Archivo de enero, 2014

ene 31 2014

Lectura del día (LXX): “Wellington’s Guns”

Publicado por en Historia Militar

La lectura de hoy resulta ser un tanto apresurada porque todavía no he terminado de leer el libro. Quizá sirva como disculpa (o quizá no) el hecho de que este mes de enero está siendo el más complejo y el más trabajoso, profesionalmente hablando, en más de diez años. Y se me acumulan las lecturas. Tengo pendientes (por fin) The World Crisis, la historia de la Primera Guerra Mundial escrita por Winston Churchill, y, por supuesto, los libros del conde de Toreno. Por no hablar de los reglamentos de instrucción, que se me acumulan (en PDF) y en tres idiomas.

Pero, en fin, no es necesario leer completo este libro para darse cuenta de que estamos ante una obra magnífica. No se trata (aunque a veces lo parece) de un nuevo relato de la Guerra de la Independencia (o Peninsular War, como la llamaría el autor) desde una óptica distinta, la de los artilleros a las órdenes de Wellington. Se trata del relato de una parte de la guerra muy concreta. O, si se prefiere, de una parte muy concreta del ejército de Wellington. Y esa parte es la artillería.

Por razón de la naturaleza de la artillería como cuerpo técnico (o, al menos, más técnico que otros) este libro es más denso de lo que sería un relato de las campañas de Wellington, y tiene muchos detalles técnicos que pueden resultar áridos si lo que se busca es un relato ordenado de la guerra. Pero para mí es un libro estupendo precisamente por esa densidad de datos porque es lo que últimamente ando buscando en este tipo de libros.

El autor del libro es Nick Lipscombe, de cuya cualidad intelectual tengo completa confianza porque le conozco personalmente y he hablado con él sobre temas de historia militar largos ratos. Me ha emocionado su dedicatoria del libro, a la memoria del difunto profesor Richard Holmes, al cual tuve el honor de conocer meses antes de su prematura e inesperada muerte. Un detalle de amigo y de caballero.

Termino ya esta entrada. Incluyo a continuación una captura con la relación de fuerzas de la Royal Artillery durante la batalla de Talavera. Cuando termine de leer este libro volveré sobre el mismo. Si el trabajo me lo permite, claro.

RA at Talavera

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ene 27 2014

Música de lunes (CCXXVIII)

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ene 20 2014

Música de lunes (CCXXVII)

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ene 19 2014

El Llanero Solitario

Publicado por en Cine

Antes de verla:

Una nueva revisión de este cómic. ¿Porqué no ir a verla? Pues eso, fuimos a verla. Advierto que esta revisión de la película contiene spoilers. Si no la ha visto y no quiere que le cuenten el argumento, no siga leyendo.

Sinopsis:

En una tierra de frontera, el desarrollo del ferrocarril está a punto de generar un conflicto entre los indios y los colonos blancos. La ley se mantiene a duras penas. Pero cuando los representantes de la ley, los agentes locales de los Texas Rangers, son asesinados, a un abogado desconocido no le queda más remedio que ponerse al margen de la ley para mantener la ley.

Comentario:

Esta película es un auténtico desastre por tres razones. La primera, porque nunca llega a estar claro si el protagonista es el Lone Ranger (el Llanero Solitario) o su amigo/compañero el indio Toro. La segunda, porque nunca llega a estar claro si esta película es una comedia o una tragedia. La tercera, porque Johnny Depp se dedica a seguir interpretando a Jack Sparrow, solo que con otro acento. En realidad las tres razones se resumen en una: Johnny Depp. Su presencia lastra el metraje de principio a fin, de modo que parece que es él el único protagonista, el único que decide el ritmo de la película, y el que establece que los demás personajes giren en torno a su interpretación.

Perecen el dúo de la bencina y, en efecto, lo son.

El resto de la película no son mas que florilegios que, al girar en torno a estos dos personajes, pierden su sentido.

Se supone que el segundo elemento de importancia es el que se refiere a la codicia, personalizada por el tycoon de los ferrocarriles y avaricioso de plata. La codicia lleva a la violación de la ley. Y se supone que hay incluso un tercer y un cuarto elemento, ambos muy caros al ecologismo: la tecnología lleva a la violación de la naturaleza, y a la violación de aquellos que viven en armonía con la naturaleza, esto es, los indios. Pero es todo tan confuso, a la luz de las acrobacias de Depp y Hammer, que hasta la triste escena en la que el Ejército de los EE.UU. masacra a los indios parece ser una coña más.

No voy a perder mucho más tiempo en comentar esta película. Pese a su espectacularidad y los nombres del reparto, no merece la pena.

Escena destacada:

Hombre, son tremendamente espectaculares las dos escenas de desastre ferroviario. Lo que pasa es que las (una al principio, otra al final) son tan jamesbondianas que no quedan bien rematadas. Especialmente la segunda. Porque, si ya hemos visto la anterior, la siguiente no tiene mucho más. Salvo la parodia (involuntaria, seguramente) de Regreso al futuro III.

Frases para la historia:

Pues mira, hay una magnífica en boca de Toro (Johnny Depp):

A veces, para hacer cumplir la ley hay que colocarse fuera de la ley.

Ésa podría haber sido la clave de la película. En una de las joyas del cine del oeste, El hombre que mató a Liberty Valance, James Stewart (un abogado idealista, justo como el personaje de Arnie Hammer) se debate en ese mismo dilema moral. Ha asesinado a un hombre, aunque este hombre sea un bandido, y eso es inaceptable. Para él este dilema tiene sólo una solución posible: nadie puede pretender defender la ley si se sitúa fuera de la misma. El dilema queda resuelto cuando John Wayne (el mejor peor actor de la historia) le revela que en realidad él no mató a nadie, con lo que sus principios se conservan intactos, y puede seguir hablando en favor de respetar la ley con la conciencia limpia. El personaje de Hammer (el abogado John Reid, recién convaleciente del asesinato de su hermano) podría haberse envuelto en el mismo dilema. Por desgracia para esta película, la frase sólo sirve para justificar que se ponga un antifaz a fin de que no le reconozcan.

Personajes destacados:

En toda la película sólo hay un personaje: el indio Toro (Tonto en la versión original; pero por razones obvias en español le llaman de otra manera), el hermano gemelo del capitán Jack Sparrow.

Tecnología destacada:

Los trenes, por supuesto. Si les acoplaran un condensador de fluzo seguro que podrían hasta volar.

Calificación global:

No merece la pena verla. No se pierde nada. Y si alguien tiene la poco afortunada idea de hacer una secuela, por mí que vaya a verla la señora Rita, la cantaora.

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ene 06 2014

Uno entre diez

Publicado por en Maldiciones,Res publica

Hay veces en que las cosas que veo, leo y entiendo sobre esta España en la que vivo me llevan a pensar que a esta nación nuestra no le queda sino que la arrastren al desolladero. Sin embargo, tanto en esos ratos como en cualquier otro, me acuerdo de cierto pasaje de la Biblia; en concreto, de Génesis 18:23-32. Se trata del diálogo entre Dios y Abraham acerca de la destrucción de Sodoma. A mí me sucede que pese a lo que veo, leo y entiendo, no me abandona la esperanza de que España no será destruida mientras queden en ella al menos diez hombres justos.

El sábado pasado pude ver con mis propios ojos a uno de esos diez hombres justos que, espero, existen en España. Se llama Cake Minuesa, y es periodista. El sábado interpeló cara a a cara, mirándoles directamente, sin máscaras ni artificios, a 68 terroristas convictos y muchos confesos, y a los perros guardianes de estos terroristas. Entre todos ellos juntaban 309 asesinatos, además de otras fechorías tales como secuestros, robos y estragos en decenas (si no centenares) de heridos. La noticia (con vídeo incluido) está aquí, y aquí debajo, si no he puesto mal el código, está insertado el vídeo.

Más vídeos en Antena3

Es posible que mañana lunes, o pasado, que ya es día laborable, nos digan que Cake Minuesa no se ducha, que no paga sus multas, que se dedica a torturar gatitos, o cosas mucho peores, como, por ejemplo, que trabaja ¡en Intereconomía! Hasta el momento en que escribo estas líneas lo único que he encontrado es un enlace que pongo a continuación. Aviso antes de enlazar porque no es fácil para un cerebro humano normal entender la lógica argumental de quien niega la razón basándose en la acusación (fiscal, juez y jurado a la vez) de no pedir perdón por lo que hicieron (¿cuándo?) los suyos. ¿Quiénes? ¡Ah, ellos! Sí, claro, Cake es culpable de lo que ellos, los otros, hayan hecho, quizá hasta sin su permiso. El enlace es éste. Pasen y lean si quieren.

Yo, personalmente, pienso que el sábado lo que necesitábamos era que un hombre, al menos uno entre diez, posiblemente tan imperfecto como fueron Abraham, Noé o Moisés, interpelara a los terroristas como él hizo. Cake Minuesa asumió esa carga en ese momento, y por ello, para mí, ejerció el duro oficio de hacer de hombre justo.

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