Feb 08 2010
Feb 05 2010
Historias de terror para un Museo
Desde que he leído este artículo estoy que no me llega la camisa al cuerpo:
El Museo del Ejército ha sido expoliado masivamente. Es la valoración que realizan expertos militares en la materia. Según los estudios que han realizado, sólo una décima parte de los materiales que se exponían en la anterior ubicación, en Madrid, se expondrán en la nueva sede en Toledo. Vea la relación de material dispersado.
Especialistas en historia y museística militar, a los que ha tenido acceso El Confidencial Digital, han concluido que, de las treinta y dos mil a treinta y cuatro mil piezas que se guardaban y exhibían en Madrid, en Toledo se expondrán como máximo cuatro mil.
Por orden del ministerio de Defensa, gran parte del material ‘sobrante’ ha sido diseminado en acuartelamientos, centros militares e instituciones civiles distintas, así como museos de la periferia, con la figura de depósitos ‘temporales’, normalmente por cinco años, pero que en realidad, según opinión de los expertos consultados, “es muy difícil por no decir imposible que lleguen a Toledo”.
Las negritas pertenecen al texto original.
Espero sinceramente que el artículo enlazado esté en un error. Espero realmente que los argumentos esgrimidos en esta carta sean ciertos, y que todo sea una exageración. Espero, de verdad, que cuando abran al fin el Museo en su nueva sede del Alcázar (apertura que, por cierto, lleva ya un retraso de meses), la colección de piezas históricas esté íntegra, aunque por elementales razones de espacio no sea posible exponerlas todas. Espero, en fin, que el Museo, que es patrimonio de todos y cada uno de los españoles que somos y seremos, no esté “indisponible” parcialmente sólo por una cacicada de politicastros. Si así fuera, cuenten con mi desprecio, seguro, pero no crean que, además, me quedaré de brazos cruzados.
Ah, la relación de piezas “temporalmente depositadas” a que hace mención el artículo está en este documento en PDF que aquí enlazo.
Feb 04 2010
Lectura del día (XXIV)
De los libros que formaron el botín de que hablaba el otro día, hoy quiero traer a este blog uno de ellos, en concreto, el que más me ha gustado. Se trata de la magnífica obra Armamento Español en la Guerra de la Independencia, escrito por Juan Luis Calvó Pascual. El armamento a que se refiere el título es el armamento portátil, esto es, las armas de fuego y las armas blancas portadas por los soldados españoles durante la Guerra de la Independencia.
Este trabajo debe además ponerse en relación con otro. Se trata del capítulo titulado Las Arnas de fuego portátiles de los soldados españoles en la Guerra de la Independencia, escrito por José Borja Pérez, e incluido en la obra (ya citada en este blog) La Guerra de la Independencia (1808-1814) El pueblo español, su Ejército y sus aliados frente a la ocupación napoleónica. En mi opinión de aficionado, estos dos trabajos son de un gran nivel técnico, sin perderse en el hilo de su relato, y permiten saber a cualquiera que esté interesado las características del armamento portátil de las tropas españolas.
La obra de Calvó está muy bien ilustrada por una magnífica colección de fotografías que permiten ver con toda claridad los tipos de llaves, de armas largas y cortas, y los detalles de las empuñaduras de los sables. Además de las fotos, hay algunos magníficos grabados (algunos tomados del Tratado del general Morla). Y las explicaciones son simplemente adecuadas para una obra que es ágil de leer y de lo más útil, si uno está interesado en esta época. Grandemente recomendable este libro, en mi opinión.

Por cierto, que el libro trae en su portada a Chóver, el oficial de caballería que fue acuchillado tantas veces como se ve en la ilustración tras haber sido interrogado por los franceses después de la acción de Torrijos-Alcabón, y dado por muerto como consecuencia de ello. Sobrevivió, aunque parezca increíble. Hay que decir que el libro reseñado se publicó en 2009, por lo que tal vez se trate de un homenaje deliberado aprovechando el segundo centenario de la batalla.
Feb 03 2010
Atención al cliente: hay amores que matan
Los dos primeros años de mi ejercicio profesional los pasé en atención al cliente. Allí recuerdo que en uno de los cursos de formación, uno de los formadores (lamento no recordar quién) pronunció una frase demoledora: “Los centros de atención al cliente son cada vez menos profesionales”. Desde entonces hasta ahora han pasado diez años, pero en mi reciente experiencia las cosas no han mejorado mucho.
Recibo al día como media docena de llamadas de operadoras de móviles (incluyendo la mía propia) para informarme de sus ofertas. Ofertas que no me interesan en absoluto porque se basan en ofrecerme un servicio que no quiero ni regalado: una línea fija. Por mucho que oferten (y tampoco es que en precios haya mucha diferencia entre unos y otros) no tengo ninguna intención de cargar con un muerto para conseguir otro producto.
Varias veces les he explicado esto a los comerciales telefónicos, y también que apunten bien mis razones (y me han dicho que lo hacen, además), así como el hecho (y es cierto, aunque crean que voy de listo) de que en un radio de cien metros tengo tiendas de los tres mayores operadores de móviles que operan en España, y por tanto, si necesito algo, sé donde encontrarlos. Da igual: siguen llamando día tras día, desde las 9:30 hasta las 22:00, y hasta a las 14:30, hora de comida habitual en nuestro país. Toman nota, pero insisten. Bueno, tendré que armarme de paciencia, y seguir con mi costumbre de no responder salvo cuando esté de humor para hacerlo.
Podría iniciar acciones legales para que dejaran de darme la lata, pero de momento no voy a llegar a ese extremo. Quizá esta entrada en el blog sea suficiente.
Por si esto fuera poco, hace un par de semanas compramos un electrodoméstico. Las condiciones de compra incluían que lo llevarían a casa (avisando con antelación, claro), y recogerían el viejo. La antelación se redujo a diez minutos, y no se llevaron el electrodoméstico antiguo. Fantástica la orden de trabajo. Cuando llamé al vendedor para quejarme, esa misma tarde, se excusaron con algo que yo ya sabía, que los transportistas no eran empleados suyos, sino una subcontratata. De acuerdo. ¿Y qué? La subcontrata seguía siendo responsabilidad del vendedor, que me la incluyó en el paquete de venta.
Bien, el caso es que cuando llamé al centro de atención al cliente, fueron un paso más allá en el trato. Por el desparpajo y el tono que emplearon conmigo, en lugar de cliente me tomaron por colega. Oh, no me lo tomé a mal. Soy consciente de que, dada la edad de quien me atendió, la culpa la tiene quien no le enseñó a hablar con corrección la lengua española. Particularmente no me preocupa demasiado si gente más joven que yo me trate con esa confianza tan campechana que se acerca a la grosería, siempre que cumplan con su palabra. Y sí, prometieron llamarme ese mismo día y lo hicieron (dos veces), pero también prometieron darme solución en la semana en curso, y tardaron siete días en volver a llamar. La máquina vieja ya se la llevaron, aunque eso no ha significado el fin de nuestros problemas.
Así pues, he estado casi dos semanas (y sigo) entre dos amores que matan, porque me quieren y me estiman como cliente o como colega, pero que con su celo me dan más tormento que soluciones. Por un lado, los que me llaman con una insistencia avasalladora (después de haberles dado explicaciones para que no insistieran) para venderme algo que no quiero. Por otro, los que no pueden cumplir lo que venden, y además tratan de atenderme de colega a colega. En ambos casos, falta de profesionalidad.
Feb 01 2010
Música de lunes (LXV)
Ritmos ochenteros sobre un videoclip también ochentero: la patrulla Blue Angels a lomos de aviones A-4. Un avión muy agraciado estéticamente, y muy ágil. No acabo de decidirme si me gusta más la música que las imágenes.
Ene 30 2010
Lectura del día (XXIII)
Mi amigo Antonio Duarte (conocido ya en esta página por ser el autor del trabajo sobre las Períocas de Tito Livio) me envía una información muy interesante que quiero aquí compartir con mis lectores. Se trata de un artículo acerca de los campamentos romanos en el curso bajo del río Ebro. Estos campamentos son, posiblemente, los asentamientos romanos más antiguos de España, ya que son los que se construyeron durante la Segunda Guerra Púnica para pelear en nuestro suelo contra Cartago. Antes de esto, ninguna fuerza romana había hollado el suelo peninsular.
Estos asentamientos tenían originalmente una única razón: la militar. Estos campamentos le permitieron a Escisión proyectar su fuerza militar hacia sus objetivos militares, las posiciones cartaginesas situadas en y alrededor de Cartago Nova. Y puesto que la maniobra le salió bien, es interesante estudiar su despliegue para entender su éxito. Ahora bien, también estos asentamientos supusieron el comienzo de la romanización de lo que comenzaría a llamarse Hispania no mucho tiempo después. También por ello es interesante el estudio de estos asentamientos: son el origen de una de las claves de nuestra historia.
El artículo está, en formato PDF, en este enlace. Que lo disfruten.
Ene 29 2010
Revisión de los actos del bicentenario (3ª parte de varias)
Ayer estuve en la Biblioteca Central Militar, y allí me encontré con varios conocidos. Normal, por otro lado. Recapitulando algunas de las cosas que se han hecho en Talavera con motivo del segundo centenario, uno de mis interlocutores se lamentó de que en nuestra ciudad no hubiera una exposición permanente que permitiera, al menos, interpretar la batalla. Puso como ejemplo, de paso, que esto sí existe en localidades como Bailén, Calvarrasa de Arriba (el campo de batalla de Los Arapiles), y La Albuera. Remató el asunto diciendo que Talavera no puede excusarse en que es un pueblo, porque no lo es, es una gran ciudad.
Lamentablemente, respondí yo, el que Talavera de la Reina no haya alcanzado plenamente el status de gran ciudad se debe precisamente a detalles como éste. El hecho histórico más conocido de nuestra historia, especialmente lejos de nuestras fronteras, y resulta que no tiene siquiera un sitio en el que exponerse. El que alguna gente haya despachado la efeméride como “batallita” (aún tengo una cuenta pendiente sobre estas declaraciones, pero como siempre tengo más tareas que tiempo para hacerlas) abunda en mi opinión. Otros, por el contrario, hacen caja gracias al turismo y a los visitantes de los museos o exposiciones.
Cerré mi opinión llevándole la contraria a mi interlocutor respecto a otro asunto: que el Ayuntamiento de Talavera no había hecho todo lo posible acerca del segundo centenario. En mi opinión no es así. Podemos discutir si con los medios que tenía se pudo hacer mejor, o gestionarlo de una manera más óptima. Yo estoy convencido de que sí, cosa que hasta los propios concejales del Ayuntamiento saben, porque algunos leen este blog y tienen la paciencia de escucharme cuando hablo de este asunto. Una cosa es hacer lo que uno puede, otra cosa es hacerlo todo bien, y otra tercera cosa (muy distinta) que lo que se pudo estuvo mal. En el caso concreto del bicentenario, algunos de los fallos no pueden cargarse enteramente a las espaldas del Ayuntamiento, y sí buena parte de los éxitos obtenidos. Entre ellos, y en primerísimo lugar, el haberse interesado en serio por la efeméride, y haber allegado recursos para conmemorar lo más dignamente posible.
Desde luego, y volviendo al tema principal, lo que está muy claro para mí es que si no hay museo ni sala de exposición o de demostración de la batalla, este Ayuntamiento no es más culpable de ello que los que le precedieron, y quizá sí sea algo menos culpable que otros, puesto que la conmemoración del bicentenario ha puesto las bases para la existencia de este museo o sala. Otra cosa, también distinta, es que todo quede en nada. Pero de ello tanta culpa tendría el Ayuntamiento como tendríamos los talaveranos por haber dejado pasar la ocasión.
De mi visita a la Biblioteca Central de Defensa me traje un pequeño botín en forma de libros sobre la Guerra de la Independencia. Libros que espero poder comentar en breve.
Ene 24 2010
HispaLibertas (XXV): ciencia
Nuevo artículo de ciencia para HispaLibertas. Otra vez trato el tema del grafeno, los nanotubos de carbono, y sus aplicaciones prácticas. Después de haber visto su uso potencial como captadores ópticos y para la creación de memorias y microcircuitos, ahora viene el uso (potencial) de los nanotubos como baterías, es decir, dispositivos capaces de almacenar energía eléctrica y de liberarla para alimentar a un dispositivo eléctrico. Todo ello, además, libre de químicos, puesto que la energía se almacena mediante el “efecto condensador”, esto es, almacenando electrones usando campos electromagnéticos para contenerlos en la estructura del condensador, que es la de un nanotubo.
Que disfruten del artículo.
Ene 23 2010
Novedades en “eborense.es”, fecha 23 de enero
Dos pequeñas actualizaciones para la web, al menos pequeñas en lo que toca a los contenidos.
En la parte de Colaboraciones, había omitido (imperdonable) la mención del juego Talavera 1809 (complementado por un juego sobre la batalla de Vimeiro), publicado por Multiman Publishing. Este trabajo fue en su día muy exigente y agotador, pero fue divertido, y sobre todo, fue una gran ilusión y alegría el día que pude ver por fin el resultado. Mi primera experiencia seria en el diseño de wargames, y eso que he sido durante muchos años asiduo de este tipo de juegos. Es, sin duda, un trabajo del que me siento orgulloso, y por ello no entiendo muy bien cómo se me pudo pasar mencionarlo.
La segunda actualización es que he colocado una pequeña página de error en la antigua dirección de la página índice del capítulo “Talavera 1809. Victoria en el valle del Tajo”, al efecto de que aquellos que aún tengan activo el enlace a la antigua dirección no se pierdan. Desde esta página, clicando en el link correspondiente, se puede llegar a la nueva dirección.
No voy a hacer lo mismo para el capítulo del Athlétic Club. La razón es muy simple: las visitas son muy pocas y no merece la pena el esfuerzo. Mientars esto no cambie no estoy por invertir en ello mucho esfuerzo.
Por lo demás, las visitas a esta web marchan bien. Con un poco de suerte este mes de enero lo cerraré con 55.000 visitas únicas, que no está nada mal. Si supiera cómo monetizar estas visitas, con, por ejemplo, un céntimo por cada una, esta web se autofinanciaría. Pero el caso es que aún no tengo claro un caso de negocio que me sirva. En fin, tampoco es una prioridad.