Archivo de la categoria 'Historia Militar'

ago 29 2010

Lectura del día (XXXV): el general Ruffin

Publicado por admin en Historia Militar

La Revista General de Marina, en su número de julio de 2010, trae un estudio biográfico sobre uno de los protagonistas de la batalla de Talavera, el general de división François Amable Ruffin. Firma el artículo Juan Torrejón Chaves, de la Universidad de Cádiz.

Aunque este artículo traza el perfil biográfico de Ruffin a lo largo de toda su vida, se centra sobre todo en su desempeño durante el asedio de Cádiz y durante la batalla de Chiclana (5 de marzo de 1811). Para esas fechas seguía siendo el comandante de la 1ª división del Cuerpo de Ejército del mariscal Victor, y su división seguía compuesta por el 9º ligero, y el 24º y 96º de línea, tres regimientos veteranos de Talavera. Muy mermados de fuerzas, por lo que queda indicado en el artículo. Sobre nuestra batalla no se cuenta nada: en una relación de combates en los que Ruffin está presente es uno más de la lista. El artículo carece de una ilustración que nos muestre como era Ruffin, pero a cambio tiene un detalla del cuadro de Lejeune sobre la batalla de Chiclana que es interesante de ver. Lejeune sirvió en España, y fue testigo del paraje del combate apenas unos días tras el mismo, pero no tomó parte en él.

Ruffin, por supuesto, sí. De hecho, fue tan malherido en el combate que se le dio por muerto. Hecho prisionero por los británicos, se pensó que estaba restablecido, pero murió antes siquiera de desembarcar del buque que le llevaba, prisionero, al Reino Unido.

Creo interesante señalar aquí este artículo porque, hasta donde yo sé, no hay ninguna monografía tan extensa sobre el general Ruffin en lengua española. Si tienen ocasión de hacerse con un ejemplar de esta revista, no lo duden.

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jul 31 2010

Enlace del día (IX y X): uniformes españoles y sitios de Gerona

Publicado por admin en Historia Militar

Apatrullando la web, como en otras ocasiones, me he encontrado con la colección de uniformes españoles de la Guerra de la Independencia que aquí enlazo.

La mayor parte de ellos son obra de Félix Xunclà, del cual no tenía noticia hasta hoy. Navegando un poco por la web, creo que es uno de los responsables del sitio Pedres de Girona, web dedicada a la historia y el urbanismo de la ciudad de Gerona. En esta web hay un apartado específico de la época de la Guerra de la Independencia, aquí. En este apartado se incluye documentación muy interesante sobre el asedio de la plaza en 1809. Y estos documentos están ilustrados con los dibujos de uniformes del enlace de arriba del todo.

No quiero terminar esta entrada sin decir que las láminas de uniformes que han incluido en el foro de Total War carecen de análisis crítico, por lo que su valor como documentación histórica es algo limitado. Los dibujos de Xunclà, en un primer vistazo, me parecen basados en los Estados Militares de 1806 y 1807, y también en las láminas de los hermanos Suhr, por lo que su aval histórico es bueno. En cambio, no puedo decir lo mismo de otras láminas, muy especialmente las que están sacadas de la obra del conde de Clonard.

Como sea, es una colección interesante de uniformes. Que ustedes lo disfruten.

Ah, y no dejen de visitar la web Pedres de Girona, que tiene un aspecto magnífico.

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jul 27 2010

Lectura del día (XXXIV)

Publicado por admin en Historia Militar

Del Manual del soldado español en Alemania (editado por la Fundación del Instituto de Empresa). Capítulo VII: Breve instrucción para la conservación de la Salud de los Soldados.

Como la fuerza de los Exercitos dependen principalmente de la conservación de la Salud de los Soldados, todo lo relativo á este obgeto es de la mayor importancia.

(…)

La sobriedad y la limpieza son dos requisitos esenciales para la Salud. Aunque el exéso (sic) en la Comida, no sea por lo comun, un vicio á que esten expuestos los Soldados, debe no obstante recomendarseles la Sobriedad; porque pueden faltar á ella, ya sea con el Vino donde abunda, ya con el aguardiente ó con el uso de otros Licores fermentados. Los excessos de este genero, no solo son perjudiciales á la Salud, sino que ocasionan faltas graves, y las mas contrarias á a la disciplina militar.

La limpieza, ó el aseo del cuerpo, de los vestidos, y del alojamiento, es un obgeto igualmente indispensable para la conservación de la Salud, y el qual no puede recomendarse demasiado á las Tropas.

La piel del hombre, y de los animales está cribada de pequeños orificios inperceptibles llamados Poros, por los quales se exhalan humores superfluos del cuerpo, que se llaman transpiracion, y sudor. Por falta de limpieza en el cuerpo, los referidos Poros se obstruien, la transpiración no se ejecuta como es menester, y se originan varias enfermedades cutaneas. (…)

Lo que contradice grandemente la imagen habitualmente puerca que se tiene, por ignorancia, de las tropas de la época. Reminiscencias de los westerns de Hollywood, supongo, puesto que en esas películas todos los soldados mexicanos o en general hispanos llevan el uniforme sucio, sudan como puercos, y tienen aspecto de no haberse mojado por fuera en un mes.

¿Y si no se pueden seguir esos consejos, como le sucedió a Rafael de Llanzá y de Valls en Rusia? Pues sucede lo siguiente:

Yo me desnudé un día, después de 5 ó 6 meses que no lo había hecho, y me espanté de verme los muslos; podían empuñarse por cualquier parte; cubierto el cuerpo de un cutis denegrido con una cierta escama. A esta espantosa flaqueza se unía una infinidad de pequeños animales que se llaman (ilegible), que nos consumían y devoraban.

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jul 24 2010

Lectura del día (XXXIII)

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Gracias al FEHME me ha llegado un libro (en dos volúmenes) de lo más interesante. Se trata de la obra De Molise a Cataluña, coordinada por Vittorio Scotti Douglas. En esta obra se publican en español, creo que por vez primera, varios escritos del oficial napolitano Gabriele Pepe, que anduvo por tierras españolas durante la Guerra de la Independencia con su regimiento. Toda la obra es de lo más interesante, pero especialmente su escrito Galimatías 1.

En este escrito narra sus andanzas desde que sale de Capua en el verano de 1807 con su regimiento hasta octubre de 1809, frente a la plaza sitiada de Gerona. Este escrito es un diario de viaje a la vez que un diario de operaciones, y por lo que llevo leído es de lo más interesante para hacerse una idea de la situación de Cataluña en los primeros meses de la guerra (llegó a Barcelona en febrero de 1808).

La obra no termina ahí. Hay un segundo Galimatías, y entre uno y otro un Manuscrito Intermedio, por el que podemos saber de sus vicisitudes desde enero de 1812 hasta enero de 1814. Además, incluye esta obra el “Informe Aquino”, un informe escrito presuntamente por Pepe, y en el que se relatan desde el punto de vista oficial las operaciones en Cataluña de los napolitanos y otras fuerzas, hasta aproximadamente la caída de Gerona.

No es una obra barata, pero su presentación es magnífica, y su valor histórico algo fuera de serie. Altamente recomendable. Además, está en español y en su original italiano, por lo que se añade su valor filológico.

No quiero cerrar esta entrada sin hacer en voz alta una pequeña reflexión, recordando las palabras de Charles Esdaile el año pasado por estas fechas, acerca de que no hay en España una producción literaria semejante. Y tiene razón. Esdaile apuntaba un motivo: en España no había un mercado literario para ello que sí había en el Reino Unido. No lo dudo, de la misma manera que tampoco dudo de otras razones.

Una de ellas, ahora que caigo, está en el hecho de que, por lo que llevo leído de esa época, los testimonios y los cuadernos de viaje se escriben cuando sus protagonistas salen al extranjero. Parece como si el viaje dentro de la propia patria no fuera tan interesante, o como si incluyera cosas sabidas por los lectores, y que por ello no merece la pena relatar. La experiencia en propia tierra se añade para no mutilar el relato, como hace Pepe en sus escritos, o como hace Erckmann-Chatrian, o, más cercano, como hace Llanzá.

Lástima de Episodios Nacionales narrados de puño y letra de los protagonistas.

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jun 29 2010

Lectura del día (XXXII)

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La lectura del día de hoy supongo que alegrará a más de uno de los recreadores históricos que lee este blog. De una carta firmada por el teniente coronel Alexandro O’Donnell, del regimiento Imperial Alexandro (formado por personal español). La carta lleva fecha de 22 de septiembre de 1813:

Relación de prendas de Bestuario (…) que cada uno necesita:

1 Capote

1 Casaca

1 par de Pantalones de Paño

1 id de Lienzo

1 par de medios Botines

3 camisas

2 pares de medias

1 Corvatín de Cuero

3 Pares de Zapatos

1 Mochila con tres correas para atar el Capote

1 Shaco con escarapela

1 Gorro de Cuartel

(…)

1 fusil con bayoneta, cinturón, cartuchera, sacatacos y destornillador

40 Cartuchos y 4 Piedras

Para cada uno 1 Bidón de oja de lata pa aguardiente o vinagre

1 Olla y tapadera de oja de lata pa cada 10 hombres

Los Sables de los Granaderos, sargentos y Cavos son de mala calidad y será conveniente reemplazarlos. Son 500.

Primera noticia (para mí) de que los cabos llevaran también sable. No obstante, así está escrito.

En cuanto al listado de dos pantalones, y no sólo uno, supongo que se debe a que un pantalón es para el invierno (el de paño, que era, por definición, una tela muy tupida, generalmente de lana) y el otro para el verano (el de lienzo, más ligero porque estaba hecho de lino o de algodón). Me gustaría enormemente saber la altura de los medios botines, y si se llevaban por fuera o por dentro del pantalón.

En fin, no está nada mal disponer de esta relación de enseres.

La carta del teniente coronel O’Donnell está tomada de la obra Memorias de soldados españoles durante la Guerra de la Independencia (1806-1815), editado por el Instituto de Historia y Cultura Militar. Una obra magnífica por su contenido.

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jun 20 2010

Enlace del día (VI)

Publicado por admin en Historia Militar

Navegando un rato por la red, con un solo ojo, por supuesto, me he encontrado con este especial del diario El Correo sobre la Guerra de la Independencia. No lo he mirado todo, la verdad, pero en general puedo avanzar que lo que he podido mirar es más de lo mismo, nada original ni nada nuevo. Claro que, por otro lado, el que un diario del peso de El Correo dedique espacio a un monográfico sobre este tema me parece un paso adelante muy importante.

Si acaso, de todo el especial, lo más reseñable es esta página, en la que hay un recopilatorio de música. Como mi cultura musical es muy escasa, no me atrevo a hablar de la calidad de cada uno de los temas. Además, conviene decir que no toda la música española enlazada es de época. La Marcha Granadera y la Marcha Fusilera, hasta donde yo sé, lo son, pero hay otras canciones que, si no me equivoco, son modernas, de principios del siglo XX. En cualquier caso, ahí dejo el enlace. Que disfruten.

Por cierto, y como curiosidad. El dibujo que ilustra la parte de música “aliada” muestra a un grupo de oficiales franceses. Si no me equivoco, la imagen está tomada de uno de los libros de la serie “Guerreros y Batallas” de la editorial Almena. En cambio, el dibujo que ilustra la música “francesa” sé muy bien que está tomado de mi propio libro sobre la batalla de Talavera publicado en 2004 por la misma editorial. Se trata  de una reunión del cuartel general del Ejército de Extremadura, con la presencia del general Cuesta (que es el que señala sobre el mapa), así como de otros altos mandos como el general Zayas. El dibujo es nada menos que del maestro Dionisio A. Cueto.

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may 28 2010

El infante del futuro, o así

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La foto que precede a estas líneas salió publicada en la página 6 del diario La Razón, en su edición impresa, el pasado día 25. El pie de dicha foto dice:

Un “soldado universal” para nuestras tropas

La ministra de Defensa, Carme Chacón, anunció ayer durante su visita al Centro de Adiestramiento de Doctrina del Ejército de Tierra en Granada que el sistema Combatiente del Futuro (COMFUT) empezará a ser utilizado a partir de junio de 2011 en las misiones de las tropas españolas en el exterior. El COMFUT constituye un sistema de armas que pretende dar a los soldados, oficiales y suboficiales más garantías y una mayor capacidad para combatir. El equipo que presentó ayer Chacón pesará un máximo de 30 kilos y permitirá a los soldados estar comunicados entre sí. En la imagen, una soldado equipada con las últimas tecnologías presentadas ayer.

He encontrado una noticia en la web de dicha diario, ésta, que amplía un poco la información impresa.

La verdad: he mirado la imagen y no me ha dicho gran cosa de bueno. He leído la noticia, y aparte de esas garantías (¿de qué?) que no se explican, y la mejora del peso del equipo de combate de los 36 a los 30 kilos, tampoco me dice nada bueno.

¿Saben porqué? Porque hasta un estudioso marginal de la historia militar, como yo, sabe que un legionario romano cargaba un peso de entre 30 y 45 kilos al marchar, pero que no luchaba con ello; que un soldado de la época napoleónica tenía un equipo que pesaba entre 25 y 35 kilos, pero salvo que le sorprendieran en mal momento, no peleaba con este peso a los lomos; que un infante alemán, de esos que en 1914 intentaron ejecutar el plan Schlieffen, cargaba con más de 30 kilos de peso, pero que no se pretendía que cargara con ese peso durante el combate. Y he aquí que en los albores del siglo XXI el equipo de campaña de un soldado español pesa 30 kilos, y aun gracias, que se lo han aligerado en 6.

Sucede que soy sólo un estudioso marginal de las tácticas militares contemporáneas. Pero creo que pretender cargarle a cada combatiente de infantería con 30 kilos de equipo, y pretender que eso es bueno para él, significa lastrarle, y al hacerlo así, el infante pierde capacidad de maniobrar, correr y saltar. Frente a enemigos como los que nuestras tropas se han encontrado en Iraq, Afganistán, Líbano, etc., eso es darles demasiada ventaja, creo yo.

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may 25 2010

Cartago Nova 209 a.C.

El sábado pasado supe que había salido ya el último trabajo (el 15º, que se dice pronto; conozco catedráticos de Universidad con menos monografías publicadas) de mi amigo José I. Lago. Se trata en este caso del libro titulado Cartago Nova 209 a.C. La primera victoria de Escipión en España. Como el título indica, se trata de un estudio de la campaña que llevó a Escipión “el Africano” a hacerse con Cartago Nova, nuestra Cartagena, la capital del imperio cartaginés en suelo peninsular, durante la Segunda Guerra Púnica.

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Recomiendo vivamente a los interesados la lectura de este libro. Creo que desde el punto de vista histórico es un trabajo soberbio, y además es ameno por la manera de relatar los hechos que contiene. Incluye, por si eso fuera poco, unas magníficas ilustraciones de Ángel García Pinto, que una vez más se ha superado a sí mismo con este trabajo.

Estas razones serían suficientes como para anunciar en este blog este trabajo, pero es que hay dos razones más, razones personales en este caso, que me mueven a publicar la existencia de este libro.

Tuve la inmensa suerte de estar presente en la excursión histórica en la que recorrimos Cartagena José I. Lago, Antonio Duarte (a quien está dedicado el libro), y nuestras respectivas esposas o novias. Poder escuchar los detalles de la topografía urbana de Cartagena (la de entonces y la de ahora), y cómo situaban los hechos del año 209 a.C. sobre el terreno, de labios de dos grandes expertos como Antonio y José I., y darse cuenta de cómo iba naciendo la historia narrada en este libro, es algo que constituyó una experiencia magnífica, como me imagino que lo sería para cualquiera de los que disfrutamos con la historia en vivo.

La segunda razón personal es que José I. Lago me ha hecho el honor de incluir en el libro un texto mío. La cosa empezó porque en su día Antonio Duarte manifestó su extrañeza por la disposición de los ejércitos púnicos en España. Básicamente, el esquema defensivo púnico presentaba tres masas de maniobra separadas por varios cientos de kilómetros, dejando al descubierto su base principal (Cartagena), y sin amenazar de cerca la base principal romana (Tarragona). Antonio no veía lógica en estas disposiciones. Yo, en cambio, sí le vi cierto sentido a este despliegue, y así lo expliqué en varios correos que cruzamos Antonio, José I., y yo. De la misma manera, y precisamente a causa de este despliegue que a mí me parecía correctamente preparado, expliqué las razones por las cuales yo entendía que estos tres ejércitos se vieron incapaces de reaccionar después de la toma de Cartagena, y que no son mías originales en absoluto, sino que están tomadas de las teorías de Liddell Hart. Me alegra sobremanera que mis ideas, que no son más que conjeturas, sean estimadas lo bastante como para figurar en este libro. Muchas gracias.

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may 04 2010

Artículo de Juan José Sañudo en “Cuadernos del Bicentenario” (2ª parte y final)

Publicado por admin en Historia Militar

En esta segunda (y última parte) voy a comentar el contenido del trabajo citado en lo que se refiere a la batalla de Talavera. La primera parte está escrita aquí.

En este capítulo he visto menos innovaciones que en los otros tres, quizá porque se trate ya de un tema que contaba con estudios previos de mayor alcance. Quizá la mayor de todas sea la que se refiere al orden de batalla de las tropas españolas. Esta mejora y avance es fruto exclusivamente de la publicación de parte del archivo personal de José Luis Reneo, cosa que (como ya he escrito en varias ocasiones), se produjo en nuestro libro Talavera 1809: la batalla, la ciudad, sus gentes, y gracias a la generosidad del propio José Luis Reneo. Estoy convencido de que estos datos aún pueden dar más jugo en cuanto las cifras de soldados puedan ser llevadas a un plano de la zona. Pero eso es otra historia…

En primer lugar hay que destacar que ofrece un relato coherente y sin fisuras de tiempo respecto a los combates que tuvieron lugar en o cerca de Casa de Salinas, y en los que también tomaron parte tropas españolas (detalle omitido por todas las fuentes británicas que conozco).

Después, narra con la misma coherencia los sucesos de la noche del 27 al 28 de julio. Estos sucesos son muchas veces oscurecidos por uno solo: la supuesta fuga en masa de las tropas españolas del ala izquierda. Usada, además, con como parte del relato de los hechos, sino como categoría apta para la propaganda.

Bien, como afortunadamente Sañudo es militar de carrera, explica los sucesos de aquella agitada noche en clave de movimientos militares. Y entonces lo que sucedió aquella noche toma otro color. Primero, porque comienza a tener sentido, y segundo, porque como historia, resulta tener los flancos y la retaguardia bien cubiertos.

El artículo incluye otras novedades: publica Sañudo que las tropas del duque de Alburquerque pasaron la noche cerca del cerro Medellín (el testimonio es del propio duque, si bien conviene aclarar que no puede afirmarse que estuviera allí por órdenes de Cuesta) y también que la división de infantería del mariscal Bassecourt estuvo a disposición de sir Arthur desde las primeras horas del día 28. Y que fue desplegada en la sierra de Segurilla para apoyar el ala izquierda de la caballería de Alburquerque (según palabras del general Eguía).

Esto indica que la percepción que tenía sir Arthur del punto más sensible de su línea de batalla varió no ya el día 28, sino la misma noche del 27. En su artículo indica Sañudo que sir Arthur cubre el Pajar de Vergara con fortificaciones porque su mayor preocupación era el punto de enlace con las tropas españolas. No afirma (cosa que yo sí he hecho) que esperara en él o cerca de él el choque con la masa francesa, y de ahí (en mi opinión) su menor preocupación por su ala izquierda hasta que tuvo las pruebas evidentes de que ése era el punto escogido para el mayor empuje francés. Por otro lado, si el movimiento de tropas que permitió cerrar el valle (Sañudo lo llama nava, que quizá sea un término más adecuado) comenzó al amanecer del 28, esto cambia un tanto la percepción de la maniobra francesa, y no para bien. Dicho de otro modo: el ataque francés sobre el cerro Medellín tenía su flanco derecho expuesto, por lo que sus probabilidades de éxito no eran muy altas ya desde el comienzo.

Una última cuestión acerca de este artículo. Aviso a los interesados de que la lectura del mismo es compleja, y a veces hasta aburrida. La razón para ello está en que el coronel Sañudo ha elegido para su artículo un estilo en el que el relato de los hechos se ve interrumpido por la inserción de los testimonios de primera mano, tanto de los partes oficiales como de los testigos de los hechos. Esto hace que el relato de los hechos no sea muy fluido, y también que a ratos presenta repeticiones o saltos hacia atrás según los testimonios presentan duplicidades o saltos en su propio relato. Incluso así, es un trabajo que resulta imprescindible para el conocimiento y la crítica de los hechos militares sucedidos en el verano de 1809.

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may 02 2010

Artículo de Juan José Sañudo en “Cuadernos del Bicentenario” (1ª parte)

Publicado por admin en Historia Militar

En otra entrada comenté que me había llegado el último número de Cuadernos del Bicentenario, y que estaba relamiéndome a la espera de saborear a mi gusto el artículo de Juan José Sañudo sobre la batalla de Talavera. Bien, ya he leído dicho artículo, y ésta es mi opinión al respecto.

Aunque el artículo dedica la mayor parte de su espacio a la batalla de Talavera, en realidad incluye el relato de cuatro combates: el del día 22 de julio de 1809, frente a Talavera; el del día 26 de julio, entre Torrijos y Alcabón; la propia batalla, los días 27 y 28 de julio, y el combate en Puente del Arzobispo, el 8 de agosto.

El esquema general de todo el artículo me recuerda muy de cerca su anterior trabajo sobre el mismo tema, publicado en Researching & Dragona (descanse en paz), en 2002. La orientación general del artículo, también. Pero, aparte de esto, se trata de un trabajo que yo creo que arroja más luz sobre algunos detalles de los combates. Creo que el hecho de usar nuevas fuentes documentales primarias (y no es la menor la aportación del archivo personal de José Luis Reneo, a través de nuestro libro Talavera 1809: la batalla, la ciudad, sus gentes), así como relatos de testigos, aporta esa luz que ilumina mejor algunos aspectos. Aunque hay que tomar los testimonios con un granito de sal, puesto que intentar reconstruir un hecho histórico a partir de los recuerdos (muchas veces escritos años después del hecho) de varias personas que se encontraban en distintos sitios respecto a los hechos narrados, lo más normal es que lleve a la confusión.

Yendo por partes, el relato del combate a las afueras de Talavera no es muy distinto a lo que ya había leído. Todo lo más Sañudo insiste en el error estratégico cometido por los británicos al mostrar su fuerza a los franceses, lo que llevó a la alerta inmediata del alto mando francés, que de inmediato comenzó a reunir dos grandes masas de maniobra para acabar con esa fuerza británica. Añade, además, un pequeño (comparado con otros) capítulo de la “leyenda negra del general Cuesta”, según la cual (siempre según fuente británica), dos batallones de infantería francesa fueron capaces de cubrir la retirada de su caballería (y no a la inversa, como es lo habitual) moviéndose durante varios kilómetros mientras esos inútiles de españoles (valga la redundancia) eran incapaces de echarles el guante antes de que pasaran, armas al hombro y sin molestias, el puente sobre el Alberche. La escena no tiene mucho sentido, a la vista de las fuerzas francesas desplegadas ante Talavera, y de las tácticas en que fueron entrenadas esas fuerzas (y quien crea que de repente podían improvisar nuevos comportamientos sobre el campo de batalla, mejor que no sigan leyendo este blog ni esta web), pero lo relevante es que ningún parte español menciona estas fuerzas francesas. Fin de la discusión.

Respecto al combate entre Torrijos y Alcabón, he de decir que se trata del mejor relato que he leído al respecto, hasta la fecha. Explica con toda claridad lo que sucedió la mañana del 26 de julio, y los movimientos que tuvieron lugar inmediatamente después de que los franceses contactaran con la vanguardia española. He de añadir un detalle que quizá poca gente conozca, hasta ahora. Mi abuela ha vivido durante más de cuarenta años en Torrijos. Por ello, he viajado hasta Torrijos vía Alcabón centenares (literalmente) de veces. Y cuando he ido a Toledo desde Talavera, para mí el camino ha sido vía Alcabón y Torrijos, que además es el más corto. Me conozco el terreno entre Alcabón y Torrijos, y entre Torrijos y el río Guadarrama, casi tan bien como el terreno del campo de batalla de Talavera. Bien, pues afirmo que hasta no haber leído este trabajo no he logrado entender al 100% la manera en que se desarrolló la jornada del 25 al 26 de julio de 1809 en aquellas tierras.

En lo que toca al combate en Puente del Arzobispo, el relato es breve a causa (como el mismo Sañudo indica) de una mayor escasez de fuentes primarias que permitan saber lo que sucedió allí. Incluso en estas circunstancias, el relato que se ofrece es completo, sin fisuras, y con un nivel de detalle (por ejemplo, al listar las unidades militares presentes a uno y otro lado del río Tajo) que no he visto tampoco en ninguna obra sobre este combate. Lástima, porque para el segundo centenario del combate, este trabajo hubiera sido una oportunidad magnífica para que el Ayuntamiento de Puente del Arzobispo publicara un monográfico sobre este tema, basado en el trabajo de Juan José Sañudo. Porque este trabajo es de lejos lo mejor que se ha escrito sobre esta acción militar.

Me he saltado con toda intención la parte dedicada a la batalla de Talavera, porque eso requiere dedicarle un espacio mayor que a los demás. Lo dejo para otra entrada. Mañana o pasado mañana.

Voy a incluir inmediatamente este trabajo dentro de la Bibliografía del capítulo sobre Talavera, aunque ya aviso que tardaré algo en incorporar a mi texto los datos recogidos en este trabajo.

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