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feb 10 2018

Blade Runner

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Antes de verla:

Comenté en otra entrada (aquí, concretamente) la segunda parte de Blade Runner. Estando de vacaciones de Navidad me encontré que a cierta hora de la madrugada ponían la primera película, la original. Hacía años que no la veía, por lo que hice el esfuerzo de quedarme a verla para poder comparar las dos experiencias recientes. La versión que vi en la TV es uno de los cortes del director que Ridley Scott se inventó después de estrenar la película original. Lo que significa que no vi la versión que recuerdo haber visto hace ya años por primera vez. No obstante, ya me di cuenta de que entre una versión y otra no había tanta diferencia, así que ha sido como verla (casi) por primera vez.

Advierto que esta revisión de la película contiene spoilers Si no la ha visto siga leyendo bajo su propia responsabilidad.

Sinopsis:

Rick Deckard, blade runner de la policía de Los Ángeles, tiene que volver al servicio para retirar a unos replicantes Nexus 6 que se han colado en un transporte y han llegado a la Tierra. Sobre el papel no es más que una misión más, pura rutina. Solo que las cosas se van a complicar para Deckard.

Comentario:

En la versión que estuve viendo eché de menos la voz en off de Rick Deckard. Y el final de las memorias en verde con la huida de Rick y Rachael. Eché de más, por supuesto, la tontería del sueño (o fantasía) del unicornio de Deckard, que es demasiado sutil para que para mí tenga sentido. Quitando esto, disfruté mucho del visionado de la película.

No recordaba yo dos detalles que me parecen importantes. El primero es la ciudad. Una ciudad negra tanto de día como de noche, sin luz del sol, en penumbra y lluviosa, llena de gente que abarrota hasta el último rincón visible de los espacios urbanos de la ciudad. E incluso los interiores, como puede verse en la disco a la que acude Deckard. Con la importante excepción del edificio Bradbury en el que vive Sebastian. Cuando se abre el foco, al ciudad sí aparece iluminada, pero todo es luz artificial, la luz de los vehículos de superficie, de las ventanas de las oficinas, o de los neones de los anuncios. Como consecuencia, las personas que se mueven por esta ciudad no tienen sombra. Como si ninguno fuera totalmente humano. Curioso ¿verdad? Me pregunto si ésa era la imagen que tendrían en 1982 de lo que sería una megalópolis 35 años más tarde, cambio climático incluido. O si solo fue una puesta en escena de fantasía. Bueno, como si ninguno de los personajes fuera humano… o como si así se simulara en pantalla el blanco y negro de las películas del detective Marlowe.

Concept art del Los Ángeles de Blade Runner. A mí me parece la Gran Vía de Madrid un sábado por la noche esquina a la plaza de Tudescos. En ese sentido, nada revolucionario, excepto el coche volador de la policía.

Dos detalles más sobre Los Ángeles. Las oficinas del jefe Bryant parecen unas oficinas de los años 50, con sus puertas de madera y cristal. Hasta el humo de tabaco de la sala de proyección (también el de la sala de entrevistas de la Tyrrell) parece de los 50. Es un detalle deliciosamente anacrónico en una ciudad del antitabaquísimo año 2019. El cielo que se ve cuando viajan a las Torres Tyrell (el rascacielos-pirámide de la sede corporativa) es amarillo-naranja, pero no se ve amanecer. Me recuerda claramente la atmósfera amarilla-naranja de Las Vegas de 2049. O al revés.

El segundo detalle es el ambiente humano. La “cultura” que parece dominante en 2019 es la japonesa, más que la oriental. Los afiches publicitarios muestran geishas y música japonesa. Los espacios públicos tienen carteles escritos en japonés (supongo que es japonés), y en el zoco al que Deckard acude la mayor parte de los comerciantes son orientales (con la excepción de un egipcio que parece salido del Blue Parrott de Casablanca). Incidentalmente, el ingeniero de ojos al que acuden los Nexus 6 también es oriental. ¿Era ése el futuro que veían para la Costa Oeste de los EE.UU.?

La ciudad tal como la vimos en pantalla, con esos grandes afiches publicitarios de inspiración japonesa.

Éste es el escenario en el que se mueve como pez en el agua el detective Rick Deckard, como buen policía que sabe patearse la calles.

Rick Deckard con su máquina de Voight-Kampff, haciendo su trabajo.

Tampoco recordaba yo lo fluido de la historia. No hay nada oculto ni secreto. El espectador conoce todos los elementos de la historia, y ve cómo se van desarrollando delante de sus ojos sin trampa ni cartón, de una pista a otra. No hay secretos, ni tan siquiera en la naturaleza de Rachael. Por eso me molesta (visto en retrospectiva) el burdo intento de convertir a Deckard en otro replicante. Carece de sentido. Voy a entrar un poco más en materia con este asunto.

Veamos. Nos han dicho con claridad que los replicantes están prohibidos en la Tierra en 2019. Luego malamente puede pensarse que Deckard es un blade runner “legal”. Máxime cuando al comienzo de la película se nos muestra como retirado de esos trabajos. Esto es, en términos modernos: de ser un replicante, sería un inmigrante ilegal sin permiso de residencia ni de trabajo. ¿Cómo se explica su presencia en la Tierra sin que nadie le moleste? Por otro lado, Deckard muestra claramente tener respuestas emocionales propias. La más clara (para mí), cuando después de decirle a Rachael que sus recuerdos son implantes artificiales, se da cuenta de que la ha dejado hecha polvo, y se disculpa con ella diciendo que era una broma, que la tomaba el pelo. Una respuesta así no podría elaborarla alguien inmaduro emocionalmente, porque no podría empatizar tanto con la angustia y la confusión de Rachael. Y la respuesta emocional de escuchar y ver morir a Roy, empatizando con él en su último aliento, tampoco es propio de un replicante emocionalmente inexperto. Recordemos además que estuvo casado (aunque en la versión sin voz en off esta información se pierde). Luego, Rick Deckard es humano, se ponga Ridley Scott como se ponga. Fin de la historia.

Como comenté en Blade Runner 2049 el elemento clave en el argumento, en tanto película de ci-fi, es el transhumanismo; ¿qué hace humano a un humano? ¿O a un no humano, como Rachael… o Roy? Y precisamente por eso destaca el papel de Rachael con sus dudas acerca de si es humana o no. No es preciso añadir a Deckard al coro de la confusión. De hecho, Deckard nunca se plantea su propia naturaleza. Tampoco la de Roy y su banda, o la de Rachael. Otra cosa es que en este último caso prefiera dejar llevarse por su propia pasión para ponerla a salvo y poder estar con ella. En este aspecto también esta película es sincera. Nos dicen que un replicante longevo podría llegar a desarrollar sus propias respuestas emocionales, porque maduraría en ese sentido. Para evitarlo es por lo que les han “programado” una esperanza de vida tan corta. Excepto, tal vez, a Rachael, que es un experimento del que no nos dicen gran cosa, salvo que le han hecho creer que es humana nacida de humanos. Y ya está, no hay más. Suficiente para una buena historia y un final abierto: ¿podrán Deckard y Rachael ser felices juntos, y por mucho tiempo? En el corte que recuerdo haber visto hace muchos años hasta eso fue explícito: sí. En el corte que vi el otro día se deja en el aire. Tampoco pasa nada por ello.

Como en toda película de cine negro, tenemos un chico y una chica. En este caso son una pareja un poco peculiar.

Por la banda opuesta tenemos una pareja de replicantes.

Una última palabra. Hay muchas diferencias entre Blade Runner y la novela original de Philip K. Dick. En ésta la acción se desarrolla en un San Francisco medio despoblado a causa de una catástrofe climática expresamente mencionada (el famoso polvo gris). Los animales orgánicos, los pocos que quedan, son lujos para millonarios, y hasta los animales artificiales (robóticos, no biológicos) son raros y caros. Deckard es aficionado a ellos. Y está casado. El que su mujer y él usen un amplificador emocional no es porque sean replicantes, sino a causa de la sequedad emocional de la sociedad humana en la que viven. Y de hecho, el amplificador se menciona muy el principio de la novela, y después desaparece del argumento. Rachael es mucho más emocional en la novela. Tanto como para vengarse de Deckard matando a su mascota. Todos estos elementos argumentales se tratan de manera indirecta en la película. Porque ésta se centra más en la creación de la atmósfera del Los Ángeles de 2019 y en las vueltas a la humanidad de los replicantes, con Deckard detrás de los replicantes (chica incluida). Puestos a elegir, es mejor y más redonda la película que la novela.

Tecnología destacada:

El spinner o coche volador de la policía. Recuerdo que en tiempos fue lo que más llamó la atención antes del estreno de la película. Incluso se bromeó con el hecho de que sería el modo de terminar con los atascos de tráfico. Ahora bien, en 2019 lo que vemos es que la inmensa mayoría de vehículos transitan por calles asfaltadas, y solo la policía puede tener spinners. En 2049 vemos que también los ricos pueden permitirse coches voladores. Espero que el control de tráfico aéreo sea bueno para entonces.

Escena destacada:

La mayor parte de la gente suele referirse a la escena de la muerte de Roy por su dramatismo, y por la magnífica interpretación de Rutger Hauer (Roy) y Harrison Ford (Rick). Ciertamente es una gran escena. A mí, además de esa escena, siempre me ha gustado mucho la escena en la Rachael se planta en casa de Rick para convencerle de que es humana. Como he escrito antes, la reacción de Rick es soberbia. Es esa escena la que marca al personaje del blade runner Deckard.

Frases destacadas:

Van a ser dos.

Roy: Es toda una experiencia vivir con miedo ¿verdad? Eso es lo que significa ser un esclavo.

Y mientras dice esto está salvando la vida a Deckard. Le evita un daño gratuito, ya que el propio Roy va a terminar muriendo de todas maneras.

Rachael: ¿Este test es para saber si soy una replicante o una desviada, señor Deckard?

Desviada en lugar de lesbiana. Deliciosa pieza de anticuario. Y más con los tiempos que corren.

Conclusión final:

Grandísima película. Una historia sin alardes, pero magníficamente articulada y narrada, una puesta en escena que aún hoy, en la era del CGI, se ve muy bien, y unas interpretaciones fuera de serie. Buena ciencia-ficción, y muy innovadora para la época.

Es inevitable hacer una comparación entre esta película y su secuela. La secuela comienza también de manera lineal y con el mismo esquema que la original. Tampoco hay nada oculto, excepto el elemento del cadáver sin identificar. Ahora bien, llega un momento en que la secuela se tuerce (más o menos después de las escenas de Las Vegas), y la cosa se convierte más en un thriller al uso. Incluso con exceso de tiros y violencia. En la película original los únicos disparos los hace Deckard, el blade runner con licencia para hacerlo. En ese sentido, mucho mejor la original.

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ene 28 2018

Star Wars VIII: Los últimos Jedis

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Antes de verla:

Hombre, no voy a dejar de ver una película de la nueva trilogía. Además ésta la han estado poniendo por las nubes porque se supone que es el gozne sobre el que gira la trilogía completa, casi tan buena como el Episodio V. Y eso son palabras mayores. Además, llevo tres años en los que ver una película de Star Wars se ha convertido casi en una tradición navideña más. No iba a romper la tradición este año. Mis expectativas no eran altas. Quiero decir, que la hubiera visto de todos modos, aunque nos hubieran contado que Rey era un sueño de Resines.

Advierto que esta revisión de la película contiene spoilers, muchos spoilers. Y además de eso datos sobre el universo Star Wars que a lo mejor no le interesa conocer al lector. Si no la ha visto siga leyendo bajo su propia responsabilidad.

Sinopsis:

Rey ha encontrado a Luke Skywalker en su retiro de Ahch To. Pero Luke no quiere salir de su retiro ni unirse a la Resistencia, para la cual es su última esperanza de victoria, porque están a punto de ser completamente derrotados y eliminados por la Primera Orden, más poderosa que nunca.

Comentario:

Pensé dos cosas cuando salí del cine. La primera, que la película había sido muy larga y aun así se me había hecho muy entretenida. Buena señal. La segunda, que este Episodio VIII me ha parecido el auténtico Episodio VII; esto es, que la tercera trilogía ha comenzado con esta octava entrega, y que la séptima ha sido simplemente una presentación de personajes. Eso no es un problema. Es simplemente lo que a mi parecer hay. Salí del cine satisfecho de lo que vi, y entretenido. Desde ese punto de vista, misión cumplida.

Voy a entrar ahora en detalles acerca de lo que significa esta película en el universo de Star Wars. Para ello voy a citar el material de las ocho películas, el único que es canónico para mí porque no conozco otro.

Nota al margen: He leído por ahí que la Disney se ha llevado por delante como canónico todo el material adicional de Star Wars producido en los últimos treinta años, incluyendo novelas, series de animación, etc. La verdad, ni lo sé ni me preocupa. Y pensar que se reían de nosotros los trekkies después de la primera película de J. J. Abrams…

Para mí el centro de esta nueva trilogía lo forman Rey y Ben Solo, que son la nueva generación de este universo de ficción. Los dos actores, Daisy Ridley y Adam Driver, han sido un gran acierto de cásting. Y sus interpretaciones son magníficas conforme a la naturaleza de sus personajes.

Ya dije en mi anterior reseña que el Kylo Ren obsesionado, furioso, inseguro… adolescente… que hemos visto en ambos episodios es el Anakin Skywalker que hubiéramos tenido que ver en los Episodios II y III. Alguien poderoso, muy poderoso, y a la vez confundido respecto a su papel en las cosas que le rodean. En esta película sigue en esa misma línea, además de manera explícita (esa gran frase de Snoke de no eres más que un crío con una máscara), aunque a la vez se ve una evolución en su personaje. En primer lugar, su decisión de dar un paso al frente eliminando a Snoke y auto nombrándose nuevo líder de la Primera Orden. En segundo lugar, al argumentarle a Rey las razones por las que ella debería unirse a él; en la película anterior simplemente se ofrece sin más, típica oferta de adolescente.

El papel de Rey en la historia es más complejo y jugoso. En el Episodio VIII nos dice ella explícitamente lo que ya vimos en el VII: Hay algo en mí que siempre ha estado ahí y ha despertado. Y por eso busca a Luke Skywalker, para que éste se lo explique (podría decirse que busca un maestro). Hasta donde yo lo entiendo, a Rey no le interesa propiamente el adiestramiento jedi, y a Luke tampoco adiestrarla en los caminos de la Fuerza. Al final una y otro se implican en las vías de los jedi porque es la herramienta que tienen a mano, y lo que Luke sabe hacer. La mayor diferencia entre uno y otro personaje es que Ben Solo/Kylo Ren ha recorrido un camino para llegar a un sitio que no termina de entender, y Rey sabe a qué sitio quiere llegar, pero no sabe el camino que ha de recorrer. Su interactuación se basa en estas diferencias. Bueno, y en la tensión sexual que va de Ben a Rey; no a la inversa.

En este esquema la interactuación de ambos personajes, y especialmente el saber cómo es posible que ambos pueden verse, hablarse, y hasta tocarse a distancia, es lo que espero que sea el motor del Episodio IX.

El binomio Rey-Ben tiene un nexo que los une, para desagrado de Ben y confusión de Rey: Luke Skywalker. En el viejo juego de rol de Star Wars había un personaje prediseñado que era el del jedi borracho o fracasado. El juego transcurría entre los Episodios IV y V. En ese universo un jedi fracasado era un jedi que se había apartado de la Orden (lo que se supone que le salvó del exterminio de dicha Orden), estaba profundamente desilusionado en lo personal, y al que la República o el Imperio le importaban un comino. Hasta que apareció un joven idealista que le devolvió la ilusión por ser un maestro de los caminos de la Fuerza. Después de ese gran PJ que fue Pepe Ben Quenueve, Luke es el mejor jedi fracasado que he visto en mi vida. Responde plenamente al cliché del juego de rol. Ya sabíamos a medias que el fracaso en su academia jedi, y la pérdida de su sobrino, atraído hacia el Reverso Tenebroso de la Fuerza, le había dejado emocionalmente fuera de combate. Por eso se había retirado a Ahch-To, entre los nostálgicos y decadentes restos de la Orden Jedi. Y de repente, tras la tensión adecuadamente guionizada, aparece una nueva ilusión: Rey.

Ahora bien, y eso es lo fascinante, Luke no adiestra a Rey en los caminos habituales de la Fuerza. En las promos de la película nos han querido hacer ver que Luke adiestraba a Rey como Yoda le adiestró a él. Pero resulta que no. Nos han engañado totalmente para que estemos atentos y aprendamos la primera lección de la sabiduría de Luke: la Fuerza no es patrimonio de los jedis. Así que eso es lo que Luke ha aprendido en su exilio de Ahch-To y de los arcanos jedi que se conservan allí. Y eso, pese al regaño del maestro Yoda (siempre mirando al horizonte estás, que bien podría ser el lema de los Skywalker), le sitúa por encima de todos los jedis que hemos visto en pantalla. Luke ha recorrido el camino de vuelta al origen de la Fuerza, cuando la Orden Jedi (y otras cofradías de sentientes de la Fuerza) no existían.

Y esto, estimados lectores, nos lleva a la idea-fuerza central de esta película: lo viejo está muriendo para dejar paso a lo nuevo. Lo que nos lleva a mi idea original de que éste es el verdadero Episodio VII, y no la película anterior. Lo viejo es una Primera Orden que solo sabe recorrer los caminos trillados del Imperio; un Darth Vader que ya no significa nada; una Orden Jedi extinguida y que no merece la pena que resucite; una Resistencia decadente y más sola de lo que nunca estuvo la Alianza Rebelde. Lo viejo son Snoke (y también Hux), Leia y Luke, que ya no pintan nada en la Galaxia. Es la Galaxia de Rey y Ben, y también de Finn, Poe, y Rose.

De izquierda a derecha: lo nuevo, lo desconocido, y lo viejo. Uno de los tres, y tal vez dos, son historia.

Este motor ideológico (por así decirlo) del Episodio VIII es tan potente que lo demás es relleno alrededor. Francamente, me han dado ganas de terminar aquí este comentario de la película. Si voy a seguir es solo porque ahora mismo tengo ganas de hacerlo.

En paralelo con la historia de la Fuerza y sus tres protagonistas tenemos un segundo arco argumental centrado en la lucha entre las fuerzas militares de la Primera Orden y la Resistencia. Es interesante porque nos muestra una Resistencia casi agotada. Insisten mucho los resistentes en que son la chispa que prenderá la Galaxia, pero en realidad están solos. Son lo viejo que ha de morir, aunque no sean (ni quieran ser) conscientes de ello. En este sentido la película es muy pesimista. Estas escenas, además de un compendio de tácticas militares que me parecen un tanto peculiares (luego contaré algo más sobre este tema), nos muestran dos detalles de gran valor. El primero, que Ben no es capaz de atacar abiertamente a su madre. Lo segundo, quizá relacionado, es que Leia tiene habilidades en la Fuerza que no sabíamos que poseyera. Ya sabíamos que Leia Skywalker era sensible a la Fuerza, pero ignorábamos por completo que tuviera habilidades en ella. Bueno, ya lo sabemos. ¿Cómo las adquirió? ¿Su hijo Ben es consciente de ello? Aquí hay un argumento jugoso para el futuro Episodio IX.

No me voy a parar en hablar del resto de escenas. Son todas interesantes, divertidas, y muy bien hechas (no solo en lo visual), si bien no tienen el mismo peso. Merecen la pena, pero no para alargar esta entrada con ellas.

Tecnología destacada:

Star Wars no es precisamente ciencia-ficción en el mejor sentido del término. Por ello éste es un apartado que tampoco es particularmente importante. Destacaría que nos han dado algunas pistas acerca del viaje más rápido que la luz (FTL). En primer lugar, que solo se puede rastrear una nave que viaja FTL con un dispositivo especial. Hasta ahora no sabíamos que eso era posible: saltar a la velocidad de la luz era sinónimo de despistar a cualquier perseguidor. En segundo lugar, nos hablan de que las naves tanto de la Primera Orden como de la Resistencia necesitan combustible para viajar a cualquier velocidad. Tampoco nos lo habían dicho tan claro.

Escuela de tácticas militares y navales:

Esta película nos muestra más combate que la mayoría de las películas de la saga. De hecho, uno de los arcos argumentales es el largo impasse entre el comienzo y el fin de un combate entre naves espaciales. Pero vayamos por partes.

Al comienzo de la película vemos que la Resistencia lanza contra el acorazado de la Primera Orden una escuadrilla de bombarderos. A bordo de las naves hay gravedad. Primero, porque la bombardero (la hermana de Rose) se cae por unas escaleras. Segundo, porque para alcanzar el disparador de la apertura de las compuertas, usa la gravedad, que hace caer el mando a sus manos. Pero, ojo, que cuando se abren las compuertas resulta que las bombas no se quedan en caída libre, lo que sería lo lógico puesto que el bombardero está en órbita de un planeta, sino que caen ¡por gravedad! sobre el acorazado. Venga, hasta luego, majos.

El crucero Raddus de la Resistencia. Es la nave que despliega el escudo protector y que es finalmente usada como ariete contra las naves de la Primera Orden.

Cuando la flotilla resistente sale del hiperespacio se encuentra con que la han seguido. Si vuelven de nuevo a saltar a una velocidad FTL corren el riesgo de que los hayan vuelto a seguir, solo que esta vez se encontrarían sin combustible para otro salto, o para combatir. Por tanto, deciden usar su escaso combustible para mantener la distancia respecto a la Primera Orden, fuera del alcance de sus cañones, y así ganar tiempo mientras se les ocurre lo que hacer para eliminar o despistar a sus perseguidores. Se inicia una persecución en la que los perseguidores, la Primera Orden, lanza de vez en cuando una salva sobre los perseguidos, que se protegen con escudos en tanto les quede combustible. ¿A alguien le suena la escena? Claro que sí: es la escena del Acheron persiguiendo a la Surprise en Master and Commander. Ahora bien, cuando al crucero de la almirante Holdo está a punto de agotársele el combustible, a ella se le ocurre girar en redondo, poner rumbo a la nave almirante enemiga, hacer un microsalto al hiperespacio usando una velocidad FTL, y reaparecer de repente a poca distancia del acorazado, a tan corta distancia que ya no tienen tiempo para evitar la colisión. ¿A alguien le suena esta maniobra? Claro que sí: es la maniobra Picard de Star Trek. Hala, hasta otro rato, chavales.

Las fuerzas de superficie de la Resistencia yendo camino de su aniquilación.

Finalmente, en el planeta Crait la Resistencia decide hacer un stand and fight usando los speeders que han encontrado en la base como fuerza de ataque. Bien, se trata de vehículos terrestres, no pueden levantar el vuelo, y por si fuera poco no tienen apoyo aéreo, puesto que las únicas fuerzas aéreas (hasta que aparece el Halcón Milenario de repente) son los cazas TIE de la Primera Orden. ¿Y cuál es la orden que reciben los pilotos de los speeders? ¿Dispersarse para ofrecer menos blanco? No. Concentrarse y atacar. Vamos, anda.

En fin. La primera escena es físicamente imposible, la segunda es plausible de acuerdo a la lógica del universo Star Wars pero copia ideas ajenas, y la tercera escena me parece un suicidio militar.

Frases destacadas:

Todas las de Leia. La voz de Carrie Fisher se ha apagado para siempre. La echaremos mucho de menos. La breve escena en la que hablan el fantasma de Luke y Leia es, por desgracia, el canto del cisne de ambos personajes. Tremendamente nostálgico para todos los que hemos visto la película sabiendo que Carrie Fisher ya no estaba entre nosotros.

Aparte de eso, van dos.

Luke Skywalker: La Fuerza no le pertenece a los Jedi. Decir que si mueren los Jedi muere la luz, es vanidad.

Toma ya. No habíamos sabido tanto de la Fuerza desde lo que nos contó el maestro Yoda en el Episodio V. Y enlaza además con lo que vimos en Rogue One respecto a los monjes de la fuerza del planeta Jedha.

Luke Skywalker: Fallé. Porque era Luke Skywalker. El maestro Jedi. Una leyenda.

En pocas palabras Luke nos ha transmitido toda su amargura, lo que le ha hecho retirarse a Ahch-To… a morir.

Nuevas habilidades en la Fuerza:

Si hay algo verdaderamente central en el universo Star Wars es el concepto de la Fuerza. En el Episodio VII vimos a Kylo Ren deteniendo en el aire un disparo láser. Nada menos. Y también leyendo mentes. Recordemos que Darth Vader no tenía ese poder: en la primera Estrella de la Muerte tuvo que usar un robot para torturar a Leia a fin de sacarla información.

En este episodio hemos visto dos habilidades nuevas en la Fuerza. La primera es la habilidad para proyectarse físicamente hacia otro punto del espacio. Hemos visto a Ben y a Rey interactuando, y sobre todo a Luke en Crait hablando con Leia y peleando de verdad con Ben. Hasta ahora solo conocíamos proyecciones de jedis difuntos, y sin interactuar con nada ni nadie. Y aquí viene la segunda habilidad. El maestro Yoda no solo actúa, sino que es capaz de convocar un rayo que destruye el templo jedi en Ahch To. No sabíamos que uno de los espíritus en la Fuerza podía hacer cosas así.

Conclusión final:

Grandísima película. Si es la mejor de la saga o no, eso lo dejo a la discreción de cada uno de mis lectores (si aún me quedan). En cualquier caso, merece completamente la pena, y seguro que la volveré a ver, y no tardando mucho.

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oct 17 2017

Blade Runner 2049

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Antes de verla:

Como otras películas que he comentado recientemente, se trata de una película secuela o precuela de una de los verdaderamente grandes filmes de la ciencia-ficción. En este caso nada menos que de Blade Runner. ¿Cómo no iba a ir a verla? Y encima y por si fuera poco, la promoción de la película estaba mostrando unas imágenes sencillamente espectaculares. Pocas veces la promoción de una película me ha movido tanto para ir al cine. En este caso, así ha sido.

Advierto que esta revisión de la película contiene spoilers Si no la ha visto siga leyendo bajo su propia responsabilidad.

Sinopsis:

Los Ángeles, año 2049. El agente K, blade runner del LAPD, retira a un replicante Nexus 8. Nada anormal. Solo rutina. El problema comienza cuando descubre en la granja del replicante un cadáver que se va a convertir en un serio problema para todos.

Opinión:

Empecemos primero por lo mejor.

La puesta en escena, la fotografía, el diseño de las ciudades del filme, es sencillamente fantástico. El Los Ángeles de la película nueva es mucho más gris (más sucio), más slum y a la vez más megalópolis de lo que habíamos visto treinta años antes. Se parece más a la ciudad que describió Phillip K. Dick, incluyendo el polvo gris. Muy buena idea hacernos ver que sí amanece, aunque nunca parece que llega a brillar el Sol. Además, nos muestran otras dos ciudades, San Diego y Las Vegas, y un cierto aspecto de las áreas rurales de California. Bien por los realizadores. Aunque, la verdad, la idea del gran vertedero urbano que es San Diego no me termina de convencer. Tampoco es muy plausible la atmósfera amarilla de Las Vegas. Pero, en fin, hablamos de ci-fi.

Las interpretaciones, muy buenas todas. Los actores se muestran convincentes en sus papeles, y parecen realmente ser sus personajes. Excepto Ryan Gosling. K no es Rick Deckard, ni nadie (creo) esperaba que lo fuera. Pero de ahí a que K vaya siempre tieso, con el palo de escoba metido por el culo… Y eso cuando no se pone introspectivo, porque ahí directamente es aburrido. Quizá dentro de unos años las miradas de Ryan Gosling sean casi tan valoradas como las de Humphrey Bogart. A fecha de hoy, sus miradas son sencillamente un tostón. Cuando parece que va a remontar un poco (nada como una buena paliza y que retiren a tu chica) volvemos a los mismo. Ahora volveré sobre este aspecto.

De todas las interpretaciones, la mejor es sin duda la de Harrison Ford. Igual que en El despertar de la Fuerza se muestra en pantalla con su edad, sin disimulos ni artificios. Porque su edad es parte de la trama (y no parte secundaria), y las heridas y cicatrices emocionales causadas por el tiempo, también.

La historia, brillante, excepto (y es un pero muy grande) en su resolución. Sigue el mismo esquema de novela negra de la película original, esto es, de una misión aparentemente trivial sale un cabo suelto, aparentemente minúsculo, del que, tirando, tirando, te sale una alfombra entera. Y menuda alfombra. Capaz de dejar sin sitio donde poner los pies a todos los personajes de la película. Además, este hilo es el que permite enlazar la película de 1982 con la actual, enlazando los replicantes Nexus 6 con los Nexus 8 y 9 de 2049, y, de paso, la Tyrrel Corporation con el malo moderno, Niander Wallace y su corporación. En este sentido, la continuidad del universo Blade Runner está asegurada y bien establecida.

En cuanto a la resolución de la trama, es para mi gusto demasiado tonta. Si Deckard se apartó de su hija para evitar que la localizaran ¿va a comprometerla queriendo conocerla? ¿Y K es tan tonto como para a la vez querer enfrentarse a los planes de Wallace y comprometer a la hija de Deckard? Venga, hombre…

Ya vamos entrando en las cosas malas, o al menos, las que no me gustaron.

La película es excesivamente larga. Y a ratos, aburrida. La historia está bien, pero al tratar de alargarla como un chicle al ritmo de las miradas de Ryan Gosling, lo que consiguen es un tostón en exceso largo.

Y lo peor de todo, con diferencia. Blade Runner, como ci-fi, juega con el concepto del transhumanismo, esto es, qué hay de la Humanidad después de la humanidad, y qué es lo que le hace humano a un humano (Más humanos que los humanos, es el lema de la Tyrell, recordemos). De ahí la tensión entre Deckard (humano, pese a las fantasías de Ridley Scott) y Rachael (replicante que no está segura de serlo), y Deckard (humano) y Roy Batty (replicante que sabe que lo es, pero que a la vez se sabe lo bastante humano). De ahí el conflicto moral del blade runner y ex-asesino cuando retira a un replicante. De ahí también el impulso de los replicantes de saber quiénes son, saber qué los hace distintos de los humanos y saber si la diferencia puede ser borrada.

En Blade Tunner 2049 tenemos incluso mejores mimbres para darle vueltas al tema del transhumanismo. Primero. El agente K es un replicante legal, y por si fuera poco, expuesto al racismo de policías y civiles, que lo saben. Segundo. El agente K es un blade runner que retira a otros replicantes. Tercero. El agente K, además de ser sometido a calibraciones emocionales periódicas, resulta que tiene en su casa una IA de compañía con la que se relaciona como si fuera una persona real (bellísima Ana de Armas, por cierto). Ojo, que esto es clave: Deckard podía tocar y sentir a Rachael; K no puede hacer eso mismo con Joi, y hasta se nos muestra de manera explícita en dos escenas. Pese a ello la IA de Joi parece estar en el mismo camino de Roy Batty de preguntarse qué la diferencia de K, que tampoco es humano. Cuarto. El mismo K pregunta expresamente cómo es posible distinguir un recuerdo implantado de uno real. Por cierto, la respuesta es antológica.

Y quinto, y agárrense que vienen curvas… Las replicantes son fértiles. Pueden concebir, pueden dar a luz, y sus hijos son aparentemente tan humanos como los humanos. Las dos razas podrían, por tanto, fusionarse.

Vamos, si con estos elementos no hay para darle vueltas al tema del transhumanismo… Pero al igual que el agente K no es Deckard, tampoco el replicante K es Roy Batty, y al final todo esto pasa por él sin que se despeine. Solo parece un poco emocionado cuando cree que es él el hijo de la replicante, algo así como el elegido de Blade Runner. Cuando se entera de que no lo es el suflé se viene abajo.

Aquí tenemos a Ryan Gosling levantando una ceja. No está mal.

En fin, en este sentido la película es fallida. Tienen en su mano un cañón y no lo usan.

Tecnología destacada.

Es curioso, pero en los años entre una película y otra la evolución tecnológica que se nos muestra es escasa. Cierto que no es el tema central del futuro de ci-fi de esta película, pero es un poco curioso. Y así, vemos todavía fotos bidimensionales, pantallas de ordenador al uso… Lo más avanzado es la tecnología agrícola que inventó Wallace y que (nos dicen) permitió alimentar a la Humanidad, salvándola de la extinción. Monsanto salvando al mundo, para pasmo de los ecologistas.

Lo que más me llamó la atención fue el interface que Niander Wallace tiene en el cuello y que le permite controlar o pilotar los drones con los que examina a su nuevo modelo de replicante. Recordemos que Wallace es ciego, y que por tanto para poder examinar el universo que le rodea le falta un sentido. Esta interface máquina-humano (no hay duda de que los drones son meros autómatas y Wallace es humano) es otro detalle fascinante en la línea del transhumanismo. Y no se aprecia en la primera película.

Frase destacada.

Estas frases por sí sola podrían haber puesto patas arriba la película. Se enlaza Blade Runner, en concreto la entrevista entre Deckard y Rachael, con la nueva Blade Runner 2049, pero al final parece que dejaron correr el tema. Lamento no recordar las frases con exactitud, y tampoco me ha servido de ayuda la web. Espero no desviarme mucho. Son dos frases que se intercabian K y Ana Stelline (la inventora de recuerdos) en el laboratorio de ésta.

K: ¿Cómo puede distinguirse un recuerdo real del que no lo es?

Ana Stelline: Por las emociones que suscita el recuerdo.

Llevamos esperando esta pregunta y su respuesta desde el voight kampf que le hizo Deckard a Rachael.

Opinión final.

Buena película, demasiado larga, y a veces demasiado aburrida. No volvería a pagar una entrada de cine por verla de nuevo, aunque más adelante seguro que me gustará verla de nuevo. Y sobre todo, hacer un maratón de Blade Runner viendo las dos películas, una tras otra. Eso sí, nada del corte del director. Rick Deckard no es un replicante. Roy Batty le llama hermano en sentido metafórico. Si Ridley Scott no lo entendió así, es su problema.

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ago 14 2017

Dunkerque

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Antes de verla:

Las expectativas sobre esta película estaban altas a causa de la vistosidad de las imágenes y de los tráilers con los que estaban promocionando el filme. Además estaba a los mandos Christopher Nolan, del cual he visto grandes películas. Todo parecía indicar que estábamos ante un peliculón. Así que había que ir a verla, aunque mis lectores (los pocos que queden) ya saben lo mal que lo suelo pasar viendo cine histórico.

Advierto que esta revisión de la película contiene spoilers Si no la ha visto siga leyendo bajo su propia responsabilidad.

Sinopsis:

Tras la ofensiva alemana en Francia en la primavera de 1940, la Fuerza Expedicionaria Británica (BEF) queda rodeada. La única opción para su rescate es reembarcarla y llevarla de vuelta al Reino Unido. El problema es que todo esto hay que hacerlo bajo la visión y el fuego del enemigo.

Nota de Eborense: Es la sinopsis más tonta que he escrito, y por ello una de las que más tiempo me ha llevado hacer.

Opinión:

Esta película tiene una grandísima virtud, y es que es tan entretenida que no puedes dejar de verla. La tensión es la correcta a lo largo de todo el metraje, y mira que es difícil. Si hubiera tenido media hora más, no creo que lo hubiera notado. Al principio me costó trabajo entender las escenas truncadas, que no solo se superponen en la acción sino también en el tiempo. Pero una vez que me acostumbré me pareció un recurso muy interesante para mostrar lo que son varios puntos de vista que se superponen en el tiempo y en el espacio. Es decir. Todos están viendo al He-111 a la vez: los soldados que están en la playa, los marinos que están en los barcos, los pilotos del Spitfire… pero para cada uno de ellos el momento y ocasión en que entra el bombardero en sus vidas es distinto. Son tres relatos, tres historias, cada una de ellas contada desde una perspectiva distinta.

El protagonista de la parte terrestre, Tommy, con sus nuevos amigos, el francés sin nombre y el highlander Gibson.

El siguiente aspecto que me reconcilia con lo que vi en pantalla es que Nolan no ha tratado de hace un (casi) documental al estilo de Hermanos de sangre o de Salvar al soldado Ryan. En mi opinión lo que ha rodado es un docudrama de la batalla de Dunkerque, y teniendo en cuenta la tensión que los que estaban allí pasaron, me parece un método razonablemente correcto. Es cierto que al hacerlo así yo echo de menos elementos que podrían haber creado más tensión. Por ejemplo, el temor a que el perímetro defensivo de Dunkerque cediera antes de poder embarcar a los soldados que estaban, casi indefensos, en las playas. Esto se menciona solo de manera tangencial en una conversación entre el coronel y el capitán de fragata, como si no fuera lo más importante.

El protagonista de la parte naval, el capitán de fragata Bolton.

Volviendo al tema. La tensión no está en lo crítico de la situación histórica, sino en la tensión que van acumulando los personajes según pasa el tiempo. No hay mas que recordar esas escenas en las que al soldado Tommy le dicen claramente que no tiene sitio porque no eres de nuestro regimiento. Así una y otra vez. Es esta tensión la que hace que no puedas bajar la guardia en toda la película, porque te puedes perder algo. Incluso en escenas aparentemente tranquilas te puedes llevar la sorpresa de que de repente aparece un pecio con un superviviente encaramado, o que un caza que no llegas a ver le acierta a uno de los Spitfires.

El protagonista de la parte aérea, el oficial piloto Farrier.

Me encanta también la fluidez con la que se mueven los personajes unos con otros. Se trata de gente que no se conoce, que además no son de nuestro regimiento pero que van y vienen, se mueven en el mismo entorno, y se contagian entre ellos sus nervios… y también su mala leche. Todo muy natural, nada forzado.

Respecto al valor histórico de la película, aunque he leído críticas en torno a la puesta en escena de los soldados británicos (demasiado limpios) y en las playas de Dunkerque (igualmente demasiado despejadas), también he leído que varios veteranos de la Royal Navy y de la BEF han dicho que lo que han visto en pantalla fue tal como lo recuerdan. Nada más que añadir, entonces.

Reconozco que la película no está a la misma altura del bombo que le han dado. Es una buena película, bien hecha, de lo más entretenida, pero no el bombazo que parecía. Con todo, eso es suficiente. Yo me lo pasé bien, está hecha a conciencia, y entretiene.

Frase destacada:

Míster Dawson: No tenemos escapatoria, hijo. Tenemos una misión que cumplir

Esta frase resume la épica que Nolan ha querido meter en la película, y que ha formado parte de la promoción: la decisión consciente de los civiles de un país por arriesgar sus vidas para salvar a sus soldados, compatriotas de uniforme, que estaban en peligro a tiro de piedra de sus costas. Esta frase resume muy bien esa idea.

Tecnología destacada:

El Messerschmitt Bf-109, que es en realidad un Hispano Aviación HA-1112 “Buchón”. Este modelo es todo un veterano del cine, puesto que ya ha interpretado a su primo alemán en varias películas.

Foto de Mark Rutley para Warbirds en la que se puede apreciar el buche que diferencia el aspecto de un Me-109 de un Buchón.

Escena destacada:

Para mí todas las escenas de combate aéreo son dignas de destacar por lo bien rodadas que están, en cuanto a mostrar la sensación del combate aéreo de una manera absolutamente realista. La interpretación de Tom Hardy como piloto de Spitfire es además fabulosa, quizá la mejor de la película.

Además de estas escenas la que más me llamó la atención es ésa en la que un soldado se quita el equipo de campaña para meterse en el mar y, se supone, ganar Inglaterra a nado. Si quieres avanzar rápido, ve solo; si quieres llegar lejos, ve acompañado. Esta escena marca la desesperación de un soldado que está tan en las últimas que quiere avanzar todo lo rápido que pueda; tanto, que no tiene tiempo ni de esperar a los barcos. Es sobrecogedor.

Tontería destacada:

Bueno, no sé si es una tontería o una excesiva simplificación de la película. Lo que se nos presenta en pantalla es que para llegar a Dunkerque basta con poner proa al sur. Solo en una escena, como de pasada, se ve al señor Dawson con un plano, diciendo vamos a trazar un rumbo. De hecho el acceso a las playas y al mismo puerto de Dunkerque no es tan fácil porque las mareas han formado barras de arena que se mueven con el tiempo. Un buque con cierto calado simplemente no puede cruzarlas porque encallaría. Un buque de menor calado, como un yate a motor, podría, pero con riesgos, y eso de día. Es decir, para arribar a Dunkerque no se necesita solo tener un buque y ponerlo proa al sur; hace falta una buena carta de navegación, y no hacerse el valiente con la mar.

Opinión final:

Entretenida, ágil, amena. Merece la pena verla, y seguro que la veré más de una vez.

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ago 13 2017

Alien: Covenant

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Antes de verla:

Es otra película del universo Alien. ¿Cómo no iba a ir a verla? Y más después de los interrogantes que dejó abiertos la anterior Prometheus

Advierto que esta revisión de la película contiene spoilers, muchos spoilers. Y además de eso datos sobre el universo Alien que a lo mejor no le interesa conocer al lector. Si no la ha visto siga leyendo bajo su propia responsabilidad.

Sinopsis:

La nave Covenant se dirige al planeta Origae 6 para establecer allí una colonia humana. Durante el trayecto la nave recibe una señal desde un planeta que en apariencia es incluso más viable para colonizar que su destino original, así que deciden cambiar el rumbo y explorar el nuevo mundo.

Opinión:

Mi más sincera enhorabuena a todos aquellos a los que les gustan las historias cerradas y con todos los cabos atados en el mundo de la ciencia-ficción. Si se ve esta película, más el material adicional (un corto de David y la doctora Shaw a bordo de la nave de los Ingenieros -aquí en inglés con subtítulos en español-y otros dos cortos de David a bordo de la Covenant tras los hechos de esta película), ya sabemos lo que sucedió después del fin de Prometheus, ya nos han contado cuál es exactamente el origen de los xenomorphos (nuestros queridos alien de la Nostromo), e incluso porqué la Weyland-Yutani sabía de la su existencia y por tanto se le dieron órdenes a Ash en ese sentido. Incluso nos han insinuado (casi dicho a gritos) que el siguiente punto de la evolución de los xenomorphos va a ser la creación de la reina alien, usando para ello el material genético de la pobre Daniels. Hala. Ya está, historia concluida, punto redondo.

Y a esa luz, con todo resuelto, los fallos de la cinta quedan muy evidentes. Por ejemplo. Que las esporas negras sean capaces de volar de manera autopropulsada. Que puedan generar un xenomorpho en cuestión de minutos, y que éste salga también en cuestión de minutos de su anfitrión con tan mala leche como los que ya conocemos. Que haya neomorphos habiendo a la vez xenomorphos con peores instintos. Que unos terraformadores se pongan a explorar un planeta desconocido con la ligereza con la que lo hacen. Y así unas cuantas cosas.

El planeta llamado Paraíso, tanto que no merece la pena enviar sondas robóticas a extraer muestras; ya me encargo yo mientras me fumo un pitillo.

Si no se tiene todo esto en cuenta, que es lo que me parece a mí, entonces la película sí es interesante y sí sigue aportando muchas historias completas del universo Alien. El único protagonista de la película es el androide David, y las escenas más inquietante son las de la guarida del androide. David, además de ser un androide heterodoxo (inestable en términos de sus programadores), nos es presentado como alguien a quien Weyland ha diseñado para ayudarle a buscar al creador, y que luego se ve solo en esta misión. Explícitamente se nos muestra en varias ocasiones a David estando solo, pero no inactivo. Y fruto de todo ese tiempo de darle vueltas a sus ideas, nace el David que se nos muestra en Covenant. Lo que hace el aburrimiento… David ya no busca al creador; él mismo es un creador de vida, y desprecia a las formas que manipula porque no son mas que barro en sus manos. Si esto no es un argumento aterrador, pues ya me dirán. Además David explica con todo lujo de detalles, orgulloso, lo que ha hecho, y nos muestra las pruebas de ello: ejemplares diseccionados, razas que él ha creado y extinguido, apuntes y notas acerca de la hibridación de especies, su laboratorio personal… Un gabinete que sería la envidia del más ambicioso doctor Hannibal Lecter.

Para mí el recorrido a lo largo del zoo-laboratorio de David es la escena destacada de la película.

Aparte de David el personaje estrella de la película es Daniels. El problema es que Daniels no es Ripley. Hasta cae en la trampa del final de la película, al tomar a David por Walter. En cambio Ripley era tan peligrosa que Ash intentó asesinarla. El resto de personajes… bueno, no son mas que la tripulación prescindible de la primera película de la saga. Van desfilando por la pantalla a la espera de ser devorados (literalmente), o usados por David para sus experimentos.

El lema de la Covenant Construyendo mundos mejores es tomado demasiado en serio por David.

Si Prometheus fue una precuela de factura inesperada, y rara (el tipo de cosas que haces cuando tu propia obra te supera, creo yo), esta película es mucho más directa, aunque no más simple. Buena secuela de Prometheus en cuanto que remata las cosas que quedaron abiertas (o casi, ejem), y buena precuela de Alien por el mismo motivo, aunque es este caso tampoco es que hiciera mucha falta.

Frase destacada:

En general todas las de David. Su filosofía es la que está dando forma a este universo Alien expandido. Reseño unas cuantas.

David (a Walter): ¿Por qué van a una misión de colonización, Walter? Porque está agonizando su especie, y se aferran a resucitarla. No merecen un nuevo inicio, y no lo voy a permitir.

David (a Oram): La ociosidad es la madre de los vicios, capitán.

Ya te digo que sí…

Tecnología destacada:

La vela de la nave. Un concepto interesante y pocas veces mostrado en pantalla.

En un viaje interestelar este método de propulsión tendría el inconveniente de que le faltaría el “viento” que al impactar sobre la vela le proporcionara propulsión a la nave. Una batería de láseres montados a bordo podría ser una solución, en lugar de desplegarla periódicamente cuando se detectaran “vientos” favorables.

Opinión final:

Entretenida, sin más. Volvería a verla porque aún se le puede sacar más jugo a esta historia.

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ago 12 2017

Star Wars: Rogue One

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Antes de verla:

Es una película del universo Star Wars, y su tráiler prometía mucho, así que desde un principio me apetecía mucho. Y en el cine me planté con mi hermano.

Advierto que esta revisión de la película contiene spoilers, muchos spoilers. Y además de eso datos sobre el universo Star Wars que a lo mejor no le interesa conocer al lector. Si no la ha visto siga leyendo bajo su propia responsabilidad.

Sinopsis:

El Imperio Galáctico está construyendo una estación espacial militar con una potencia de fuego nunca vista. La Alianza Rebelde lo sabe, y monta un operativo para hacerse con los planos de la estación. La clave de la misión está en las manos de Jyn Erso, la hija del ingeniero-jefe.

Opinión:

Es Star Wars con el sabor genuino del universo de esta saga. Eso no tienen ninguna duda. Para mí esta saga es fundamentalmente una space opera que se desarrolla a partir del relato de la historia de ciertos personajes. Y Rogue One encaja como un guante. Los elementos del planteamiento de la space opera son los mismos de la primera trilogía (esto es, los episodios IV, V y VI), pero a partir de ahí la historia de Rogue One desarrolla hasta cierto punto todos esos elementos, con lo que le dan más profundidad a la historia de la saga que ya conocíamos. O no, como ahora contaré. En cuanto a los personajes, para no perder las referencias de la trilogía original, se organizan en torno a un núcleo familiar (los Erso, especialmente el ingeniero Galen y su hija Jyn) más los amigos de este núcleo (el director Krennic por un lado, el resistente Saw Guerrera por otro) a los que se unen los amigos que se hacen por el camino (básicamente el capitán Cassian, porque los demás se acoplan al dúo Jyn-Cassian). Desde este punto de vista, todo es canónico. Lo más importante: es una película divertida, de las que entretiene. Es ágil en general (aunque a ratos se espesa un tanto), tanto como debe de ser una space opera que se precie de ello.

La protagonista absoluta, Jyn Erso, una rebelde que tampoco necesita que nadie la rescate.

El capitán Cassian, un militar profesional cansado de todo y que ha hecho por la Rebelión todo lo malo que se puede hacer. Solo que aún no se rinde.

En esta línea de continuidad entre los elementos de la saga nos han metido (un poco con calzador) varios cameos de personajes conocidos de las trilogías primera y segunda. En general ninguno es necesario, ni tan siquiera el último de ellos, que es el que enlaza el final de Rogue One con el comienzo de Una nueva esperanza. De todos estos cameos el único que veo necesario es el de Mon Mothma como líder (en funciones al menos) del “consejo supremo” de la Alianza Rebelde. A mi juicio, innecesarios los demás. Ahora bien, no entorpecen el desarrollo de la trama de la película. Y desde luego son necesarios para seguir vendiendo juguetes y otro merchandising de la saga. Lo peor fue, sin duda, ver a la princesa Leia cuando ya se sabía que Carrie Fisher había fallecido.

En cuanto a los elementos del universo Star Wars que forman parte de la trama, está claro que la construcción de la Estrella de la Muerte es el elemento alrededor del que gira la película porque es lo que propulsa a los personajes de la historia. Incluso así se nos muestra el funcionamiento de la Estrella (de manera limitada), lo que nos muestra algo más de lo que vimos en el episodio IV. ¿Qué más cosas nos muestran? Pues nada menos que una especie de “monjes de la Fuerza” en un “monasterio” situado en una especie de “ciudad sagrada” de la Fuerza. Ojo, y muy importante: hablamos de la Fuerza, no de la Orden Jedi. Porque el “monje” Chirrut Îmwe no muestra las habilidades en la Fuerza de un jedi. Cree en ella de un modo religioso y hasta la “reza”, pero parece no ser sensible a ella y desde luego no está adiestrado en ella como un jedi. Por si eso fuera poco resulta que su “orden” necesita guardaespaldas para poder moverse. Todo es de lo más interesante. En el episodio VII (El renacer de la Fuerza) vimos a un personaje (Maz Kanata) que era sensible a la Fuerza y hasta conocía alguno de sus caminos, pero no era un jedi ni podía controlar la Fuerza. Y en esa misma película vimos a Luke Skywalker refugiado en un “templo” jedi abandonado. No sé si todos estos elementos están relacionados. Lo que sí es cierto es que esto es mucho mejor que la tontería de los midiclorianos del episodio I.

¿Más? Más. La Alianza Rebelde no es la bondadosa y prístina asociación de idealistas que se nos había mostrado. En esta película hemos visto a un oficial de inteligencia de la Alianza Rebelde asesinar a un testigo potencialmente peligroso, planear un asesinato a sangre fría, y desertar de su puesto. También hemos sabido de un rebelde, Saw Guerrera, que es un radical hasta para sus aliados rebeldes. Y hemos podido ver a sus soldados/guerrilleros en sucia y sangrienta acción (la guerra es lo que tiene) en una emboscada a las tropas imperiales. Por cierto, las escenas del combate callejero me parecen las mejores de la película. Me recordaron bastante a las escenas de la serie Homeland. Claro que la despiadada y fría maldad de Krennic (por no hablar de otros personajes imperiales) hace que la Alianza siga sin estar en el mismo nivel de salvajismo del Imperio.

Sin duda mi secuencia favorita, la de la emboscada en las calles de la ciudad. ¿Kabul? No. UNa galaxia lejana, muy lejana.

¿Hay más? Hay más. El acto final de la película nos deja dos estupendas batallas. Una terrestre entre el comando incursor rebelde y la guarnición imperial, y otra aérea entre las flotas imperial y rebelde tanto en la órbita como en la atmósfera de Scarif. Magníficas escenas de acción y combate, y hasta dos tipos de naves nuevas, el Ala U rebelde y el TIE con alas horizontales imperial. Hay una gran abundancia de efectos especiales, pero, gracias a Dios, la película no abusa de ellas, ni de los personajes creados por CGI.

Y como despedida de la película, lo mejor de todo. En el episodio IV la amistad de Obi-Wan y Luke mueve la primera parte de la película, y la amistad entre Han y Luke la cierra. En el episodio V la amistad de Han por Luke (ya me debes dos) abre la película, y la cierra la amistad de Luke por Han y Leia, que gana en intensidad por los sentimientos entre Leia y Han, y entre los hermanos Leia y Luke. En el episodio VI esos sentimientos cruzados abren la película en el rescate de Han, y la cierran cuando en ellos entra el cariño de Luke por su padre, Anakin Skywalker. En Rogue One el cariño de la familia Erso abre la película, y la cierra la amistad entre Cassian y Jyn. Ese abrazo de amigos, al borde de una muerte que es segura, es el epítome de esta película, y en general, de la space opera que es el universo Star Wars. Me alegro mucho de que los guionistas no estropearan esa escena final con un romance entre los dos personajes, que hubiera quedado como un pegote, en lugar de como la guinda sobre una excelente tarta.

Frase destacada:

Cassian: Algunos de nosotros… Bueno, la mayoría hicimos cosas terribles en nombre de la Rebelión. Espías saboteadores, asesinos. Todo lo que hice, fue por la Rebelión. Y cada vez que me alejé de algo que quería olvidar me decía a mí mismo que fue por una causa en la que creía. Una causa que valía la pena. Sin eso, estamos perdidos. Todo lo que hicimos sería en vano. No podría mirarme en el espejo si me rindiera ahora. Ninguno de nosotros podría.

Bueno, aquí Cassian se confiesa. Han Solo es un pequeño delincuente, un sinvergüenza, pero no se ha llevado a nadie por delante en nombre de la Rebelión, solo para salvar su propio pellejo (recordad que Solo shot first). Cassian, el Han Solo de Rogue One, ha hecho cosas mucho peores. Realmente es un mal bicho, pero está dispuesto a buscar su redención siguiendo a Jyn en una misión limpia y sin dobleces. Y al final, no solo tiene éxito en ello, sino que muere en paz. Y acompañado por una amiga.

Tecnología destacada:

Sin duda alguna el campo de fuerza que rodea Scarif, mucho más avanzado y potente que el blindaje que vimos que protegía a la segunda Estrella de la Muerte desde Endor. Y el detalle de la “puerta” del campo de fuerza que permite entrar y salir de Scarif de manera controlada. En una saga que no es precisamente ciencia-ficción pura, este detalle sí que es buena ci-fi a destacar.

Tontería tecnológica destacada 1:

El robot K-2SO. Cuando Jyn, Cassian y él entran en la fortaleza imperial de Scarif, el robot se ocupa de cubrir la retaguardia de Jyn y Cassian mientras buscan los planos. Podemos ver cómo mantiene a raya a varios pelotones de stormtroopers, causándoles muchas bajas pese a recibir muchos disparos de láser. Hasta que encaja tanto daño que es destruido. Bien, si el potencial de combate de un androide de sus características es tan alta, el Imperio debería construir más y reemplazar a los soldados de asalto por ellos.

Tontería tecnológica destacada 2:

Cuando Jyn Erso sale al exterior de la torre para radiar los planos a la flota rebelde podemos ver que el panel de control y mando de la antena se encuentra en una plataforma situada en el exterior, a varios metros de distancia, y en una posición totalmente abierta y expuesta. Muy dramático todo. Solo que no tiene ningún sentido desde el punto de vista ingenieril. En fin, como antenero que soy de profesión este detalle me parece tontísimo.

Táctica militar destacada (o tontería tecnológica destacada número 3):

¿Cómo abrirías la puerta cerrada de una fortaleza? Con un ariete. ¿Y si la puerta es la de un blindaje de fuerza que rodea a un planeta? Igual, solo que el ariete en este caso ha de ser muy grande. Tan grande como un destructor imperial. ¿Y de qué modo haces que un destructor imperial embista la puerta de un blindaje de fuerza? Pues abordándole con una fragata que lo empuje en la dirección correcta. Fácil. En fin, la vieja historia de para qué armar con cañones a un navío si puedes colocarle un espolón.

Opinión final:

Entretenida, buena, un producto Star Wars a la altura de toda la saga. La veré más veces, no me cabe duda alguna.

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ago 21 2016

Star Trek: Más allá

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Antes de verla:

Es Star Trek. Había que verla. Y punto. Así que en el estreno en España me planté en el cine con un grupo de amigos.

Advierto que esta revisión de la película contiene spoilers, muchos spoilers. Y además de eso datos sobre el universo Star Trek que a lo mejor no le interesa conocer al lector. Si no la ha visto siga leyendo bajo su propia responsabilidad.

Sinopsis:

La USS Enterprise lleva ya tres de los cinco años de misión espacial, y la tripulación está cansada. Aprovechando una parada técnica en la base estelar Yorktown todos aprovechan para tomarse un pequeño descanso. Hasta que una petición de auxilio de una nave de origen desconocido obliga a la Enterprise a viajar a una nebulosa inexplorada para salvar a una tripulación perdida.

Comentario:

Es Star Trek en estado puro. Para lo bueno y para lo malo, si es que hay algo malo que considerar en esta saga. Del nuevo universo creado por J.J. Abramses, sin duda, la mejor de todas hasta la fecha.

En líneas generales los elementos de la historia que nos cuentan no son originales. Hemos visto unos cuantos episodios con argumentos parecidos a esta película. Además de esto hay también unos cuantos elementos autorreferenciales, esto es, citas del propio universo de Star Trek. A mí me parece que todo ello conforma una estructura mucho más sólida en el relato, y es a la vez un patrón reconocible por cualquier seguidor de la saga.

Además de esto, la película sigue un ritmo fluido y constante: no se detiene nunca. Ni tan siquiera la presentación (lo que podría ser el primer acto de la historia) tiene pausas o meandros en los que perder el hilo del relato. Y a partir del momento en que la Enterprise zarpa hacia la nebulosa ya no hay respiro. Se nota la mano del director, Justin Lin. No se echa de menos la falta de la mano de Abrams, si bien, por lo que he leído, como productor ejecutivo ha dejado su sello en el filme de manera reconocible.

En cuanto a los elementos centrales de la historia que nos cuentan, estos son, una vez más, familiares del universo trekkie. Por un lado tenemos al malo malísimo, Krall, que actúa movido en parte por venganza contra la Federación por haberles dejado tirados (igual que Nero en la primera película y Khan en la segunda) y en parte (la mayor parte, de hecho) porque la Federación es una forma de vivir en la que no se siente incluido. En esto Krall es muy distinto a otros villanos anteriores porque Krall resulta ser humano, de la Tierra, y casi “miembro fundador” de la Federación. A diferencia de otros villanos Krall sí ha vivido dentro de la Federación que rechaza. Y, en el fondo, aunque la critique por su “blandura”, solo el desastre de su nave es lo que le mueve a estar contra ella. Dicho sea de paso, en el episodio 7 de la 5ª temporada de Espacio Profundo 9, adecuadamente titulado El que esté libre de pecado… (Let He Who Is Without Sin…) ya aparece la misma idea, en boca de un fundamentalista llamado Fullerton. Al que hace oídos nada menos que Worf. Una vez más nos movemos dentro de parámetros conocidos en el universo trekkie. El argumento contrario es el mismo que conocemos desde el principio de la saga: mejor unidos porque la unidad hace la fuerza. Como pasa en toda película que no quiere hacer trampas, el malo hace explotar la unidad de la tripulación del Enterprise a base del chantaje emocional, torturando a Sulu delante de los demás. Y hay quien cede. Real como la vida misma. Mientras, los tripulantes que se encuentran fuera del círculo del chantaje emocional trabajan juntos para rescatar a sus compañeros y salvar tanto sus vidas como las de los habitantes de la base estelar Yortown. Igualmente, tan auténtico como respirar. Yo creo que es un argumento del que el mismísimo Roddenberry se sentiría contento.

Los demás elementos de Star Trek están ahí: el humor ligero entre compañeros de trabajo y aventuras (geniales las escenas a dúo entre Spock y McCoy), la amistad entre personas adultas que se tratan todos los días…, y yo añadiría también la ocasión para hacer nuevos amigos, en la figura de Jaylah.

Otro de los ejes de esta película, a mi juicio, es la adultez, tanto de la trilogía como de los personajes. El motor de este elemento nos lo presentan casi al principio: el cumpleaños de Kirk. Que no solo es un año más viejo (argumento del propio Kirk hacia el mismísimo McCoy en Star Trek II años en el futuro, toma autorreferencia), sino que también es un año más viejo de lo que llegó a ser su padre. En esa situación Kirk ya no es capaz de verse a sí mismo como capaz de marcar la diferencia en el puesto de mando del Enterprise porque los motivos que le llevaron a entrar en la Flota Estelar se han marchitado. Y por eso busca un cambio de destino, nada menos que un ascenso a vicealmirante y la comandancia de la Yorktown. Y, en paralelo, está en un proceso similar mi más ni menos que el mismo Spock, al que le ha llegado la adultez de golpe con la noticia de la muerte del embajador Spock… él mismo. Los motivos por los que entró en la Flota Estelar le resultan ahora triviales, y por ello busca una salida en Nuevo Vulcano, siguiendo los pasos del difunto embajador. En ambos casos el testigo de sus intenciones y el amigo que acompaña en esos momentos es el mismo, McCoy. Es de lo más interesante que teniendo pocas escenas juntos los tres tenores en esta película estén más juntos que nunca, y que además el pegamento que los une sea el irascible y fiel a sí mismo McCoy.

Hasta aquí llega lo que puedo decir racionalmente sobre esta gran película. Más allá de estas palabras me queda el recuerdo de haber disfrutado de un espectáculo trekkie como pocos, y las emociones sumadas del homenaje al fallecido Leonard Nimoy, en primer lugar, y del recuerdo a Anton Yelchin. Esto es Star Trek: una tripulación que viaja junta por el espacio.

En cuanto a los personajes, pasemos lista un momento.

Kirk. Ha crecido mucho desde que entró en la Flota Estelar por un reto personal, y desde que puteaba a sus profesores en la prueba del Kobayashi Maru. Ya no se mueve (solo) por divertirse o porque es molón hacer ciertas cosas. Tiene claro su concepto de pertenencia a la Flota Estelar y por eso ya no se mueve (solo) por impulsos, sino también guiado por un sentido del deber y de la responsabilidad. Es el capitán James T. Kirk, y con él en el puente se marcan las diferencias.

Spock. Si Kirk era el individualista gamberro que todo se lo tomaba a la ligera, Spock era el team mate de manual que todo se lo tomaba en serio. Encontrarse a sí mismo en la persona del embajador Spock (él mismo) le ha hecho tomar una mayor conciencia de sí mismo. Le ha hecho más humano (referencia una vez más a Star Trek II) y más libre, aunque yo estoy convencido de que ese camino ya lo había iniciado gracias a Uhura. Con esa libertad ha decidido seguir marcando la diferencia en el puente del Enterprise, donde la lógica le dicta que puede hacerlo, y donde el corazón le dice que están sus amigos.

McCoy. De todos los personajes es el que menos ha madurado. Tal vez porque ya vimos que cuando entró en la Flota Estelar ya estaba seco como un hueso. Siempre ha sido y es el más fiel a sí mismo. Por ello es el compañero perfecto para Kirk y para Spock. Nunca mejor visto que en esta película, en la que es la muleta de los dos, uno detrás de otro. Siempre se ha dicho que Kirk era el fiel de la balanza entre la pasión (McCoy) y la razón (Spock). Puede ser. Con todo, el pegamento de los tres tenores es él.

Sulu. Ya le vimos madurar a lo grande en Star Trek: En la Oscuridad cuando le vimos en la silla de mando del Enterprise. No en vano Sulu llegó a ser capitán de una nave estelar. Dando esto por descontado, en esta película nos muestra con más profundidad su vida personal mostrando a su hija y a su novio (lo de pareja me parece de lo más cursi), en lo que estoy seguro de que se trata de un reconocimiento a George Takei. Que Sulu tenía una hija lo sabemos porque es canon. Lo de su novio es nuevo, aunque no por ello sorprendente. Sulu como family man le da un detalle al personaje que en las películas clásicas solo llega a esbozarse.

Uhura. Quizá el personaje al que menos hemos visto cambiar en esta película. Ya la vimos en Star Trek: En la Oscuridad cuando lideró la misión a Qo’nos. Aquí volvemos a verla liderando al lado de Sulu a los tripulantes prisioneros, y sin ningún miedo de encararse al malo. Nada nuevo. Lo nuevo es el modo en que lleva su relación con Spock (más insinuada que vista) tras más de tres años de noviazgo. Se ve que es ella quien tira del carro de la relación. Que haya sido de aguantar tanto tiempo a Spock dice mucho de este personaje.

Chekov. Por fin el repelente niño Vicente es un miembro más de la tripulación. Ya no es una estrella infantil, sino un joven adulto integrado con sus compañeros y su trabajo. Todo un oficial de la Flota Estelar. En la película hace de complemento y ayuda, que no estorbo ni dúo cómico, con Kirk. Lástima que la desgraciada muerte de Anton Yelchin nos vaya a privar de ver cómo sigue evolucionando.

Scotty. Tampoco es que este personaje haya evolucionado mucho, pero al menos no chirría. El que Simon Pegg haya hecho de co-guionista de esta película y que su nombre salga en los títulos de crédito antes incluso que el de Chris Pine ha deformado un tanto este personaje. Lamento decir que sus gracias no me hicieron ninguna gracia. No encajan con el personaje. Menos mal que a partir de su encuentro con Jaylah se centra en lo que mejor saber hacer. Y eso incluye también el humor sencillo con el que se relaciona con sus compañeros, entre los que claramente está Jaylah. Afortunadamente cuando aparece el USS Franklin no retuercen el personaje hasta convertirle en el listo que de todo sabe y entiende. Es un ingeniero haciendo su trabajo con lo que tiene. Y no olvidemos que Scotty es experto en transportadores.

Escena destacada:

Hay tantas… Me quedó con la que más me emocionó. La escena en la que el joven Spock abre el cofre con las posesiones del difunto embajador Spock y abre la foto en la que se le ve con sus amigos. Delicado, sensible, respetuoso con el personaje y un homenaje adecuado a quien ha sido tanto en Star Trek.

Tecnología destacada (1):

La base estelar Yorktown, por supuesto. La verdad, ya era hora de que nos mostraran en pantalla una verdadera obra de ingeniería del siglo XXIII, en lugar de revisitar diseños que ya conocíamos. Por fin ci-fi hardcore. Me gusta mucho la idea de la Yorktown como base de la Flota a la vez que como ciudad en las estrellas. El diseño me parece correcto y atractivo, y hasta donde se puede ver la ciencia que hay detrás es razonablemente buena. Incluyendo el hecho de que la gravedad se vuelve loca en la cúspide de la estación. Normal, puesto que para mantener los distintos niveles de edificios es preciso generar gravedad en los distintos niveles, y los campos deben cruzarse en algún punto. Por cierto, esto es algo que ya vimos en el primer episodio de la serie Star Trek Enterprise.

La estación espacial vista desde fuera. La motita del centro es la Enterprise aproximándose para atracar.

Los distintos niveles de la estación espacial. No se precia bien, pero a la derecha, el “brazo” muestra edificios tanto por arriba como por abajo, lo que implica distintos campos gravitatorios.

Tecnología destacada (2):

La USS Franklin. No voy a entrar en detalle acerca de la continuidad del universo trek. Estamos hablando de la primera nave warp 4 de la Tierra (la NX-01 Enterprise fue la primera warp 5), naufragada se supone que después de 2160 (fecha en la que se pone fin a la guerra entre la Tierra -que no la Federación- y el Imperio Romulano). Tras más o menos un siglo varada es todavía funcional. Gracias al esfuerzo de mantenimiento de Jaylah durante años, y es de suponer que también gracias a la capacidad de aguante de la tecnología del siglo XXII. Tecnología no terrestre en exclusiva ya, sino también de la Federación.

Frases para la historia:

Otra vez, hay tantas… Veamos algunas. Una:

McCoy: ¡Maldita sea, Jim, soy un médico no un…! (y su voz se desvanece mientras le teletransportan… junto a Spock)

Dos:

Kirk: No tenemos nave, no tenemos tripulación… ¿cómo vamos a salir de ésta?

Spock: Como siempre, encontraremos esperanza en lo imposible.

Tres:

Kirk: Hacemos un buen equipo.

Spock: Sí, lo hacemos.

Cuatro:

Krall: La unidad no es su fuerza. Es su debilidad.

Kirk: Creo que subestima a la humanidad.

Krall: ¡Yo luché por la humanidad! Perdí millones contra los Xindi y en las guerras romulanas (sic). ¿Y para qué? ¿Para la Federación? ¡Para terminar en la silla de capitán partiendo panes con el enemigo?

Kirk: Cambiamos. Tenemos que hacerlo. O si no nos pasamos nuestras vidas luchando las mismas batallas.

Chapuza científica destacada (1):

Se supone que el planeta clase M donde se estrella la Franklin está dentro de una nebulosa. Lo que vemos mientras la Enterprise se acerca es una especie de cinturón de asteroides que rodea al planeta y, se supone, su sol (puesto que hay alternancia de día y noche en el planeta). Más que una nebulosa, lo que parece rodear al planeta es una especie de esfera de Dyson formada por un campo de asteroides casi continuo. Una cosa bien rara.

Chapuza científica destacada (2):

Se supone que todas las abejas del enjambre controlado por Krall se comunican entre sí mediante una señal subespacial, una especie de bus de datos inalámbrico que sincroniza y coordina a las abejas. La tripulación del USS Franklin se supone que hackea la señal y emite por el bus una señal pirata de tan alta potencia que quema el enlace. Y las abejas comienzan a estallar entre lenguas de fuego… en el espacio.

Por cierto, yo le hubiera colocado al bus el Kill’em All de Metallica. Si eso no revienta lo que sea, nada lo hará.

Calificación global:

Me gustó mucho. Es más, me entusiasmó. La volveré a ver una y mil veces, siempre que me sea posible.

Bonus track: To boldly go…

¿Y ahora, qué? ¿Qué va a pasar con la franquicia?

Un buen puñado de trekkies que conozco no soportan la nueva trilogía, eso que algunos llaman el Abramsverso. Una de las razones es que piensan que tras una precuela fallida (Star Trek Enterprise) no tenía sentido una nueva precuela en los tiempos de Kirk, y menos si encima cambiaban la historia para resetear todo lo que conocemos de Star Trek. En líneas generales estoy de acuerdo con ese planteamiento. Lo que sucede es que ya no es posible retomar la historia que dejó Espacio Profundo 9 a finales del siglo XXIV y principios del XXV. Ha pasado ya demasiado tiempo desde el final de la Guerra del Dominio como para que retomar el relato desde ese punto resulte familiar a los espectadores que no sean seguidores habituales de la franquicia. La mejor alternativa es seguir contando la historia desde el punto en que lo deja Star Trek: Más allá, en el universo alternativo de J.J. Abrams. Otra cosa yo creo que no es factible. Y mira que hay elementos interesantes. Por ejemplo, la Federación pasa a ser un Estado predominantemente humano al ya no estar los vulcanos para contrapesar sus decisiones. Y no hemos visto aún a los romulanos… En fin, material hay de sobra. Y no hay otro punto por el que comenzar, pienso yo. La idea de una nueva serie ligeramente anterior en el tiempo a la tripulación de Kirk (imagino que para poder usar el canon trek sin el reseteo de Abrams) no me parece una idea muy brillante. Ya veremos.

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jul 11 2016

Star Wars VII: El despertar de la Fuerza

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Antes de verla:

J.J. Abrams resucitó la franquicia de Star Trek con su visión del espectáculo. Tiene mi edad y se ha criado con los mismos conceptos de la fantasía y ci-fi que yo. Le encargaron resucitar otra franquicia: la de Star Wars. Había que ir a verla. Y punto.

Advierto que esta revisión de la película contiene spoilers. Si no la ha visto y no quiere que le cuenten el argumento, no siga leyendo.

Sinopsis:

Luke Skywalker ha desaparecido, y su búsqueda es el nudo del conflicto y la guerra civil entre la Primera Orden (herederos del extinto Imperio Galáctico) y la Resistencia (los herederos de la Alianza Rebelde). En mitad de este conflicto la Primera Orden ha desarrollado una nueva arma, la Starkiller, que deja a las viejas Estrellas de la Muerte reducidas a petardos de feria. Y en mitad de este conflicto, Rey, la chatarrera, se ve involucrada en la guerra a causa de que el secreto mejor guardado de la galaxia ha caído en sus manos.

Comentario:

Estamos en casa, como dijo Han Solo. Hemos regresado a lo que nos era familiar desde el origen de la saga, la segunda trilogía (capítulos IV a VI), hace casi cuarenta años. Y, curiosamente, eso me ha reconciliado (un poco) con la primera trilogía (capítulos I a III). Creo que Lucas quería contar en esa trilogía algo distinto al episodio IV. Lo que pasa es que no le salió bien. En este episodio VII nos relatan un nuevo episodio IV. Eso no es nada raro porque este episodio VII es una nueva esperanza, tanto para la historia del universo Star Wars como para el futuro de esta franquicia. Y además este episodio VII sí tiene conflicto y épica: hay una guerra (y a muerte) entre dos bandos y hay una lucha (que termina con una muerte) en el seno de una familia, los Solo-Skywalker. Estos sí son elementos sólidos para configurar una nueva historia, aunque ésta historia nos lleve de vuelta al comienzo de la segunda trilogía.

En esta línea, el protagonista es Han Solo. Ni Rey ni nadie más: Han, el veterano que ha vuelto y que ocupa, él solo y sin despeinarse, el centro del escenario. Primero, porque Harrison Ford es uno de los mejores actores vivos. Y segundo, porque su personaje es el que reúne en sí todos los hilos de la trama: su mujer, Leia; su hijo, Ben Solo; su cuñado, Luke; su nueva pupila, Rey; su nuevo aprendiz, Finn; su viejo amigo, Chewbacca… y su vieja montura, el Halcón Milenario. Incluso cuando ya está fuera de escena porque ya ha doblado la servilleta la acción se desencadena a partir de ese punto. Solo cuando Han Solo ha desaparecido del todo entra en escena el que se supone que será el hilo conductor de la historia a partir de ese punto, Rey.

Os hemos echado de menos.

Rey se supone que es el personaje tapado de la historia. La huérfana dejada atrás por su familia, sola en un planeta desértico, acostumbrada a buscarse la vida para malvivir de cualquier modo al filo del hambre… y que presionada se muestra como una persona fiel a los que conoce, y con unas extraordinarias habilidades para el pilotaje y la mecánica de naves espaciales. Y con un don insospechado para sentir y usar la Fuerza sin adiestramiento. Incluso por encima del talento de Luke Skywalker antes de que Obi-Wan comenzara a entrenarle. Todo ello apunta al linaje de Anakin Skywalker, que tenía unos dones muy similares. ¿Es Rey la nueva esperanza de la Resistencia? ¿Es Rey el otro Skywalker que haga de contrapeso a Ben Solo-Skywalker? Pues no lo sabemos. Todo apunta a que sí, pero habrá que esperar para saberlo. De momento solo lo han insinuado. El personaje se nos presenta sin complejos, activo, incluso pizpireto. Se apoya en una estupenda actuación de Daisy Ridley, el gran descubrimiento de esta película. Si esto va a más puede ser un personaje rompedor.

Rey empuñando ¡y controlando! nada menos que el sable láser de Luke Skywalker.

Menos peso tienen los otros dos personajes nuevos de esta película, Finn y Dameron. Me gusta mucho el personaje de Finn. Gracias a él sabemos más de lo que son los stormtroopers y de cómo actúan. Eso le da profundidad al universo de la saga. Además sitúa en una posición interesante al stormtroopers (o ex-stormtroopers). Tiene una frase genial cuando decide ayudar a Dameron porque es lo correcto. Un personaje tocado o tarado por sus circunstancias previas es muy interesante. Por el contrario Dameron es un cowboy del espacio, el piloto espacial que hubiera sido Luke Skywalker de no ser el hijo de quien es. De momento, poco más.

Párrafo aparte merece Ben Solo-Skywalker, conocido como Kylo Ren en el Lado Oscuro. La historia de Ben es aparentemente sencilla. Se nos explica que es hijo de Leia y Han, aprendiz de Luke en la Fuerza, vuelto al Lado Oscuro e integrado en él a través de su alias Kylo Ren, como aprendiz del Líder Supremo, y por si fuera poco nada menos que devoto seguidor de la inspiración que le supone Darth Vader, su abuelo, hacia el Lado Oscuro. Tanto que en su lucha personal por la oscuridad, es capaz de matar a su propio padre. Vale hasta ahí; esto es lo que hemos visto y nos han contado. Ahora bien, resulta que Kylo Ren es un niñato inmaduro, que pierde los nervios, que busca como sea a un padre espiritual (y parece que duda entre Luke, Han y Darth Vader), que tiene un poder nunca visto (lee mentes y ¡detiene en el aire un disparo de láser!), que tienta a Rey para que se una a él (sospecho que las hormonas pesan más que la Fuerza en este caso) y que sigue siendo nada más que un aprendiz de brujo. Fascinante. Imposible aburrirse con él en pantalla. Y tiene pinta de que el conflicto familiar no ha hecho mas que empezar, con su madre (tras matar a su padre), con su tío (del que fue aprendiz), y con su abuelo (del que solo conoce una máscara vieja y quemada). ¿Y si Rey resulta también ser de su familia? Sería absolutamente fascinante…

Se supone que ésta es la nueva generación en lo que toca a la Fuerza.

La historia es interesante. Fluye. Deja muchos hilos abiertos y quizá no todas se anuden bien. Por ahora, más allá de especulaciones, hay que disfrutarla, simplemente.

Escena destacada:

La más triste hasta ahora de esta historia, la muerte de Han Solo. Y nada menos que a manos de su hijo Ben, convertido en Kylo Ren. Si este hecho va a ser significativo en un futuro, no lo sabemos aún.

Tecnología destacada:

El Halcón Milenario, sin duda. Convertido casi en pieza de museo, y es normal porque los años también pasan por sus cuadernas.

Frases para la historia:

Han Solo (al entrar en el Halcón): Chewie, estamos en casa.

Esta frase resume la película: hemos vuelto a la galaxia que ya conocíamos, incluso con los personajes que ya conocemos de años. La escena más nostálgica de toda la película, y a la vez un nuevo comienzo, una nueva esperanza… Es la continuación del episodio VI, no me cabe duda.

Calificación global:

Interesante. Y sobre todo ilusionante. Ya tengo ganas de ver la siguiente. Con mejor compañía que la que tuve al ver ésta, espero.

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ene 09 2016

Terminator Génesis

Publicado por en Cine

Antes de verla:

Pues quería verla, cómo no. Cuando uno es friki tiene que ejercer de ello. Y el reboot, o lo que fuera, de una saga como la de Terminator es algo que nadie de mi gremio puede perderse. Y me fui a un cine en el que no había estado en la vida, en mi nuevo barrio de Carabanchel.

Advierto que esta revisión de la película contiene spoilers. Si no la ha visto y no quiere que le cuenten el argumento, no siga leyendo.

Sinopsis:

Tras años de lucha contra Skynet y su ejército de máquinas, la Resistencia ha logrado dar el golpe que les permite ganar la guerra. Pero es demasiado tarde. Skynet ha construido una máquina del tiempo y ha enviado un exterminador al 12 de mayo de 1984 para que asesine a la madre del líder de la Resistencia, John Connor, antes de que éste nazca. John no tiene más opción que la de enviar a uno de sus veteranos, Kyle Reese, para que termine con el exterminador y salve a su madre.

Comentario:

El comienzo de esta película me pareció flojo tanto en las imágenes como en los diálogos. Esa escena de John Connor con Kyle Reese sin saber qué decirse ni cómo… y eso que Reese es la mano derecha de Connor desde años antes… y eso que es su padre, aunque Reese no lo sabe. Un poco ridículo, la verdad. El asalto a la base de Skynet, igual. Por cierto, además de eso, es sorprendente que todas las tropas de asalto humanas llevan la cabeza descubierta. Ni tan siquiera una gorra. En la película original sí llevan cubrecabezas, incluso cascos. Solo me pareció relevante esta parte por cuanto se ve que a John Connor le veneran como a un profeta. Literalmente, porque creen que ve el futuro. Aunque él (y nosotros) sabemos que lo que hace es leer el pasado gracias a lo que su madre sabe y le contó.

Luego la cosa mejora mucho. Impresionante esa repetición del comienzo de la película original (eché de menos la voz de Constantino Romero), con Schwarzenegger enfrentado a Schwarzenegger. Y el tremendo giro de tuerca que supone la aparición del T-1000 esperando a Kyle Reese, y Sarah Connor convertida ya en la amazona guerrera que vimos en la segunda película, en lugar de la camarera inocente que vimos en la primera. Si lo más divertido (literalmente) de la primera trilogía era el sentido del humor del terminator Schwarzenegger, en esta película es exactamente lo mismo, comenzando por el hecho de que es El Abuelo para la nueva Sarah Connor. Por cierto, una manera elegante de justificar la edad de Schwarzenegger en las nuevas películas.

Si para Kyle Reese es una sorpresa encontrarse con un 1984 distinto al previsto, para el espectador veterano (o friki) lo es aún más: la línea de tiempo ha cambiado. Luego volveré sobre eso.

El siguiente acto también es interesante. Resulta que El Abuelo y Sarah han sido capaces de construir una máquina del tiempo, y se plantean la misión de viajar al futuro (a 2017) para eliminar de raíz la amenaza de Skynet. El Abuelo viajará en el tiempo a la velocidad normal de un segundo por segundo, y se reunirán en el año adecuado. Solo que al llegar allí se encontrarán, nada menos, que con un John Connor adulto que se reúne con el T-800, Sarah y Kyle.

Guapísima Emilia Clarke como Sarah Connor. Parece más joven que la Sarah Connor original, pero el caso es que la actriz tiene 29 años, mientras que Linda Hamilton tenía 28 en la película original.

A partir de ahí, lamentablemente, la película rueda cuesta abajo. Lo siento, pero el supuesto giro de John Connor convertido en otra máquina y luchando por las máquinas para salvar su futuro personal contra los humanos que piensan en la humanidad, no cuela. Es claramente una excusa para poder pasar al modo persecución, solo que ahora es el Connor-máquina quien persigue a los resistentes. Añadido a ello está la cuenta atrás para la liberación de Skynet, que es el lanzamiento a nivel mundial del sistema operativo Genisys. Lástima, por cierto, que en el título hayan traducido Genisys por Génesis. Todo se remata, de una manera muy previsible, en la sede central de Cyberdine Systems, con un combate mano a mano entre los terminators T-800 y T-3000. El combate, como era previsible en esta época de efectos digitales, es espectacular y termina arrasando todo con todo. Lo que no impide que una especie de servidor de Cyberdine sobreviva a la vez que el baño que recibe el T-800 le lleva a un upgrade involuntario que le convierte en algo cercano a un T-1000. Con lo cual, se supone, queda sembrada la semilla para una nueva película. La verdad, nada nuevo. Todo ya visto. Lamento decir que nada que me motive para seguir pendiente de las siguientes películas de la saga.

Curiosamente, quedan muchos hilos sueltos, sin explicar. ¿Quién y cuándo envió un T-1000 a 1973 para matar a Sarah Connor de niña, y quién y cuando a un T-800 (el Abuelo) para protegerla? ¿Quién y cuándo envió un T-1000 a 1984 para esperar a Kyle Reese para matarle? Porque ésta es la verdadera fractura temporal, la que desde 1973 a 1984 hace que Sarah Connor viva preparándose para la Tercera Guerra Mundial con pleno conocimiento de las cosas, y con la ayuda y protección de un T-800. No se nos cuenta nada de esto, y es lo que más jugo daría, en mi opinión, si creemos que esta saga es una historia de ciencia-ficción.

Escena destacada:

La pelea entre Schwarzenegger y Schwarzenegger. Fantástico detalle. Es verdad que una autorreferencia tan gorda puede ser cargante para los no tan fans, pero está muy bien justificada por el guión, y para mí es un regalazo ver al viejo Arnie peleando con el joven Arnie.

Tecnología destacada:

Me gustaría poder decir que el nuevo terminator T-3000 avanzado, más allá del T-1000 y el T-X. Pero el nanoterminator no termina de cuajar como villano, fuera de sus aparentes dotes inmortales que le hacen difícil de eliminar.

Pero no, para mí la tecnología destacada es el sistema operativo Genysis. Es la versión cibernética del Anillo Único: un SO para unirlos a todos en la oscuridad del apocalipsis nuclear y el exterminio de la humanidad por las máquinas. Es un punto original que moderniza un elemento de la trama que solo se ve de pasada, y es la empresa Cyberdyne Systems, y el modo en que Skynet se propaga. Génesis es Skynet, se dice Kyle Reese a sí mismo. Pena que en la mala traducción han convertido Genisys en Génesis.

Frases para la historia:

T-800 (El Abuelo): Viejo, no obsoleto.

Es triste que en esta película el personaje más irónico y gracioso sea el robot asesino venido del futuro. Claro que también es una magnífica broma del Schwarzenegger de hoy hacia el de treinta años atrás.

“Chuache”, autoparódico y molón a tope.

Calificación global:

Fallida. Floja. A ratos incluso aburrida. Aunque he de decir que a Sara le gustó y le pareció lo bastante entretenida. Aunque no entendió el final abierto. Ni yo, la verdad. Demasiado obvio y demasiado ya visto.

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dic 10 2015

Mad Max: Fury Road

Publicado por en Cine

Antes de verla:

Pues quería verla. Cómo iba yo a perderme el renacer de la saga de Max Rockatansy… Especialmente después de la expectación que estaba causando un proceso de post-producción tan largo (dos años, si no me equivoco) que decían que había mejorado mucho el resultado final de una manera espectacular. Y allí me planté, en un cine al que no iba hacía años.

Advierto que esta revisión de la película contiene spoilers. Si no la ha visto y no quiere que le cuenten el argumento, no siga leyendo.

Sinopsis:

La Tierra ha quedado arrasada por la guerra con armas atómicas poco después de que la civilización colapsara a causa de la escasez de combustibles. En este escenario solo los humanos que se han convertido en aves de rapiña pueden sobrevivir. Max no lo es, así que va tirando en mitad del desierto. Hasta el mal día en que una banda de rapaces le atrapa y le convierte en combustible para su sociedad.

Comentario:

Max ha vuelto. Vaya si ha vuelto. Tom Hardy hace un Max absolutamente magnífico, tanto por su presencia física como por la manera en que lleva al personaje. Hosco, lacónico, poco sociable… Un guerrero del desierto de pies a cabeza.

Antes de seguir con el comentario, quiero compartir con los lectores lo primero que se me pasó por la cabeza cuando salí del cine. Esta película es lo que debería haber sido Waterworld y no fue. En lugar de barcos hay camiones, y en lugar de un océano de agua hay uno de arena y polvo. Las escenas de abordajes entre vehículos son las que deberíamos haber visto en la película de Kevin Costner. Inmortan Joe es el Diácono; hasta hace las misma prédicas desde un púlpito, y también reparte dádivas (agua, en lugar del tabaco del Diácono) a sus esclavos. La Tierra Verde de la Madres es la Tierraseca. Y Max es el Mariner que no fue. No creo que sea casual, la verdad. Fin de la digresión.

Esta nueva película es completamente canónica en el sentido de que no anula nada de lo que hemos visto de Max en las tres anteriores películas. El escenario y la historia se sitúa entre la segunda (Mad Max 2: el Guerrero de la Carretera) y la tercera (Más allá de la Cúpula del Trueno) de Mel Gibson. Y todo encaja estupendamente. Es como si no hubiera pasado el tiempo entre unas películas y otras. Es más, esta película hace muchas referencias a Mad Max 2, o al menos así me lo parece a mí. Para empezar, esta película arranca con la misma voz en off que nos relata el pasado del mundo y del propio Max hasta llegar al presente, igual que aquélla. Solo que esta vez es la propia voz de Max la que nos sitúa el relato. Y se sitúa él mismo sobre el plano. Sigue con una persecución, como en la otra. Solo que aquí atrapan a Max, y las cosas comienzan a rodar de manera distinta.

La diferencia más importante de esta película respecto a las anteriores está en el personaje de Max. Para empezar, es un personaje mucho más maduro. No es un salvaje post-apocalíptico ni un curtido mercenario de buen corazón, que es la evolución que vimos en las películas segunda y tercera. Es un hombre adulto que tiene una filosofía de vida muy clara. Véase la frase destacada. Después, Max no es el motor de la acción ni el protagonista de la misma. El motor de la acción es Furiosa y su fuga. Max se ve envuelto en ella, y participa de manera decisiva, pero no es el que la dirige. Lo que, por cierto, encaja bien con el carácter asocial de Max. Furiosa, por el contrario, sí es una personal social.

Furiosa con sus protegidas.Furiosa no viaja sola.

La sociedad en la que vive Furiosa (y en la que Max no es sino material fungible) está estructurada, y esta estructura es curiosa de examinar. Para empezar, es sostenible. Totalmente. Permítanme ahora otra digresión.

Cuando leí La carretera de Corman McCarthy, una de las cosas que más me angustió fue la lectura de las historias de caníbales. Llevado al extremo, en un mundo donde no se cultiva ni hay caza, y ya no quedan recursos que depredar, la única presa es la humana, y la comida más barata es la carne humana. En este escenario, producir más carne humana a base de producir bebés para su consumo (en el peor sentido de la palabra) es sencillo, barato, y permite sostener (por así decirlo) con suficiente alimento la comunidad de carroñeros caníbales humanos. McCarthy no llega a ese extremo, ni mucho menos. Esta película, sí. Inmortan Joe ha creado una Ciudadela en la que el ser humano es el principal producto manufacturado… para sostenimiento del propio ser humano. Por eso Max no es sino una bolsa de sangre, y las mujeres sólo son paridoras y vacas lecheras. Además, mostradas así de manera expresa. Sobre este pilar se sostiene la sociedad de la Ciudadela. La estructura que se ha inventado Joe (los War Boys, los cachorros…) solo apoya este estado. La teocracia de Joe está montada para mantener y perpetuar el control de los elementos que sostienen la economía de la Ciudadela, centrada en torno a las mujeres. Es curioso porque en el campo de la ci-fi y lo post-apocalíptico no es nada habitual ver a las mujeres como elementos centrales en la economía de estas sociedades.

Este elemento además es clave, porque es el que desencadena la rebelión de las esposas de Inmortan Joe (a la voz de no somos cosas, un grito de guerra muy feminista), la involucración de Furiosa, y más adelante, de la tribu de Furiosa. La participación de Furiosa es realmente el hilo conductor de la película. Max sólo estaba allí, y se ve envuelto en la historia de las mujeres. Algo parecido le pasa a Nux. Ahora bien, sin estos dos personajes la aventura de Furiosa no llegaría a ninguna parte.

Furiosa, dicho sea, es un grandísimo personaje, y está interpretado de manera sensacional por la guapísima Charlize Theron. Incluso con la cara manchada de grasa de motor está guapa.

Charlize Theron, posiblemente la mujer más bella del planeta, y una actriz cada vez mejor.

Furiosa, dicho sea, es un grandísimo personaje, y está interpretado de manera sensacional por la guapísima Charlize Theron. Incluso con la cara manchada de grasa de motor está guapa. Sin Furiosa no hay película.

Al final, esta película es la historia de la redención de Furiosa, y a través de esta aventura es como Max tira adelante con su vida. Ése es el sentido del personaje de Max. Pero no sería Max si, en el momento del triunfo, no diera la espalda a los vencedores para seguir su camino. Porque él sigue roto, aunque quizá menos. Véase (de nuevo) la frase destacada.

Además de una estructura soberbia en la historia que nos cuentan, la película tiene una fotografía y colorido casi de videojuego. Es una maravilla. Sobre el azul del cielo y el ocre del desierto (que se vuelven gris sobre gris por las noches) se desarrolla la más vistosa, espectacular y entretenida (¡mucho!) persecución de la historia del cine.

Escena destacada:

Cuando el camión de Furiosa y las chicas ha de parar para que el motor se enfríe, y Max se aleja para cubrir la retaguardia. Sin muchas palabras. Regresa, y no dice tampoco una palabra. Su regreso es explicación suficiente. Se lava la sangre con el líquido de un balde. Es leche materna, le dicen. Y él solo levanta los ojos, y sigue lavándose son ella. Qué más me da, dice su mirada; sólo quiero limpiarme la sangre.

Tecnología destacada:

Los vehículos, por supuesto, porque no hay nada más que sea tecnológico. He leído en varias partes que los modelos de los coches son de los 70 y 80 no porque quieran mantener deliberadamente la estética de las viejas películas, sino porque los coches modernos dependen de CPUs y microchips que ya no puede hacerse que funcionen. Solo queda la mecánica pura y dura.

Pero lo asombroso no es el tunning al que han sometido a todos los vehículos, sino que sean capaces de mantenerse en equilibrio a la vez que en marcha. Porque tanto blindaje, tanta torreta, tanto mástil… necesariamente ha de alterar el equilibrio del vehículo. Por ejemplo, el vehículo del guitarrista, y el de los tamborileros, debería ser apenas capaz de maniobrar sin volcarse, y eso por no hablar de la inercia extra que supone toda la estructura que han montado encima del mismo. Sin ir más lejos, el vehículo de Nux, con el peso añadido en el morro de unos cien kilos, entre el peso de Max y el del arnés que le sujeta, no debería ser capaz de virar tan rápido como lo hace sin volcar. Y no hablemos de avanzar a toda velocidad sin una rueda. Eso sí, con tal despliegue de elementos, deberían tomar nota los del Orgullo Gay para sus próximas cabalgatas. En esta película tienen mucho en lo que inspirarse.

Frases para la historia:

Max: La esperanza es un error. Si no puedes arreglar lo que está roto, te vuelves loco.

O lo que es lo mismo: Fe sin obras es fe muerta . Por otro lado, en esta frase Max se está describiendo a sí mismo. En este sentido este Max de 2015 es mucho más sólido que el que habíamos visto hasta la fecha. Pero, ojo, porque además Max está usando esta frase en un sentido más amplio para describir a todos los que viven en su mundo. Max puede estar tocado del ala, tanto o más que Nux, por ejemplo. Pero en tanto Nux es un crío con mentalidad de crío, Max es un adulto y habla como tal a otros adultos. Por eso Nux no tiene arreglo posible, pero Furiosa y Max, sí.

Calificación global:

Me gustó mucho. Entretenida, sólida; acción espectacular y muy bien organizada. Una fotografía preciosa. Y un reinicio del personaje de lo más prometedor. Volvería a verla, sin duda. Sospecho que siempre habrá algún detalle más que podría disfrutar.

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