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jul 22 2016

Revista “Antena”, número 195

Publicado por en Astronomía,Ciencia,Telecos

Hoy toca entrada de autobombo, a falta de otra cosa mejor.

La revista “Antena” (órgano oficial del COGITT), en su número 195, publica un artículo firmado por mí, titulado Hablando desde Plutón, en el que trato de explicar el funcionamiento y capacidades del sistema de RF de la sonda New Horizons, que ahora hace un año llegó a Plutón y nos mostró las primeras imágenes reales del planeta enano. Enlazo aquí el PDF completo de la revista. Mi artículo, si quieren leerlo, está en las páginas 12 a 16 del PDF. Si descubren algún error o dato mal traído, no duden en contactar conmigo para señalármelo. Gracias.

Plutón fotografiado el 14 de julio de 2015. La misma foto, con mayor resolución, ilustra el artículo. El “corazón” del planeta es en realidad una depresión (quizá una cuenca de impacto) llena de hielo de nitrógeno con icebergs de hielo de agua.

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feb 21 2016

Einstein el judío

El 14 de septiembre de 2015 el observatorio LIGO detectó por primera vez en la historia ondas gravitacionales. La noticia no se dio a conocer hasta el pasado día 11 porque los científicos estuvieron dando vueltas a los resultados para asegurarse de que no había ningún error. La fuerza gravitatoria es la más débil de las cuatro que forman el Universo, y es fácil equivocarse en estas mediciones. Es curioso: la gravedad es la única fuerza que es capaz de deformar el espacio, y a la vez es la más débil. Por eso ha sido tan complejo captar las ondas gravitacionales. Para ello ha hecho falta no solo un instrumento tan sensible como el LIGO, sino un “experimento” extremo: dos agujeros negros de 36 y 29 masas solares que tras orbitar uno sobre otro se fusionan para dar lugar a un único agujero negro en rotación. Asombroso. Por cierto, que Einstein era de la opinión de que los agujeros negros no existían, que eran una simplicación tan extrema de sus ecuaciones que no podía existir en la realidad. Bueno, pues se equivocaba.

Con todo, lo más asombroso de esta noticia, para mí, ha sido algunas de las reacciones que ha provocado. En varios foros de medios de comunicación digitales generalistas, y en algún foro especializado en astronomía, aunque no expresamente para profesionales, me he encontrado mensajes de desprecio hacia Albert Eisntein. Hasta donde he podido entender los harjumentos son dos:

Uno: Einstein fue un estudiante mediocre, como lo prueba el hecho de que no terminó el Bachillerato y que luego solo encontrara trabajo en la Oficina Federal de la Propiedad Intelectual de Suiza, en Berna, por lo que no pudo nunca desarrollar la Teoría de la Relatividad por sus propios medios.

Dos: Einstein robó todos sus desarrollos científicos de las patentes que pasaban por sus manos en la dicha Oficina.

La conclusión a la que llegan los defensores de estos harjumentos (a veces defienden los dos a la vez, no obstante ser contradictorios entre sí) es que Einstein es solo el monigote que alguien (comience a sonar la banda sonora de Expediente X aquí) se inventa para que la Teoría de la Relatividad tenga bombo. Porque la Relatividad es un bluff judío (comience a sonar música judía; no, mejor, comience a sonar la banda sonora de Los payasos de la tele), y necesitaban a Einstein, el judío. Como suele ser habitual en esta gente, finalizan siempre sus intervenciones con un ¡Lean, lean! ¡Einstein no publicó nunca nada! ¡Saquen sus propias conclusiones!

Efectivamente, Einstein no publicó nada. Pero nada de nada. Impasibles al ridículo, replican que estos escritos forman parte de la maskirova tendida alrededor de Einstein. En realidad lo que querían decir es que no publicó nada entre 1902 y 1909, que fue el período en que trabajó en la Oficina. Exactamente, en esa época no publicó nada. Pero nada de nada. Esta nada incluye el trabajo sobre el efecto fotoeléctrico por el que le dieron el Nobel en 1921.

¿A qué viene todo esto? ¿Cómo es posible no solo tal grado de ignorancia científica sino de indigencia histórica? Me cuesta trabajo creer que haya fanáticos del nazismo, o siquiera del antijudaísmo, como para ser capaces de afirmar sin ruborizarse (con todo el papo, que diría mi abuela) semejantes barbaridades. Incluso cuando este bluff judío se demuestra una vez más científicamente exacto. Y llevamos así un siglo. Otro tanto a favor de don Alberto. Y los que le quedan por marcar.

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