Archivo de mayo, 2016

may 21 2016

Más sobre el regimiento “Talavera”

Por razones que sigo sin explicarme, a la unidad de la que llevo hablando en las últimas entradas (una y dos) se le llama en Wikipedia Real Regimiento de Talavera de la Reina. Lo de real es único para mí; no conozco ninguna otra unidad peninsular que que lleve ese adjetivo en su nombre. Sería redundante porque estamos hablando de un regimiento de los Reales Exércitos. Lo de Talavera de la Reina me sorprende también porque en la bandera de combate del regimiento no es el nombre que consta. Además de eso la grafía de la época el nombre se escribía como de la Reyna.

Como sea. El caso es que en esa entrada de Wikipedia se citan dos fuentes. La primera es un enlace a mi propia página web. Se agradece, pero yo no aporto nada a este asunto porque no cito ni una sola fuente primaria. Lo que sí es cierto es que he descubierto en esa entrada unos cuantos errores, así que me apunto corregirlo en cuanto pueda. La segunda es un libro titulado Tradiciones Peruanas, que tiene una versión digital en Google Books, aquí. Atentos a lo que relata de la tropa de esa unidad:

El 24 de abril de 1814 y en momentos en que se conspiraba en Lima largo y menudo contra la dominación española, nos llegó de Cádiz el navío Asia el batallón Talavera, compuesto de ochocientos angelitos escogidos entre lo más granado de los presidios de Ceuta, Melilla, la Carraca y otras academias de igual lustre. Eran los susodichos mocetones fuertes como toros, con chirlos, remiendos y costurones en la cara, y capaces, por lo feo de la estampa, de paralizarle el corazón al más pintado.

Como ya escribí en la entrada uno, no es nada cierto que el regimiento estuviera formado exclusivamente por convictos sacados de los presidios. Pero lo mejor es esto:

A poco de su llegada a Lima eran los talaveras, como generalmente se les llamaba, la pesadilla universal. Ellos no se paraban en barras en limpiarle el bolsillo al prójimo, robarse una muchacha del pueblo, o plantarle con toda limpieza una puñalada al lucero del alba. Para los talaveras nada había de respetable y sagrado; y no parece sino que su majestad don Fernando el Deseado nos los mandó en lugar de la viruela, tifo u otra plaga, dñandoles carta blanca para que nos trataran como a moro sin señor.

(…) Con los talaveras no había disciplina posible. Eran fieras que los caudillos españoles lanzaban en los campos de batalla y a las que después de la victoria no cuidaban de encadenar, dejándolas sueltas para que saciasen sus feroces instintos en las inermes poblaciones sojuzgadas.

En fin, vaya retrato de la tropa del regimiento. Con todo, este libro tiene otro dato de lo más interesante:

…fué (sic) el primer batallón que trajo cornetas.

No soy experto en música militar, por lo que no puedo afirmar que sea el primer caso documentado del uso de cornetas en la infantería. Desde luego, a partir de 1817 sí hay constancia del uso habitual de cornetas para las órdenes de la infantería ligera. No recuerdo si este uso se cita ya en el manual táctico de infantería ligera de 1814; creo que sí, pero no lo tengo a mano para consultarlo. Es un dato interesante. De este testimonio, si es fidedigno, se deduce que las dos compañías de infantería ligera del Talavera ya eran mandadas a la voz y también con toques de corneta. Interesante.

Actualizado 23 de mayo: Leyendo el Regulations for the Exercise of Riflemen and Light Infantry, and Instructions for their Conduct in the Field, escrito por Francis de Rottenburg en 1798-99, encuentro frases como: …the signal to cease firing will be made by the bugle. O sea, que tanto el 60th como el 95th trajeron las cornetas de órdenes a España durante la guerra.

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may 20 2016

Música de viernes (XIV)

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Una jovencísima Luz Casal cantando la canción con la que creo recordar que participó en el concurso de Eurovisión. Solo apta para nostálgicos ochenteros. Como yo lo soy, no hay problema para mí.

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may 13 2016

Música de viernes (XIII)

Publicado por en Música

Viernes 13 y 13ª entrada de esta serie. El gran e irrepetible Tino Casal, con esa estética ochentera hortera hasta dar vergüenza ajena, y que era entonces la vanguardia de la imagen. Me encantan estos dos versos:

Quemamos el ozono
con pintadas de spray

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