Hace unos días cité un término (Código Rojo) tomado de la película que en España se tituló Algunos hombres buenos. Ésta es su ficha en inglés, tomada de la IMDB. Creo que como quizá la mención al Código Rojo y a Guantánamo no quedó clara, aprovecho para escribir esta entrada sobre dicha película.
Prólogo:
Antes de comenzar, advierto que esta revisión de la película contiene spoilers. Si no la ha visto y no quiere que le cuenten el argumento, no siga leyendo.

Antes de comentar:
Recuerdo vagamente haber visto esta película cuando yo era universitario, y también de haberme pitorreado de la envarada figura del teniente Jonathan Kendrick. Ahora bien, el recuerdo es tan vago que a lo mejor me estoy confundiendo de fechas. Como sea, esta película resulta ser una de las favoritas de María, por lo que la visto con ella una media docena de veces, y pese a lo que yo pensaba inicialmente, cada vez que la veo, distingo algún matiz nuevo; y siempre me resulta entretenida. Quizá por eso me salió la referencia ella sola, casi sin pensar.
Sinopsis:
Dos infantes de marina (marines) de la Armada de los EE.UU. destinados en la base de Guantánamo (Cuba) son acusados de asesinar a un compañero. Su defensa se le encarga al oficial Kaffee, buen abogado pero con poca experiencia. Él y su equipo tratan de averiguar la verdad del caso, aparentemente sencillo, pero las cosas son más complicadas de lo que parecen.
Comentario:
Esta película trata de la igualdad ante la ley. Algo que es más complejo en una estructura jerarquizada, como es una unidad militar, que en otros ámbitos.
El infante de marina asesinado, Willy Santiago, era un militar de muy baja calidad, una rémora para su unidad, un incordio, y encima, un acusica (o chivato). Como consecuencia, sus jefes (el coronel Nathan Jessep, jefe de su unidad, y el teniente Kendrick, oficial inmediato de Santiago) ordenan a los dos acusados que, violando la ley, le apliquen un correctivo, llamado Código Rojo en la jerga de cuartel. Digo violando la ley porque a lo largo de la película queda muy claro que el castigo se le aplica sin administrar ningún procedimiento, y por tanto, Santiago carece de posibilidad de revisar su caso, apelar a una instancia superior, o siquiera conocer los motivos por los que está siendo castigado; la película deja claro que por nada en concreto, sino por ser el desastre de militar que es. Uno de los dos acusados (el cabo Dawson, interpretado por Wolfgang Bodison), al final de la película, se da cuenta de ello: Abusamos de un débil, que es la misma postura que mantenía desde un principio uno de los ayudantes (el teniente de navío Weinberg, interpretado por Kevin Pollak) del abogado defensor (interpretado por Tom Cruise). Cuando el Código Rojo, contra pronóstico, termina con la muerte de Santiago, los dos autores materiales son acusados de asesinato y conspiración para asesinato, en tanto que los inductores se dedican a cubrirse ellos mismos para salir impunes del delito, poniéndose por segunda vez por encima de la ley. Real como la vida misma.
La trama es así de sencilla. La tensión descansa en el hecho de que, al tratarse de una unidad militar, los encubridores del crimen y de la violación de la ley están en una situación jerárquica en la que pueden bloquear la investigación, falsificar pruebas, y perjudicar las carreras profesionales de los abogados de la otra parte.
Hay gente que en esta película cree ver sólo un desfile de uniformes que justifican la acción contra el infante de marina Santiago, y que justifican que en una unidad militar cualquier abuso de poder puede darse, y de hecho se da, con connivencia mayor cuanto más alto es el empleo de quien lo conoce. Pour encourager les autres. O, en español, el fin justifica los medios. Bueno, teniendo en cuenta que los “malos” acaban todos descubiertos, trincados y juzgados (más un encubridor suicidado a causa del remordimiento), y los autores materiales del desmán (al menos uno) también arrepentidos por ello, vaya fascistas de uniforme más flojos: un simple abogado júnior es capaz de sacarles los colores.
Además de este tema, que es el núcleo de toda la historia, hay un segundo tema que a mí me fascina, y es el juicio en sí. No soy en absoluto partidario de los juicios con jurado porque, quizá influenciado por lo que he visto en la pantalla, me da miedo que un abogado con lengua de plata acabe logrando la absolución de sus defendidos simplemente cargando culpas, algo que, por cierto, dice expresamente Kaffee en un momento. Al final sale la verdad en el juicio (sólo dos veces se habla de verdad en la película, una de ellas en una nota de suicidio), aunque no es exactamente lo que Kaffee buscaba. Él buscaba alguien al que cargarle el mochuelo, el coronel Jessep, y el coronel se lo puso en bandeja.
Por lo demás, si sobreactuar es mostrar que se está actuando, en esta película todos los actores sobreactúan, y por ello todos los personajes parecen un poco de cartón-piedra, parte de la tramoya de la película, y no parte de una historia que se nos está relatando. Pero si Jack Nicholson, en su interpretación del coronel Jessep, tiene un pase porque es tan histriónico que entretiene sólo por ello, los demás no tienen este pase. El único personaje que está natural (y no siempre) es el interpretado por Kevin Pollak. Demi Moore enseña palmito, y poco más, e incluso yo pienso (María no está de acuerdo conmigo) que ni tan siquiera: su peinado es espantoso, el vestuario no le favorece, muestra barriguilla en el uniforme, y además éste no le cae bien…

Como muestra de lo artificial que es todo, recuerdo una escena que muestra el exterior del juzgado donde se desarrolla el juicio. Por la acera pasan una oificial y un marinero, ambos de uniforme. Los dos están tan envarados que parece que estén desfilando, en lugar de parecer dos personas que están moviéndose por allí con algo que hacer.
Pese a ello, la trama principal, y el desarrollo del juicio, son entretenidas. En buena medida porque pese a los histrionismos de Tom Cruise y de Jack Nicholson esta película es obra de muchos personajes (herencia, supongo, de que la versión original es una obra de teatro), y cada uno aporta elementos de valor, en secuencia, para mantenerte enganchado a la pantalla.
Frases para la historia:
Coronel Nathan Jessep (a Kaffee, en presencia de la capitán de corbeta Galloway): Quiero decirte algo, y escúchame bien porque hablo muy en serio. Eres el hombre más afortunado del mundo. No hay nada en esta tierra más sexy, créanme, caballeros, que una mujer a la que tengas que saludar al despertarte. Ascendedlas a todas, digo yo. Porque esto es cierto: si nunca te ha hecho una mamada una oficial superior, muchacho, te estás perdiendo lo mejor que puede haber en esta vida. Y qué gran verdad es ésta… quien lo probó lo sabe.
Daniel Kaffee (a su equipo, antes del juicio): Mi padre decía que un juicio con jurado no consiste sólo en la ley sino en cargar culpas. Santiago está muerto y no debería estarlo. Esas 9 personas insistirán en que se culpe a alguien. Ross [el fiscal] les dará a mis clientes y nosotros a Kendrick. Esto es una venta ambulante. No lo va a ganar la ley, lo van a ganar los abogados. Eso es lo que me acojona a mí que pueda pasar en los juicios con jurado. Si pasamos de tener jueces-estrella a tener abogados-estrella, mal asunto.
Objeto destacado:
El coche vintage de Kaffee, detalle friki que le señala (además de por ser un fanático del béisbol) como a un maverick. Y todo ello juega, además, su papel en la trama.
Mi escena favorita:
La comida al aire libre en la base de Guantánamo, en la que se juntan todos los verdaderos protagonistas: Jessep, Markinson, Kendrick, Kaffee, Galloway y Weinberg. Y se muestra cada uno tal como es, incluso en los mínimos gestos. El peso de la escena lo lleva Jessep (Nicholson), pero atentos a los gestos de Markinson y Kendrick. Dicen mucho, especialmente cuando se recapitula la película entera.
Calificación global:
La actuación no es buena, la historia policíaca (la investigación) no llega a ser ese thriller que sugiere la banda sonora, el juicio es a ratos farragoso… Pero a mí me parece entretenida, y eso es lo mínimo que le pido a algo para poder verlo.