abr 20 2013
Renta 2012: la cruz en la casilla
Este año voy a volver a dedicar parte de mis impuestos al sostenimiento de la Iglesia. ¿Porqué? Pues porque el dinero de mis impuestos es de mi propiedad, y en la pequeña parte que el Estado me deja disponer a voluntad del mismo, así he decidido hacer.
En la anterior entrada a este blog escribí acerca de la importancia que me merece que cada persona pueda disponer libremente, conforme a la ley, de sus propiedades legalmente habidas. Como es el caso de mi sueldo.
No es mucho lo que puedo añadir a lo que ya escribí el año pasado. La situación no es mejor que hace un año. Incluso puede decirse que el panorama es peor, dado que los niveles de desempleo siguen siendo más o menos los mismos, un año después. Por tanto, es más importante que nunca el sostenimiento de la labor social de la Iglesia. No hay ninguna organización que disponga de la red de asistencia de que dispone la Iglesia, a través de parroquias, Cáritas, y otras organizaciones. Dotar a esta red de los medios de asistencia precisos es la mejor manera de ayudar a nuestros semejantes en las actuales circunstancias. Ninguna otra organización me merece la misma confianza de honradez, integridad y responsabilidad. Y, vuelvo a repetir, es mi dinero.




