Archivo de la categoria 'Res publica'

jun 01 2015

No me toques el pito que me irrito

Publicado por en Música,Res publica

Blasfemar de Dios, de su madre, y de todos sus santos, así como insultar y despreciar con actos a los símbolos de nuestra nación, del Rey abajo, son comportamientos que entran en la libertad de expresión que nuestra Constitución proclama, y jueces y policías defienden a diario. Maldito sea el abuso que se hace de estas libertades por parte de quien se ha malcriado en la complacencia en ofender lo que otros profesan y defienden.

Politizar es poner al servicio de una ideología partidista a quien por su naturaleza es ajeno al juego ideológico y partidista. Por ejemplo, una asociación deportiva o un club de fútbol. Politizar una asociación privada, como puede ser un club de fútbol, es perfectamente factible y legal. Maldito sea quien ofrece (gratis o no) la asociación que preside al juego partidista. Al partidismo nacionalista, además. Maldito sea también el que dice que politizar el deporte es eliminar esos elementos de politización. Por si cuela ¿verdad? Siempre habrá quien lo vea bien y prefiera invertir la relación causa-efecto.

Ésta es mi opinión acerca de la pitada al Rey de España (el Jefe del Estado, como les gusta decir a los republicanos de hoy en día; lo que ya sería bastante) y al Himno Nacional de España, nuestra nación.

También es mi opinión que el rey Felipe mantuvo el tipo. Por su cara esta más que claro su disgusto. Pero aguantó el tirón. Le va en el sueldo como el primer comercial de nuestra nación que es. Y punto. Con su saber estar dejó a la altura del betún, por contraste, la sonrisilla de bobo solemne de Artur Mas. ¿Haciendo amigos, señor president? Sin duda. Pues si llega el día en que Cataluña sea un Estado independiente, no le sorprenda si alguno de sus antiguos compatriotas decide que, rota la baraja, no hay cortesía que mostrar. Haciendo amigos, señor president.

La música de hoy, lunes, habla del hisno de España; en un lenguaje, además, lo bastante inteligente como para que no todo el mundo lo entienda: viva esta nación; porque nación es más patriota que país.

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ago 06 2014

Sir Robert Wilson, MP

Publicado por en Historia,Res publica

MP son las siglas de Member of Parliament. Al general sir Robert Wilson le correspondían esas siglas tras su nombre por ser miembro electo de la Cámara de los Comunes del Reino Unido. En calidad de tal, la carta de sir Robert que mencioné aquí, y que comenté aquí en sus aspectos militares, comienza con esta declaración de intenciones:

It is the duty of a public servant to consider that his character is connected to national honor; but you, Gentlemen, who have appointed me as one of your Representatives, who, by the gift of your free suffrages, have conferred on me the highest distinction which a member of a free state can receive, have a right to demand that I should preserve an unblemished reputation. My disgrace would be your special reproach.

Voy a usar una frase que no es mía. Una de las razones por las que me gusta estudiar historia es porque en las condiciones actuales de pérdida de ciertos valores, asquerosamente despreciados como antiguos y tradicionales pese a (o precisamente a causa de) su grandísima importancia actual, la historia muestra el hecho revolucionario de que en otros tiempos esos valores movían al ser humano.

En estas breves frases de sir Robert, éste justifica limpiar su reputación (injustamente acusado de algo que es mentira) por consideración al honor nacional y a los electores a los que debe el cargo, a los cuales se les podría reprochar haber elegido a alguien sin una reputación limpia.

Hoy en España tenemos demasiados electos cuya reputación no es que sea dudosa, es que es claramente deshonrosa. Incluso entre aquellos que por su propio oficio de político se llenan la boca (y los bolsillos) del supuesto amor que le tienen a la patria, real o inventada, pues se llaman a sí mismos nacionalistas.

Tomen todos ejemplo de sir Robert Wilson, MP, que quiso limpiar su honor por respeto a su patria y a sus votantes. Y, en consecuencia, todos aquellos contemporáneos que me miran con cierto recelo (reputación de friki) por dedicarme a estudiar hechos de hace dos siglos, y se pitorrean de mí porque encuentro en aquella época ejemplos para guiar mi vida, pueden irse un poco a la mierda.

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jun 21 2014

48 horas con Felipe VI

Publicado por en Gente ilustre,Res publica

Los españoles llevamos 48 horas con Felipe VI como rey de España. Por razones que no hacen al caso (pero que no son secretas, por si alguien quiere preguntar) yo soy uno de varios millones de españoles que no salió a la calle a ver en persona al nuevo rey; me tuve que conformar con ver por TV la ceremonia, wassapeada además en tiempo real por María.

Uno de mis defectos es prestar atención a lo que dice la gente importante. Otro es el de leer casi todo lo que cae en mis manos. Por estas dos razones escuché con atención el discurso inaugural del rey Felipe. Y luego me leí el texto, enlazado aquí (ojo, que se abre PDF).

De todo lo que dijo me quedo con esta magnífica cita de Miguel de Cervantes:

No es un hombre más que otro si no hace más que otro.

Sospecho que al redactar esta frase estaba pensando en este otro texto, más extenso, de don Francisco de Quevedo:

Que el reinar es tarea, que los cetros piden más sudor que los arados, y sudor teñido de las venas; que la Corona es el peso molesto que fatiga los hombros del alma primero que las fuerzas del cuerpo; que los palacios para el príncipe ocioso son sepulcros de una vida muerta, y para el que atiende son patíbulos de una muerte viva; lo afirman las gloriosas memorias de aquellos esclarecidos príncipes que no mancharon sus recordaciones contando entre su edad coronada alguna hora sin trabajo.

Le tomo la palabra al rey Felipe. Eso es lo que espero de él, porque espero que cumpla su palabra.

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jun 18 2014

El Rey ha abdicado: ¡viva el Rey!

Publicado por en Gente ilustre,Res publica

Dentro de un minuto entrará en vigor la ley conforme a la cual Juan Carlos I dejará ser rey de España. Conforme a las leyes de la nación española, le sucederá el rey Felipe VI.

Es la segunda vez en mi vida que se produce un relevo en la jefatura del Estado. Claro que en la otra yo sólo tenía 5 años y apenas tengo algunos recuerdos vagos al respecto.

En 1975 la transición entre un Jefe del Estado y otro se produjo de manera pacífica (no hubo disturbios) y pactada (la ley sucesoria estaba aprobada desde 1969). Mal que les pese a los muchos que piensan que hubiera sido mejor que todo ello hubiera venido acompañado de un baño de sangre. Para recordar otra sucesión pacífica y conforme a la ley habría que remontarse tres generaciones atrás, a 1902, cuando fue proclamado rey Alfonso XIII. El relevo en la Presidencia de la República en abril de 1936 no entra en tal consideración ya que allí pacto hubo poco, y conformidad con la ley tampoco demasiada. El relevo de 1975, por tanto, era un hecho prácticamente inédito para los españoles de la época.

Con este bagaje de estabilidad y tranquilidad (que no es poco) el nuevo rey estaba en condiciones de dar un paso más allá de la carta otorgada que de hecho suponían los poderes que había recibido. En consecuencia, y porque no había alternativa posible después de siglo y medio de experimentos políticos, en los cuales sí había corrido, y mucho, la sangre de los españoles, cedió la soberanía que le había sido otorgada a la Nación española toda, a través de las Cortes Constituyentes libremente elegidas en 1977, y posteriormente a través del referéndum constitucional de diciembre de 1978. Así se logró que España avanzara desde 1833 a 1978 en un sólo día. ¡Y lo hicimos nosotros! Es por eso por lo que el día en que anunció su abdicación el rey Juan Carlos dijo textualmente: Estos difíciles años (…) también han reavivado la conciencia orgullosa de lo que hemos sabido y sabemos hacer y de lo que hemos sido y somos: una gran nación, como reseñé en otra entrada.

Como consecuencia del marco constitucional que la Nación se dio a sí misma hemos gozado los españoles de la etapa de prosperidad más larga y poderosa de toda nuestra historia. Muchos de mis mayores no estaban de acuerdo con que hubiera un rey como Jefe del Estado. De hecho, los monárquicos somos bastante poco abundantes en mi familia, especialmente por la rama paterna. Y sin embargo, ninguno de ellos dejó nunca de beneficiarse de la estabilidad y prosperidad que nos ha traído la Monarquía constitucional, y tampoco ninguno de ellos dejó nunca de considerar que había temas de muchísima más importancia que tener a un rey por Jefe del Estado.

Hoy está de moda andar chinchando con el tema de si somos súbditos por tener un rey, y chorradas similares. Tenemos Constitución, y eso nos hace ciudadanos; con rey mejor que sin él, porque eso es lo que la experiencia de toda una generación nos ha demostrado.

Es la primera vez en la vida de todos los españoles vivos en que el cambio en la jefatura del Estado se produce en paz y conforme a la ley, y además, con los españoles siendo ciudadanos libres antes y ciudadanos libres después. Ésta es la mayor diferencia entre el relevo en 1975 y el de hoy.

Como eso, en buena medida, se lo debemos a S.M. el rey Juan Carlos (y a algún otro que lo estará viendo desde el cielo, Dios mediante), no tengo ningún empacho en compartir en mi blog la imagen que añado al final de la entrada.

Como, además, en toda mi vida me ha importado tres cojones la manera en que la gente me mirara o me clasificara por mis ideas, voy a colocar una bandera de España en mi ventana para así unirme a la celebración por la proclamación del nuevo rey. Incluso me atrevo a escribir que si alguien me considera digno de desprecio por la bandera de mi ventana, en estos tiempos en que existe la costumbre asquerosa de categorizar a la gente por su bandera para poder desestimarla mejor, eso para mí es timbre de orgullo, porque es la bandera de mi patria.

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jun 02 2014

¡Viva el rey Juan Carlos!

Publicado por en Gente ilustre,Res publica

La noticia del día, por supuesto, es la abdicación del rey Juan Carlos I y el inmediato comienzo de su reemplazo por el todavía Príncipe de Asturias, el futuro rey Felipe VI.

La desafección que se viene mencionando desde hace meses como una de las razones para la pérdida de popularidad de la monarquía parlamentaria, y por extensión, de la Constitución aprobada en 1978, a mí me ha parecido más generacional que política.

Creo que la clave la ha dado, alta y clara, Fernando Ónega en RTVE esta misma mañana. Ha dicho, sin despeinarse, que los españoles de mi generación, y más jóvenes, no sentimos ningún aprecio por los logros de la Transición, ni por el Rey. Ni es posible que la sintamos porque hemos disfrutado de sus logros sin haber sido protagonistas de ella; y, por supuesto, sin haberla trabajado como hicieron nuestros padres. De hecho, llevamos años en que lo único que hacemos es criticar la obra de nuestros mayores porque estamos seguros de que nosotros lo hubiéramos hecho mejor. Es más, pensamos que incluso hoy en día podemos hacerlo mejor. Sin que se nos mueva un hilo de la camisa. Porque nos consideramos mejores que nuestros padres (y tal vez lo seamos), y por eso nos creemos justificados para enmendar sus obras. He visto a lo largo de hoy mensajes de republicanos en los que lo que pedían no era tanto la 3ª República sino la República de 1936. De eso se trata. A derechas o a izquierdas, nacionalistas o no, la generación de los que hemos sido destetados en la Transición quería rehacer el trabajo de sus padres y abuelos. De ahí ha nacido no poca frustración, no poca insatisfacción, y el contar deméritos que de otra manera hubieran sido medidos de otro modo. Nada nuevo. ¿Se acuerdan, lectores españoles, de los actos de homenaje a Miguel Ángel Blanco en el verano del 97? Eran meros revival de los conciertos protesta de la Transición, auspiciados por un gobierno del Partido Popular y con amplia presencia del gobierno del PP. Ahí empezó todo.

Tengo para mí que el rey Juan Carlos lo sabía perfectamente. Por ello, en otro servicio a España, y a los ciudadanos españoles, que somos España, ha jugado la carta que tenía en la mano: él mismo. Con ello, dentro de la ley, de la ley a la ley, ha cambiado las reglas de juego despejando el tablero. Ahora son posibles nuevas combinaciones y nuevos acuerdos, dentro de la ley.

Dentro de la ley… y también cuando ha querido. Así ha pillado completamente de sorpresa a todos, a derechas y (sobre todo) a izquierdas, a nacionalistas y no. No hay mas que ver el poco fundamento de las reacciones que están teniendo lugar a la abdicación. No creo que se repente aparezca inteligencia política donde sólo hay maniobras de oportunidad. Un genio político, don Juan Carlos. Qué tío: hasta abdicando sale ganador.

Estos difíciles años (…) también han reavivado la conciencia orgullosa de lo que hemos sabido y sabemos hacer y de lo que hemos sido y somos: una gran nación.

Ésta es la herencia para hoy y para mañana de Juan Carlos I, rey de España.

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mar 27 2014

D.E.P. Adolfo Suárez

Publicado por en Gente ilustre,Res publica

De todas las personas ilustres que he mencionado en mi blog no creo que haya ninguno que lo sea más que Adolfo Suárez González. El deporte nacional de los españoles es encumbrar jubilosamente a alguien para luego derribarle con aún más júbilo; luego, a su muerte, toca volver a ponerle por las nubes. Total, a moro muerto gran lanzada. Adolfo Suárez no ha sido, ni será, una excepción a esta regla de comportamiento.

En Estados Unidos estudian en los colegios la lista de los Founding Fathers de su nación. Estudian sus hechos, sus escritos, sus pensamientos, y la plasmación de los mismos en la república que da forma al Estado que es los EE.UU. En España tenemos, desde hace siglos, nuestros propios mitos fundacionales: san Isidoro, Pelayo, el Cid Campeador, los Reyes Católicos… Pero el término de Padres Fundadores a quien mejor le corresponde es a aquellos gracias a los cuales se fundó nuestro actual Estado. Los Padres de la Constitución de 1978, S.M. el Rey Juan Carlos, y otros varios. De entre ellos uno de los más destacados, sino el que más, es Adolfo Suárez González. Sus hechos, sus escritos, sus pensamientos, y su obra, debería ser de estudio obligado para todos los escolares. Y no solo en la Universidad, aunque también.

Porque cuando estos mierdas sean historia, o se reconviertan en tertulianos de TV, con coleta, perilla, pico de oro y cátedra, y cuando los falsos mesías sean sólo polvo, la obra de Adolfo Suárez aún seguirá siendo motivo de estudio, y de admiración.

¿Porqué? Permítanme que cite las palabras del talaverano más grande que ha nacido, el padre Juan de Mariana, S.J., sobre el tirano:

Se apropia de los bienes de los individuos y los malgasta, poseído como está por los innobles vicios de la codicia, la avaricia, la crueldad y el fraude (…) Los tiranos, en verdad, intentan dañar y arruinar a todos, pero dirigen su ataque especialmente contra los ricos y los hombres honrados en todo el reino. Consideran lo bueno más sospechoso que lo malo y la virtud que les falta les es más formidable (…) Expulsan a los mejores hombres de la comunidad bajo el principio de que quien sea exaltado en el reino debe ser derribado (…) Exprimen todo el resto, de forma que no pueda unirse, demandándoles nuevos tributos diariamente, promoviendo peleas entre los ciudadanos y uniendo una guerra a otra. Construyen grandes obras a costa y sufrimiento de los ciudadanos. Así nacieron las pirámides de Egipto (…) El tirano teme necesariamente que quienes aterroriza y mantiene como esclavos intenten derrocarle (…) Así que prohíbe que los ciudadanos se reúnan, las asambleas y la discusión común de los asuntos de la comunidad, quitándoles mediante métodos de policía secreta la oportunidad de hablar y escuchar libremente, de forma que no siquiera se les permite quejarse libremente.

De Adolfo Suárez pueden decirse muchas cosas. Pero no que, por sus obras, se le reconozca como un tirano. Por eso sobre su tumba se pueden leer grabadas estas letras:

La convivencia fue posible

Ésa es su obra. Ése es su legado. Que Dios le tenga misericordia por ello, y que la tierra le sea leve.

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ene 06 2014

Uno entre diez

Publicado por en Maldiciones,Res publica

Hay veces en que las cosas que veo, leo y entiendo sobre esta España en la que vivo me llevan a pensar que a esta nación nuestra no le queda sino que la arrastren al desolladero. Sin embargo, tanto en esos ratos como en cualquier otro, me acuerdo de cierto pasaje de la Biblia; en concreto, de Génesis 18:23-32. Se trata del diálogo entre Dios y Abraham acerca de la destrucción de Sodoma. A mí me sucede que pese a lo que veo, leo y entiendo, no me abandona la esperanza de que España no será destruida mientras queden en ella al menos diez hombres justos.

El sábado pasado pude ver con mis propios ojos a uno de esos diez hombres justos que, espero, existen en España. Se llama Cake Minuesa, y es periodista. El sábado interpeló cara a a cara, mirándoles directamente, sin máscaras ni artificios, a 68 terroristas convictos y muchos confesos, y a los perros guardianes de estos terroristas. Entre todos ellos juntaban 309 asesinatos, además de otras fechorías tales como secuestros, robos y estragos en decenas (si no centenares) de heridos. La noticia (con vídeo incluido) está aquí, y aquí debajo, si no he puesto mal el código, está insertado el vídeo.

Más vídeos en Antena3

Es posible que mañana lunes, o pasado, que ya es día laborable, nos digan que Cake Minuesa no se ducha, que no paga sus multas, que se dedica a torturar gatitos, o cosas mucho peores, como, por ejemplo, que trabaja ¡en Intereconomía! Hasta el momento en que escribo estas líneas lo único que he encontrado es un enlace que pongo a continuación. Aviso antes de enlazar porque no es fácil para un cerebro humano normal entender la lógica argumental de quien niega la razón basándose en la acusación (fiscal, juez y jurado a la vez) de no pedir perdón por lo que hicieron (¿cuándo?) los suyos. ¿Quiénes? ¡Ah, ellos! Sí, claro, Cake es culpable de lo que ellos, los otros, hayan hecho, quizá hasta sin su permiso. El enlace es éste. Pasen y lean si quieren.

Yo, personalmente, pienso que el sábado lo que necesitábamos era que un hombre, al menos uno entre diez, posiblemente tan imperfecto como fueron Abraham, Noé o Moisés, interpelara a los terroristas como él hizo. Cake Minuesa asumió esa carga en ese momento, y por ello, para mí, ejerció el duro oficio de hacer de hombre justo.

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nov 19 2013

La iniciativa privada aparta la basura de las calles de Madrid

Publicado por en Economía,Res publica

Por si mis lectores no lo saben, esta misma madrugada finalizó la huelga de los trabajadores del servicio de limpieza de la Villa de Madrid. Es conveniente aclarar que el servicio de limpieza es el que barre las calles y recoge las papeleras. No es el mismo servicio que se encarga de la recogida de basuras. Es decir, que durante esta huelga las basuras y residuos urbanos se han recogido normalmente (al menos por lo que yo he podido apreciar en mi barrio), mientras que los residuos acumulados en las calles y papeleras se quedaban allí donde estaban. O no exactamente, como voy a contar ahora mismo.

Desde el primer día de la huelga puede observar que, en flagrante incumplimiento de las leyes de la física, y contrariamente a lo que hasta entonces se venía observando en mi barrio, el papel (en forma de panfletos de propaganda o de prensa gratuita) se partía en trozos antes de aterrizar en el suelo. Un misterio que quizá debería estudiarse con detenimiento, por si acaso supusiera el descubrimiento de un nuevo principio de conservación de la masa y energía.

El miércoles 13, al salir de casa para ir al trabajo, me encontré que todas las papeleras del barrio con las que me crucé estaban volcadas intencionadamente. De esto no me cabe ninguna duda. No estaban caídas y la basura que contenían esparcida, como correspondería, una vez más, si los principios de la física fueran aplicables. No. Estaban todas descolgadas y su contenido, todo, deliberadamente desparramado. Ya sería mucha casualidad que todas las papeleras se hubieran soltado a la vez. Y que, luego, todas hubieran rodado hasta derramar exactamente todo su contenido. Sería mucha casualidad que yo además creyera que todo esto es casual. No quiero que mis lectores se crean que yo pienso que esto es obra de los piquetes (valiente eufemismo). Que fue sabotaje, no tengo duda. Quiénes fueron los autores, ni idea. No me hace falta sospechar de los huelguistas. Basta el incivismo del que hace gamberradas con la sospecha de que, dadas las circunstancias, pasaran desapercibidas.

Me dije que al volver del trabajo sacaría alguna foto. ¿La razón para no hacerlo a plena luz del día? Tenía prisa.

Al regresar a mi casa por la tarde-noche me encontré que ¡oh, sorpresa! alguna de las papeleras habían vuelto a su sitio, y que la porquería estaba recogida en montones cerca o bajo ellas. Entonces caí en la cuenta de que llevaba por lo menos desde el lunes anterior viendo algo que se me había pasado por alto: los pequeños comerciantes del barrio estaban barriendo el trozo de acera situado frente a sus comercios. No todos recogían la porquería y la llevaban a sus propios contenedores, es cierto. Algunos simplemente apartaban los restos habituales (papeles, colillas, y, en esta época, hojas caídas de los árboles) para dejarlos apilados junto a los bordillos de las aceras o a los contenedores. Otros, en cambio, sí cargaban los restos en su propia basura.

Eso cuadraba con algo que vi el lunes día 11 en el centro de Madrid (zona Sol-Montera-Granvía): había gente que en lugar de tirar el papel en las ya atestadas y rebosantes papeleras, se lo guardaba en el bolsillo. Para añadirlo a su propia basura en su casa, supongo. Como ya he dicho, la recogida de basuras no estaba en huelga. Por ello, este tipo de iniciativa lo que supuso fue el traspaso de la basura urbana de un sistema que no funcionaba a otro que sí lo estaba haciendo.

El centro de Madrid es otra cosa porque por allí circula más gente y no hay tantos pequeños comercios. No sé si allí una solución así hubiera funcionado. Pero en mi barrio, si las calles no se convirtieron en estercoleros fue por la iniciativa privada de los pequeños comerciantes, que despejaron o limpiaron de porquería las aceras. Y así hemos podido sobrevivir a la huelga de limpieza.

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abr 16 2013

Edificio singular en la calle Muñoz Urra

Las últimas noticias históricas que recibo de Talavera son que hay preocupación por el próximo derribo del inmueble situado en la calle Muñoz Urra, justo enfrente de la Telefónica de toda la vida. Hay colectivos que se han movilizado para defender este inmueble, y para que sea catalogado como Bien de Interés Cultural. Más información en este artículo.

Como pueden leer en la noticia, el derribo del inmueble es completamente legal. Parar la demolición de dicho inmueble, decidida conforme a ley por sus legítimos propietarios, no me parece que tenga mucho sentido, salvo que pueda alegarse un derecho muy superior al derecho a la propiedad de este inmueble. Arrebatarle a alguien una propiedad legalmente adquirida , o arrebatarle el derecho a usar de esa propiedad como mejor estime conveniente, es un asunto muy serio que requiere una justificación de mucho, mucho peso. Me da igual si los propietarios tienen miles de otros edificios en Talavera, o si se limpian el culo con billetes de quinientos euros. Eso no es lo más relevante del asunto.

Se supone que este derecho muy superior al de la propiedad es la importancia arquitectónica e histórica de dicho edificio.

Yo no estoy en condiciones de juzgar ni una cosa ni otra. Lo primero porque está lejos de mi competencia profesional. Lo segundo, porque está alejado de mi interés y capacidad de análisis histórico, si es que tengo alguno. Por tanto, me considero incapaz de juzgar si el peso del valor histórico de este inmueble es tan grande que sus dueños no deberían disponer de él sin contar con la autorización de terceros, en este caso de las Administraciones públicas.

Lo que sí puedo juzgar es que las reacciones que he leído en torno a este asunto, en la parte que les toca a los defensores de la protección del edificio, es de lo más desmesurado que he visto últimamente. verguenza (sic) pensar que los dueños de ese edificio quieran tirarle y encima quieran decir que viven en Talavera, puede leerse en el primer comentario del artículo enlazado. Ya ven, hay quien reparte carnets de talaveranismo, a sus 64 años. Desprecio por nuestro legado cultural, sinrazón (ay, qué bien quedaba un de los de siempre después), son algunos de los términos que he leído. Los mejores están reunidos en la misma intervención (perdón por las mayúsculas): OTRO EDIFICIO SINGULAR DE TALAVERA, QUE LA DESIDIA, LA IGNORANCIA, LA ARROGANCIA, LA INQUINA, LA INEPTITUD, LA ESPECULACIÓN Y LA MEZQUINDAD, SE VAN A ENCARGAR DE DERRIBAR. DEMOLAMOS EL PUEBLO ENTERO Y A SEGUIR ESPECULANDO.. ¡QUÉ ASCO!!

Es desmesurado decir esto, además, porque ofrece un agravio comparativo con otras actuaciones urbanas recientes (de 2008 y 2009) que afectaron a zonas de la ciudad igualmente interesantes por su valor histórico, durante las cuales no se escribieron ni pronunciaron palabras tan subidas de tono, y eran los mismos foros, y eran las mismas personas.

Si alguno de mis lectores es partidario de la protección del edificio, puede contactar con el Colectivo Arrabal para apoyar sus iniciativas. Tanto si apoya esa iniciativa como si no (bien porque, como yo, no tiene criterio formado, o bien por otras razones) por favor, no reparta certificados de legitimidad de origen.

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nov 15 2012

Memorias de una huelga general (II)

Publicado por en Res publica

Hace unos meses publiqué esta entrada con motivo de la huelga general convocada para el 29 de marzo. En buena lógica, hoy debería publicar el recuerdo de aquella huelga con motivo de la que ayer, 14 de noviembre, estuvo convocada para toda España.

No lo voy a hacer.

Creo que el recuerdo meditado de una jornada así merece un tiempo de maduración que hasta la fecha no ha existido. Eso significa, por supuesto, que tampoco voy a hacer una entrada para contar lo que ha significado la huelga de ayer, con más motivo, si cabe.

Pero sí quiero dar un par de pinceladas sobre este asunto.

La semana pasada, un compañero de trabajo, croata de nacionalidad, me preguntó si yo iba a hacer huelga. Normalmente no hubiera respondido a una pregunta así, pero entendí que quizá este compañero necesitaba una cierta guía sobre la situación en España, así que le di mi opinión, y le dije que yo no iba a hacer huelga. Y en efecto, no la hice. Luego el compañero croata me preguntó las razones para no hacerla. Si normalmente no hubiera respondido a la primera pregunta, menos a la segunda. Pero, una vez más, dada la procedencia de mi interlocutor, me sentí obligado a ampliar detalles. Le dije que no por dos razones, ambas relacionadas. La primera y más importante, porque la protesta llega a destiempo. Hace cuatro años hubiera sido otra cosa; hubiera tenido su utilidad y su razón de ser. Hoy, sospecho, mucho menos. La segunda, relacionada, es mi pérdida de confianza en los sindicatos convocantes como adecuados representantes (en general) de los trabajadores por cuenta propia o ajena. El que la huelga estuviera también convocada por un buen número de plataformas ciudadanas y otras agrupaciones o asociaciones muestra, en mi opinión, esa pérdida de confianza.

La segunda pincelada tiene que ver con la primera. Por la tarde de ayer, y también hoy por la mañana, en el transporte público he podido oír conversaciones ajenas que me llevan a la concluir que la huelga ha tenido tan escaso seguimiento porque la gente ya está harta de estar harta y de que la harten. Sensación existente incluso entre aquellos que apoyan la huelga de ayer. Por tanto, creo que no es el momento de seguir hartando con las harturas de siempre.

Por si acaso mis palabras anteriores acerca del escaso seguimiento de la huelga levantan ampollas en algunos de mis lectores, dejó aquí la medición de su seguimiento basada en un parámetro, el del consumo de electricidad. Bien es cierto que leí en el Facebook de algunos amigos su denuncia de que hubo en Madrid farolas encendidas de día para simular en el consumo el efecto de una jornada normal. Yo no vi ninguna, aunque también es verdad que de día uno no se fija en esas cosas. Al menos, yo no.

Y esto es todo por el momento. Quizá dentro un tiempo haya unas entradas Memorias de una huelga general (III) y Memorias de una huelga general (IV) para relatar mis recuerdos de ambas huelgas generales, la del 29 de marzo, y la del 14 de noviembre.

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