Archivo de la categoria 'Economía'

may 11 2010

Renta 2009: la cruz en la casilla

Publicado por admin en Economía,Fe

El viernes pasado tuve una cita con Hacienda para poder terminar y liquidar mi declaración de la renta. Fue un trámite doloroso :) aunque incruento. No se me olvidó una parte muy importante de dicha declaración. Más ahora, en que con toda la miseria que nos ha traído la crisis, es incluso más necesario.

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feb 03 2010

Atención al cliente: hay amores que matan

Publicado por admin en Economía

Los dos primeros años de mi ejercicio profesional los pasé en atención al cliente. Allí recuerdo que en uno de los cursos de formación, uno de los formadores (lamento no recordar quién) pronunció una frase demoledora: “Los centros de atención al cliente son cada vez menos profesionales”. Desde entonces hasta ahora han pasado diez años, pero en mi reciente experiencia las cosas no han mejorado mucho.

Recibo al día como media docena de llamadas de operadoras de móviles (incluyendo la mía propia) para informarme de sus ofertas. Ofertas que no me interesan en absoluto porque se basan en ofrecerme un servicio que no quiero ni regalado: una línea fija. Por mucho que oferten (y tampoco es que en precios haya mucha diferencia entre unos y otros) no tengo ninguna intención de cargar con un muerto para conseguir otro producto.

Varias veces les he explicado esto a los comerciales telefónicos, y también que apunten bien mis razones (y me han dicho que lo hacen, además), así como el hecho (y es cierto, aunque crean que voy de listo) de que en un radio de cien metros tengo tiendas de los tres mayores operadores de móviles que operan en España, y por tanto, si necesito algo, sé donde encontrarlos. Da igual: siguen llamando día tras día, desde las 9:30 hasta las 22:00, y hasta a las 14:30, hora de comida habitual en nuestro país. Toman nota, pero insisten. Bueno, tendré que armarme de paciencia, y seguir con mi costumbre de no responder salvo cuando esté de humor para hacerlo.

Podría iniciar acciones legales para que dejaran de darme la lata, pero de momento no voy a llegar a ese extremo. Quizá esta entrada en el blog sea suficiente.

Por si esto fuera poco, hace un par de semanas compramos un electrodoméstico. Las condiciones de compra incluían que lo llevarían a casa (avisando con antelación, claro), y recogerían el viejo. La antelación se redujo a diez minutos, y no se llevaron el electrodoméstico antiguo. Fantástica la orden de trabajo. Cuando llamé al vendedor para quejarme, esa misma tarde, se excusaron con algo que yo ya sabía, que los transportistas no eran empleados suyos, sino una subcontratata. De acuerdo. ¿Y qué? La subcontrata seguía siendo responsabilidad del vendedor, que me la incluyó en el paquete de venta.

Bien, el caso es que cuando llamé al centro de atención al cliente, fueron un paso más allá en el trato. Por el desparpajo y el tono que emplearon conmigo, en lugar de cliente me tomaron por colega. Oh, no me lo tomé a mal. Soy consciente de que, dada la edad de quien me atendió, la culpa la tiene quien no le enseñó a hablar con corrección la lengua española. Particularmente no me preocupa demasiado si gente más joven que yo me trate con esa confianza tan campechana que se acerca a la grosería, siempre que cumplan con su palabra. Y sí, prometieron llamarme ese mismo día y lo hicieron (dos veces), pero también prometieron darme solución en la semana en curso, y tardaron siete días en volver a llamar. La máquina vieja ya se la llevaron, aunque eso no ha significado el fin de nuestros problemas.

Así pues, he estado casi dos semanas (y sigo) entre dos amores que matan, porque me quieren y me estiman como cliente o como colega, pero que con su celo me dan más tormento que soluciones. Por un lado, los que me llaman con una insistencia avasalladora (después de haberles dado explicaciones para que no insistieran) para venderme algo que no quiero. Por otro, los que no pueden cumplir lo que venden, y además tratan de atenderme de colega a colega. En ambos casos, falta de profesionalidad.

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oct 27 2009

Ni estaba ni se le esperaba

Publicado por admin en Economía,Res publica

Llevo unos días refrenando mis ganas de publicar, porque casi todo lo que he escrito corresponde a asuntos que no quiero que sean el eje de este blog. En este blog escribo de lo que quiero, sí, pero si me obceco en algunos temas, sé que me enredaré en ellos y acabaré dedicándoles un tiempo excesivo.

 

Por esta razón, cuando el domingo leí un artículo en la prensa escrita cuya temática estaba en esta línea, lo dejé reposar para ver si se me pasaban las ganas. No se me han pasado, así que ahí va.

 

Mi paisana, María Luisa Araujo, Vicepresidente y Consejera de Economía de la Junta de Comunidades, en declaraciones a La Tribuna de Talavera, artículo enlazado arriba: 

En 2009 todas las autonomías previsiblemente vamos a incurrir en déficit, asumible en nuestro caso. De hecho, en 2010 el gasto financiero será poco más del 1%.

El enlace lleva a la entrada de Wonkapistas en que habla del déficit de las Comunidades Autónomas, a fin de ver la magnitud de la deuda (que la Consejera llama déficit) de nuestra región.Y en esa línea: 

En septiembre de 2007 nadie pensaba que 2008 iba a acabar como acabó. Y al decir nadie es nadie.

Grandes expertos nos gobiernan, ya lo veo. Por cierto, doña María Luisa es Consejera de Economía desde 2000, si no me falla la memoria. La traca final: 

En el Consejo de Política Fiscal y Financiera analizamos cuál era la situación de cumplimiento de los acuerdos que habíamos adoptado en 2008 y todas ¡todas! las comunidades incumplimos los objetivos que nos habíamos establecido, por la imposibilidad de prever que las cosas fueran a suceder como sucedieron. De ellas, diez tenemos que presentar un plan de saneamiento que explique cómo vamos recuperar el equilibrio.

Mal de muchos, consuelo de contribuyentes. Una vez más, enlazo al artículo original. Léanlo entero, que tiene tela.

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jul 03 2009

Tesssoro

Publicado por admin en Economía

Desde hace dos semanas cada vez que pido dinero a un cajero automático éste me suelta billetes nuevecitos. Hasta los de 50 euros lo son. Ayer pagué unos cafés en la zona de Azca y me dieron de vuelta un billete de cinco nuevecito. Y eso que los de 5 suelen ser los más sobados y usados porque son los que más corren de mano en mano. Luego compré un billete de autobús, y de vuelta me dieron un billete de 10 que, aunque arrugado, crujía como nuevo, y tenía aún los relieves de los billetes recién salidos de la prensa. Hoy le he comentado esto a mi hermano, y él, sacando su cartera del bolsillo, me ha mostrado que todos los billetes que llevab encima, menos uno de 50 (los demás eran otro de 50, dos de 20 y uno de 10), eran igualmente nuevos. Mi madre, al pagar el aperitivo, lo ha hecho con uno de 20 reluciente.

Y a mí (que no creo en las coincidencias) me ha dado por pensar si esto no será porque alguien le ha dado a la maquinita de hacer billetes para financiar la creciente deuda pública… Si es así, echaremos de manos la época en que el circulante estaba hecho de buena plata; no tanto por el valor intrínseco de la plata frente al papel moneda, sino porque por su propia naturaleza cosas tales como darle a la maquinita no eran factibles a escondidas y sin conocimiento de quien usaba esa plata como metálico.

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may 15 2009

A veces veo blogs (act. 22 de mayo)

Publicado por admin en Economía

Hace unos días saltó al mundo web con polémica incluida una declaración de Juan Luis Cebrián acerca de los blogs y la blogosfera. No he encontrado la cita literal de las declaraciones, pero parece ser, por esta fuente, que la frase de la polémica está contenida aquí:

Cebrián reconoció que los periódicos en papel “cada vez publican más cosas que nadie lee”, como la información sobre el tiempo o la bolsa, aunque en su opinión esto no explica por sí sólo el “fenómeno muy preocupante” de los blogs y confidenciales que ganan público “contando lo primero que se les pasa por la cabeza sin contrastarlo”.

Supongo que con esa frase se referirá a los blogs de noticias, no a los que son diarios personales, colección de enlaces, o relatos del autor (tanto si son de ficción como si entran en la categoría de ensayos). Y bien ¿está seguro de que los blogs de noticias y los confidenciales no contrastan sus fuentes y en cambio los medios de prensa más tradicionales sí lo hacen? Bueno, pregunten a Josu Mezo por esto último.

Pero intuyo cuál es la cuestión de fondo. Hay quien piensa que la cuestión de fondo es la libertad, y dice:

Los blogs son libres. No se trata exactamente de que los bloggers escribamos lo primero que se nos pasa por la cabeza; muchos de nosotros necesitamos cientos de páginas de lectura para que se nos pasen por la cabeza algunas de las cosas que escribimos. Como digo, no es que escribamos lo primero que se nos pasa por la cabeza; es que escribimos los que nos sale del pijo. Quizá esté equivocado, pero creo que eso es algo que el lector de blogs agradece. Cuando entra en su blog preferido y ve que hay un nuevo post, las más de las veces, si no todas, no tiene ni puñetera idea de lo que se va a encontrar; y eso es algo que le agrada. La libertad genera variedad y novedad. La escritura al servicio de algo, sea ese algo el liberalismo, el progresismo orteguiano o la identidad majorera, genera ofertas de contenidos altamente predecibles. Uno coge un periódico y, sin abrirlo, ya se imagina lo que va a contar y cómo. Porque los medios de comunicación generan una realidad, la realidad sobre la que informan, que no siempre coincide con la realidad de la vida de las personas. Los blogs, puesto que son libres, se apegan más a estas necesidades de conocimiento, llamémoslas reales. Pero eso es así porque la prensa les ha dejado el espacio libre.

Estoy de acuerdo. Para realizar entradas como ésta o ésta he tenido que darle a la lectura muchas horas, después de haberme rascado el bolsillo comprando libros y reuniendo documentación para poder basar en ella un juicio. Con todo, sospecho que una persona práctica como Cebrián no anda ensimismado por ideales elevados, porque con ellos no se hace el negocio de PRISA. Intuyo que la cuestión de fondo es económica, y muy concreta: la monetización del negocio en la red.

Tengo la impresión personal de que PRISA nunca ha entendido el negocio de la red. Las cifras parecen elocuentes: su negocio aguanta vendiendo libros y películas. La parte que se dedica a vender noticias y/o opinión no funciona económicamente bien. La culpa, dicen, es de quien hace la competencia vendiendo (regalando, de hecho) un producto defectuoso pero que pasa por genuino.

Puedo entender la dificultad de monetizar un proyecto web o en la web. Más de una vez le he dado vueltas a cómo sacar dinero de ésta mi web, al menos para cubrir los gastos derivados del alojamiento y reserva del dominio. Nunca he encontrado una respuesta satisfactoria. Entre otras cosas, porque la actividad que me da de comer es autónoma respecto a este proyecto, y a la vez genera los excedentes suficientes para mantener esta web y este blog. Otra cosa sería si mis ingresos dependieran de los beneficios de esta web. Que es lo que Cebrián quiere lograr, porque a fin de cuentas de ese depende su negocio. Pero ése es su problema, no el mío.

Si por ejemplo, en un primer paso para monetizar sus inversiones web procuraran eliminar la “audiencia” de blogs de noticias y confidenciales tirando por los suelos su reputación, sin pruebas positivas de que lo que relatan es fantasía, sí sería un problema mío, porque afectaría a lo que yo quiero leer, y posiblemente también a la posibilidad de opinar. Pero si se cree reamente que esos lectores automáticamente pasarán a leer otras cosas, lo lleva claro Cebrián. Una de las lecciones de los medios de comunicación modernos es que a alternativa a un canal de TV, de radio, a un periódico… no es cambiar de canal o comprar otro diario, sino dejar de ver TV, escuchar radio, o de comprar prensa. Lo veo a diario, lo noto desde hace años en mi círculo de conocidos.

Su problema, creo yo, está en su primera cita:

Cebrián reconoció que los periódicos en papel “cada vez publican más cosas que nadie lee”.

Pues si esas cosas se trasladan a los bits, tampoco nadie las leerá. Mal negocio, entonces. Pero de ello no tendrán la culpa ni blogueros ni confidenciales.

Actualizado el 22 de mayo: Parece que yo estaba en un error. Según leo, Juan Luis Cebrián sabía con antelación todo lo que iba a pasar:

(…) sorprendió al confesar que ya hace 12 años sabía, y lo escribió, qué había que hacer en los medios para evitar los problemas que tienen actualmente por la irrupción de las nuevas tecnologías y el marcado descenso de difusión y publicidad, aunque no lo puso en práctica, “obsesionado como estaba por presentar resultados” cada tres meses. “Ni el Gobierno ni las empresas hemos sido muy activos y desde luego nada listos”, ha admitido Cebrián.

Voy a ver si alguno de mis amigos tiene tiene en su biblioteca el libro de Cebrián, y puedo así aprender algo de él y del negocio digital.

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feb 24 2009

Dos nuevas experiencias

Si yo fuera de esas oersonas ávidas por sentir cosas nuevas, podría estar satisfecho del día de hoy. He pasado por dos nuevas experiencias en mi vida.

La primera es que hoy he tomado un taxi. Aquí, en Talavera. Tenía que ir a la otra punta de la ciudad, un trayecto que normalmente haría a pie (de hecho, al regresar lo he hecho enteramente a pie); pero llegaba un tanto tarde y he preferido tomar el taxi frente a la nueva, flamante, faraónica y malcirculante Estación de Autobuses.

No he notado gran diferencia con los de Madrid excepto en una cosa: los taxis madrileños llevan el contador de manera que puede verse desde cualquier punto del asiento de atrás. Los de aquí sólo son visibles desde determinados ángulos.

La segunda experiencia ha sido bastante menos satisfactoria. Hoy me ha llegado el extracto de mi plan de pensiones. Un plan de pensiones que comencé en 2001 (desde 2003 en mi actual entidad), a los 32 años de edad, porque entonces (ahora menos) dudaba seriamente de que cuando llegue la hora de jubilarme el dinero que llevo años pagando para mi jubilación me vaya a ser reembolsado. Bien, hoy me dice mi entidad que el rendimiento acumulado desde 2003 es negativo. Que he perdido dinero, vaya. Y encima tengo que estar contento (por ahora) porque la pérdida acumulada es inferior al IPC acumulado desde 2003. En fin, que, de momento, la inflación ha pasado (casi) desapercibida por mis euros aunque el rendimiento de los mismos sea, a fecha de hoy, -0´67%. Y encima tengo que estar contento, con la que está cayendo por ahí.

Dejo una foto de la parte baja del bulevar de la Avenida de Toledo. Al fondo a la derecha la Estación de Autobuses y la parada de taxis.

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nov 04 2008

Lectura del día (III)

Publicado por admin en Economía

Fernando Herrera, paisano, amigo desde hace años, inteligente como ingeniero y aún más como economista (en la línea de nuestro aún más ilustre paisano el padre Juan de Mariana, S.J., protoliberal como economista e historiador), escribe hoy esta perla en su blog, que también es una joya. Recomiendo leer la entrada hasta el fin, y una vez hecho, leer todos los comentarios con detenimiento. Incluso la del pescador a río revuelto.

De todo lo que Fernando escribe me hace gracia (reír por no llorar) lo siguiente:

Para hacerlo, hay que referirse primero al significado del dinero fiduciario. Antaño, el dinero tenía detrás un soporte, el oro; todo el mundo sabía lo que significaba tener un dólar: en realidad, era tener una cierta cantidad de oro depositada en el banco central.

Evidentemente, el dinero fiduciario carece de ese soporte. ¿Qué significa tener un Euro? Pues algo así como que los gobiernos de la zona Euro se comprometen a darte algo de ese valor, sea el que sea (por ejemplo, 0,80 $). Así pues, el valor del Euro depende de la capacidad de recaudar impuestos de los gobiernos, lo que a su vez depende de su capacidad de extorsión del ciudadano, y de la capacidad de generación de riqueza de los países.

Me hace gracia porque en los durísimos tiempos de la Guerra de la Independencia la capacidad de recaudación de los españoles peninsulares cayó casi a cero a causa de la destrucción de riqueza debida a la guerra, y a causa de la volitización de los ahorros de particulares. La generación de riqueza, a causa de la movilización de decenas de miles de jóvenes para servir en los ejércitos, que los apartó de los sectores económicamente productivos, y a causa de la dedicación de buena parte de la producción restante a abastecer las tropas en campaña, se redujo hasta quedar en casi nada. Sin embargo, el real de plata español seguía siendo tan buena moneda que circulaba por toda América (hispana o no hispana), llegaba hasta la China, y hasta el Reino Unido y Francia lo aceptaban gustosos como bien de intercambio (tras resellarlo) o como depósito de valor (usando el metal, incluso, para acuñar sus propias monedas).

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oct 24 2008

Un ojo en la plata y otro en el Plata

Publicado por admin en Economía,Historia

Llevo unos días particularmente interesado por lo que está sucediendo en Argentina. Me refiero al robo (pues no vale otra palabra para la “apropiación”) de los fondos de pensiones de los argentinos que los tenían. Quizá más adelante este asunto se lleve una entrada monográfica, pero por ahora no tengo tiempo para ello.

Este asunto me ha vuelto a lanzar hacia uno de los temas que menos estudiado tengo y que ahora mismo es de los que más me interesa acerca de la Guerra de la Independencia: el dinero y la economía. Por no saber, ni tan siquiera tengo claro cómo funcionaba el sistema monetario, más allá de la doble unidad monetaria escudo de oro-real de plata. Aprovecho para lanzar una botella al océano bítico: si hay alguien que me pueda ilustrar al respecto, por ejemplo, proporcionándome bibliografía, se lo agradeceré.

Y, sí, soy malo haciendo juegos de palabras. Muchas virtudes me adornan (modestia aparte, claro), pero la del sentido del humor no es una de ellas.

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oct 18 2008

Lecciones te da la vida: “Qué bello es vivir” y el mercado de valores (act.)

Publicado por admin en Cine,Economía

Se ha enfadado don Juan Carlos Escudier con los economistas liberales, y con los liberales, en fin, todos. Lean, lean entero:

A nuestros liberales de toda la vida el dios del libre mercado se les ha caído de la hornacina y se ha hecho pedacitos porque era de escayola, pero eso no les ha hecho perder la fe y andan buscando una cola de contacto apañada para restaurar la estatuilla. De momento, lo que ya han encontrado es al culpable de este caos que ha puesto en solfa el orden económico mundial. No son los banqueros, ni los especuladores (se siente la reiteración), ni siquiera la quiebra de valores del sistema. El responsable de la crisis más importante desde el crack del 29 es, según nos dicen, el Estado. Pásmense porque, al parecer, estos señores no beben.

El análisis que realizan es teóricamente impecable. El mercado ha funcionado porque ha mandado al carajo a las entidades ineficientes y está obligando al saneamiento del resto, y lo hubiera hecho antes si el intervensionismo de los bancos centrales no hubiera llenado todo de dinero barato para retrasar una crisis inevitable. En definitiva, han sido las autoridades las que han echado gasolina a un fuego que se hubiera extinguido por sí mismo y con menos coste, y esta actuación es la que ha dejado la beatífica mano invisible del mercado a punto de carbonilla en la hoguera de las vanidades.

(…) En resumidas cuentas, el Estado puede ser culpable por retirar dinero del circuito como en 1929 o por poner demasiado como ahora. Jamás se libra. ¿Quién decide cuál es el flujo adecuado? Pues los liberales, aunque siempre a posteriori que para eso estos señores son insignes analistas.

Total, que si los Estados retiran dinero en 1929, se les critica. Y si lo ponen en 2008, también se les critica. Acabáramos. La cuestión es criticar siempre a los Estados, hagan lo que hagan. Porque si una vez hicieron una cosa y no funcionó, ahora hacen la contraria, y funcionará ¿No? Pues no. Porque se ignora el punto fundamental, y es que las intervenciones de los bancos centrales en 1929 y en 2007-08 han sido idénticas: erróneas. Eso es lo criticable.

En “Qué bello es vivir” el protagonista, George Bailey (James Stewart), pequeño banquero de Bedford Falls, tras el crack de la bolsa de 1929 se enfrenta a la pesadilla de toda entidad bancaria: los clientes hacen cola para retirar sus fondos a la vez. Si eso sucede, no sólo el banco quebrará, sino que ni tan siquiera podrá devolver todos los fondos, por la sencilla razón de que no los tiene. “The money is not here” (3′ 59″) le dice a Charlie. Y le insiste: crees que el dinero que trajiste está todavía en la caja fuerte, en forma de billetes. Pero no es así. El dinero depositado está en circulación: en préstamos para la casa de los Kennedy, y en cien sitios más, incluyendo (supongo yo) en la bolsa, para obtener la rentabilidad que permita pagar los intereses de los depósitos.

El bueno de Goerge Bailey resuelve la crisis de liquidez apelando al buen sentido y buena voluntad de sus conciudadanos: no necesitas sacar ahora mismo todo tu dinero, sólo lo que necesites inmediatamente. Al final su reciente mujer Mary (Donna Reed) aporta del bolsillo familiar de los Bailey una suma de dinero con la que poder devolver parte del dinero depositado a los que lo piden. Pero ya las palabras de George han logrado calmar la histeria, y el volumen de reclamaciones ha descendido. Cuando “Bailey Bros.” cierra las puertas, ya han cesado las reclamaciones y aún les quedan un par de dólares. La entidad no está en quiebra.

La escena, por si alguien quiere recordarla entera, puede verla en inglés:

Si la Reserva Federal le hubiera adelantado al bueno de George (y a otros como él) una cantidad de dinero procedente de sus reservas, a bajo interés y largo plazo, con la garantía del Estado, ni los clientes hubieran tenido miedo a quedarse sin sus ahorros (porque los tenían garantizados), con lo que el pobre George se hubiera podido ir de luna de miel, ni tampoco hubiera tenido George que jugarse la supervivencia de su negocio a cara de perro. Hubiera podido, incluso, abrir la mano y permitir la retirada de depósitos a mayor escala. A cambio, claro, los vecinos de Bedford Falls se hubieran perdido esa estupenda y sencilla explicación de cómo funciona una entidad de depósito. Pongamos, equivalente a una de nuestras cajas de ahorros.

Si el bueno de George Bailey hubiera seguido al frente de “Bailey Bros.” entre 2000 y 2005, la escena hubiera sido muy diferente.

Por esos años “Bailey Bros.” hubiera concedido préstamos para la casa de los Kennedy, y también para las vacaciones de Charlie en Cancún, y para que el Mary se comprara un nuevo y enorme coche. Como George podía pedir prestado dinero a bajo tipo de interés (gracias, Reserva Federal), el estudio del riesgo de estos préstamos podía dejarlo tranquilamente en manos del tío Billy. Todo iría como la seda: “Bailey Bros.” se iba endeudando, sus clientes también, pero el dinero fluía porque la gente consumía. No invertía, mucho menos ahorraba: consumía.

Si la Reserva Federal hubiera atajado la escalada subiendo los tipos de interés, o lanzando avisos acerca de los riesgos de las operaciones que estaban emprendiendo, George hubiera tenido que mirar con más detalle cada operación. Alguna de ellas le hubiera parecido ruinosa e innecesaria. ¿Para qué irte a Cancún? ¿Tienes que gastarte en el coche nuevo todos tus ahorros? ¿Hasta el punto de comprometer tus ingresos futuros en el pago del coche? Por ello tal vez le hubiera dicho a su amigo el taxista: “¿No crees que antes de pensar en el coche de tu hijo deberías pensar en los gastos fijos de tu taxi? Recuerda cuando estuviste enfermo y no pudiste trabajar. Pero las letras del coche siguieron llegándote puntualmente.”

Pero la Reserva Federal no lo hizo, y cuando llegó 2007, George Bailey se encontró con que ya no podía devolver el dinero que había pedido prestado, porque sus clientes no podían ya pagarle los préstamos que había concedido “Bailey Bros.” Y así, George hubiera tenido que ir puerta por puerta para convencer a sus vecinos de que renegociaran sus deudas con el banco, o que pagaran algo, aunque sólo fuera una fracción de la deuda pendiente. Porque, de lo contrario, él tendría que echar el cierre. O peor, venderle el banco al señor Potter, que sí podía asumir las deudas porque tenía líquido suficiente para ello. ¿Quién quiere al señor Potter como dueño de todo el sistema financiero de Bedford Falls?

Y, de haber hecho el bueno de George su tarea puerta a puerta se hubiera dado cuenta, hablando con sus vecinos, de que en el fondo de todo la crisis se debe más a lo mal que sus clientes han jugado con sus propios riesgos que a cualquier otro factor. Que se han comportado como nuevos ricos, que se han dado caprichos como niños, que se han gastado lo que no tenían en lo que no les hacía falta, que han ofuscado su inteligencia prestando atención a cosas secundarias, que han invertido mal, y que se han negado a reconocerse responsables de las consecuencias de sus actos. Porque todos ellos, y ésta es la diferencia respecto a sus padres y abuelos, aquellos clientes de “Bailey Bros.” de 1929, han sido educados en el “Just do it”. Hazlo. No lo pienses. Sólo hazlo. Lo han hecho. Y bien que lo han hecho. Ahora, por supuesto, se niegan a reconocerlo y quieren que papá pague la cuenta. O, si a eso vamos, el señor Potter. No es de sorprender que, llegados a este punto, al pobre George le dé un mareo, y antes que ponerse a criticar a sus clientes y vecinos, eche pestes del “liberalismo salvaje”. Es fácil, y, como se lee en el primer enlace, está de moda.

Actualizado 20 de octubre de 2008:

Con un ligero retoque, esta entrada se ha convertido en artículo de opinión en HispaLibertas.

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oct 17 2008

Lectura del día (I)

Publicado por admin en Economía,Historia

No sé si con esta entrada estaré inaugurando una nueva sección, o no. Como sea, hoy he leído la siguiente cita de Diego Medrano, Ministro del Interior en 1835:

Algunos pueblos cultos han sustituido ventajosamente a los medios adoptados antes para establecer la moral y mejorar la condición de las clases industriosas ciertas cajas de ahorro, donde el menestral, el jornalero y todo hombre laborioso puede depositar sumas muy tenues bajo la confianza de obtener un rédito proporcionado, de capitalizar los intereses en cortos periodos, y de realizar sus fondos en todo tiempo.

Cuando semejantes instituciones prestan garantías seguras contribuyen en gran manera a propagar el espíritu de economía, y con él la propensión al trabajo; a desterrar los vicios, y con ellos las enfermedades y delitos de que son gérmenes; a unir al hombre a su profesión, puesto que ella le proporciona, no sólo su presente subsistencia, sino esperanzas lisonjeras para lo futuro; y por último, a inspirarle amor al orden público, porque de él depende el goce estable del fruto de sus tareas.

La cita procede de este artículo, que recomiendo leer. Aunque me permito citar aquí su último párrafo:

Es, por lo tanto, el momento de replantearse para que sirve una parte del sistema financiero [se refiere a las cajas de ahorro, nota de Eborense] que se ha dejado llevar en la mayoría de los casos por la influencia de la clase política de turno, lo que explica su enorme exposición al riesgo inmobiliario. Pero que tampoco ofrece soluciones a los ciudadanos y empresas mediante una apuesta decidida por la inversión en actividades realmente productivas, pese a la manifiesta profesionalidad de muchos de sus directivos. No parece que su loable esfuerzo por mantener la Obra Social justifique su existencia en los términos actuales, por lo que parece obvio que su estatus jurídico debe cambiar, aunque sólo sea para recuperar en parte el espíritu de Diego Medrano.

Por desgracia, esto es mucho más exacto a fecha de hoy que lo que optimistamente escribe Manuel Lagares:

Pese al tiempo transcurrido y a las enormes diferencias que nos separan de aquella complicada época, el “Programa Medrano” sigue teniendo plena vigencia hoy. Las Cajas de Ahorros no se diferencian de otras entidades financieras solo por su forma institucional de fundaciones o por la peculiar composición de sus órganos de gobierno sino, sobre todo y especialmente, por el servicio prioritario a esos objetivos, que siguen justificándolas y haciéndolas necesarias en la sociedad actual y que han sido, además, la principal razón de su extraordinario éxito a lo largo de casi dos siglos de existencia. Programa que no deberían nunca olvidar nuestras autoridades ni abandonar quienes gestionan y dirigen las Cajas de Ahorros.

Cita tomada de otra lectura que recomiendo, precisamente sobre Diego Medrano y Triviño.

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