Archivo de la categoria 'Televisión'

jul 19 2012

“The Walking Dead”, 3ª temporada

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Si alguien no quiere ver o leer spoilers sobre la 3ª temporada de The Walking Dead, mejor que no siga leyendo.

En primer lugar, vean la promo de la próxima temporada. Cuatro minutos, cuatro, de auténtico avance de la temporada. Está en inglés, con subtítulos en la lengua de Cervantes. Atentos a los diez últimos segundos. Eso si que es un pedazo de spoiler de mucho cuidado.

Bien, a lo que parece la siguiente temporada, como sospechábamos, va a ser la temporada de la Prisión y de El Gobernador. Con el grupo dividido en dos, cosa que no recuerdo si está en los cómics.

Como bien decía el ahora difunto (definitivamente) Shane, es otra manera de jugar a las casitas en mitad del apocalipsis. Una vez más nuestros protagonistas creen que enmedio del desastre puede ser posible encontrar un refugio seguro. Un sitio vallado, con los enemigos fuera, con energía, armas, comida, medicinas, y otros recursos para sobrevivir. Más o menos lo mismo que Michonne y Andrea creen que existe en la organizada comunidad de Woodbury. Una vez más se van a dar cuenta, unos y otros, que es imposible encontrar refugio, de que uno puede estar más o menos tranquilo un tiempo, pero no para siempre, y no sin pagar por ello. Que en ninguna parte se van a encontrar a salvo, y que la calma sólo es algo que les desgasta los nervios. Que no hay manera razonable de gestionar los conflictos personales en un ambiente de fin del mundo. Que es muy duro tratar de confiar en alguien cuando sospechas de todo el mundo.

Y, encima, nuestros personajes están llagados emocionalmente, sin posibilidad de perdón o redención. Rick ha perdido a Shane, su amigo. Andrea (y todos, qué demonios) han perdido a Dale. Hershel ha perdido a su familia y su granja. Lori está embarazada, no sabe de quién, y tiene que preocuparse de Carl. ¿Y Daryl? Uy, Daryl es un polvorín ya de por sí, no quiero ni imaginarme cómo puede reaccionar a partir de ahora.

Por eso esta serie es quizá el mejor thriller de la tele actual. Ya tengo ganas de que comience de nuevo.

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abr 12 2012

“The Walking Dead”, 2ª temporada

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Las dos mitades en que han dividido esta segunda temporada de The Walking Dead tienen cada una un encanto (o un interés) propio.

Quiero poner sobre aviso a los posibles lectores: esta entrada sobre The Walking Dead tiene espoilers. Si no ha visto esta serie, y no quiere que le cuenten lo que pasa en ella, no siga leyendo.

¿Alguna vez han sentido curiosidad por ver cómo se forma una horda de zombis?

Comenzó la primera parte de la temporada con un terremoto: la horda de caminantes que avanza por la carretera arrasando todo como una plaga de langosta. Y en medio de ello, los protagonistas, atrapados. Impresionante lo claustrofóbico que muestran aquella carretera a cielo abierto, y con cientos de “puertas” de salida. De ahí arranca el macguffin de la primera mitad: la desaparición de Sophia. Termina esta primera mitad con la solución del macguffin, como era sospechable que sucediera: Sophia está muerta; su búsqueda no sólo no ha dado frutos, sino que además, careció de sentido desde el principio. Segundos antes de saberlo, hemos visto cómo nuestros protagonistas han destruido por completo lo que queda del hogar de Hershel, y de sus esperanzas. Todo muy lógico. Todo muy doloroso. Entre una escena y otra, los personajes han cambiado. Daryl ya no es un outsider, sino un guerrero imprescindible. Shane ya no es de fiar, y además ahora es capaz de cualquier cosa, incluso de asesinar a sangre fría. Glenn ya no es una eficiente máquina táctica, sino un ser humano muy vulnerable. Y así todos y cada uno de ellos.

Una de la mejores frases de la temporada la pronuncia Dog-T: ‘¿Cuántas veces tendremos que hacer esto?’

Hay quien ha criticado la excesiva longitud de esta primera parte. Creo, que, hasta cierto punto, es cierto. Pero, también gracias a esa extensión, hemos podido ver cómo crecía (y se justificaba) la furia de Shane por estar jugando a las casitas. Como consecuencia de la evolución de Shane, hemos podido ver al final de la segunda temporada cómo evolucionaba Rick. Por otro lado, hemos podido ver también la evolución de Daryl, de Andrea, y de Lori, aunque en este último caso el remate se produce también en la segunda parte, de manera similar a la de Rick.

Comenzó la segunda parte de la temporada con otro terremoto, aparentemente de magnitud inferior al anterior, pero que no lo es. Aparte del derrumbe de la familia de Hershel, nos toca ver la versión post-apocalíptica de homo homini lupus en la persona del otro grupo de supervivientes. Eso quiebra la relación entre Shane y Rick, la relación entre Glenn y Maggie, y entre Dale, Glenn y Andrea. Todo ello nos llevará al final de la temporada: la muerte de Dale, la muerte de Shane, el fin de la infancia de Carl, la destrucción de la Casa de la Pradera granja de Hershel, la revelación del secreto de Rick…, y la huida del grupo, como al final de la primera temporada, solo que ahora con menos medios, pérdidas personales dolorosas, y, sobre todo, serias heridas emocionales en los personajes.

Si piensa el lector que estos no son los elementos argumentales de un thriller enorme, con grandes escenas de acción, grandes personajes, y como consecuencia de lo uno y lo otro, grandes momentos, entonces, en efecto, The Walking Dead no es mas que una serie de zombis. Yo, sin embargo, pienso que esta serie ya ha trascendido ese género para convertirse en una de las mejores series de acción y terror de los últimos años.

Razón por la cual ya estoy esperando la tercera temporada. Que, si no nos han engañado al final de la segunda, será la temporada de La Prisión. ¿Veremos a Carol tan loca como la suponemos? ¿Veremos a Rick sufrir la tortura física que de momento no ha sufrido? A quien sí parece que vamos a ver es a Michonne, la nueva matazombis que viene a reemplazar la efectividad de Shane.

Esta segunda temporada nos ha dejado magníficas escenas. El primer episodio, con la escena de los protagonistas atrapados en la carretera, es de lo mejor que he visto. Pero la escena de la apertura del granero de Hershel no le va a la zaga, como tampoco su continuación, ya con los zombis (presuntamente) muertos. También estoy pensando en el episodio en que Rick y Shane tratan de quitarse de en medio a Randall. Y no, no me refiero a la pelea contra los zombis, aunque también, sino a la escena en que Shane, pensativo, ve a un solitario caminante tanto a la ida como a la vuelta. Daryl haciéndose cargo de rematar a Dale (no puedes hacerlo todo siempre tú, le dice a Rick, en lo que creo que es toda una declaración de intenciones), es mi favorita. La segunda, el flashback que nos muestra a Shane, Lori y Carl en la carretera la noche en que bombardean Atlanta. Mi tercera escena favorita (después de las dos anteriores) es la que nos muestra en el capítulo final cómo se crear una horda de zombis. Espectacular.

De nuevo en la carretera; pero la situación es mucho peor que cuando huyeron de Atlanta.

Estoy esperando con impaciencia ver qué escenas similares nos esperan la próxima temporada, y también de qué modo van a ser capaces de rodar un capítulo inicial tan magnífico y redondo como los primeros de la primera y segunda temporada. Quizá un giro en la linealidad de la historia de los supervivientes vendría bien. ¿Qué tal un flahsback que nos muestre la muerte de la mujer de Jenner y el descubrimiento de que la infección está en la sangre de todos los humanos vivos? O ¿qué tal el flahsback sobre la vida de Michonne que ya se ha dibujado?

En fin, que ya tengo ganas. Sólo espero que en la próxima temporada no me coincidan los partidos del Athlétic con la hora de emisión de la serie. Ay.

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nov 16 2011

“The Walking Dead”, 2ª temporada

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Mi horario laboral me impide ver de manera continuada la segunda temporada de The Walking Dead, a diferencia de lo que me pasó con la primera. Tampoco he hecho el esfuerzo, porque tengo otras cosas más interesantes entre manos. Por otro lado, no era mala idea que la serie se fuera desarrollando, para luego poder verla como un producto algo más maduro, más cuajado, por así decirlo.

Bien, el día en que iba a retomar la serie ya ha llegado. De una sentada he visto los tres primeros capítulos de esta segunda temporada. Y me han gustado, por lo que pienso seguir la temporada (al ritmo ya descrito) en lo posible.

Ojo que a continuación hay espoilers. Si no ha visto la serie y no quiere que le cuenten nada sobre ella, no siga leyendo.

El primer episodio, especialmente la primera media hora, es magnífico. En un género, el de zombis, donde es complicado hacer algo nuevo, o algo que llame la atención (grandes escenas de casquería aparte), la escena de la autopista es sencillamente brillante. Claro que flojea un poco. Pero, hombre, en una historia tan larga y con tantos detalles, mantener la coherencia y la tensión a la vez es muy complicado.
Y el final de este episodio. Qué final. El fin de la inocencia, y el comienzo de la locura, sin monólogos de personajes, ni escenas introspectivas, sin verbalizar las pesadillas, simplemente pintándolas en la escena.

Los dos siguientes episodios no me han gustado tanto por dos razones. La primera, por el abuso que suponen las escenas de “refugio en la tormenta”, el recurso al encuentro del inesperado “oasis” en el que los supervivientes pueden encontrar (al menos por un rato) lo necesario para vivir tranquilos. Demasiado visto, aunque en este caso el refugio no es lo que parece, como tantas otras cosas del cómic. La segunda, porque rompen el ritmo de la acción. Así de simple. Podría añadir una tercera: la de que, con los personajes aburriéndose en el refugio, les dé por pensar cosas trascendentales, o sea, hacerse pajas mentales. Pero este tercer inconveniente no es tan grave como los dos primeros porque, afortunadamente, parece que han huido de él.

Lo más cerca que han estado de ello ha sido en la escena en la que Carol ruega por Sofía en la iglesia (contrapunto del descarado “¿Aceptas peticiones, J.C.?” de Daryl), y la que muestra a Glenn y a Maggie hablando de fe, y del valor de la oración. También afortunadamente, no entran en psicologías y muchos menos en sociologías. Todo es más simple y directo. No en vano estamos en la era del post-apocalipsis.

Aunque el segundo y tercer episodios abundan en el cliché del refugio aislado y autosuficiente, y a pesar de que se hacen lentos, terminan los dos con un clímax impresionante, igual que el primero. No están a la altura, pero es que eso es muy difícil.

Mucho mejor esta puesta en escena que la que pudimos ver en Falling Skies. Por eso terminé por abandonar esa serie, y por el contrario sigo viendo ésta.

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jun 25 2011

Falling Skies

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Ayer estuve viendo el primer episodio de Falling Skies, la nueva serie de ciencia-ficción y acción que han publicitado como producida por Steven Spielberg. No hacía falta tanto para que yo la viera, siendo como soy ávido espectador de ci-fi.

Puede que en mi comentario sobre esta serie incluya algún spoiler. Si no quiere saber nada de la serie porque no la ha visto, no siga leyendo.

Tras haberlo visto, se me quedó la sensación de que ya había visto todos los elementos de esta serie. Hice memoria y al final fui enlazando todo.

La escena primera en la que nadan tras la comida, la fuga, la barricada, la “base” de los resistentes, y el consejo de guerra, ya lo habíamos visto (con menos detalle) en Terminator. Es la misma escena del sueño de Kyle Reese.

Las escenas de la columna del 2º de Massachussets están tomadas, casi calcadas, de Battlestar Galactica. Otro convoy de supervivientes con una escolta militar semiprofesional que es la única esperanza que tienen los civiles de sobrevivir. Y, de nuevo, los que forman la escolta son unos buddies voluntariosos, a los que les gustan los niños y los cachorritos, y con sentido del humor.

La “nave nodriza” sobre Boston, las naves aéreas, y las máquinas de combate extraterrestres están sacadas de La Guerra de los Mundos, aunque el diseño de las máquinas de combate me recuerdan más a Battletech. Incluso yo diría que de la última película (la protagonizada por Tom Cruise) está tomada también la historia de los adolescentes “secuestrados” (abducidos) por los extraterrestres. Aunque la idea de controlarlos mediante el “yugo” me recuerda a Master of Puppets.

No he visto nada original en ningún elemento de la trama de esta serie. Con ello no estoy diciendo que sea una serie mala. Sólo digo que no es muy original. Claro que Spielberg, en sus historias de ci-fi, tampoco es que haya sido excesivamente original: ha tomado sus fantasías o sus gustos personales (fruto de sus lecturas en no poca medida), y los ha ofrecido al público.

Ah, pero lo peor ha sido cuando me he dado cuenta de que Tom Mason es un paliza y un moñas con sus batallitas de sabio profesor. Sin que venga a cuento, y a veces sin que le entiendan, él suelta su rollo histórico. Es decir, que me parezco a él. Jolín, qué poca gracia me hace la idea.

Para terminar, un detalle que no me ha gustado nada del doblaje. Han traducido los nombres de las unidades militares como “Segunda de Massachussets” o “Quinta de Massachussets”. ¿Segunda qué? ¿Sección? ¿Compañía? ¿División? En realidad debería ser el “Segundo de Massachussets”, porque el nombre completo sería, en traducción directa, “Segundo regimiento de voluntarios de infantería de Massachussets”, y más españolizado (ya está otra vez el paliza mellizo de Tom Mason) “Regimiento de infantería Segundo de voluntarios de Massachussets”. En cualquier caso, es “segundo”, y no “segunda”.

En fin, que la serie no me ha enganchado, ni es nada del otro mundo, entre otras cosas porque no es nada original. Pero seguiré viéndola en la medida en que pueda. Es entretenida y está correctamente hecha. Además, voy a darle un poco de confianza a Tom Mason como personaje.

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nov 16 2010

¿Que fue de aquellas series?

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Escribía hace unos días acerca de las series que había seguido o estaba siguiendo. En esta entrada voy a dar mi opinión sobre ellas, puesto que ya he terminado de verlas.

Lo primero que conviene decir es que en esta entrada hay espoilers de todas estas series: Los pilares de la Tierra, Smallville y The Walking Dead. Si no las ha visto y quiere verlas sin que nadie le cuente nada, no siga leyendo esta entrada.

En primer lugar hablaré de Los pilares de la Tierra.

María y yo vimos la serie con gran interés. Este detalle era importante porque ella no ha leído el libro (bueno, no lo ha terminado de leer), mientras que yo lo he leído varias veces, e incluso su secuela. Así pues, teníamos dos puntos de vista distintos.

Al final la conclusión de ambos fue muy parecida. Un buen comienzo, un final improvisado y anticlimático. Pareció como si se les hubiera agotado el presupuesto y tuvieran que resolver la serie de prisa y a la carrera, cerrando de cualquier manera las tramas que habían abierto previamente.

Para mi gusto las licencias que se tomaron con la historia original, esto es, los cambios en la narración que se desarrolla en la novela, no le dan más valor a la serie. Salvo uno: el asesinato del heredero de la corona, que es necesario porque es la única manera de cerrar el juicio y condena de los Hamleigh y del obispo Waleran en el último capítulo. Los demás están a medio camino entre lo ridículo (el incesto de los Hamleigh, por ejemplo) y lo inútil (la muerte de Regan Hamleigh, por ejemplo; en el libro su muerte toma valor por la decisión que sir William toma luego, forzado por Waleran).

Pero lo peor con diferencia es lo que le han hecho a los personajes. Tom Builder, que es la inteligencia y la fuerza, así como el conductor de la historia en su primer cuarto, es en la serie un secundario más, del que sólo destaca su historia pasional con Ellen. Phillip, que es el hilo conductor de principio a fin, es un blandito. Jack, que es el que tiene el principal peso de la historia en la segunda mitad de la novela, no llega a tener ninguna fuerza. E incluso al final tienen que forzar la historia haciendo que le cuelguen para resolver el nudo del misterio de la muerte de su padre, y para poder así terminar la serie castigando a los “malos”. Otros personajes, como Remigius, Percy Hamleigh, el rey Stephen… simplemente son caricaturescos.

No considero que perdiera el tiempo viendo esta serie. Pero desde luego no le llega al libro ni a la altura de la primera página. No volveré e verla, eso seguro.

Los Tudor es magnífica, y cuanto más veo (ahora voy por la mitad de la 2ª temporada) más me gusta. Quiero pensar que algún día en España se harán series históricas de esta calidad en cuento a la historia y la puesta en escena.

En cuanto a Smallville, ya he terminado de ver la 9ª temporada.

Me ha gustado esta temporada. Clark Kent/Kal-El es más oscuro, más adulto, más héroe. Y a la vez más necesitado de mantener unas sólidas relaciones sociales con la gente que le rodea: Chloe (sobre todo), Lois (cada vez más), Oliver… e incluso Tess Mercer (bellísima Cassidy Freeman). Son el ancla que le permite mantener su vida dentro de un control.

En esta temporada el malo malísimo ha sido el general Zod y su pelotón de guerreros kriptonianos, lo que le ha dado a Kal-El la posibilidad de conocer más de su origen kriptoniano, y también explorar su papel como líder de gentes. En este caso, de la gente de su propio pueblo, abandonados en la Tierra sin más alternativa que Zod y sus ansias de dominación.

Claro que este temporada también ha tenido grandes tonterías. Por ejemplo, el modo tan rocambolesco en que Clark Kent le salva la vida a Zod, herido de muerte. Por seguir, el hecho de que a ratos la kriptonita deja KO a los kriptonianos, y a ratos no les impide seguir en la pelea e incluso usar superpoderes (la pelea entre Tess y Zod en el episodio final de la temporada, por ejemplo). Y ya para terminar, los fallos de concordancia que he visto en la línea de tiempo alternativa. Si los kriptonianos pueden tener superpoderes con un Sol rojo, ¿cómo es que en su planeta no los tenían ¿Y cómo es que pueden tenerlos además con un Sol amarillo?

El final de la temporada, pese a varios patinazos en la historia, me gustó porque termina con Clark Kent sacrificándose a la vez por la Tierra y por sus compatriotas kriptonianos, como cabe esperar de un héroe desinteresado como él, y además un héroe que valora la vida (propia y ajena) por encima de todo, como quedó establecido en la 8ª temporada. Y, en fin, es un cómic, tampoco puede esperarse más de lo que están dando.

Tengo ya ganas de ver la 10ª y última temporada para terminar de ver en qué modo se completa su transformación en Supermán.

¿Y qué es lo que veo ahora? Pues estoy volviendo a ver Glee desde el primer episodio, ya que la emiten en la misma la franja horario en que han puesto la 9ª temporada de Smallville.

Además de ello estoy comenzando a ver The Walking Dead. No pude ver el primer episodio porque estaba camino de Santiago de Compostela. De hecho, he visto el primer episodio después del segundo. Me ha gustado la presentación de la serie. Es incluso original, y mira que sobre este tema es complicado innovar. Aunque tiene algunos puntos demasiado bizarros para mi gusto. Por ejemplo, lo de “disfrazarse” de zombi es una idea de lo más morboso (y ridículo) que he visto jamás. En fin, voy a intentar seguirla.

The Walking Dead

Hay un nuevo héroe en la pantalla de mi TV. Se llama Rick Grimes.

He de decir que a mí me gusta el género post apocalíptico, y normalmente las películas (o series) de zombis entran en esta categoría, por lo que le tengo cierta afición al género.

Aparte de esto, ya ha empezado la nueva temporada de Cuéntame. No he seguido esta serie con atención, pero en este caso creo que no me van a dar a elegir, puesto que María está dispuesta a seguirla.

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sep 22 2010

Novedades en Eborense TV

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El verano debería ser la época en la que puedo ponerme al día con las series de TV que me gustan, y también para ir mirando la TV de la siguiente temporada. Lamentablemente, el acumulado siempre es mayor que el tiempo disponible, y más si, como me ha pasado este verano, hay poco tiempo para ver series.

Si Vd. no ha visto las series Gravedad Cero, Los Tudor, Smallville o Los pilares de la Tierra, o no ha leído el libro del mismo título, no siga leyendo porque esta entrada contiene spoilers de todo ello.

Los pilares de la Tierra

Ya hablé de Gravedad Cero. He visto algún capítulo suelto después de ver el piloto, y me sigue pareciendo poco atractiva. Incluso digo más: el modo en que tratan a los personajes me parece caricatura de trazo grueso. Hay dos (Ajay y Paula) a los que se les podría llamar incluso “personajes tribales”. Son astronautas, pero su identidad personal está construida sobre elementos culturales fragmentarios, aislados de toda tradición o interpretación que no sea la puramente psicológica, esto es, que están tarados por su origen. Tres cuartos de lo mismo le pasa a los astronautas Maddux y Ted gracias a un trauma marciano del que no han logrado librarse. Y ya para rematar, están esas escenas del bar del campamento de instrucción (en todos los capítulos hay alguna escena) donde nos muestran a los astronautas disfrutando de su tiempo libre, que se divide a partes casi iguales entre el alcohol y el sexo entre ellos. A lo mejor los guionistas creen que eso ayuda a que los personajes tengan vida propia fuera de la nave, antes de comenzar su misión; para mí que esas escenas sirven para trivializarlos en el papel supuestamente serio que desempeñan, el de exploradores del espacio. Todo ello, además, y es para echarse a reír, sazonado de trágicas declaraciones de los responsables de la misión por los muchos miles de millones que cuesta mantener en marcha el programa espacial.

Gravedad Cero - Reparto

Total, que no me atraía, y sigue igual, o quizá un poco peor.

Respecto a Los Tudor, realmente no estoy siguiendo la serie, sino viéndola de manera salteada. A María le gusta, y está haciendo por verla al ritmo en que TVE 1 la está emitiendo. Yo, de momento, no estoy preocupado por ello.

Me gusta mucho la buena ambientación de época, especialmente el vestuario. Me gustan aún más las interpretaciones de los personajes. Aparte de un magnífico Enrique VIII, me encantan los personajes de Ana Bolena y del secretario Cromwell. Estoy convencido de que me engancharía si la viera. Quizá por eso la estoy dejando de lado.

Los Tudor - Reparto primera temporada

La semana pasada vi los dos primeros episodios de Los pilares de la Tierra, serie basada en el libro de Ken Follet. No me disgustó la serie. Supongo que si no terminó de engancharme fue debido a que tengo ya una idea de los personajes de la novela, y como en la pantalla no se ajustan exactamente a lo que viene en el libro, me decepcionan un poco.

De todos modos, creo que la decepción está más que justificada por varios elementos. En primer lugar, la primera parte del libro tiene tres protagonistas: Tom Builder, Philip de Gwynedd y Waleran Bigod. Para este último personaje han elegido a un gran actor, Ian McShane, que tiene 68 años y que no puede ocultarlos en pantalla. Cómo pueden pensar que da la imagen adecuada para el “joven Waleran”, y que aguante las décadas que se supone que dura el desarrollo de la historia, es algo que no tengo nada claro. Seguimos: el prior Philip no pierde la cara de haba en ningún momento, y eso que es un hombre de empuje y dinamismo, reformador, y como religioso, activo en la contemplación. Sólo recuerdo una escena en la que demuestre algo del brío que se le supone: cuando negocia con Regan Hamleigh. Y se hace tan raro verle de esa manera, que la escena, que está casi calcada del libro, pierde vigor, y eso que es uno de los hechos fundamentales de la primera parte del libro, porque es el comienzo de la construcción de la catedral de Kingsbridge. En cuanto a Tom Builder, está en su sitio correctamente, pero aún no hemos visto grandes cosas de un personaje que en el libro está caracterizado por su asombrosa inteligencia y por su amistad con el prior. De momento, de lo primero poco, y de lo segundo, menos.

Hay otro elemento del argumento que me resulta también chirriante. Todos los que hemos leído el libro sabemos que el asunto empieza cuando los nobles intentan darle un golpe de Estado a Enrique I asesinando a su hijo. Pero Enrique aguanta, y han de esperar a su muerte (de manera natural en el libro, con sospechas de asesinato en la serie) para colocar en el trono a alguien más maleable. Este alguien es su sobrino Stephen (no sé porqué en el doblaje han traducido al español el nombre, y es “esteban”, pero en cambio Philip no es Felipe, ni Tom Builder es Tomás el Constructor), a quien en el libro sólo le ponen como irresoluto e interesado, y en la serie podemos verle como interesado, felón, y, ojo, como cobarde miserable, puesto que está dispuesto a entregar su trono y su reino a la Iglesia a cambio de su apoyo. Es más, aparte de un Waleran convertido en kingmaker (cuando en el libro es sólo un lameculos del poder), vemos a un arzobispo de Canterbury prácticamente chantajeando al rey por propio interés, que se identifica con el de la Iglesia, a la que el retrato la deja malparada. En la supuesta continuación de Los pilares de la Tierra, titulada Un mundo sin fin, hay material anticlerical de sobra, pero no en el primer libro. Sin escatimar palos a los monjes malos y a los obispos codiciosos, no es un elemento de ninguna importancia en la política que se narra en el primer libro.

Entonces ¿porqué darle vueltas a este asunto, cuando en el libro hay material de sobra para retratar a Waleran y a Stephen con colores negros? ¿Porqué volcar todas esas miserias, que son de Un mundo sin fin, en Los pilares de la Tierra?

Tengo una teoría al respecto. Un amigo mío, católico e inglés, me dijo el año pasado que la mayor parte de las tradiciones y usos de la sociedad inglesa están construidas sobre una supuesta tradición (que sólo arranca a finales del siglo XVII, según él) de cuño protestante. En estos usos es perfectamente lícito el uso de la parodia con sal gruesa de la Iglesia hasta la Reforma, tronco del que nacen los protestantes, pero del que no se sienten parte ni quieren recordarlo para no tener una historia común con los católicos.

Bueno, como me dijeron no hace muchos días, una novela se escribe para tener éxito editorial, y una serie se rueda para venderla a muchas televisiones. No puede esperarse por tanto sino que Bernard Cornwell pinte a los españoles con todos los defectos que no tienen sus personajes y con los clichés que cualquier británico espera vernos. Y no puede sino esperarse que los guionistas de esta serie pinten a los monjes del siglo XII como los protestantes anglosajones modernos esperan verlos. ¿Historicidad? Por favor, hablamos de show bussiness.

Los pilares de la Tierra - Reparto

Otra cosa más. No soy experto en esa época, pero a mí las armas, los vestidos de corte, los “uniformes” militares, y los arreos de los caballos (gualdrapas, sillas, etc.), tampoco me parecen mucho de época. Tonterías históricas aparte, de las que pocas series se libran, voy a tratar de seguirla a ver qué tal.

Ayer vi los dos siguientes capítulos, y me gustaron más que los dos anteriores, aunque me sigue pareciendo que el personaje de Philip no da la imagen que debiera dar. Sigo pensando lo mismo acerca de vestuario, armamento y complementos.

Y me queda Smallville. Ahora mismo llevo vistos seis episodios de la 9ª temporada, y espero verlos todos, porque esta temporada está abriendo caminos nuevos.

Para empezar, hay ya menos de Clark Kent, y más de Kal-El y de Supermán en la serie. El adolescente torpón y enamoradizo de las primeras temporadas se ha hecho grande, y ahora sí pelea por ser un adulto. Su mundo se ha hecho mucho más oscuro (hasta le han cambiado los colores de la ropa que viste, como puede verse en la imagen), y su propia (doble) vida está siempre comprometida. Me gusta además la manera en que Oliver Queen (Flecha Verde) está recordándonos al supuestamente fallecido Lex Luthor. Este personaje se ha oscurecido más aún que el propio Kal-El, pero precisamente por eso hace de excelente complemento. La relación con Lois Lane (una atractivísima Erica Durance, que está estupenda) sigue en tensión, aunque va dando pasos hacia delante. Es un grato intermedio entre las torpezas del enamorado Supermán de Superman II (la vi el domingo; qué mal ha envejecido) y la rutina de Lois y Clark. Si en la 8ª temporada el malo era el kriptoniano Doomsday/Juicio Final, ahora el malo es el kriptoniano Zod. El mismo de Superman II, sólo que ahora, en lugar de dos compadres, lleva tras de sí a una especie de pelotón de soldados kriptonianos que se gastan muy malas pulgas. Ah, y es comandante, no general. La pelea final, por supuesto, puede ser épica.

Kal-El

A esta serie sí voy a hacer por seguirla, con total seguridad.

Y hasta aquí llegan las novedades en mi TV.

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jul 07 2010

Gravedad Cero

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Cuidado con esta entrada, que contiene spoilers de varias series de TV.

Hace dos temporadas que dejé de seguir Héroes. No es que dejara de gustarme, es que los horarios me lo hicieron imposible. Terminé de ver Battlestar Galactica, aunque tengo algunos huecos en la 4ª temporada, y además quiero ver con calma el final. Tengo los DVD, pero a causa de mi enfermedad, y de otros asuntos, no he tenido tiempo. Terminé de ver Perdidos (me gustó el final) y también Flashforward (me gustó el final, aunque no el capítulo final). No he comenzado Caprica, y no pienso hacerlo en tanto no repase Galactica. Las series del universo Stargate hace años que dejaron de engancharme, aparte de que los cruces, vueltas y revueltas que han dado me han complicado mucho seguir los hilos.

En fin, que ahora mismo hay hueco en mi vida para una nueva serie de fantasía, o de ciencia-ficción. Así pues, el domingo me quedé a ver el estreno en la cadena Fox de la serie Gravedad Cero (traducción regular de Defying Gravity, que es el título original). María dijo, directamente, que era un rollo. Yo, más comedido, sólo dije que me pareció un piloto flojo, y una historia que no es nada original.

Ay, cuánto mal ha hecho Battlestar Galactica a la ci-fi televisiva. En esta serie los personajes le dan muchas vueltas a la cabeza, y se ven obligados a mostrar sus sentimientos y sus pensamientos en unas circunstancias post-apocalípticas. Como todo esto funciona muy bien en Galactica, montones de series se han visto seducidas para hacer lo mismo.

Y así, el principalísimo problema de Gravedad Cero es que pretende ser una serie reflexiva, de éstas con voces en “off” (o mejor, la única voz en “off”, la del astronauta Donner) y mucho “trasfondo” intelectual. Tanto que del protagonista, Donner (un Ron Livingston bastante extraviado, a mi juicio), sólo sabemos que está traumatizado y estigmatizado por haber dejado a su suerte a dos astronautas en Marte, y que es un tío enrollado, de estos que van a ver y a aguantar a su padre borracho, de los que pueden convencer a un suicida de que no se tire, y también de ese tipo de hombres sensibles capaces de no entrarle a una mujer por no rendirse ante sus instintos.

Como con semejante protagonista no hay mucho donde rascar, el resto de personajes están todos tocados del ala, para que cada uno, por turne, vaya mostrando su extravagancia personal en pantalla. Así, tenemos a Wassenfelder haciendo de pornógrafo, a Ajay Sharma dolido en el alma porque ha fallado su vocación, a Jen mosqueada porque viaja sin marido, a Ted Shaw doblemente jodido porque es el marido de la jefa, y además custodio de un secreto inconfesable que afecta a toda la misión (el mcguffin de la serie), y a Zoe embarazada y oyendo llantos de bebé. Sé que me dejo alguno, pero es que tampoco quería pasar lista.

Tan claro debieron verlo lo propios creadores de la serie, que ya en el piloto se están llenando algunos huecos con sexo. Simple y puro sexo.

Y la Fox ha debido verlo igual de claro, porque en la promo las escenas de sexo son las más empleadas. Le siguen las imágenes de la nave espacial Antares… con la banda sonora del episodio V de la Guerra de las Galaxias, manda narices.

Los efectos especiales me parecen buenos (no así la física que se supone que está detrás de dichos efectos), y la nave Antares muy bien apañada por fuera. Por dentro no acaba de gustarme. Le falta vida.

No sé si seguiré viendo esta serie. Para pasar un rato en la tarde-noche de domingo sin salir de casa puede tener un pase, a falta de nada mejor. Claro que el listón está tan bajo que me dan tentaciones de sacar los DVD de la Galactica de los 80 y volver a verlos. Incluso con lo mal que ha envejecido esa serie, es mejor, me temo, que Gravedad Cero.

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mar 31 2010

Viendo series

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Antes de comenzar, advierto que esta entrada contiene spoilers de dos series, Flashforward y Perdidos (Lost). Si no las ha visto y no quiere que le cuenten el argumento, no siga leyendo.

Sigo estas dos series al ritmo que me permite la conexión vía satélite, porque si lo siguiera al ritmo de programación de las cadenas de TV al uso, lo llevaría crudo.

Este lunes volvieron a emitir Flashforward tras la pausa que se concedieron para tratar de levantar la serie después de que hubiera perdido el rumbo.

Cuenta Isaac Asimov en La Edad de Oro (última obra suya que leí, y lo hice para entender porqué había dejado de gustarme) que su cuento (relato corto) más premiado y encomiado era Cae la noche. Y también que si alguien le hubiera susurrado al oído este futuro, en el momento de ponerse a escribir, se hubiera quedado clavado en el sitio, impactado por la noticia, incapaz quizá de escribirla, y por tanto, habiendo cambiado su futuro.

Esta anécdota de Asimov es la esencia de la serie Flashforward. Hemos tenido que esperar al capítulo 11 (el primero tras la pausa) para que alguien lo diga: la psicóloga que trata al cada vez más desdibujado e innecesario protagonista, Mark Benford. Y eso que ya vimos cómo uno de los compañeros de Benford se suicidaba para cambiar su flashforward. Este compañero vio que había matado a una mujer, madre de familia, y para evitarlo decidió cambiar el futuro: con él muerto esa mujer ya no moriría por su causa. Por otro lado, tenemos en la serie personajes en mala situación personal que gracias a su flashforward se han recuperado anímicamente y están tras ello dispuestos a comerse el mundo.

A mí me parece que relatar el hipotético futuro de los protagonistas de la serie, en plan coral, es aburrido. Porque, en primer lugar, a veces no interesan ni vienen al caso, y, en segundo lugar, a fin de alargar las tramas están enredando los cruces y descruces de casualidades, con lo que las historias personales no tienen fin. Me parece también que centrarse en la acongojante historia de Mark Benford, con su perspectiva de recaída alcohólica y fracaso matrimonial, es como tratar de observar una gota de agua en mitad del océano. Su caso no es el peor ni el más preocupante. Excepto para Benford y familia, claro. Solo que centrar una historia coral (aburrida) en los traumas de unos pocos, es asimismo aburrido. Y, a todo esto, seguimos pendientes de saber lo que pasó en Somalia.

Tras el regreso parece que la cosa ha cambiado, y, en mi opinión, a mejor. Ahora el núcleo de la historia es el ¿qué pasó y cómo? en lugar de ¿qué me pasó y qué voy a hacer con ello? De lo personal y caótico (amén de aburrido) a lo policiaco. Para ello han tenido que dar dos golpes de efecto. El primero, rediseñar el flashforward de Benford, al que le han incorporado una coletilla que supuestamente antes no recordaba. El segundo, desvelar la identidad del Sospechoso Cero, ese alguien que no se desvaneció durante el flashforward, y que parece la clave de la historia. Con ello, por cierto, han convertido al prescindible Benford en más prescindible aún. Además, como, afortunadamente, ya han “quemado” muchos “recuerdos del futuro” de los personajes secundarios, éstos ya no dan más la tabarra con sus reminiscencias.

Nuevo malo, y quizá nuevo protagonista de la serie: el doctor Simon Campos (Dominic Monaghan). Más entretenido e interesante que Benford, sin duda.

De todos modos, el mal de la serie Flashforward, si es que alguno tiene, es otro. A sus creadores (Brannon Braga y David Goyer) alguien les susurró al oído: “Vais a escribir y producir la serie de fantaciencia más importante de los próximos años, la serie que va a dejar atrás a Battlestar Galactica y a Perdidos…” y ellos se quedaron helados y acongojados. Cuando se recuperaron del susto ya se habían olvidado de que tenían que contar una historia original.

Que conste que, aun con sus defectos, a mí esta serie me gusta, me divierte,  ha sido así desde el comienzo,  y la sigo siempre que me es posible. Si alguien ha deducido de mi crítica que no me gusta, se equivoca.

La otra serie que estoy siguiendo es Perdidos, a la que ya le queda poco tiempo de estar en antena. De las series actuales, pocas, si es que hay alguna, me ha hecho pasar tan buenos ratos de TV ésta. En ese sentido, la temporada final (la 6ª) no me está defraudando.

Pero no es eso de lo que quería escribir. Ayer martes pude ver un episodio centrado en el “inmortal” Richard Alpert, del que acabamos de saber que es español, y chicharrero, por más señas.

A menos que el convertir a Richard en Ricardo el de Tenerife tenga algún sentido que aún no sepamos, la verdad es que a mí no me da ni frío ni calor el origen de este personaje. Peor aún, y aquí es donde quiero llegar, la ambientación (trajes, personajes accesorios, casas, objetos…) que han hecho del personaje parece más válida para la isla de Cuba en 1817 que para la isla de Tenerife en 1867. Quizá en este caso se hayan pasado de frenada los productores y guionistas de Perdidos, que por lo demás cuidado los detalles con mucho mimo. No sé. En Perdidos las cosas pocas veces son lo que aparentan, así que a lo mejor los detalles que hemos visto son relevantes. Si no es así, la verdad es que a mí me importa muy poco que haya un personaje de esta serie que sea español, si a cambio retratan un trozo de España con el típico cliché de país chicano lleno de gente que se afeita una vez al mes y lleva lamparones de grasa y de sudor en la única ropa que tienen.

Richard/Ricardo cabalgando en 1867.

Además de esto, el capítulo me pareció el más flojo de esta temporada final hasta el momento. La verdad, hay cosas de esta serie, o de otras, que no es imprescindible explicar. La desesperación de Richard tras la muerte de Jacob, al cual había dedicado su vida “inmortal”, y la explicación del tapón de la botella como metáfora de la Isla, sí son cosas relevantes, y no si Richard se llamaba Ricardo.

Por cierto, tengo ganas de saber porqué el arma que hay que usar contra Jacob y contra John Locke ha de ser necesariamente un pugio romano. Por lo visto no vale otra arma blanca. ¿O sí?

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nov 11 2009

“Boston Legal”, serie que ya no veré

Publicado por en Maldiciones,Televisión

Comencé a ver “Boston Legal” porque quería ver la serie por la que William Shatner había ganado el premio Emmy (más cuatro nominaciones posteriores). Me engancharon los personajes de Alan Shore (James Spader) y Danny Crane (Shatner), dos sirvengüenzas, vividores, obsesos por el sexo, deslenguados, y (a su manera) profesionales, y con no poco éxito. Las escenas finales en que Shore y Crane terminan su jornada laboral fumándose un buen puro, regado por una buena copa, mientras miran la ciudad de Boston desde sus sillones, me despertaban cierta envidia, para qué voy a negarlo. Nunca seguí la trama con atención, excepto cuando estos dos salían en pantalla hablando de sus putañeos. Me divertían un montón con esos diálogos, especialmente aquellos en los que Shatner se hacía el loco, como si por la edad tuviera la cabeza ya ida.

 

No seguí la serie. Mi tiempo es limitado, y no da para seguir mas que unas pocas (muy pocas) de las que me gustan; ésta no era de ésas. Sin embargo, a ratos la seguí viendo en mi tele, y en la Fox, cuando en casa de mis padres agarraba el mando a distancia de la TV por satélite y no había cosa mejor en Calle 13 o el Sci-Fi.

 

Recientemente he vuelto a ver capítulos de esta serie en la Fox. Creo que son de la 4ª temporada. Estos capítulos han conseguido que ya no me guste la serie. Quizá tendría que haber seguido sin atender a lo que decían los personajes cuando hablaban de sus casos. Porque, sencillamente, me he hartado de las tonterías de abogados que sueltan en pantalla para ganar los casos. En realidad es siempre la misma tontería. De un caso particular infieren un caso general en el que la parte oponente es una representación de un poder en la sombra (es decir, es un Poderoso de estos de opereta, u-u-uh, qué miedo) o es alguien que tiene una agenda oculta (es decir, es un Hipócrita al que hay que desenmascarar, o-o-oh, qué miedo), y las escenas de los alegatos se resumen en uno de los abogados diciendo parlamentos del estilo de:

 

  • En el caso de una mujer que demanda a una tabaquera por la muerte de su padre a causa del tabaco no prueban la relación causa-efecto, ni tan siquiera con un informe médico ad hoc, pero truenan con cosas como sabemos que las tabaqueras gastan tanto en campañas sanitarias porque producen el efecto contrario y enganchan a la gente; ¿porqué creen ustedes (hablando al jurado) que inventaron el tabaco mentolado? Para enganchar a los más jóvenes. Ustedes saben que ganan millones al año, y que miles de personas mueren por el tabaco…

 

  • En el caso de un creyente de la Cienciología que demanda a su empresa por un caso de supuesta discriminación por sus creencias truenan con ¿no hemos permitido ya demasiadas veces que los empleados se escuden en sus creencias para excusar su comportamiento? ¿No creen que la libertad de conciencia está sobrevalorada, y que es hora de que el empleador pueda exigir a sus empleados una dedicación que de otro modo, por sus creencias, no realizarían? Ustedes saben que en nombre de la libertad de conciencia se han permitido demasiadas cosas…

 

  • En el caso de un anciano (el mismo Shatner) que se intoxica porque se automedica con varias docenas de pastillas distintas que ve anunciadas en la TV, se despacha con las empresas farmacéuticas gastan dinero en esos anuncios para que los ancianos compren sus pastillas, y les da igual si lo hacen sin prescripción, porque ése es su negocio. Si los ancianos ven los anuncios y se creen lo que les dicen ¿qué más les da? Ellos saben (y otro tanto el jurado, cuando les toque, se sobreentiende) que son gente que tiene tantas molestias que por una más no van a quejarse…

 

Me dan repelús estos argumentos del estilo todos ustedes saben que… porque son en el fondo la abdicación de la argumentación, reemplazada por la llamada a la solidaridad de la tribu por la vía de lo peor de ella, la leyenda urbana, el prejuicio, la culturilla… para sustituir al imperio de la ley e incluso a la ley misma. Miedo me da pensar en el día en que en los tribunales españoles (dotados de jurados populares gracias a la peor estupidez contenida en nuestra Constitución) haya charlatanes que hagan lo mismo; de hecho, en la serie LEX ya nos daban una breve introducción al asunto. Miedo me da pensar que justo es ése, el truco de inferir un caso general de uno que sólo lo es particular, el que hace decir todos ustedes saben que cuando una mujer (sic) de 16 años aborta lo hace porque…

 

En el fondo, además, lamento haberme dejado deslumbrar por una serie en la que los personajes principales sólo son admirables por ser unos charlatanes desvergonzados, amigos de todo tipo de excursiones sexuales, vividores, perdonavidas y chulescos.

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oct 07 2009

Flash Forward

Publicado por en Televisión

Ayer por la noche vi el episodio piloto de Flash Forward. Lo vi en Cuatro, cosa que, de paso, como no soy habitual de esa cadena (de hecho, no soy habitual de casi ninguna cadena de las que emiten en abierto), me permitiría ver la manera en que ese canal trata a las series. Por si me reengancho a Perdidos a través de Cuatro, mayormente.

Me gustó el episodio piloto. Ojo, que vienen espoilers Si no ha visto el episodio y no quiere enterarse, no siga leyendo.

Lo vi un poco flojo en cuanto a crear tensión, eso sí. Me explico. Tras el apagón, yo me esperaba un primer episodio más apocalíptico. Tantos aviones estrellados, tantos trenes fuera de control, tantos coches circulando por carreteras atascadas… dan mucho juego para que el despertar sea tan terrorífico como el día después de una guerra nuclear. Pero tal vez esto sea defecto mío, a causa de mi afición por las historias post-apocalípticas. Aun así, por ejemplo, la escena en que se ve al agente Mark Benford (Joseph Fiennes) arreglando la puerta del garaje la noche del día del flash forward, justo cuando aparece su amada esposa, a la que no ha visto en todo el día (aunque sí ha hablado con ella después del apagón) es de chiste. ¿La pasión, el temor a la pérdida, la preocupación de ella por la hija a la que aún no ha visto, el miedo al flash forward? Nada. Un chistecito de él y a otra cosa.

Por lo demás, el episodio me pareció entretenido. Deja abiertas varias posibles líneas de desarrollo de los distintos personajes y la influencias de los flashes en sus vidas, excita la curiosidad del espectador por saber qué va a ocurrir y cómo (sobre todo, excita la curiosidad por saber si el futuro que han visto puede ser cambiado o no), y, sobre todo, deja abierta la posibilidad de contar más historias, muchas más historias. Y, tal como entiendo yo el cine y la TV, esto es de lo que se trata.

Reflexionando sobre esto, caí en la cuenta de que hace mucho (con la excepción quizá de Star Trek 2.0 y Gran Torino; ésta no ha sido comentada en el blog) que no veo en el cine momentos de tensión o historias tan interesantes (al menos para mí) como las que veo en la TV. No sé a qué se debe, pero lo cierto es que las últimas películas que he visto no han terminado de divertirme lo que yo pensaba que iban a divertirme. No es de extrañar que cada vez me vuelva más adicto a las series. A las series, que no a las televisiones. Porque el maltrato que hacen la mayor parte de las cadenas a las series es como para no verlas más y pasarse con armas y bagajes a la red o a las cadenas temáticas de pago. De hecho, lo que yo hago la mayor parte de las veces. Cada vez que recuerdo el baile de horarios de Smallville o Perdidos en La 2 me dan ganas de no volver a ver sus documentales. En ese sentido, Cuatro ayer trató bien a Flash Forward: los cortes publicitarios no fueron ni muchos ni muy largos. Veremos si dura.

Por cierto, esta serie me ha servido también para reconciliarme un tanto con Brannon Braga, que figura como productor ejecutivo, después del fiasco que él y su colega Rick Berman produjeron en Enterprise (o Star Trek Enterprise, a elegir).

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