Archivo de 2 julio, 2010

jul 02 2010

Cosas que ver en Talavera (II)

Publicado por admin en Talavera de la Reina

Hace ya algunos años que en Talavera pusieron zona azul (aparcamiento de pago) en las zonas cercanas a mi casa. El estacionamiento de pago vino acompañado por un cuerpo de vigilantes que pronto se hizo famoso por su severidad. Con ello el Ayuntamiento supongo que pretendía (y a fe que lo consiguieron) que la gente se tomara en serio lo de pagar por estacionar. Desde esa fecha los que vivimos por aquí hemos sido testigos de cómo se las ha ingeniado la picaresca para aparcar sin soltar un céntimo: coches en doble fila por tiempo indefinido, coches estacionados en vados permanentes, metidos de morro en las aceras, dejados de cualquier modo en cruces… Lo que conté el otro día puede que sea un caso extremo, pero no es inusual.

El año pasado renovaron las calles con el dinero del Plan E, al que mejor habría que llamar Plan A de Aceras, Plan B de Bordillos o Plan C de Carriles-bici, porque esos tres elementos son los únicos que he visto construir con ese dinero, tanto en Madrid como en Talavera. Bien, el caso es que al renovar las calles, ensancharon las aceras, de manera que ahora es imposible dejar coches en doble fila. A cambio, como han ensanchado los esquinazos, hay muchos coches que pasan la noche con dos ruedas sobre el bordillo, y a veces con las cuatro. Como consecuencia de la recién aparecida nueva escasez de aparcamientos, la picaresca ha aumentado. Ya he perdido la cuenta de cuántos coches se suben a las aceras, aparcan en los vados permanentes, o se dejan de cualquier manera en los cruces de las calles. Y, como consecuencia de todo ello, abundan más que antes las discusiones entre peatones y conductores, y entre unos conductores y otros.

Esta mañana me he encontrado, sin poder evitarlo, en medio de una de estas discusiones. Quiero decir que yo iba andando por la acera y tres personas que estaban a unos metros se han puesto a discutir entre ellos por una de estas cosas. Por ello me ha resultado imposible evadirme o al menos poner tierra de por medio, por si acaso.

El tema venía porque un hombre ha aparcado su coche (una berlina de lujo) justo en un vado permanente. Pero como el espacio no era muy amplio, ha pedido al del coche de detrás (un 4×4 de esos que no recorren caminos de montaña sino autovías) que lo moviera un poco para facilitarle la maniobra. El del 4×4 se ha hecho el loco, es decir, ha ignorado la petición. Y el otro hombre, el de la berlina, al bajarse, se lo ha recriminado al otro. Para qué lo ha hecho, pues el del 4×4, sin morderse la lengua, y con el refuerzo de otra persona, le ha echado en cara al otro que aparcara en un vado. El de la berlina se ha dado cuenta de que dos contra uno y con tal argumento su causa estaba mal defendida, así que ha comenzado un parlamento a la vez confuso y atropellado para justificarse a la vez que seguir echándole en cara al otro su falta de urbanidad. Cuando yo me he alejado, procurando pasar desapercibido de los tres, lo último que he escuchado (al del 4×4, creo) ha sido que alguien iba a llamar a la policía.

¿Saben lo más gracioso del asunto, estimados lectores? Tres coches por detrás del 4×4 había un hueco, ancho como para berlina y media. En la acera de enfrente había un hueco incluso mayor. Pero claro, esa acera era a esas horas el tendido de sol, y ya sabemos que las berlinas sufren al calor. Y, finalmente, a la escena de los hechos ha llegado una de las controladoras de la zona azul que, como iba hablando por teléfono, ha pasado de largo de esta escena.

Eso sí, ha sido una discusión con mucho talante. Ninguno de los tres se ha apeado el usted, ni tampoco he escuchado insultos. Todo lo más, reproches sin calificativos ad hominem. Vaya, menos da una piedra.

No hay fotos de esta escena. A tan corta distancia, y con los ánimos caldeados, no me he atrevido.

No hay comentarios