gana el caso Odyssey: las monedas regresarán en pocas semanas

El tribunal de apelación de Atlanta desestima el recurso de los cazatesoros. Ya nada puede detener la ejecución de la sentencia

(…)

España ya tiene listo el operativo de recogida con dos aviones Hercules a punto para partir a Florida y traer de vuelta las monedas, que Odyssey mantiene en unas instalaciones secretas. El juez de Florida ya había ordenado a los miembros de Odyssey devolver al Reino de España la carga de la fragata «Mercedes», que expoliaron secretamente en mayo de 2007. Las 14 toneladas de monedas de plata y oro, además de otros objetos entre los que se pueden encontrar varios cañones extraídos del fondo del mar, viajaron a Florida en un avión fletado desde Gibraltar por los cazatesoros, desatando el escándalo internacional.

Los responsables de Odyssey son derrotados en todos los puntos por la justicia americana que ha determinado que la fragata expoliada, un buque hundido en 1804 durante la batalla del Cabo de Santa María, es un buque de Estado y no un barco mercante, y también un cementerio de casi 300 marinos españoles que se hundieron con sus restos.

Cojonudo. Y a ver si la próxima vez que piratas como éstos se aproximen a nuestras costas están más vivas las autoridades competentes para echarlos antes de que afanen nuestros bienes.

Lean la noticia entera, que bien merece la pena. Y después, si tienen paciencia, lean esta entrevista.

Ah, y finalmente, no pierdan de vista a la referencia a Gibraltar como punto de salida del dinero robado a España.

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ene 31 2012

Lectura del día (XLIX)

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Hace pocos días cayó en mis manos un ejemplar de The Art of Warfare in the Age of Napoleon, de Gunther Rothenberg. El ejemplar que tengo es de 1984. No debe de ser la primera edición, puesto que el copyright original es de 1978.

El libro es un poco antiguo, pero para lo que me ha costado… Lo peor es haberle dedicado tiempo a una obra que ha resultado no merecerlo. Pero vayamos a ello.

He ido directamente a lo que más me interesa. Un libro que cuenta la Guerra de la Independencia hasta 1809 en media docena de páginas necesariamente ha de tener muy poca profundidad en su análisis táctico. O ninguna, como es el caso. Los lugares habituales de costumbre. Y no es de extrañar, porque si se revisa la bibliografía, no hay ni una sola obra en español (el mal de los historiadores anglosajones: no saber nuestra lengua). Están nuestros viejos conocidos Napier y Oman. Alguna memoria sobre la guerra (ninguna en español, no le pidan peras al olmo). Eso es todo.

La parte del libro titulada The Soldier’s Trade, en el que supuestamente se cuenta la vida de los soldados (enfocada fundamentalmente en la infantería), desde el equipamiento hasta la vida en campaña, es interesante, pero no aporta nada que no haya leído en otras obras.

Más interesantes son las dos partes siguientes, en las que estudia primero el Ejército francés revolucionario, y luego el Ejército imperial. En este apartado describe los movimientos tácticos en un buen número de batallas. Interesante, pero nada original.

Y he terminado no en la última parte, sino en una sobre los enemigos de Napoleón. He terminado allí porque entre los enemigos del corso no hay una sola palabra sobre los ejércitos españoles. Tampoco sobre los guerrilleros o irregulares. En fin, lo dicho: quien no lee en español malamente puede aportar nada al respecto, y casi hay que dar gracias por ello.

Totalmente prescindible. Va al archivo, pero no vale el tiempo que he empleado en él. Y no tengo intención de leerlo una segunda vez.

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ene 30 2012

Música de lunes (CLX)

Publicado por admin en Música

Hace ya tiempo que no pongo ningún vídeo de Glee. Y no será porque esta serie no esté ofreciendo buena música y buenas interpretaciones. Ésta que hoy pongo aquí, una versión de una canción de Michael Jackson, es espectacular. A la vista de la chispa que salta entre los dos personajes ¿quién puede creerse que los dos son homosexuales (en la serie)?

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ene 29 2012

Ropa antigua (III): botas de infantería

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Uno de los problemas con que nos encontramos los que queremos reconstruir la historia es la falta de información relativa a los elementos auxiliares de los uniformes. Uno de los más importantes es el relativo al calzado. Zapatos así, o zapatos asá, teniendo en cuenta que todos los soldados debían llevar algún tipo de calzado, es un detalle lo bastante importante. La revista rusa Arsenal (Цейхгауз es su título original, Zeughaus transliterado a caracteres latinos, si no me equivoco) da en su número 39 alguna información relevante a este respecto.

En concreto esta revista ilustra la bota de infantería rusa para granaderos. La leyenda del dibujo original dice que es una bota del regimiento de guardias de Ismailovski (o Izmailovsky), y está fechada en 1802.

No es una bota de montar. Si se puede usar este calzado para cabalgar, lo ignoro. Quizá algún jinete de los que leen este blog lo pueda aclarar. En cualquier caso, es un calzado pensado para infantería, tal como se muestra en la ilustración de los (magníficos) guardias de a pie rusos.

Guardias rusos 1802

Aparte del hecho en sí de la hechura de la bota, como puede apreciarse en el dibujo, hay otros hechos interesantes. La bota no llega hasta la rodilla. La pernera del pantalón queda remetida dentro de la bota. Digo pantalón porque si fuera un calzón se vería el borde del mismo justo por debajo de la rodilla, y no es el caso. El aspecto del granadero, en su conjunto, es muy distinto al de las tropas españolas o francesas a cuyas ilustraciones estamos más acostumbrados. Además, me imagino que un guardia de inantería, de entre 1’80-1’85 metros de alto, con 3 centímetros de tacón, más el gorro… debía impresionar, tanto en los desfiles como en el campo de batalla.

Sólo me queda agradecer a Sasha su ayuda con los textos en ruso.

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ene 27 2012

Lectura del día (XLVIII)

Publicado por admin en Historia

Ojo: el comentario de este libro contiene spoilers. Si no ha leído este libro y no quiere que le cuenten su contenido, no siga leyendo este post.

Compré mi ejemplar de El asedio en tapa blanda años después de que saliera en tapa dura, porque para mí los libros no son un lujo, sino una necesidad, y no quiero gastare en uno solo de ellos más de lo realmente necesario. Recuerdo que cuando lo compré, hace ya algunos meses, no me venía a la memoria ninguna crítica reciente ni tampoco el comentario de algún conocido que estuviera leyendo esta obra. Quizá esto hubiera debido ponerme en guardia frente a un libro en el que yo esperaba una novela histórica en el marco del asedio a Cádiz, de 1810 a 1812.

Porque El asedio no es una novela histórica en el marco de las Guerras Napoleónicas. Es más, no es realmente una novela histórica porque los hechos que narra podrían situarse en otra época y en otra ambientación. Los elementos históricos tomados de 1810 a 1812 son prescindibles, de modo que la novela podría funcionar de manera muy parecida en, por ejemplo, el Londres de Sherlock Holmes o la Barcelona de Pepe Carvalho.

Pero es una buena novela, al estilo de Pérez-Reverte: ágil, de lectura fácil y agradable, erudita pero sencilla, con el escenario siempre lleno de personajes que se cruzan y descruzan. Lectura fácil salvo en los capítulos en los que el autor se empeña en mostrarnos que domina los términos marineros mucho mejor que sus lectores. En dichos capítulos la acumulación de términos específicos y descripciones marineras hace el texto poco legible, incluso aburrido. Afortunadamente, no pasa lo mismo cuando entra en detalles acerca de la ciudad de Cádiz. Se nota que al autor le han documentado bien, y que además le han documentado para que cuente a los lectores, no a sí mismo.

Hay escenas de combate, sí, y hay hechos y personajes que no existirían sin el marco histórico del asedio a Cádiz. Pero las escenas de combate no forman parte del núcleo central de la historia, y los personajes que dan forma a estas escenas no aparecen en el centro del escenario sino de vez en cuando porque no son ellos los protagonistas.

La historia relatada es interesante. Atrapa. Va creciendo en emoción y en suspense hasta que se resuelve de una manera muy artificial y poco imaginativa. De hecho, se resuelve mediante un mcguffin inadecuadamente colocado por Pérez-Reverte.

En fin, una novela entretenida y agradable. Una lectura que no está nada mal, salvo ocasionales capítulos de autocomplacencia. Un marco histórico que no determina la novela, pero que está bien contado.

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ene 23 2012

Música de lunes (CLIX)

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ene 17 2012

D.E.P. Manuel Fraga Iribarne

Publicado por admin en Gente ilustre

Mi padre votó toda su vida a don Manuel Fraga porque decía de él que era el mejor hombre de Estado que tenía España a la vez que uno de los políticos españoles más notables del siglo XX. Si nosotros hubiéramos sido gallegos, estoy convencido de que mi padre hubiera sido feliz votando a don Manuel en todos los procesos electorales posibles.

Ha muerto un padre de la Constitución Española. Si no fuera el que es, habría duelo nacional durante días, y ya estarían pensando en dar su nombre a calles y plazas por toda España. Ni don Jordi Solé Tura hace poco, ni ahora don Manuel, van a tener este privilegio, me temo. Cosas que pasan. Pasan, por ejemplo, en ciudades donde hay calles con el nombre de tantos políticos de un cierto partido que parece que todos ellos fueran naturales y fundaran el partido allí. En cambio, sólo se han acordado de los constituyentes del 78 para hacerles obituarios. Cosas que pasan.

Lo mío no es la historia contemporánea. Mi afición principal me aleja de la época, y mis teorías al respecto no son lo bastante sólidas como para poder valorar la figura de don Manuel. Me remito al retrato que le ha hecho un paisano suyo, JdJ, en esta entrada.

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