Archivo de 12 agosto, 2017

ago 12 2017

Star Wars: Rogue One

Publicado por en Cine

Antes de verla:

Es una película del universo Star Wars, y su tráiler prometía mucho, así que desde un principio me apetecía mucho. Y en el cine me planté con mi hermano.

Advierto que esta revisión de la película contiene spoilers, muchos spoilers. Y además de eso datos sobre el universo Star Wars que a lo mejor no le interesa conocer al lector. Si no la ha visto siga leyendo bajo su propia responsabilidad.

Sinopsis:

El Imperio Galáctico está construyendo una estación espacial militar con una potencia de fuego nunca vista. La Alianza Rebelde lo sabe, y monta un operativo para hacerse con los planos de la estación. La clave de la misión está en las manos de Jyn Erso, la hija del ingeniero-jefe.

Opinión:

Es Star Wars con el sabor genuino del universo de esta saga. Eso no tienen ninguna duda. Para mí esta saga es fundamentalmente una space opera que se desarrolla a partir del relato de la historia de ciertos personajes. Y Rogue One encaja como un guante. Los elementos del planteamiento de la space opera son los mismos de la primera trilogía (esto es, los episodios IV, V y VI), pero a partir de ahí la historia de Rogue One desarrolla hasta cierto punto todos esos elementos, con lo que le dan más profundidad a la historia de la saga que ya conocíamos. O no, como ahora contaré. En cuanto a los personajes, para no perder las referencias de la trilogía original, se organizan en torno a un núcleo familiar (los Erso, especialmente el ingeniero Galen y su hija Jyn) más los amigos de este núcleo (el director Krennic por un lado, el resistente Saw Guerrera por otro) a los que se unen los amigos que se hacen por el camino (básicamente el capitán Cassian, porque los demás se acoplan al dúo Jyn-Cassian). Desde este punto de vista, todo es canónico. Lo más importante: es una película divertida, de las que entretiene. Es ágil en general (aunque a ratos se espesa un tanto), tanto como debe de ser una space opera que se precie de ello.

La protagonista absoluta, Jyn Erso, una rebelde que tampoco necesita que nadie la rescate.

El capitán Cassian, un militar profesional cansado de todo y que ha hecho por la Rebelión todo lo malo que se puede hacer. Solo que aún no se rinde.

En esta línea de continuidad entre los elementos de la saga nos han metido (un poco con calzador) varios cameos de personajes conocidos de las trilogías primera y segunda. En general ninguno es necesario, ni tan siquiera el último de ellos, que es el que enlaza el final de Rogue One con el comienzo de Una nueva esperanza. De todos estos cameos el único que veo necesario es el de Mon Mothma como líder (en funciones al menos) del “consejo supremo” de la Alianza Rebelde. A mi juicio, innecesarios los demás. Ahora bien, no entorpecen el desarrollo de la trama de la película. Y desde luego son necesarios para seguir vendiendo juguetes y otro merchandising de la saga. Lo peor fue, sin duda, ver a la princesa Leia cuando ya se sabía que Carrie Fisher había fallecido.

En cuanto a los elementos del universo Star Wars que forman parte de la trama, está claro que la construcción de la Estrella de la Muerte es el elemento alrededor del que gira la película porque es lo que propulsa a los personajes de la historia. Incluso así se nos muestra el funcionamiento de la Estrella (de manera limitada), lo que nos muestra algo más de lo que vimos en el episodio IV. ¿Qué más cosas nos muestran? Pues nada menos que una especie de “monjes de la Fuerza” en un “monasterio” situado en una especie de “ciudad sagrada” de la Fuerza. Ojo, y muy importante: hablamos de la Fuerza, no de la Orden Jedi. Porque el “monje” Chirrut Îmwe no muestra las habilidades en la Fuerza de un jedi. Cree en ella de un modo religioso y hasta la “reza”, pero parece no ser sensible a ella y desde luego no está adiestrado en ella como un jedi. Por si eso fuera poco resulta que su “orden” necesita guardaespaldas para poder moverse. Todo es de lo más interesante. En el episodio VII (El renacer de la Fuerza) vimos a un personaje (Maz Kanata) que era sensible a la Fuerza y hasta conocía alguno de sus caminos, pero no era un jedi ni podía controlar la Fuerza. Y en esa misma película vimos a Luke Skywalker refugiado en un “templo” jedi abandonado. No sé si todos estos elementos están relacionados. Lo que sí es cierto es que esto es mucho mejor que la tontería de los midiclorianos del episodio I.

¿Más? Más. La Alianza Rebelde no es la bondadosa y prístina asociación de idealistas que se nos había mostrado. En esta película hemos visto a un oficial de inteligencia de la Alianza Rebelde asesinar a un testigo potencialmente peligroso, planear un asesinato a sangre fría, y desertar de su puesto. También hemos sabido de un rebelde, Saw Guerrera, que es un radical hasta para sus aliados rebeldes. Y hemos podido ver a sus soldados/guerrilleros en sucia y sangrienta acción (la guerra es lo que tiene) en una emboscada a las tropas imperiales. Por cierto, las escenas del combate callejero me parecen las mejores de la película. Me recordaron bastante a las escenas de la serie Homeland. Claro que la despiadada y fría maldad de Krennic (por no hablar de otros personajes imperiales) hace que la Alianza siga sin estar en el mismo nivel de salvajismo del Imperio.

Sin duda mi secuencia favorita, la de la emboscada en las calles de la ciudad. ¿Kabul? No. UNa galaxia lejana, muy lejana.

¿Hay más? Hay más. El acto final de la película nos deja dos estupendas batallas. Una terrestre entre el comando incursor rebelde y la guarnición imperial, y otra aérea entre las flotas imperial y rebelde tanto en la órbita como en la atmósfera de Scarif. Magníficas escenas de acción y combate, y hasta dos tipos de naves nuevas, el Ala U rebelde y el TIE con alas horizontales imperial. Hay una gran abundancia de efectos especiales, pero, gracias a Dios, la película no abusa de ellas, ni de los personajes creados por CGI.

Y como despedida de la película, lo mejor de todo. En el episodio IV la amistad de Obi-Wan y Luke mueve la primera parte de la película, y la amistad entre Han y Luke la cierra. En el episodio V la amistad de Han por Luke (ya me debes dos) abre la película, y la cierra la amistad de Luke por Han y Leia, que gana en intensidad por los sentimientos entre Leia y Han, y entre los hermanos Leia y Luke. En el episodio VI esos sentimientos cruzados abren la película en el rescate de Han, y la cierran cuando en ellos entra el cariño de Luke por su padre, Anakin Skywalker. En Rogue One el cariño de la familia Erso abre la película, y la cierra la amistad entre Cassian y Jyn. Ese abrazo de amigos, al borde de una muerte que es segura, es el epítome de esta película, y en general, de la space opera que es el universo Star Wars. Me alegro mucho de que los guionistas no estropearan esa escena final con un romance entre los dos personajes, que hubiera quedado como un pegote, en lugar de como la guinda sobre una excelente tarta.

Frase destacada:

Cassian: Algunos de nosotros… Bueno, la mayoría hicimos cosas terribles en nombre de la Rebelión. Espías saboteadores, asesinos. Todo lo que hice, fue por la Rebelión. Y cada vez que me alejé de algo que quería olvidar me decía a mí mismo que fue por una causa en la que creía. Una causa que valía la pena. Sin eso, estamos perdidos. Todo lo que hicimos sería en vano. No podría mirarme en el espejo si me rindiera ahora. Ninguno de nosotros podría.

Bueno, aquí Cassian se confiesa. Han Solo es un pequeño delincuente, un sinvergüenza, pero no se ha llevado a nadie por delante en nombre de la Rebelión, solo para salvar su propio pellejo (recordad que Solo shot first). Cassian, el Han Solo de Rogue One, ha hecho cosas mucho peores. Realmente es un mal bicho, pero está dispuesto a buscar su redención siguiendo a Jyn en una misión limpia y sin dobleces. Y al final, no solo tiene éxito en ello, sino que muere en paz. Y acompañado por una amiga.

Tecnología destacada:

Sin duda alguna el campo de fuerza que rodea Scarif, mucho más avanzado y potente que el blindaje que vimos que protegía a la segunda Estrella de la Muerte desde Endor. Y el detalle de la “puerta” del campo de fuerza que permite entrar y salir de Scarif de manera controlada. En una saga que no es precisamente ciencia-ficción pura, este detalle sí que es buena ci-fi a destacar.

Tontería tecnológica destacada 1:

El robot K-2SO. Cuando Jyn, Cassian y él entran en la fortaleza imperial de Scarif, el robot se ocupa de cubrir la retaguardia de Jyn y Cassian mientras buscan los planos. Podemos ver cómo mantiene a raya a varios pelotones de stormtroopers, causándoles muchas bajas pese a recibir muchos disparos de láser. Hasta que encaja tanto daño que es destruido. Bien, si el potencial de combate de un androide de sus características es tan alta, el Imperio debería construir más y reemplazar a los soldados de asalto por ellos.

Tontería tecnológica destacada 2:

Cuando Jyn Erso sale al exterior de la torre para radiar los planos a la flota rebelde podemos ver que el panel de control y mando de la antena se encuentra en una plataforma situada en el exterior, a varios metros de distancia, y en una posición totalmente abierta y expuesta. Muy dramático todo. Solo que no tiene ningún sentido desde el punto de vista ingenieril. En fin, como antenero que soy de profesión este detalle me parece tontísimo.

Táctica militar destacada (o tontería tecnológica destacada número 3):

¿Cómo abrirías la puerta cerrada de una fortaleza? Con un ariete. ¿Y si la puerta es la de un blindaje de fuerza que rodea a un planeta? Igual, solo que el ariete en este caso ha de ser muy grande. Tan grande como un destructor imperial. ¿Y de qué modo haces que un destructor imperial embista la puerta de un blindaje de fuerza? Pues abordándole con una fragata que lo empuje en la dirección correcta. Fácil. En fin, la vieja historia de para qué armar con cañones a un navío si puedes colocarle un espolón.

Opinión final:

Entretenida, buena, un producto Star Wars a la altura de toda la saga. La veré más veces, no me cabe duda alguna.

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