Archivo de abril, 2010

abr 29 2010

Conversando en la Biblioteca (2ª parte y final)

Publicado por en Historia Militar

Viene de aquí.

Abundando en el tema, la conversación que comencé a contar ayer siguió por el derrotero bibliográfico. La mayor parte de los autores en lengua inglesa se han limitado a copiar, sin más documentación, los dibujos de los álbumes del conde de Clonard. Estos álbumes incluyen dibujos idealizados de varios regimientos “emblemáticos” (esto es, proyectados desde la realidad histórica hacia el mito), entre los cuales se incluye el regimiento de “Fernando VII”, que es en realidad, de los varios que llevaron el nombre El Deseado, el regimiento de Voluntarios Leales de Fernando VII.

Una vez copiado Clonard, los autores de lengua inglesa se han dedicado a copiarse unos a otros sin mayor mérito ni valor histórico, perpetuando los errores de Clonard. Nada nuevo: con Napier hicieron lo mismo.

Por tanto no hay que extrañarse de que aparezca siempre en fuente anglosajona el mismo dibujo y la misma descripción. En realidad todos ellos beben de la misma fuente, las obras del conde Clonard, una fuente históricamente inexacta. Sólo mejora la cosa cuando se basan en los dibujos de los hermanos Suhr o en los Estados Militares de la época. Y de esto último más bien poco, puesto que la mayor parte de ellos no hablan español como para leer los textos originales.

Es lamentable que las obras en lengua inglesa, de lejos las más conocidas por los aficionados del mundo entero, no sólo se basen en una fuente tan dudosa, sino que además no se tomen ni la molestia de progresar e investigar para aportar novedades.

De hecho, me siguieron diciendo, de todos los trabajos recientes sobre los Reales Exércitos durante la Guerra de la Independencia el único que merece la pena es el que firmó René Chartrand para la editorial Osprey, publicado en tres volúmenes, los números 321, 332 y 334 de la serie Men-at-Arms con el título de Spanish Army of the Napoleonic Wars. Por lo que creí entender, no sólo la bibliografía de referencia usada por Chartrand había sido mucho mejor que la de otros autores, sino que también había consultado a los expertos del Instituto de Historia y Cultura Militar para esta obra. Me insistieron en que Chartrand es un documentalista.

Yo ya conocía este trabajo, por supuesto. La considero, desde siempre, muy superior a Spanish Armies of the Peninsular Wars, el número 51 de la colección menciona, obra firmada por Otto von Pivka (el ejemplar que yo tengo es de 1975). Esta obra, en cuanto se parta de los dibujos de los hermanos Suhr, cae en brazos del conde de Clonard. Fin de la historia.

Por lo menos Chartrand se apoya también (porque, ay, Clonard sigue presente) en las láminas de Pereira Pacheco, mucho más exactas históricamente. Y aunque habré repasado los tres libros decenas de veces, allí, en la página 16 del número 332 está la lámina del oficial de Voluntarios Leales que dibujó Pereira Pacheco, identificado con el nombre correcto y completo, y con la indicación de que fue levantado el 3 de septiembre de 1808 (en otra parte dice el 5 de septiembre) en Talavera de la Reina. Bien, ésta es la segunda identificación independiente que se hace de esta lámina como la de un militar de “nuestro” regimiento.

Estaba ya a punto de terminar este doble artículo cuando hice otro hallazgo en lo profundo de mi biblioteca. Otra de estas cosas que habré visto decenas de veces, pero que no me di cuenta cabalmente de lo que significaba. Se trata de que, además de los autores de lengua inglesa, hay al menos uno de lengua alemana, el afamado Richard Knöttel, que también se guió muy de cerca (ejem) por el trabajo del Clonard.

Lo que sigue es la ilustración de los “regimientos emblemáticos” de la obra del conde de Clonard. La imagen está tomada de la web de la asociación Alabarda.

Y ésta es la lámina número 14 del tomo 12 del Uniformenkunde de Knöttel. Salvo por el tono del azul dibujado (más claro en Clonard, más oscuro, sin llegar a azul marino, en Knöttel), estamos hablando de las mismas imágenes.

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abr 28 2010

Conversando en la Biblioteca (1ª parte)

Publicado por en Historia Militar

Hace como dos semanas me di una vuelta por la Biblioteca Central Militar, que es uno de los sitios donde mejor fermentan mis ideas. Allí estuve hablando con dos expertos mucho más leídos y entendidos que yo acerca de mi descubrimiento de la lámina de los Voluntarios Leales en la obra de Windrow, y ya puestos en materia, acerca de la uniformidad de nuestras tropas durante la guerra.

Respecto a la famosa lámina, los tres estuvimos de acuerdo en que no había nada de historicidad en ella y por tanto de alguna pizca de ser real. Pese a ello, me señalaron tres detalles que sí encajan con lo que sabemos de la uniformidad de la época. El primero, el uso muy extendido del chacó de tipo francés a partir del verano de 1808. Este punto yo ya lo tenía claro desde antes; otra cosa es el diseño del chacó. El segundo, el uso de dos cartucheras, la ventral y la de costado. Me dijeron que sí, que era muy posible, aunque no hablemos de infantería ligera. El tercero, el origen de la casaca del uniforme, y aquí he de detenerme para escribir con más extensión.

Según me estuvieron explicando con detenimiento, cuando las Juntas se vieron en la necesidad de proveer uniformidad (o cuanto menos, algo de ropa) para los recién creados regimientos, la producción nacional se concentró en la ropa de abrigo: capotes, ponchos, etc., dejando en una prioridad más baja a los elementos propios de una uniformidad regular, como las casacas. El déficit de casacas fue cubierto en parte gracias a las importaciones de prendas de procedencia británica, parte de la ayuda económica que el Reino Unido le prestó a España después del verano de 1808. Estas casacas británicas estaban hechas de una manera muy semejante a las que vestían al ejército regular británico: faldones cortos, sin solapas… y además, para evitar confundirlas con las casacas de las propias tropas británicas, teñidas de azul claro. Incidentalmente, aunque este tinte era caro en aquella época, en el Reino Unido no se carecía del mismo gracias a que se importaban sin problemas desde la India grandes cantidades de la planta añil, de la que se extraía dicho tinte. Por el contrario, Napoleón tuvo grandes problemas para conseguir la suficiente cantidad de tinte para sus tropas, de ahí que tuviera que vestir con casaca blanca a varios de sus regimientos.

Por tanto, en ese aspecto el dibujo de la casaca es correcto. Pero podría corresponder a cualquier regimiento de voluntarios levantado durante la guerra, no solamente a los Voluntarios Leales; no al menos sin confirmación de ello.

Mañana sigo con la conversación.

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abr 27 2010

La leyenda de los botones de estaño

Publicado por en Historia

Una de las leyendas que existen en el mundillo de la historia napoleónica es la de que fue la “enfermedad del estaño” la que provocó una buena parte de las bajas del ejército de Napoleón en Rusia. Esta “enfermedad” consiste básicamente en que a partir de una temperatura por debajo de los 13º C (sí, trece grados sobre cero, aunque es entre los -30º C y los -40º C cuando realmente este efecto pasa a ser un grave problema) las propiedades físicas del estaño cambian, pasando entonces a ser un material muy quebradizo. De esta manera, un botón de ropa hecho de estaño se convierte en polvo (literalmente) a esas temperaturas, impidiendo por tanto que la ropa permaneciera abrochada.

Lo explica muy bien Perogrullo en esta entrada de su blog, con vídeo ilustrativo añadido.

No sé de nadie que haya tomado un botón auténtico de aquella época y lo haya sometido a un ensayo químico para averiguar su composición. Entre otras cosas porque este ensayo es destructivo, y supongo que nadie quiere arriesgarse a perder la pieza. Partiendo de esta base, lo que sigue son conjeturas.

Me cuesta trabajo creer que no se conociera la “enfermedad del estaño” a principios del siglo XIX. Supongamos que a causa de las comunicaciones de la época, aunque en Rusia supieran de la “enfermedad del estaño”, esta noticia no podría conocerse en Europa Occidental. Aun así, temperaturas sostenidas de -30º C a -40º C no son comunes en Europa Occidental, si exceptuamos algunos rincones como Escandinavia, los Alpes, los montes Cevenas, los Pirineos, algunas comarcas de la Meseta castellana, y Sierra Nevada. El uso del peltre como aleación para útiles domésticos es algo que habiendo comenzado en la Edad Media, a mediados del siglo XVIII estaba bastante extendido, y el estaño es un metal que se usa desde hace milenios para alearlo con otros. Y esto sin tener en cuenta que en América también hay zonas entonces pobladas en las que sí se dan temperaturas en ese margen de manera sostenida, y que en América el uso del peltre también era común. Raro es que desde las colonias no hubiera llegado información a las metrópolis acerca de los problemas con el estaño, o que nadie en Soria o Teruel diera cuenta de que los botones de estaño (o la vajilla de peltre) se les deshacía entre los dedos a causa del frío.

He tenido en mis manos botones que con toda certeza sé que proceden de la época napoleónica. La pátina que los recubre impide averiguar la composición, y como la mayor parte de ellos no eran míos, no he querido hacer ensayos destructivos. Pero con alguno de ellos sí he hecho un experimento físico consistente en acercarles un imán. Y algunos, no todos, se han adherido al imán, lo que prueba que el grueso de su composición contiene materiales ferromagnéticos. El estaño no es ferromagnético.

Como argumento final de esta conjetura mía he de señalar que si bien los botones de las casacas eran de metal, los botones de otras prendas de uso común (por ejemplo, capotes y ponchos) no lo eran, eran de hueso o de madera. Por tanto la “enfermedad del estaño” no les afectaba en absoluto.

La conclusión de esta conjetura mía es que la leyenda de que el frío de Rusia destrozara a las fuerzas invasoras francesas debido también a la destrucción de los botones de estaño, de manera que los soldados fueran incapaces de mantener las ropas abrochadas, es falsa.

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abr 26 2010

Música de lunes (LXXVII)

Publicado por en Música

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abr 23 2010

Conferencia “El Ejército expedicionario británico en la Guerra de la Independencia”

Ayer anuncié en este mismo blog una segunda conferencia a impartir el próximo mes de mayo. Bien, hoy anuncio una tercera conferencia.

En este caso se trata de la que hemos titulado El Ejército expedicionario inglés en la Guerra de la Independencia. Será impartida (en español, puesto que lo habla perfectamente) por Ronald Brighouse, licenciado y experto en las campañas británicas entre 1805 y 1815.

El cartel de la conferencia muestra una imagen del primer ejército expedicionario en la Península, el comandado por sir John Moore. Que incluso pasó por nuestra tierra camino de sus puntos de concentración en Salamanca y Ciudad Rodrigo. Después de esta primera expedición llegó la segunda, comandada por el entonces sir Arthur Wellesley, más tarde lord Wellington. Es esta segunda expedición la más interesante para nosotros porque fue la que llegó hasta nuestra ciudad y peleó aquí. No obstante, no puede entenderse del todo sin estudiar también la primera expedición.

Como conozco a Ronald, y he hablado con él de estos temas, estoy convencido de que será una buena conferencia, y de que aquellos a los que se les ha despertado el apetito por las cuestiones históricas relacionadas con la batalla de 1809 podrán completar su visión de la misma con este retrato de las tropas británicas, protagonistas destacadas de la batalla por su entrega y padecimiento frente al fuego enemigo.

Esta conferencia, igual que la anterior, está organizada por el Colectivo Arrabal, en cuyo seno he tomado parte en dicha organización. Cuenta además con la imprescindible ayuda del Centro de la UNED en Talavera, y de la Casa de la Iglesia, que han aportado medios sin los cuales esta conferencia no habría sido posible.

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abr 22 2010

Conferencia “D. Pedro Cerviño y los españoles en la Independencia de Argentina”

Quiero anunciar en esta entrada otra conferencia que se va a impartir en Talavera el próximo mes de mayor. Se trata de la que hemos titulado D. Pedro Cerviño y los españoles en la Independencia de Argentina. El contenido de esta conferencia queda resumido en su título. A doscientos años de la Revolución de Mayo (el primer jalón en la independencia de lo que hoy es Argentina), es preciso tener en cuenta que la mayor parte de los protagonistas de la historia eran criollos, esto es, hijos de padres españoles.

De entre todos estos protagonistas, el conferenciante, Horacio Vázquez (conocido de mis lectores, véase aquí y aquí), ha querido concentrase en Pedro Cerviño, español de Galicia, que fue explorador, cartógrafo, primer director de la Escuela de Náutica de Buenos Aires, primer comandante del Tercio de Gallegos (con el que peleó en defensa del Plata contra los invasores británicos), y además fue uno de los asistentes al Cabildo abierto del 22 de mayo de 1810.

Sobre Pedro Cerviño, interesante personaje histórico, ha escrito Horacio Vázquez el libro Cerviño, hijo de Galicia, padre de Argentina, del cual se han extraído parte de los contenidos de la conferencia. Creo que se podrán adquirir ejemplares de dicho libro el mismo día de la conferencia, si no me equivoco.

Esta conferencia ha sido gestionada y organizada por el Colectivo Arrabal, en el cual me incluyo, y ha contado con la colaboración, imprescindible, del Centro de la UNED en Talavera, y de la Casa de la Iglesia de Talavera de la Reina.

Incluyo aquí el enlace a esta noticia, en la que se dice que la conferencia tendrá lugar en la UNED en Toledo. Como es obvio, han confundido la provincia de Toledo, en la cual está Talavera, con la ciudad de Toledo. Aprovecho para corregir el error de la periodista que escribió este artículo, repitiendo que la conferencia será (D. m.) en el Centro de la UNED de Talavera de la Reina.

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abr 21 2010

Furia de Titanes

Publicado por en Cine

Prólogo:

Antes de comenzar, advierto que esta revisión de la película contiene spoilers. Si no la ha visto y no quiere que le cuenten el argumento, no siga leyendo.

Antes de verla:

Al ver los tráilers no me pareció ninguna obra maestra ni tampoco una película imprescindible, pero entre la novedad del 3D (con la que quedé muy satisfecho tras ver Avatar) y el que parecía al menos una película entretenida, la apunté en la lista de interesantes. Sam Worthington era un atractivo más, después de su paso por Terminador Salvation (el mejor papel, el suyo), y por Avatar. Pero vaya, que no esperaba grandes cosas salvo una sesión de cine entretenida con las palomitas en la mano.

Sinopsis:

Perseo es un semidiós, hijo de Zeus y de una princesa humana, que ve cómo la furia de los dioses, enojados porque los hombres de Argos derriban sus estatuas, mata a su familia adoptiva. Recogido del mar por la gente de Argos, debe encontrar la manera de vengarse, y a la vez salvar a la ciudad y a la princesa Andrómeda antes de que Hades, el dios del inframundo, libere a una bestia conocida como el Kraken.

Perseo (Sam Worthington), armado con su escudo de pellejo de escorpión, entra en el cubil de Medusa.

Comentario:

Entretenida, y poco más. Los efectos especiales están bien, y al menos han tenido el acierto de no pasarse de rosca con ellos. Aún recuerdo con pavor el final de Indiana Jones 4 (no comentada en este blog), en el que realmente no hay guión ni actores, sólo un torbellino de efectos especiales que exageran en exceso la falta de movimiento del relato. Bueno, pues en el ataque del Kraken a Argos, afortunadamente, no han caído en este exceso. Aunque también es verdad que en esta parte (el final de esta película) todo tiene una luz y un color como de videojuego que a mí no termina de gustarme.

Los dos subtemas de la película, la rebelión de los hombres contra los dioses (el hubris de los hombres hacia los dioses) y la buddy-movie que tiene Perseo con sus compañeros de expedición, son entretenidos igualmente, creo que fundamentalmente porque no abusan de ellos. Ni se refocilan en la rebelión contra la divinidad (punta que podrían haber sacado a este lápiz), ni tampoco en el colegueo de Perseo con sus camaradas de la expedición argiva. Aunque a ratos las escenas en el Olimpo y en el inframundo (el Hades al que da nombre el propio Hades Plutón), o del “entrenamiento” militar de Perseo cortan el ritmo de la historia.

Por supuesto, buscar en esta película cualquier atisbo de semejanza con las leyendas olímpicas, o con las obras de los clásicos de la Grecia antigua, es tener ganas de perder el tiempo. Si hasta resulta que Zeus no es un dios libidinoso, sino que sólo se (ejem) entromete en cama ajena cuando le fuerzan a ello.

Las interpretaciones, apañadas. Quizá sobreactúan un poco, especialmente Sam Worthington, que es demasiado fuerte, guapo y divino, aunque a la vez demasiado protestón, pero no se hace cargante ver a ningún personaje en pantalla. Los más soprendentes, Liam Neeson y Ralph Fiennes en sus papeles de Zeus y Hades, el bueno y el malo auténticos de esta película, por encima de Perseo.

Una última nota. El detalle friki de esta entrada, se podría decir. Cada vez que veía en la pantalla a un hombre echando pestes de los dioses por su fatal arrogancia, me venía a la mente que si hubieran sido romanos, esto es, campesinos prácticos y no urbanitas excesivamente filósofos, en lugar de echar abajo sus estatuas, hubieran celebrado un contrato público con ellos para que los dejaran en paz.

Frases para la historia:

Todo lo que necesito lo tengo aquí. Frase que por dos veces dice Perseo-Worthington, en paz con el mundo la primera vez (en la barca de su padre adoptivo), y con la satisfacción de la misión cumplida la segunda vez, delante de Zeus.

Objeto destacado:

Con mucha diferencia, el breve cameo de la lechuza mecánica que encuentra Perseo en la armería de Argos. Sin duda, un curioso y bonito homenaje a la versión ochentera de la película. Aunque en esta versión Atenea no tiene ninguna intervención.

Simpático guiño a la anterior versión de “Furia de Titanes” al incluir la lechuza de Atenea. Aquí, la misma lechuza es observada por Perseo (Harry Hamlin) y sus “buddies”.

Tecnología destacada:

No hay mucho que se pueda destacar en una película de la antigüedad en la que, además, algunos objetos aparecen literalmente por arte de magia. Pero sí quiero destacar los barcos que aparecen en pantalla. Me da la impresión de que todos ellos están generados por ordenador, y que cuando aparece algo de la estructura o del aparejo, se trata de un decorado. Incluso así, me gustan.

Calificación global:

Entretenimiento puro y duro, sin muchas complicaciones (afortunadamente) y sin muchas vueltas que darle. Así es esta película. No volvería a verla en el cine porque no merece la pena, pero me compraría el DVD, aunque no pudiera verla en 3D. Para pasar una tarde lluviosa (como las del pasado fin de semana) es una buena opción.

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abr 19 2010

Doctor Edesio Gil Tutor, in memoriam

Publicado por en Amigos del alma

Esta tarde he recibido una muy mala noticia. Ha fallecido el doctor Edesio Gil Tutor, padre de Antonio, uno de mis amigos más íntimos, además de compañero de estudios y de fatigas, tanto en Talavera como en Madrid.

Mis condolencias a su familia y amigos, y mis oraciones por el bienestar de su alma y el consuelo de los que aquí le lloramos.

La muerte no es el final.

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abr 19 2010

Música de lunes (LXXVI)

Publicado por en Música

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abr 17 2010

Actualizaciones en “eborense.es”, fecha 17 de abril

Publicado por en Eborense.es

La web sigue funcionando bien, al menos si he de juzgar por los datos de visitas. Marzo se cerró con el redondo número de 64.600 visitas, que tres días después ya eran más de 65.000. A todos los que han pasado por este rincón, gracias.

Los criterios de búsqueda que más gente siguen atrayendo a esta web están relacionados con las biografías, especialmente la de José Bonaparte (alguno incluso le ha buscado por “jose buonaparte”). Pese al éxito que mi tiene mi tocayo en las búsquedas sigo sin animarme a ampliar su biografía.

Después de este criterio biográfico las búsquedas que traen gente a esta web se dividen casi al 50% entre los que buscan frases de películas, y los que buscan información histórica. Últimamente he visto crecer las búsquedas acerca de ropa y utensilios entre 1805 y 1815. Sobre este asunto ya escribí dos entradas (una y dos), y espero poder escribir más, si bien ahora no es lo más importante que tengo entre manos.

Las únicas modificaciones realizadas, aparte de las entradas de este blog, consisten en dos pequeños cambios en la redacción de la biografía del general Cuesta. Uno de estos cambios consiste en añadir una frase que el coronel Iganacio Garciny escribió glosando la derrota de Cabezón del Pisuerga, el 12 de junio de 1808:

…hicieron los paisanos armados el primer ensayo de lo que vale el ardimiento, quando no está unido á la disciplina, y á la experiencia de los trances de una batalla…

Es decir, que las ganas de hacer no pueden sustituir a la planificación y a la preparación. Una verdad que puede aplicarse a otras facetas de la vida. Por ejemplo, una amiga y yo llevamos días dándole vueltas a este argumento en lo que toca a la recreación histórica del período napoleónico.

Termino con un pequeño avance del futuro más inmediato. Llevo varias semanas leyendo y estudiando material histórico nuevo. Como tantas veces, lo estoy haciendo simplemente por mi propio placer. Puede ser que con el tiempo estas lecturas se conviertan en nuevos contenidos para esta web. Este estudio tardará (como siempre). Y aun eso si no me distraigo con algo, cosa que bien puede suceder porque en los últimos días, haciendo limpieza, he localizado una de mis colecciones de juegos de guerra de mesa. Quatre Bras, la guerra ruso-polaca de 1920, la invasión de Abisinia, Tsushima, Port Arthur… Es mucha tentación. Si, además, mi amigo Luis Miguel responde al reto que le planteé en su blog, entonces tendré que escribir lo prometido. Tampoco es que me desagrade. A fin de cuentas, la primera vez que alguien me pidió que le explicara los conceptos tácticos que yo iba estudiando por mi cuenta fue para aplicarlo a una partida de MERP.

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