Archivo de la categoria 'Fútbol es fútbol'

ago 21 2012

Temporadas 2011/12 y 2012/13: voy de adonde vengo

Ya ha comenzado la Liga 2012/2013 y aún no he escrito el comentario que me merece la temporada pasada, y las perspectivas de futuro (presente ya) para que acaba de comenzar.

Y no he escrito semejante comentario porque aún me dura la aflicción del final de la temporada pasada.

Hay dos maneras de medir el éxito de un estado de la realidad. Una consiste en buscarse un ideal sobre ese estado, con el cual se coteja lo que en efecto tenemos a la vista. Otra consiste en estudiar el estado actual, y tras ello situar un nivel al que razonablemente puede evolucionar dicho estado.

El primer método me parece que en general es frustrante. Un ideal no es precisamente un estado al que se evoluciona con facilidad. Bien lo saben (aunque no sean conscientes de ello) los fumboleros que reclaman, domingo a domingo, que su equipo sea ideal: que todos jueguen como Di Stéfano, que se metan media docena de goles por partido, que se ganen todos los campeonatos con mucha diferencia… Como eso no es posible (no siempre al menos), andan todas las semanas con la frustración del de otro modo…

El segundo método tiene el inconveniente de fijar el nivel de referencia, que puede pecar de timorato o de excesivamente optimista. A cambio, una vez fijado, no es un imposible, sino un hipotético realizable.

Personalmente, me quedo con este segundo método. Prefiero estar decepcionado a estar frustrado.

Este soy yo mismo, en mi casa, viendo la final de Copa.

El nivel de juego del Athlétic Club en la UEFA Europa League (especialmente los partidos con el Manchester United; llevaba media vida esperándolos) permitía suponer razonadamente que la final contra el Atlético de Madrid (equipo no mejor que el United) podía terminar en victoria, después de una nueva demostración de juego. Y no fue así.

También era razonable pensar que la motivación extra y el ya indicado nivel de juego que demostradamente se había sostenido en competición oficial podían ser bazas a favor de una victoria en la final de Copa, aunque el F.C. Barcelona sea (de lejos) mucho mejor equipo que el Atlético.

No fue así en ninguno de los dos casos. El nivel de juego del equipo fue, en ambos partidos, parecido: defensa floja, control de la pelota demasiado precario, jugadas que no llevaban a ninguna parte, falta de remate, falta de gol… Es decir, una decepción tremenda. Y esa decepción aún me pesa como una losa.

No me ayuda en absoluto a superar esa decepción el nuevo aquelarre nacionalista que montaron los habituales de la fiesta en el Vicente Calderón. Yo estoy decepcionado por la poca educación y vergüenza demostrada. Ellos, los del aquelarre, por el contrario, están frustrados porque lo que debería ser una gran final internacional se quedó en una final más (y van 36) de la Copa del Rey con esos dos equipos.

Estoy decepcionado, pero… He visto con mis propios ojos lo que mis padres y abuelos vieron una sola vez, y que en tiempos relataban como un hito en la gloriosa historia del Athlétic Club: dos finales en un año. He visto también como el Athlétic Club demostraba ser uno de los mejores clubes de fútbol del continente, y cómo colocaban un jalón deportivo en Old Trafford, que, si San Mamés es la Catedral, aquello es el Vaticano. Estoy decepcionado, sí, pero… que me quiten lo bailao.

Eso sí, no estoy frustrado. Frustrado están los merengues y culés porque sus equipos, cada uno con un título nacional, no entraron en la final de la Champions League, única competición (afirman, los muy idealistas) a la altura de ellos mismos.

Luego de la decepción vino la Eurocopa. Buen sabor de boca por el juego realizado y por el resultado, si bien eso no es una sorpresa porque tanto uno como otro eran razonablemente esperables.

Y tras toda esta introducción viene el motivo por el que me he animado a escribir esta entrada, y es la situación en el club de Fernando Llorente y Javi Martínez.

Cuando mi padre fue presidente de la Peña del Athlétic Club, en varias ocasiones se encontró ante la situación de tener en alguno de sus equipos a un jugador tan prometedor que estaba claro que no se le podía dejar allí, que había que dejarle volar hacia una categoría superior para que se desarrollara. Cuando escribo “categoría superior” no me refiero a ningún equipo de Talavera, de nuestra provincia o de nuestra región, sino a equipos de Primera División. Que yo recuerde, de eso jugadores ha habido al menos dos: Javier Casquero, y Miguel Ángel García Corona, jugadores ambos a los que mi padre les dio carta de libertad para que volaran de Talavera a Madrid. Al menos a uno de ellos pudo haberlo retenido legalmente, y pudo también haber especulado con su carta de libertad para hacer dinero. Pero eso no iba con el carácter de mi padre, y con lo que él entendía que debía ser la filosofía del fútbol base.

Partiendo de ese ejemplo, pensé, y sigo pensando, que en su día (a partir de 1998, para ser más exactos) hubo que haber dejado volar a Julen Guerrero para que adornara su palmarés con una Premier League o una Champions, incluso. Nada de traspasarle al F.C. Barcelona o al Real Madrid, rivales directos: que se marchara a Manchester, o a Turín, o a Munich… Justo lo mismo que ahora pienso de las dos perlas del Athlétic Club.

Lo de Javi Martínez supongo (y deseo) que se solucionará con el pago de la cláusula de rescisión. Que, para un jugador de sus características, es una ganga. 40 millones más impuestos por un campeón del mundo de 23 años, casi 24, es simplemente, una bagatela.

Javi Martínez en su mejor hora. Ya ha crecido; ya no es “ese chavalito”, como le despachó Javier Clemente hace un tiempo.

Lo de Fernando Llorente debería solucionarse de la misma manera. Y si no hay ningún equipo que pague la cláusula (36 millones, otra ganga, no obstante la diferencia de edad), lo suyo sería ofrecerle por una cantidad, aunque esté por debajo.

El Rey León. Otro que ha crecido, y que necesita nuevos terrenos de caza. Si encima le insultan, con mayor motivo.

Simplemente, a los dos se les ha quedado pequeño el Athlétic Club. Es hora de dejarlos volar para que sigan creciendo, y tienen margen para ello. Todo lo que no sea eso es gestionar de manera inadecuada el potencial de estos dos grandes jugadores. Y eso, en mi opinión, no va en la filosofía futbolística del Athlétic, tal como la entiendo yo. Aunque aquí quizá el idealista (y consiguiente frustrado) soy yo.

Lo que a estas alturas está claro es que la situación que afecta tanto a Llorente como a Martínez, dos de los mejores jugadores que han portado el escudo en los últimos treinta años, se ha gestionado (y se sigue gestionando) de manera inadecuada, de tal manera que se ha llegado a un punto de bloqueo que parece irreversible.

No sólo no se les deja volar, sino que tampoco se les permite jugar.

Peor aún: en esta doble condición se les ha colocado como blanco de ocasión para que la afición (los habituales de la fiesta que mencioné antes) los insulte a gusto, incluso con palabras que en Bilbao y otros sitios del País Vasco llevan décadas asociadas a derramamientos de sangre. A ellos, que tanto han sudado por el club, y que, que yo sepa, nunca han usado palabras similares. Ni las están usando, aunque quizá alguno, o los dos, se esté mordiendo la lengua.

Dicho sea de paso, (casi) me hace gracia pensar que del mismo modo que el lenguaje soez del nacionalismo esté actuando como disolvente de una plantilla (porque está claro que ni Fernando ni Javi volverán a jugar en San Mamés, como no sea de visitantes) que hasta hace poco era bien competitiva, la simbología nacionalista (esa segunda equipación remedo de una permanente selección de Euskadi en el Athlétic Club), carta que jugó Fernando García Macua para su relección, no llevó electoralmente a ninguna parte. Si ésa es la medida del éxito del nacionalismo vasco en el club, entonces es que es un camino a la nada.

No creo que Josu Urrutia haya expuesto deliberadamente a estos dos jugadores a esta situación. Creo, eso sí, que la política de hacer del perro del hortelano, que ni los deja jugar ni los deja fichar por un tercero, lleva a un callejón sin salida tanto al club como a los jugadores.

Tanto me da, a estas alturas, que éstos quieran irse para crecer, que quieran irse porque no soportan a Bielsa (rumores hay), porque les ofrecen mucha pasta (como si eso fuera un delito), o por una combinación de todo ello.

Dando por descontado que ni Llorente ni Martínez jugarán esta temporada en el Athlétic, ¿qué perspectivas razonables tiene el club?

Bueno, hay una aterradora: el Villareal se fue a Segunda División tras perder a dos de sus estrellas, Capdevila y Cazorla, después de haber estado en la élite del fútbol europeo. Estar en puestos de descenso, o cerca, no es nuevo para nosotros. ¿Hay plantilla para salvar ese escollo? Yo creo que sí, aunque hay que estar atentos al hecho de que pase factura jugar en tres competiciones distintas. Ésta fue, sin duda, una de las razones para el bajo rendimiento del final de la temporada pasada.

En el otro extremo ¿se puede repetir una temporada como la pasada? Sobre el papel es posible, si bien se antoja complicado. La plantilla, con las dos bajas mencionadas, no es más fuerte, aunque tenga todavía joyas como Íker Muniain, Óscar de Marcos o Ander Herrera, por dar sólo tres nombres. Los demás equipos son al menos tan fuertes como el año pasado, por lo que la brecha entre unos y otros se ha ampliado. Lo que no creo que le falte al club es coraje, como lo demostró el pasado partido contra el Real Betis. Es lo mínimo que se le supone a todo aquel que viste la camiseta rojiblanca. En ese sentido, espero que nadie quedará decepcionado.

De león a león. Una escena que me temo que no volverá a repetirse. No con esa camiseta, al menos.

Entre una opción y otra, hay varios escenarios posibles, unos mejores, otros peores. Ninguno pasa porque el Athlétic sea el club estrella de la Liga (o de la Copa, ay), o la revelación de la temporada. Demasiado poco para mi paladar, la verdad, pero no hay más cera que la que arde.

Hoy hace cinco años que falleció mi padre. Me hubiera gustado escribir una entrada con tonos más alegres sobre el equipo al que tanto amó y por el que tanto hizo, siempre gratis. Voy a dejarlo aquí. Seguiré en otro momento, espero que con mejor ánimo.

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jul 02 2012

Música de lunes (CLX)

Publicado por en Fútbol es fútbol,Música

No sé si me repito con esta entrada. Me da igual. Hoy es lo que toca. ¡Aúpa España! Tiembla, Brasil, llega el león español…

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abr 27 2012

¡Athlééééééééééééétic! ¡Iup!

Publicado por en Fútbol es fútbol

Creo que ni mis padres ni mis abuelos llegaron a vivir una temporada con el equipo en dos finales.

En el mundo de fútbol, mal que les pese a los muy soberbios, no hay nada seguro. Pero, qué cojones, mientras podamos vivir este momento, que nos quiten lo bailao

Con todos ustedes, el Rey León.

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ago 28 2010

Rueda el balón de nuevo

Dentro de pocas horas comienza para el Athlétic Club la temporada 2010/2011. Este año nos toca debutar en el estadio del Hércules C.F. El primer partido en San Mamés será contra el flamante campeón de la UEFA Europa Legue y de la Supercopa de Europa, el Atlético de Madrid.

En nuestra plantilla contamos con dos campeones del mundo (los de la foto de abajo) y un subcampeón de Europa sub 19 (íker Muniain). Eso, por recordar sólo los títulos recientes, los de este mismo verano.

El hecho de llevar cuatro años con el mismo entrenador, más la indudable mejora en la calidad de la plantilla (fruto, fundamentalmente, de la maduración de los jugadores) hace que albergue razonables esperanzas de que este año los leones mejoren sus resultados deportivos respecto al año pasado. Esto, y el hecho de no disputar competiciones europeas, con la complicación que ello supone, me hace concebir esperanzas de que el equipo esté más concentrado en Liga y Copa, especialmente es esta última, y que eso, más la calidad de nuestros jugadores, marque la diferencia.

Ayer leí unas declaraciones de Caparrós en las que decía que los campeones del mundo debían dar un paso al frente y liderar el equipo. Sin duda. Su categoría da para eso y más. Pero no olvidemos que hay otros jugadores que han de aprovechar las circunstancias y dar un paso al frente, bien para convertirse en “indiscutibles” al mismo nivel que los campeones (Iraola y Muniain, se me vienen a la cabeza), bien para demostrar que si son titulares de un equipo como el Athlétic Club.

Como en otros años, juego limpio y ¡aúpa Athlétic!

Fernando Llorente y Javi Martínez

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jul 13 2010

Reminiscencias futbolísticas

Publicado por en Fútbol es fútbol

Supongo que en estos días es inevitable escribir de estas cosas, aunque no lo digo con resignación, sino más bien con alegría, porque vivir esto, estar aquí para vivir esto, es algo que, aunque se repita, es único.

Los aficionados al fútbol de mi generación nacimos y nos criamos con la imagen del gol de Zarra a Inglaterra y la del de Marcelino a la URSS. Todo ello en blanco y negro, todo ello ya muy sobado, por no decir que de antiguo casi parecía una cosa de museo.

Por si eso fuera poco, teníamos a nuestras espaldas un historial tan mediocre (salvando la Eurocopa de 1984) que ya era un chiste habitual aquello de que España no pasa de cuartos de final porque es una ley del fútbol.

Desde hace dos veranos, todo eso es cosa del pasado, gracias a Dios.

¿Dónde estabas tú cuando ganamos la Eurocopa? ¿Dónde estabas cuando ganamos el Mundial? Por fin son preguntas que los españoles podemos hacernos sin que signifique que le estamos tomando el pelo a nadie. Aunque no se vuelva a repetir, los aficionados españoles al fútbol ya sabemos lo que es estar en la cima del mundo.

De la Eurocopa de 2008 recuerdo perfectamente dónde estaba el día de la final. Pero el primer recuerdo que me viene a la cabeza es el de los cuartos de final, contra Italia. No vi la tanda penalties porque estaba de camino a Madrid. Recuerdo haber pasado por delante de un bar, arrastrando la maleta camino de mi casa a toda velocidad (ni un puñetero taxi en toda la Villa y Corte), y escuchar el grito que anunciaba que Iker Casillas había detenido un balón. Cuando llegué a mi piso, metros más allá, había terminado todo. Ése fue el día en que me convencí de que seríamos campeones.

Del Mundial de 2010 lo primero que me viene a la cabeza es mi problema ocular, aunque al final sólo vi un partido con un ojo tapado, el de Suiza. A lo mejor fui yo el tuerto que miró a nuestra selección y les hizo perder… En fin, era la primera vez que Suiza nos ganaba. También ha sido la primera vez que la anfitriona no ha pasado de primera ronda. Y también la primera que el campeón ha perdido el primer partido. Las estadísticas deportivas son así: existen para romperlas.

Recuerdo perfectamente dónde estaba cuando Iniesta subió al equipo de España al cielo, y con el equipo subimos los millones de españoles que somos aficionados al fútbol. Y recuerdo que levanté los dos brazos, con los índices estirados marcando el “1”, y dije (no grité, sólo dije): ¡Campeones del mundo! Técnicamente faltaban aún unos cuantos minutos, pero fallé en mi predicción bastante menos que el Ministerio de Economía. También recuerdo cómo celebré la victoria de nuestro equipo, de “la selección”, como se le conoce desde siempre, de la “la Furia”, como la bautizaron en la Olimpiada de Amberes allá por 1924, ya tiene solera el mote.

Antes de comenzar el partido

Celebrando la victoria con mi hermano en La Fakultad

Más adelante incluyo otra foto. Tan ansioso estaba yo por inmortalizar el momento que hasta le hice fotos a la pantalla de TV. Porque gracias a los 23 jugadores y al cuerpo técnico (muy principalmente gracias al entrenador, Vicente del Bosque) esa noche toqué el cielo. Creo que no podré olvidarlo en mi vida.

Gracias a la selección millones de españoles han salido del armario y se han sentido, algunos por primera vez en años, orgullosos de serlo y capaces de anunciarlo en público. Gracias a la selección nuestra bandera nacional también ha salido del armario: se han visto banderas de España (testimoniado por amigos) en Buenos Aires y en Londres, en Nikolaev (Ucrania) y en Tokio, en Munich y en Lisboa, en Kazán (Rusia) y en Cracovia (Polonia); y hasta en Mordor.

El fútbol es deporte de equipo. Esto significa que, como en la vida misma, es preciso trabajar apoyándose unos en otros, sin que nadie escatime esfuerzo, y a veces sin que nadie brille por sí solo. Por cada libro vendido, por  cada contrato firmado, por cada elemnto construido… hay uno que pone la firma porque así ha de ser, pero él mismo es parte de un equipo. Gracias por recordárnoslo con vuestro ejemplo, muchachos.

Gracias a la selección puede verse con una sonrisilla de suficiencia, de hoy en adelante, el gol de Zarra, y podremos hasta reírnos del fallo de Cardeñosa, del gol de Míchel que sí fue, del fallo de Julio Salinas, de la mano floja de Zubizarreta y del centro de Joaquín que también fue; y hasta podremos dar por redimidos el codazo de Tassotti, el “arbitraje alternativo” de Gandul Al-Ghandour, y la patada de Karate Kid De Jong. A estos recuerdos pueden hacerles compañía las personas mismas de Tassotti, Al-Ghandour y De Jong, acompañados por las santas de sus madres. Por mí los pueden acompañar, a ser posible con el beneplácito de la concha de sus madres, todos aquellos, españoles o extranjeros, que dicen que España ha metido pocos goles, ha hecho un fútbol ramplón, que hemos tenido una suerte de morirse… en una palabra, los que nos envidian. Dieta de ajo, agua, y guindillas  de Fuentealbilla, provincia de Albacete. Hemos tocado el cielo; los fantasmas que se vayan al carajo.

Me queda felicitar a la selección de Holanda por su brillante desempeño y magnífica clasificación en el Mundial de kárate de Sudáfrica 2010, deseándoles una pronta y limpia clasificación para el siguiente.

Y me queda unirme, en mi modestia, a las felicitaciones que han acompañado a la selección nacional de fútbol de España, vigente campeona de Europa y del Mundo. Aunque no se volviera a repetir esto, que nos quiten lo bailao, qué cojones. Ésa es la reminiscencia que quiero compartir con todos ustedes.

¡Campeones del mundo!

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may 26 2010

Balance de la Liga 2009-2010

Mi enfermedad ocular (que aún persiste) me impide estar delante de la pantalla del ordenador tanto tiempo como a mí me gustaría. Eso ha hecho que se retrasara este post, como otros, porque sólo puedo escribirlos lentamente. Sin embargo, en este caso lo prefiero así, porque de esta manera me da tiempo a meditar lo que escribo. Que no es sino mi particular visión del balance de la temporada 2009/2010 para el Athlétic Club.

A mí esta temporada me ha dejado un regusto agridulce.

Creo que pocos esperábamos, al comienzo de la Liga, una situación tan desahogada como la que hemos vivido. Si en la Liga hay a su vez varias sub-ligas integradas por varios equipos de parecido nivel, nosotros hemos estado en la sub-liga que va justo por detrás de aquella en que se decide el campeonato (y que este año, como en el anterior, sólo tenía dos equipos: F.C. Barceliona y Real Madrid), sub-categoría que yo creo que pocos hubieran apostado tener al comienzo de temporada, antes de que comenzara a rodar el balón. Otros sí lo dijeron, que lo escuché yo. Dijeron, en concreto, que había plantilla para hacer una buena temporada.

La verdad, yo era escéptico al principio, pero cuando el balón comenzó a rodar y vi el buen arranque del equipo en la UEFA Europa League y en nuestra Liga., auguré que al haber comenzado tan temprano la temporada, a causa de la competición europea, tendría un efecto beneficioso en el rendimiento del equipo en la Liga española, aunque me permití dudar de si la plantilla llegaría al final con el empuje físico suficiente como rematar la competición.

En el final de temporada es donde termina la parte agria (en cuanto a la competición; la sensación aún dura), puesto que es una pena que tras haber estado en puestos de competición europea, con buenas opciones, la mala racha final (tres puntos en seis partidos, los jugados de la jornada 32 a la 37) nos haya dejado sin volver a Europa por la puerta grande, esto es, mediante la clasificación en Liga.

La parte agria, por otro lado, y como ya comenté, comenzó por la eliminación en Copa. En primer lugar, por la temprana eliminación ante un rival asequible. En segundo lugar, porque a la vista de cómo ha ido la competición este año, no es nada descabellado pensar que hubiéramos podido repetir la clasificación del año pasado, esto es, estar en la final.

En la parte dulce se encuentra en primer lugar lo desahogado de la clasificación, pero más aún el buen juego que ha practicado el Athlétic Club. Puestos a jugar un fútbol directo y sin florituras, por lo menos hay que hacerlo bien: sin complejos, con frescura, con un punto de chulería. Al menos esta temporada hemos visto muchos minutos de esta alegría en el juego, y se agradece un montón.

En la UEFA Europa League se ha llegado lo bastante lejos, y con un nivel de juego y de resultados lo bastante satisfactorio, como para dar por bueno lo hecho. Fastidió la eliminación, por supuesto, pero el Anderlecht, campeón de la Liga belga en esta temporada, era evidentemente un rival superior, incluso dadas las distancias entre las Ligas española y belga.

Como dije, estoy convencido de que lo lejos que hemos llegado tanto en la UEFA Europa League (sobre todo) como en la Liga se debe a que ha vuelto la alegría al juego. Creo que ello se debe a que este año la plantilla ha tomado un aire de frescura que la ha hecho más competitiva y más “jugona”, por así decirlo.

Muchos hablan de la “explosión” de Javi Martínez como motivo principal del buen juego del club, aunque yo creo que a este jugador le queda aún para explotar del todo. Y el día que lo haga, ríanse ustedes de la Semana Grande. Bueno, al menos se ha quitado el mote de chavalito que Javier Clemente, en un mal día (del propio Clemente, no de Martínez), le dedicó. Pienso también que Javi Martínez no ha estado sólo, sino en compañía de otros jugadores como Amorebieta, Toquero (eso sí es frescura y desparpajo), y Fernando Llorente, con los que se ha entendido muy bien. Gracias a estos cuatro hemos recuperado el gol, que es algo que echaba yo de menos desde que perdimos a Del Horno, Ezquerro y Urzáiz. También me ha sorprendido agradablemente la aportación de Gurpegui, al que yo daba ya como amortizado. La aportación de Gorka Iraizoz no ha sido una sorpresa, porque era lo que yo esperaba de él. La revelación de la temporada, Muniain, ha ido de más a menos, pero hay que entender que es un jugador joven, aún por cuajar. Estoy convencido de que lo mejor de Muniain está por venir. Se habrán dado cuenta de que no cito el nombre de ningún jugador de la defensa. Eso se debe a que pienso que ésta ha estado normalita, en su sitio, aunque sin nada de especial relevancia.

A quien sí quiero dedicarle una especial mención es a Joaquín Caparrós, el entrenador. Pese a los defectos que tiene, ha logrado dar estabilidad en las últimas temporadas a una plantilla que lo necesitaba, y de su mano ha cuajado un equipo que, sin volvernos locos ni en juego ni en resultados, al menos ha superado la marca del club en la última década. Mérito suyo, qué duda cabe. Ojalá que sobre esta base puedan construirse resultados deportivos de más alcance.

Dicen los rumores que el futuro de Javi Martínez está lejos de San Mamés. La verdad, no me sorprende. Y si alguien me pregunta por mi opinión, diré que a mí me parece bien. No podemos retenerle a todo trance, como se hizo con Julen Guerrero, a fin de convertirle en el icono del club, y luego malgastarle sin una plantilla y unos objetivos deportivos acordes con el pedestal al que se le ha subido. Otra cosa sería si el Athlétic Club pudiera mostrar en los últimos años, y sostener razonablemente en los próximos, un nivel deportivo capaz de obtener títulos. Hay razones de sobra para que, incluso sabiendo que no durará mucho en Bilbao, se haga un cierto esfuerzo por retener al jugador. Por ejemplo, un motivo que se me ocurre es que termine de cuajar y asentarse como futbolista. Ahora bien, si la única razón que se puede aportar, como dice la noticia anterior, es la defensa de la campaña electoral del Presidente del club, me quedo sin entender nada. ¿Tan grave piensan que es realmente la baja de Javi Martínez? Me cuesta creerlo.

¿Cuál es el futuro del club para la temporada 2010/2011? Espero que como la espina dorsal de la plantilla va a ser la misma, podamos esperar al menos el nivel de desahogo en la clasificación y las pequeñas alegrías que nos han dado en esta temporada. Aunque a mí esto se me hace poco. Realmente yo pienso que habría que ser más agresivo en la lucha por la Copa. La plantilla ya ha demostrado que podía simultanear dos competiciones (Liga y UEFA Europa League) en razonables condiciones. Pelear por la Copa a la vez que se mantiene el nivel en la Liga no me parece nada descabellado. Por el contrario, creo que es ahora mismo el camino más asequible para reverdecer laureles.

Ya que hablo de bajas, quiero citar las tres bajas más sensibles que se han producido en la plantilla.

La primera, la de Joseba Etxeberría. Después de 15 temporadas en el club, con la de centenares de kilómetros que ha hecho con la zamarra rojiblanca, y con el cariño que ha demostrado el club en los dos últimos años, sólo queda por decir, simplemente: muchas gracias, Joseba.

La segunda, la de Armando Ribeiro. Se le fichó como última opción de parcheo en una situación muy mala. Se le pidió profesionalidad. Ha cumplido con creces. Gracias, Armando.

La tercera, la de Fran Yeste, la que más voy a lamentar en un futuro, pero que me ha parecido casi inevitable, y hasta necesaria. Fran Yeste ha sido y es un gran jugador. Como a muchos grandes jugadores, su carácter le ha impedido ser el crac que hubiera podido ser, y le ha terminado alejando del club que es su sitio natural, y por el que tanto ha hecho. Gracias, por todo, Fran; te deseo lo mejor en tu próximo club.

Y esto es todo lo que quiero escribir sobre este asunto, por el momento.

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feb 19 2010

A veces

Hay días en los que me dan ganas de dejar de ver fútbol, y hasta de interesarme tanto del espectáculo como del deporte en sí. Espectáculos como el del sábado en Villarreal y el de ayer mismo en San Mamés me repatean. Qué tiene esto que ver con la competición, ya no hablemos del fair play, es algo que sus protagonistas ni saben ni quieren saber. Así pasa, que los fumboleros, los forofos, los ultras, nos están echando de los campos y hasta de la afición misma a los que ni participamos ni queremos ver este tipo de incidentes.

Si alguien no sabe a lo que me refiero, estoy hablando de esto. Vaya gran saco de mierda.

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dic 19 2009

Análisis de la temporada 2009-2010 (19 de diciembre)

Hace ya tiempo que no escribo del Athlétic Club. Tenía pensado hacerlo antes, cuando ya se pudiera ver la evolución del club, pero como siempre el tiempo se me ha echado encima. Ahora voy a hacerlo gracias a que hoy me lo ha recordado una conversación a la hora del aperitivo. Uno de los conversadores era mi tío Santiago, colchonero de pro, y (en consecuencia) sufridor. El otro conversador era mi amigo (y antes de mi padre) Rafa, zurigorri natural de Amorebieta y durante muchos años unos de los auténticos currantes de nuestra peña.

Lo mejor que se puede decir del Athlétic Club es que está en plena forma. Yo ya predije en el verano (tengo testigos que darán fe de ello) que al comenzar la temporada regular para nosotros antes, a causa de las previas de la Europa League (la antigua Copa de la UEFA), nuestro estado de forma en el primer tercio de la temporada sería superior al promedio, y eso, si era bien aprovechado, nos daría el impulso suficiente como para no pasar apuros en la clasificación, al menos en esa parte de la temporada.

No me he equivocado: nuestra clasificación en la Liga es desahogada (y gracias a los goles de hoy mismo, muy cerca de los puestos con plaza europea), y el rendimiento en la Europa League es aceptable después de haber pasado a la siguiente fase, que era un objetivo al alcance del club.

Escuece, y mucho, la eliminación de la Copa. Entre otras cosas, porque la Copa es una competición mucho más asequible que la Europa League, y ya no digamos la Liga. Con el nivel de juego que ahora mismo está mostrando el club, yo preferiría haber caído en Europa, y seguir vivos y peleones en la Copa. Al menos en este título todos los rivales, y digo todos, estarían a un nivel más parejo al nuestro que en la Europa League. Y por mucho que el Rayo Vallecano sea ahora mismo un equipo potente y pelón, en un segunda, por lo que no valen excusas.

Y otro dato importante. De hecho, el dato capital. Esta temporada la gente está fijándose mucho en Íker Muniain, la nueva perla de Lezama. El chaval (17 años cumple hoy) bien lo merece, pero que a nadie se le escape que además de Muniain se han ido incorporando a la plantilla jugadores como Gaizka Toquero (la revelación de la temporada pasada), Koikili Lerchundi, David López, Iñigo Díez de Cerio y Javier Martínez, todos ellos jóvenes pero con una proyección y un nivel razonablemente bueno. El mérito de estas incorporaciones, creo yo, hay que otorgárselo a Joaquín Caparrós, que ha demostrado tener muy buen ojo para los fichajes. Estos jugadores que menciono están demostrando su valía, y si a ello se suma la aportación de los veteranos de la plantilla (como Fernando Llorente, aunque está aún por debajo de su capacidad, pienso yo; y la, para mí, gran sorpresa de la temporada, que es el buen rendimiento de Carlos Gurpegui; que dure), parece que esta temporada tendremos equipo como para no llevarnos sustos… en lo que cabe, porque esto es fútbol, y fútbol es fútbol.

Hay plantilla, hay equipo, hay un entrenador que conoce bien su oficio y al equipo. Se está jugando lo esperable en un club de la categoría del Athlétic, y las cosas no van mal pese al borrón (importante) de la Copa. Que nos dure, es lo que yo pido.

La foto es de Íker Muniain, y pertenece al partido del día 13 de diciembre. Ese día, en La Romareda, frente al Real Zaragoza, la salida de este jugador revolucionó el partido y nos permitió ganar 1-2. Felicidades, y que cumplas muchos más jugando así con la camiseta rojiblanca.

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ago 28 2009

Al comienzo de la temporada 2009/2010

Con toda la intención, y la ayuda de la falta de tiempo, no escribí acerca del partido de vuelta de la Supercopa de España justo después del encuentro. Ahora ya sabemos los resultados del partido de vuelta de la fase previa de la Copa de la UEFA, y dos partidos así son más de lo que puedo dejar pasar.

Acerca del partido de la Supercopa, sólo me queda decir que si se sale a no ganar, con los reservas (ya ni recordaba que Gurpegui estaba en la plantilla) es difícil rascar algo frente a un rival como el F.C. Barcelona, al que no se le ve peor que el año pasado, aunque se haya reforzado poco. Si se dio por perdida la Supercopa una vez terminado el partido de ida en San Mamés, y se consideró más importante reservar jugadores para el partido de hoy, no hay en ello nada que no hagan otros clubes. Solo que no añade nada al valor del Athlétic Club.

Alineación titular del Athlétic Club en el partido de vuelta de la Supercopa. Foto cortesía de la web oficial del club.

Cabe decir, como mucho, a la vista del resultado de ayer, que la jugada fue buena, y que misión cumplida: ya estamos en la fase de grupos de la UEFA Europa League.

Y respecto a la Liga que comienza dentro de unos días, no hay novedades.

En realidad desde hace unos años son dos las Ligas que se juegan. En una están permanentemente dos equipos (Real Madrid y F.C. Barcelona) y de año en año hay otros dos o tres que se les arriman, aunque no les superan. No hace tanto entre estos dos-tres clubes estuvieron el Deportivo de La Coruña e incluso la Real Sociedad. Hoy parece que son Sevilla F.C., Valencia C.F. y Atlético de Madrid los que se apuntan a formar parte de esta categoría.

El resto de los clubes están en otra competición, en la que basta quedar quinto o sexto clasificado, o llegar a la final de la Copa del Rey para dar por exitosa la temporada. Hay poca diferencia entre estos clubes, de manera que es fácil perder pie en este terreno, muy resbaladizo, de modo que un equipo serio y asentado se puede llevar un susto en forma de descenso, como le paso hace dos años al Real Zaragoza, y el año pasado al Real Betis Balompié. Encima de todo, en este grupo siempre hay algún gallo de pelea que quiere dar el salto a la categoría anterior, la de los cuatro-cinco que pueden jugarse en serio el título y/o el pase a la Champions League, con el dinero y el prestigio que conlleva eso.

El Athlétic Club, y es duro decirlo, lleva muchos años sin estar en la primera categoría, sino en la segunda. Y no precisamente de entre la parte alta de la segunda. Desde que el fútbol es fútbol los que hacen el fútbol son los futbolistas. Ahí es donde tenemos la desventaja a causa de la política del club. Ahora bien, si eso es lo que desea la masa social (y yo creo que lo desea), incluso a costa de las consecuencias, poco más puede hacerse.

Por otro lado la situación económica del club no permitiría, aunque se quisiera, realizar una política de fichajes que incrementara el endeudamiento a largo plazo. Y menos con la vista puesta en el nuevo estadio. Bien es cierto que hay clubes que viven del favor del préstamo oficial, de no presentar las cuentas (sin que nadie diga esta boca es mía), o del rescatador de turno, cuyo interés por el fútbol (y no hablemos ya de sus conocimientos) aún están por demostrarse. Aunque el precio de todo esto es vivir siempre al borde del abismo, y parece que el Athlétic Club no está dispuesto a sacrificar el equilibrio de una sociedad por unos dineros que puede ser que no sean suficientes para aumentar la competitividad de la plantilla. Ejemplos de ello los hay a patadas en Primera y en Segunda división, por no seguir buscando más.

También tengo que decir que los refuerzos de este año del Athlétic Club, si bien me parecen pocos para lo que debería, me han gustado, y creo que han hecho que el equipo funcione mejor y juegue más. Con tres competiciones en marcha, esta extensión favorable de la plantilla nos va a venir muy bien si no queremos llegar al final de la Liga con la lengua por fuera a causa de haber jugado tres competiciones.

Menos mal que al timón del equipo tenemos a un zorro como Caparrós. No quiero ni pensar si estuviera alguien con poca experiencia en Primera (como pasó en la época de Mendilíbar, que la adquirió a nuestra costa): ni refuerzos dignos de tal nombre ni dinero para ficharlos. Tengo la impresión de que la distancia entre el Athlétic Club y los equipos de nuestra competición ha mejorado a favor nuestro; no puedo decir tanto respecto a la otra competición, que sigue estando a una distancia sideral de las capacidades de nuestra plantilla. Así se vio en la final de la Copa del Rey, y en la Supercopa de España, tanto a la ida como a la vuelta. De todas maneras, un año tranquilo en lo deportivo es algo que a estas alturas no caería mal… aunque sin renunciar a ganar a ningún equipo, eso sí.

Estas reflexiones también me han llevado a considerar otros asuntos de nuestra Liga: la creación de franquicias futbolísticas, la división de la Primera en una División de Honor y una Nueva Primera… pero esta entrada ya es lo bastante larga, así que aquí lo dejo, y ya retomaré estos asuntos otro día.

Off topic final: Una de las cosas que me cargan es el modo en que los comentaristas deportivos destrozan el idioma con sus burdas y exageradas terminologías, que quieren ser técnicas y de entendidos, y que se quedan en eslóganes para que los coreen los forofos. No es de extrañar que cada vez más se tengan que apoyar los periodistas de los medios audiovisuales en ex futbolistas profesionales (aunque no todos son de verbo ya no fácil sino tan siquiera correcto; no había mas que escuchar a Míchel). Bien, una de las expresiones que más les gustan es la de las sensaciones que transmiten los equipos. Sin darme cuenta, esta entrada se titulaba inicialmente Sensaciones al comienzo de la temporada 2009/2010. Demasiado chabacano hasta para mí. Corregido queda.

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may 16 2009

También yo quería la fiesta en paz

Publicado por en Fútbol es fútbol

Se ha hablado (y escrito) mucho desde el miércoles pasado a cuenta de la silbada al himno nacional en la final de la Copa (aquí y aquí para saber más). Tanto se ha hablado que me siento en la obligación de opinar al respecto.

Bien, lo primero que he de decir es que a tenor de los rebuznos previos (aquí y aquí; y no, no me da la gana enlazar a las webs de estos elementos, porque no quiero darles tráfico) de los que mezclan política con deporte cuando por política ha de entenderse independentismo, lo sorprendente es que hubiéramos tenido la fiesta en paz. En efecto, como era de prever, dado que la cortesía, el respeto y la deportividad son cosas secundarias para los imaginadores de patrias y sus seguidores los forofos deportivos, no comenzó tranquila la fiesta. Dicho sea de paso me pregunto qué querrían estos individuos de mí cuando suene su himno, sea en competición oficial o donde sea.

Lo segundo que he de decir es que si el director de Deportes de TVE recibió órdenes expresas de transmitir el himno, y no lo hizo (me da igual porqué), bien destituido está. Conste que no considero censura, ni mucho menos, el omitirlo, aun con la intención de tapar la grosería de los aficionados que silbaron el himno. Entre otras cosas, porque en estos tiempos, en que quien más y quien menos lleva un móvil con cámara en el bolsillo, pretender que no se sepa algo es un imposible; y siendo un imposible, no hay censura que valga. Incluso, dado que Radio Nacional (RNE), parte del grupo al que pertenece TVE, emitió todo en vivo y en directo, pretender que con ello se ocultaba el conocimiento de un hecho es bastante ridículo.

Mi opinión coincide en líneas generales con la que ha expresado Arcadi Espada. Léase entera, que lo merece, aunque destaco esta frase:

…los insultos están fuera del foco político, son la mera expresión del gamberrismo y nadie, invocando la causa de la libertad de expresión, puede colocar la sintaxis del gamberro en el prime time. Nadie con cerebro y pelotas.

Gamberros maleducados, que cada día más es sinónimo de forofo fumbolero.

Puedo entender la tensión que tienen que aguantar estos aficionados (vecinos míos de asiento en San Mamés en no pocos casos, y por tanto, no anónimos sino conocidos) por la esquizofrenia a que se ven sometidos cuando simples de poco seso les dicen cosas como que una final Athlétic-F.C. Barcelona es poco menos que una final internacional, y a la vez tienen la completa certeza de que ambos equipos, desligados de las competiciones españolas, no serían ni la sombra de lo que son ahora, por la pérdida de competitividad y por la pérdida de ingresos. Vete a la UEFA a presumir de una “Kopa Euskadi” ganada al Sestao; vete a vender partidos Barcelona-Nástic de Tarragona a la China para pagarle la ficha a Messi. Ahí acaba el Goodbye Spain: en descender de categoría.

También puedo entender que el director de Deportes de TVE sintonizara con el deseo de muchos aficionados del Athlétic y del F.C. Barcelona, y muchos más de otros equipos, que, hartos de los ladridos de los gamberros y de los rebuznos de los que les tocan las narices y les jalean, preferimos no ver más groserías aun a costa de que nos corten un trozo de transimisión, o de que nos la editen para no tocarnos a nosotros las narices. En ese sentido, estoy de acuerdo con lo que hizo el ya cesado Julián Reyes, si tal era su intención: tener la fiesta en paz.

Hace años que no me sentía tan decepcionado por un resultado deportivo. La derrota me ha dolido más de lo que yo pensaba que podía dolerme. Eso, por desgracia, me acerca a los fumboleros que silbaron el himno. Y eso me fastidia más incluso que la derrota.

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