El domingo pasado recorrí, no por primera vez, el cerro Medellín. Pero nunca, hasta la fecha, lo había hecho con personajes tan distinguidos como en esta ocasión. Debo esa irrepetibe oportunidad a la generosidad de la familia Martínez de Medinilla Moro, que avisados de la presencia de estos ilustres visitantes (que vinieron a la ciudad en viaje privado, sin ningún tipo de oficialidad), contaron conmigo (a título individual, por supuesto, dado que yo no represento a nadie) y me invitaron para que les ayudara a hacer de guía de sus invitados. Quiero que quede aquí mi agradecimiento por ello.

A la izquierda, Arthur Charles Wlelesley, Marqués del Duero e hijo mayor del actual Duque de Wellington. A la derecha, Nines Moro, anfitriona de nuestros ilustres visitantes.
He de decir que estos ilustres visitantes sabían bien el valor del terreno que pisaban, y tenían unas nociones previas muy interesantes sobre la batalla. Pasamos un buen rato hablando in situ de los movimientos militares. No se me olvidará la expresión del profesor Holmes hablando del agujero abierto la tarde del 28 de julio en la línea británica, y de la manera en que el 48º salvó la situación. Como ya en su magnífica conferencia de febrero nos adelantó el coronel Sañudo, fue uno de los momentos clave de la batalla.
Visitantes así son los que ponen en valor este episodio de la historia de mi ciudad; y es una lástima que no se explote con inteligencia este atractivo (con lo necesitada que está Talavera de fuentes para hacer dinero y empleo), ni existan recursos turísticos para rentabilizar el valor de nuestra propia historia, que así, de paso, al ser más ampliamente conocida, no quedaría relegada a ser manejada sólo por un puñado de entusiastas o de académicos. Lo he dicho en otras ocasiones, y lo repito ahora a cuenta de esta excepcional visita. Espero, también, que el esfuerzo por preservar el campo de batalla, y de ponerlo en valor para disfrute de todos, que la familia Martínez de Medinilla Moro lleva haciendo años, también sea puesto en el valor que se merece.
Ayer hice unas declaraciones a Onda Cero relatando la visita, y hoy me han llamado de un periódico (y puesto que aún no han publicado nada, no daré más pistas). En ambas ocasiones he hecho el mismo relato. Quizá hoy he sido un poco más preciso porque me consta que hay gente que ha encajado mal mis declaraciones de ayer. No sé muy bien las razones de porqué, quizá algún día se dirijan a mí al respecto y podré entenderlo y hacerme entender, en caso de que todo sea un malentendido. Mientras tanto el tema de fondo sigue siendo el mismo: poner en valor un terreno sobre el que puede verse un hecho de la historia que hace que el nombre de Talavera sea conocido fuera de nuestro país, atrayendo incluso a visitantes de tanto fuste como los que este fin de semana pasado nos han honrado con su visita.

Cumbre del cerro Medellín, en el obelisco levantado el primer centenario de la batalla. De izquierda a derecha: Nicholas Soames, lord Soames, ex-secretario británico de Defensa, y nieto de sir Winston Churchill; medio tapada por él, Serena Soames (Smith de soltera), esposa del anterior; Antonia de Prusia, esposa del hijo del Duque de Wellington; el profesor Richard Holmes, de la Universidad de Cranfield; Arthur Charles Wellesley, hijo del actual Duque de Wellington; y yo mismo.
Actualización 22 de mayo: La Tribuna de Talavera me entrevistó el martes 19 sobre este tema. Aquí está el artículo.