Archivo de 13 julio, 2010

jul 13 2010

Reminiscencias futbolísticas

Publicado por admin en Fútbol es fútbol

Supongo que en estos días es inevitable escribir de estas cosas, aunque no lo digo con resignación, sino más bien con alegría, porque vivir esto, estar aquí para vivir esto, es algo que, aunque se repita, es único.

Los aficionados al fútbol de mi generación nacimos y nos criamos con la imagen del gol de Zarra a Inglaterra y la del de Marcelino a la URSS. Todo ello en blanco y negro, todo ello ya muy sobado, por no decir que de antiguo casi parecía una cosa de museo.

Por si eso fuera poco, teníamos a nuestras espaldas un historial tan mediocre (salvando la Eurocopa de 1984) que ya era un chiste habitual aquello de que España no pasa de cuartos de final porque es una ley del fútbol.

Desde hace dos veranos, todo eso es cosa del pasado, gracias a Dios.

¿Dónde estabas tú cuando ganamos la Eurocopa? ¿Dónde estabas cuando ganamos el Mundial? Por fin son preguntas que los españoles podemos hacernos sin que signifique que le estamos tomando el pelo a nadie. Aunque no se vuelva a repetir, los aficionados españoles al fútbol ya sabemos lo que es estar en la cima del mundo.

De la Eurocopa de 2008 recuerdo perfectamente dónde estaba el día de la final. Pero el primer recuerdo que me viene a la cabeza es el de los cuartos de final, contra Italia. No vi la tanda penalties porque estaba de camino a Madrid. Recuerdo haber pasado por delante de un bar, arrastrando la maleta camino de mi casa a toda velocidad (ni un puñetero taxi en toda la Villa y Corte), y escuchar el grito que anunciaba que Iker Casillas había detenido un balón. Cuando llegué a mi piso, metros más allá, había terminado todo. Ése fue el día en que me convencí de que seríamos campeones.

Del Mundial de 2010 lo primero que me viene a la cabeza es mi problema ocular, aunque al final sólo vi un partido con un ojo tapado, el de Suiza. A lo mejor fui yo el tuerto que miró a nuestra selección y les hizo perder… En fin, era la primera vez que Suiza nos ganaba. También ha sido la primera vez que la anfitriona no ha pasado de primera ronda. Y también la primera que el campeón ha perdido el primer partido. Las estadísticas deportivas son así: existen para romperlas.

Recuerdo perfectamente dónde estaba cuando Iniesta subió al equipo de España al cielo, y con el equipo subimos los millones de españoles que somos aficionados al fútbol. Y recuerdo que levanté los dos brazos, con los índices estirados marcando el “1”, y dije (no grité, sólo dije): ¡Campeones del mundo! Técnicamente faltaban aún unos cuantos minutos, pero fallé en mi predicción bastante menos que el Ministerio de Economía. También recuerdo cómo celebré la victoria de nuestro equipo, de “la selección”, como se le conoce desde siempre, de la “la Furia”, como la bautizaron en la Olimpiada de Amberes allá por 1924, ya tiene solera el mote.

Antes de comenzar el partido

Celebrando la victoria con mi hermano en La Fakultad

Más adelante incluyo otra foto. Tan ansioso estaba yo por inmortalizar el momento que hasta le hice fotos a la pantalla de TV. Porque gracias a los 23 jugadores y al cuerpo técnico (muy principalmente gracias al entrenador, Vicente del Bosque) esa noche toqué el cielo. Creo que no podré olvidarlo en mi vida.

Gracias a la selección millones de españoles han salido del armario y se han sentido, algunos por primera vez en años, orgullosos de serlo y capaces de anunciarlo en público. Gracias a la selección nuestra bandera nacional también ha salido del armario: se han visto banderas de España (testimoniado por amigos) en Buenos Aires y en Londres, en Nikolaev (Ucrania) y en Tokio, en Munich y en Lisboa, en Kazán (Rusia) y en Cracovia (Polonia); y hasta en Mordor.

El fútbol es deporte de equipo. Esto significa que, como en la vida misma, es preciso trabajar apoyándose unos en otros, sin que nadie escatime esfuerzo, y a veces sin que nadie brille por sí solo. Por cada libro vendido, por  cada contrato firmado, por cada elemnto construido… hay uno que pone la firma porque así ha de ser, pero él mismo es parte de un equipo. Gracias por recordárnoslo con vuestro ejemplo, muchachos.

Gracias a la selección puede verse con una sonrisilla de suficiencia, de hoy en adelante, el gol de Zarra, y podremos hasta reírnos del fallo de Cardeñosa, del gol de Míchel que sí fue, del fallo de Julio Salinas, de la mano floja de Zubizarreta y del centro de Joaquín que también fue; y hasta podremos dar por redimidos el codazo de Tassotti, el “arbitraje alternativo” de Gandul Al-Ghandour, y la patada de Karate Kid De Jong. A estos recuerdos pueden hacerles compañía las personas mismas de Tassotti, Al-Ghandour y De Jong, acompañados por las santas de sus madres. Por mí los pueden acompañar, a ser posible con el beneplácito de la concha de sus madres, todos aquellos, españoles o extranjeros, que dicen que España ha metido pocos goles, ha hecho un fútbol ramplón, que hemos tenido una suerte de morirse… en una palabra, los que nos envidian. Dieta de ajo, agua, y guindillas  de Fuentealbilla, provincia de Albacete. Hemos tocado el cielo; los fantasmas que se vayan al carajo.

Me queda felicitar a la selección de Holanda por su brillante desempeño y magnífica clasificación en el Mundial de kárate de Sudáfrica 2010, deseándoles una pronta y limpia clasificación para el siguiente.

Y me queda unirme, en mi modestia, a las felicitaciones que han acompañado a la selección nacional de fútbol de España, vigente campeona de Europa y del Mundo. Aunque no se volviera a repetir esto, que nos quiten lo bailao, qué cojones. Ésa es la reminiscencia que quiero compartir con todos ustedes.

¡Campeones del mundo!

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