Archivo de la categoria 'Economía'

nov 19 2013

La iniciativa privada aparta la basura de las calles de Madrid

Publicado por en Economía,Res publica

Por si mis lectores no lo saben, esta misma madrugada finalizó la huelga de los trabajadores del servicio de limpieza de la Villa de Madrid. Es conveniente aclarar que el servicio de limpieza es el que barre las calles y recoge las papeleras. No es el mismo servicio que se encarga de la recogida de basuras. Es decir, que durante esta huelga las basuras y residuos urbanos se han recogido normalmente (al menos por lo que yo he podido apreciar en mi barrio), mientras que los residuos acumulados en las calles y papeleras se quedaban allí donde estaban. O no exactamente, como voy a contar ahora mismo.

Desde el primer día de la huelga puede observar que, en flagrante incumplimiento de las leyes de la física, y contrariamente a lo que hasta entonces se venía observando en mi barrio, el papel (en forma de panfletos de propaganda o de prensa gratuita) se partía en trozos antes de aterrizar en el suelo. Un misterio que quizá debería estudiarse con detenimiento, por si acaso supusiera el descubrimiento de un nuevo principio de conservación de la masa y energía.

El miércoles 13, al salir de casa para ir al trabajo, me encontré que todas las papeleras del barrio con las que me crucé estaban volcadas intencionadamente. De esto no me cabe ninguna duda. No estaban caídas y la basura que contenían esparcida, como correspondería, una vez más, si los principios de la física fueran aplicables. No. Estaban todas descolgadas y su contenido, todo, deliberadamente desparramado. Ya sería mucha casualidad que todas las papeleras se hubieran soltado a la vez. Y que, luego, todas hubieran rodado hasta derramar exactamente todo su contenido. Sería mucha casualidad que yo además creyera que todo esto es casual. No quiero que mis lectores se crean que yo pienso que esto es obra de los piquetes (valiente eufemismo). Que fue sabotaje, no tengo duda. Quiénes fueron los autores, ni idea. No me hace falta sospechar de los huelguistas. Basta el incivismo del que hace gamberradas con la sospecha de que, dadas las circunstancias, pasaran desapercibidas.

Me dije que al volver del trabajo sacaría alguna foto. ¿La razón para no hacerlo a plena luz del día? Tenía prisa.

Al regresar a mi casa por la tarde-noche me encontré que ¡oh, sorpresa! alguna de las papeleras habían vuelto a su sitio, y que la porquería estaba recogida en montones cerca o bajo ellas. Entonces caí en la cuenta de que llevaba por lo menos desde el lunes anterior viendo algo que se me había pasado por alto: los pequeños comerciantes del barrio estaban barriendo el trozo de acera situado frente a sus comercios. No todos recogían la porquería y la llevaban a sus propios contenedores, es cierto. Algunos simplemente apartaban los restos habituales (papeles, colillas, y, en esta época, hojas caídas de los árboles) para dejarlos apilados junto a los bordillos de las aceras o a los contenedores. Otros, en cambio, sí cargaban los restos en su propia basura.

Eso cuadraba con algo que vi el lunes día 11 en el centro de Madrid (zona Sol-Montera-Granvía): había gente que en lugar de tirar el papel en las ya atestadas y rebosantes papeleras, se lo guardaba en el bolsillo. Para añadirlo a su propia basura en su casa, supongo. Como ya he dicho, la recogida de basuras no estaba en huelga. Por ello, este tipo de iniciativa lo que supuso fue el traspaso de la basura urbana de un sistema que no funcionaba a otro que sí lo estaba haciendo.

El centro de Madrid es otra cosa porque por allí circula más gente y no hay tantos pequeños comercios. No sé si allí una solución así hubiera funcionado. Pero en mi barrio, si las calles no se convirtieron en estercoleros fue por la iniciativa privada de los pequeños comerciantes, que despejaron o limpiaron de porquería las aceras. Y así hemos podido sobrevivir a la huelga de limpieza.

No hay comentarios

oct 05 2012

Trienios, como los funcionarios

Publicado por en Economía,Telecos

Gracias a uno de los sindicatos de la compañía en que trabajo me entero de que, según convenio, tengo derecho, cuando me toque, a cobrar trienios. Conforme indica el convenio al que está sujeto mi contrato, lo que me corresponde (cuando me toque) es:

Las bonificaciones por años de servicio, como premio de vinculación a la empresa respectiva, consistirán, en este orden, en cinco trienios del 5 por 100 cada uno del salario base pactado para su categoría en las tablas salariales del presente Convenio; tres trienios siguientes del 10 por 100 cada uno, y un último trienio del 5 por 100 del indicado salario.

Todo esto sin que haya cláusula que actualice dichos valores a la realidad económica del momento. O, de otro modo, que los trienios son fijos, sea cual sea la situación de la empresa, o de la economía, en general.

Por pedir que no quede. ¿Y si se pide y no se puede? Supongo entonces que, como es ley, hay que hacer un poder para que se pueda.

También supongo que esta cláusula es una herencia de la concepción paternalista y voluntarista del trabajo que se ha heredado a través de la legislación laboral franquista, en la que el empresario, o patrono, o empleador, debía procurar la permanencia del trabajador, o asalariado, o empleado, en su puesto de trabajo, así como la revalorización del salario de dicho puesto. Eso, con independencia del rendimiento de dicho puesto de trabajo.

En una situación económica como la actual no creo que sea prudente incrementar los salarios de manera automática, prescindiendo de la situación de quien debe aportar ese salario adicional. Es como exprimir a la vaca que da poca leche, a ver si así sale más. Pero, más aún, pienso que revalorizar automáticamente los salarios, desvinculando este premio (sic) del rendimiento del trabajador, sólo por haber mantenido la silla caliente, no es una buena política para incentivar el esfuerzo de quien es el principal responsable de su trabajo: el dueño del mismo, el trabajador.

No hay comentarios

sep 24 2011

Sin índice no se encuentra

Publicado por en Eborense.es,Economía

En esta edad de la información en la que muchos dicen que nos encontramos, en que los contenidos puede generarlos cualquiera a un muy bajo coste, en que casi cualquier cosa es un contenido, y que el continente (en formato digital, por supuesto) se da por supuesto de lo accesible y barato que es, parece que se nos ha olvidado la necesidad de indexar.

Necesidad, sí, puesto que ninguna biblioteca funciona sin catálogo y sin bibliotecario.

Necesidad, sí, puesto que indexar permite recorrer los contenidos, y seleccionar los deseados en el orden que se precisa.

Necesidad, sí, puesto que un índice permite catalogar los contenidos, y permite establecer criterios para la búsqueda de los mismos.

Bien, pues ésta es la mayor carencia de las redes sociales. No hay índice. Uno escribe una aportación, y (scripta volant) allí queda a la deriva, expuesta a que “baje” en la atención de los demás según las siguientes entradas en orden cronológico las van “degradando”. Que yo sepa, sólo una de ellas, por fin, ha incluido un motor de búsqueda para poder localizar aportaciones en muros. Las demás, ahí siguen, esperando que alguien piense en implementar etiquetas, o categorías, o (mejor aún) en implementar motores de búsqueda.

Y es normal, porque las redes sociales están pensadas para el ocio y la diversión, menos para compartir información no personal, esto es, la que uno escribe o corta-y-pega como aportación a la red. Ni pensar en mantener un blog en una de estas redes.

Total, que cada día me interesa menos Facebook. Las demás redes sociales a las que pertenezco están por delante en interés, pero no para aportar o debatir, a menos que alguien piense y haga las cosas de otra manera.

En definitiva, que creo que ayer fue el comienzo de la caída de las redes sociales en internet.

No hay comentarios

ago 29 2011

Lectura del día (XLIV): enemigos de la libertad de mercado

Publicado por en Economía,Res publica

Escribe Aurelio de León un artículo para La Tribuna de Talavera cuya primera parte no puedo resistirme a comentar. Comienza don Aurelio:

Confieso de antemano que nunca antes me había importado mucho todo lo relacionado con la macroeconomía, que siempre se me hizo difícil de entender.

Pero, desde que se habla tanto de ella y veo la repercusión que tiene en la sociedad, en la acción de los gobiernos y, principalmente, en las gentes más desfavorecidas, ha empezado a interesarme y la reflexión sobre ella me plantea infinidad de interrogantes, a la vez que mi sentido común solidario me sugiere algunas respuestas.

Así pues, algo que se le hace difícil de entender, y sobre lo que no ha estudiado, aunque sí reflexionado, le lleva a una serie de respuestas que nace de su sentido común solidario (subvariante del sentido común que no conocía yo hasta la fecha), no de la ciencia económica. Seguimos para bingo:

La existencia del dinero, como equivalente universal de cambio para la adquisición de cosas y para la acumulación de riquezas, y su poder dominante sobre la gente, hacen que me pregunte: ¿De dónde procede el dinero efectivo que respalda al virtual con que se juega todos los días en la bolsa y en las transacciones especulativas? (…)

Pues de los Bancos Centrales, que son los que tienen el monopolio (avalado por los respectivos Estados) para acuñar moneda e imprimir billetes, sin más límite que la voluntad política del Gobierno de turno, es decir, sin límite fiduciario. Los Bancos Centrales sí que tienen mucho dinero. Más que el capitalista (léase con gesto repugnancia) más forrado del mundo. Y además tambiñen tienen el control de la producción del mismo.

Todo muy neoliberal, es decir, ininteligible salvo para iniciados; entiéndase la ironía que quien echa pestes de la libertad de mercado carga las culpas sobre espaldas privadas de lo que en realidad no les corresponde a ellos.

Pueden leer el resto del artículo, si lo desean. Material averiado, ya se lo aviso. Nada nuevo ni original.

Sospecho que éstas son las mimbres programáticas (me cuesta llamarlas intelectuales) de los indignados de Talavera, por lo que conozco de las personas implicadas y sus círculos sociales más cercanos. Así se explican muchas cosas de ellos.

No hay comentarios

may 11 2010

Renta 2009: la cruz en la casilla

Publicado por en Economía,Fe

El viernes pasado tuve una cita con Hacienda para poder terminar y liquidar mi declaración de la renta. Fue un trámite doloroso :) aunque incruento. No se me olvidó una parte muy importante de dicha declaración. Más ahora, en que con toda la miseria que nos ha traído la crisis, es incluso más necesario.

No hay comentarios

feb 03 2010

Atención al cliente: hay amores que matan

Publicado por en Economía

Los dos primeros años de mi ejercicio profesional los pasé en atención al cliente. Allí recuerdo que en uno de los cursos de formación, uno de los formadores (lamento no recordar quién) pronunció una frase demoledora: “Los centros de atención al cliente son cada vez menos profesionales”. Desde entonces hasta ahora han pasado diez años, pero en mi reciente experiencia las cosas no han mejorado mucho.

Recibo al día como media docena de llamadas de operadoras de móviles (incluyendo la mía propia) para informarme de sus ofertas. Ofertas que no me interesan en absoluto porque se basan en ofrecerme un servicio que no quiero ni regalado: una línea fija. Por mucho que oferten (y tampoco es que en precios haya mucha diferencia entre unos y otros) no tengo ninguna intención de cargar con un muerto para conseguir otro producto.

Varias veces les he explicado esto a los comerciales telefónicos, y también que apunten bien mis razones (y me han dicho que lo hacen, además), así como el hecho (y es cierto, aunque crean que voy de listo) de que en un radio de cien metros tengo tiendas de los tres mayores operadores de móviles que operan en España, y por tanto, si necesito algo, sé donde encontrarlos. Da igual: siguen llamando día tras día, desde las 9:30 hasta las 22:00, y hasta a las 14:30, hora de comida habitual en nuestro país. Toman nota, pero insisten. Bueno, tendré que armarme de paciencia, y seguir con mi costumbre de no responder salvo cuando esté de humor para hacerlo.

Podría iniciar acciones legales para que dejaran de darme la lata, pero de momento no voy a llegar a ese extremo. Quizá esta entrada en el blog sea suficiente.

Por si esto fuera poco, hace un par de semanas compramos un electrodoméstico. Las condiciones de compra incluían que lo llevarían a casa (avisando con antelación, claro), y recogerían el viejo. La antelación se redujo a diez minutos, y no se llevaron el electrodoméstico antiguo. Fantástica la orden de trabajo. Cuando llamé al vendedor para quejarme, esa misma tarde, se excusaron con algo que yo ya sabía, que los transportistas no eran empleados suyos, sino una subcontratata. De acuerdo. ¿Y qué? La subcontrata seguía siendo responsabilidad del vendedor, que me la incluyó en el paquete de venta.

Bien, el caso es que cuando llamé al centro de atención al cliente, fueron un paso más allá en el trato. Por el desparpajo y el tono que emplearon conmigo, en lugar de cliente me tomaron por colega. Oh, no me lo tomé a mal. Soy consciente de que, dada la edad de quien me atendió, la culpa la tiene quien no le enseñó a hablar con corrección la lengua española. Particularmente no me preocupa demasiado si gente más joven que yo me trate con esa confianza tan campechana que se acerca a la grosería, siempre que cumplan con su palabra. Y sí, prometieron llamarme ese mismo día y lo hicieron (dos veces), pero también prometieron darme solución en la semana en curso, y tardaron siete días en volver a llamar. La máquina vieja ya se la llevaron, aunque eso no ha significado el fin de nuestros problemas.

Así pues, he estado casi dos semanas (y sigo) entre dos amores que matan, porque me quieren y me estiman como cliente o como colega, pero que con su celo me dan más tormento que soluciones. Por un lado, los que me llaman con una insistencia avasalladora (después de haberles dado explicaciones para que no insistieran) para venderme algo que no quiero. Por otro, los que no pueden cumplir lo que venden, y además tratan de atenderme de colega a colega. En ambos casos, falta de profesionalidad.

No hay comentarios

oct 27 2009

Ni estaba ni se le esperaba

Publicado por en Economía,Res publica

Llevo unos días refrenando mis ganas de publicar, porque casi todo lo que he escrito corresponde a asuntos que no quiero que sean el eje de este blog. En este blog escribo de lo que quiero, sí, pero si me obceco en algunos temas, sé que me enredaré en ellos y acabaré dedicándoles un tiempo excesivo.

 

Por esta razón, cuando el domingo leí un artículo en la prensa escrita cuya temática estaba en esta línea, lo dejé reposar para ver si se me pasaban las ganas. No se me han pasado, así que ahí va.

 

Mi paisana, María Luisa Araujo, Vicepresidente y Consejera de Economía de la Junta de Comunidades, en declaraciones a La Tribuna de Talavera, artículo enlazado arriba: 

En 2009 todas las autonomías previsiblemente vamos a incurrir en déficit, asumible en nuestro caso. De hecho, en 2010 el gasto financiero será poco más del 1%.

El enlace lleva a la entrada de Wonkapistas en que habla del déficit de las Comunidades Autónomas, a fin de ver la magnitud de la deuda (que la Consejera llama déficit) de nuestra región.Y en esa línea: 

En septiembre de 2007 nadie pensaba que 2008 iba a acabar como acabó. Y al decir nadie es nadie.

Grandes expertos nos gobiernan, ya lo veo. Por cierto, doña María Luisa es Consejera de Economía desde 2000, si no me falla la memoria. La traca final: 

En el Consejo de Política Fiscal y Financiera analizamos cuál era la situación de cumplimiento de los acuerdos que habíamos adoptado en 2008 y todas ¡todas! las comunidades incumplimos los objetivos que nos habíamos establecido, por la imposibilidad de prever que las cosas fueran a suceder como sucedieron. De ellas, diez tenemos que presentar un plan de saneamiento que explique cómo vamos recuperar el equilibrio.

Mal de muchos, consuelo de contribuyentes. Una vez más, enlazo al artículo original. Léanlo entero, que tiene tela.

No hay comentarios

jul 03 2009

Tesssoro

Publicado por en Economía

Desde hace dos semanas cada vez que pido dinero a un cajero automático éste me suelta billetes nuevecitos. Hasta los de 50 euros lo son. Ayer pagué unos cafés en la zona de Azca y me dieron de vuelta un billete de cinco nuevecito. Y eso que los de 5 suelen ser los más sobados y usados porque son los que más corren de mano en mano. Luego compré un billete de autobús, y de vuelta me dieron un billete de 10 que, aunque arrugado, crujía como nuevo, y tenía aún los relieves de los billetes recién salidos de la prensa. Hoy le he comentado esto a mi hermano, y él, sacando su cartera del bolsillo, me ha mostrado que todos los billetes que llevab encima, menos uno de 50 (los demás eran otro de 50, dos de 20 y uno de 10), eran igualmente nuevos. Mi madre, al pagar el aperitivo, lo ha hecho con uno de 20 reluciente.

Y a mí (que no creo en las coincidencias) me ha dado por pensar si esto no será porque alguien le ha dado a la maquinita de hacer billetes para financiar la creciente deuda pública… Si es así, echaremos de manos la época en que el circulante estaba hecho de buena plata; no tanto por el valor intrínseco de la plata frente al papel moneda, sino porque por su propia naturaleza cosas tales como darle a la maquinita no eran factibles a escondidas y sin conocimiento de quien usaba esa plata como metálico.

No hay comentarios

may 15 2009

A veces veo blogs (act. 22 de mayo)

Publicado por en Economía

Hace unos días saltó al mundo web con polémica incluida una declaración de Juan Luis Cebrián acerca de los blogs y la blogosfera. No he encontrado la cita literal de las declaraciones, pero parece ser, por esta fuente, que la frase de la polémica está contenida aquí:

Cebrián reconoció que los periódicos en papel “cada vez publican más cosas que nadie lee”, como la información sobre el tiempo o la bolsa, aunque en su opinión esto no explica por sí sólo el “fenómeno muy preocupante” de los blogs y confidenciales que ganan público “contando lo primero que se les pasa por la cabeza sin contrastarlo”.

Supongo que con esa frase se referirá a los blogs de noticias, no a los que son diarios personales, colección de enlaces, o relatos del autor (tanto si son de ficción como si entran en la categoría de ensayos). Y bien ¿está seguro de que los blogs de noticias y los confidenciales no contrastan sus fuentes y en cambio los medios de prensa más tradicionales sí lo hacen? Bueno, pregunten a Josu Mezo por esto último.

Pero intuyo cuál es la cuestión de fondo. Hay quien piensa que la cuestión de fondo es la libertad, y dice:

Los blogs son libres. No se trata exactamente de que los bloggers escribamos lo primero que se nos pasa por la cabeza; muchos de nosotros necesitamos cientos de páginas de lectura para que se nos pasen por la cabeza algunas de las cosas que escribimos. Como digo, no es que escribamos lo primero que se nos pasa por la cabeza; es que escribimos los que nos sale del pijo. Quizá esté equivocado, pero creo que eso es algo que el lector de blogs agradece. Cuando entra en su blog preferido y ve que hay un nuevo post, las más de las veces, si no todas, no tiene ni puñetera idea de lo que se va a encontrar; y eso es algo que le agrada. La libertad genera variedad y novedad. La escritura al servicio de algo, sea ese algo el liberalismo, el progresismo orteguiano o la identidad majorera, genera ofertas de contenidos altamente predecibles. Uno coge un periódico y, sin abrirlo, ya se imagina lo que va a contar y cómo. Porque los medios de comunicación generan una realidad, la realidad sobre la que informan, que no siempre coincide con la realidad de la vida de las personas. Los blogs, puesto que son libres, se apegan más a estas necesidades de conocimiento, llamémoslas reales. Pero eso es así porque la prensa les ha dejado el espacio libre.

Estoy de acuerdo. Para realizar entradas como ésta o ésta he tenido que darle a la lectura muchas horas, después de haberme rascado el bolsillo comprando libros y reuniendo documentación para poder basar en ella un juicio. Con todo, sospecho que una persona práctica como Cebrián no anda ensimismado por ideales elevados, porque con ellos no se hace el negocio de PRISA. Intuyo que la cuestión de fondo es económica, y muy concreta: la monetización del negocio en la red.

Tengo la impresión personal de que PRISA nunca ha entendido el negocio de la red. Las cifras parecen elocuentes: su negocio aguanta vendiendo libros y películas. La parte que se dedica a vender noticias y/o opinión no funciona económicamente bien. La culpa, dicen, es de quien hace la competencia vendiendo (regalando, de hecho) un producto defectuoso pero que pasa por genuino.

Puedo entender la dificultad de monetizar un proyecto web o en la web. Más de una vez le he dado vueltas a cómo sacar dinero de ésta mi web, al menos para cubrir los gastos derivados del alojamiento y reserva del dominio. Nunca he encontrado una respuesta satisfactoria. Entre otras cosas, porque la actividad que me da de comer es autónoma respecto a este proyecto, y a la vez genera los excedentes suficientes para mantener esta web y este blog. Otra cosa sería si mis ingresos dependieran de los beneficios de esta web. Que es lo que Cebrián quiere lograr, porque a fin de cuentas de ese depende su negocio. Pero ése es su problema, no el mío.

Si por ejemplo, en un primer paso para monetizar sus inversiones web procuraran eliminar la “audiencia” de blogs de noticias y confidenciales tirando por los suelos su reputación, sin pruebas positivas de que lo que relatan es fantasía, sí sería un problema mío, porque afectaría a lo que yo quiero leer, y posiblemente también a la posibilidad de opinar. Pero si se cree reamente que esos lectores automáticamente pasarán a leer otras cosas, lo lleva claro Cebrián. Una de las lecciones de los medios de comunicación modernos es que a alternativa a un canal de TV, de radio, a un periódico… no es cambiar de canal o comprar otro diario, sino dejar de ver TV, escuchar radio, o de comprar prensa. Lo veo a diario, lo noto desde hace años en mi círculo de conocidos.

Su problema, creo yo, está en su primera cita:

Cebrián reconoció que los periódicos en papel “cada vez publican más cosas que nadie lee”.

Pues si esas cosas se trasladan a los bits, tampoco nadie las leerá. Mal negocio, entonces. Pero de ello no tendrán la culpa ni blogueros ni confidenciales.

Actualizado el 22 de mayo: Parece que yo estaba en un error. Según leo, Juan Luis Cebrián sabía con antelación todo lo que iba a pasar:

(…) sorprendió al confesar que ya hace 12 años sabía, y lo escribió, qué había que hacer en los medios para evitar los problemas que tienen actualmente por la irrupción de las nuevas tecnologías y el marcado descenso de difusión y publicidad, aunque no lo puso en práctica, “obsesionado como estaba por presentar resultados” cada tres meses. “Ni el Gobierno ni las empresas hemos sido muy activos y desde luego nada listos”, ha admitido Cebrián.

Voy a ver si alguno de mis amigos tiene tiene en su biblioteca el libro de Cebrián, y puedo así aprender algo de él y del negocio digital.

No hay comentarios

feb 24 2009

Dos nuevas experiencias

Si yo fuera de esas oersonas ávidas por sentir cosas nuevas, podría estar satisfecho del día de hoy. He pasado por dos nuevas experiencias en mi vida.

La primera es que hoy he tomado un taxi. Aquí, en Talavera. Tenía que ir a la otra punta de la ciudad, un trayecto que normalmente haría a pie (de hecho, al regresar lo he hecho enteramente a pie); pero llegaba un tanto tarde y he preferido tomar el taxi frente a la nueva, flamante, faraónica y malcirculante Estación de Autobuses.

No he notado gran diferencia con los de Madrid excepto en una cosa: los taxis madrileños llevan el contador de manera que puede verse desde cualquier punto del asiento de atrás. Los de aquí sólo son visibles desde determinados ángulos.

La segunda experiencia ha sido bastante menos satisfactoria. Hoy me ha llegado el extracto de mi plan de pensiones. Un plan de pensiones que comencé en 2001 (desde 2003 en mi actual entidad), a los 32 años de edad, porque entonces (ahora menos) dudaba seriamente de que cuando llegue la hora de jubilarme el dinero que llevo años pagando para mi jubilación me vaya a ser reembolsado. Bien, hoy me dice mi entidad que el rendimiento acumulado desde 2003 es negativo. Que he perdido dinero, vaya. Y encima tengo que estar contento (por ahora) porque la pérdida acumulada es inferior al IPC acumulado desde 2003. En fin, que, de momento, la inflación ha pasado (casi) desapercibida por mis euros aunque el rendimiento de los mismos sea, a fecha de hoy, -0´67%. Y encima tengo que estar contento, con la que está cayendo por ahí.

Dejo una foto de la parte baja del bulevar de la Avenida de Toledo. Al fondo a la derecha la Estación de Autobuses y la parada de taxis.

No hay comentarios

Sig »