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oct 17 2017

Blade Runner 2049

Publicado por en Cine

Antes de verla:

Como otras películas que he comentado recientemente, se trata de una película secuela o precuela de una de los verdaderamente grandes filmes de la ciencia-ficción. En este caso nada menos que de Blade Runner. ¿Cómo no iba a ir a verla? Y encima y por si fuera poco, la promoción de la película estaba mostrando unas imágenes sencillamente espectaculares. Pocas veces la promoción de una película me ha movido tanto para ir al cine. En este caso, así ha sido.

Advierto que esta revisión de la película contiene spoilers Si no la ha visto siga leyendo bajo su propia responsabilidad.

Sinopsis:

Los Ángeles, año 2049. El agente K, blade runner del LAPD, retira a un replicante Nexus 8. Nada anormal. Solo rutina. El problema comienza cuando descubre en la granja del replicante un cadáver que se va a convertir en un serio problema para todos.

Opinión:

Empecemos primero por lo mejor.

La puesta en escena, la fotografía, el diseño de las ciudades del filme, es sencillamente fantástico. El Los Ángeles de la película nueva es mucho más gris (más sucio), más slum y a la vez más megalópolis de lo que habíamos visto treinta años antes. Se parece más a la ciudad que describió Phillip K. Dick, incluyendo el polvo gris. Muy buena idea hacernos ver que sí amanece, aunque nunca parece que llega a brillar el Sol. Además, nos muestran otras dos ciudades, San Diego y Las Vegas, y un cierto aspecto de las áreas rurales de California. Bien por los realizadores. Aunque, la verdad, la idea del gran vertedero urbano que es San Diego no me termina de convencer. Tampoco es muy plausible la atmósfera amarilla de Las Vegas. Pero, en fin, hablamos de ci-fi.

Las interpretaciones, muy buenas todas. Los actores se muestran convincentes en sus papeles, y parecen realmente ser sus personajes. Excepto Ryan Gosling. K no es Rick Deckard, ni nadie (creo) esperaba que lo fuera. Pero de ahí a que K vaya siempre tieso, con el palo de escoba metido por el culo… Y eso cuando no se pone introspectivo, porque ahí directamente es aburrido. Quizá dentro de unos años las miradas de Ryan Gosling sean casi tan valoradas como las de Humphrey Bogart. A fecha de hoy, sus miradas son sencillamente un tostón. Cuando parece que va a remontar un poco (nada como una buena paliza y que retiren a tu chica) volvemos a los mismo. Ahora volveré sobre este aspecto.

De todas las interpretaciones, la mejor es sin duda la de Harrison Ford. Igual que en El despertar de la Fuerza se muestra en pantalla con su edad, sin disimulos ni artificios. Porque su edad es parte de la trama (y no parte secundaria), y las heridas y cicatrices emocionales causadas por el tiempo, también.

La historia, brillante, excepto (y es un pero muy grande) en su resolución. Sigue el mismo esquema de novela negra de la película original, esto es, de una misión aparentemente trivial sale un cabo suelto, aparentemente minúsculo, del que, tirando, tirando, te sale una alfombra entera. Y menuda alfombra. Capaz de dejar sin sitio donde poner los pies a todos los personajes de la película. Además, este hilo es el que permite enlazar la película de 1982 con la actual, enlazando los replicantes Nexus 6 con los Nexus 8 y 9 de 2049, y, de paso, la Tyrrel Corporation con el malo moderno, Niander Wallace y su corporación. En este sentido, la continuidad del universo Blade Runner está asegurada y bien establecida.

En cuanto a la resolución de la trama, es para mi gusto demasiado tonta. Si Deckard se apartó de su hija para evitar que la localizaran ¿va a comprometerla queriendo conocerla? ¿Y K es tan tonto como para a la vez querer enfrentarse a los planes de Wallace y comprometer a la hija de Deckard? Venga, hombre…

Ya vamos entrando en las cosas malas, o al menos, las que no me gustaron.

La película es excesivamente larga. Y a ratos, aburrida. La historia está bien, pero al tratar de alargarla como un chicle al ritmo de las miradas de Ryan Gosling, lo que consiguen es un tostón en exceso largo.

Y lo peor de todo, con diferencia. Blade Runner, como ci-fi, juega con el concepto del transhumanismo, esto es, qué hay de la Humanidad después de la humanidad, y qué es lo que le hace humano a un humano (Más humanos que los humanos, es el lema de la Tyrell, recordemos). De ahí la tensión entre Deckard (humano, pese a las fantasías de Ridley Scott) y Rachael (replicante que no está segura de serlo), y Deckard (humano) y Roy Batty (replicante que sabe que lo es, pero que a la vez se sabe lo bastante humano). De ahí el conflicto moral del blade runner y ex-asesino cuando retira a un replicante. De ahí también el impulso de los replicantes de saber quiénes son, saber qué los hace distintos de los humanos y saber si la diferencia puede ser borrada.

En Blade Tunner 2049 tenemos incluso mejores mimbres para darle vueltas al tema del transhumanismo. Primero. El agente K es un replicante legal, y por si fuera poco, expuesto al racismo de policías y civiles, que lo saben. Segundo. El agente K es un blade runner que retira a otros replicantes. Tercero. El agente K, además de ser sometido a calibraciones emocionales periódicas, resulta que tiene en su casa una IA de compañía con la que se relaciona como si fuera una persona real (bellísima Ana de Armas, por cierto). Ojo, que esto es clave: Deckard podía tocar y sentir a Rachael; K no puede hacer eso mismo con Joi, y hasta se nos muestra de manera explícita en dos escenas. Pese a ello la IA de Joi parece estar en el mismo camino de Roy Batty de preguntarse qué la diferencia de K, que tampoco es humano. Cuarto. El mismo K pregunta expresamente cómo es posible distinguir un recuerdo implantado de uno real. Por cierto, la respuesta es antológica.

Y quinto, y agárrense que vienen curvas… Las replicantes son fértiles. Pueden concebir, pueden dar a luz, y sus hijos son aparentemente tan humanos como los humanos. Las dos razas podrían, por tanto, fusionarse.

Vamos, si con estos elementos no hay para darle vueltas al tema del transhumanismo… Pero al igual que el agente K no es Deckard, tampoco el replicante K es Roy Batty, y al final todo esto pasa por él sin que se despeine. Solo parece un poco emocionado cuando cree que es él el hijo de la replicante, algo así como el elegido de Blade Runner. Cuando se entera de que no lo es el suflé se viene abajo.

Aquí tenemos a Ryan Gosling levantando una ceja. No está mal.

En fin, en este sentido la película es fallida. Tienen en su mano un cañón y no lo usan.

Tecnología destacada.

Es curioso, pero en los años entre una película y otra la evolución tecnológica que se nos muestra es escasa. Cierto que no es el tema central del futuro de ci-fi de esta película, pero es un poco curioso. Y así, vemos todavía fotos bidimensionales, pantallas de ordenador al uso… Lo más avanzado es la tecnología agrícola que inventó Wallace y que (nos dicen) permitió alimentar a la Humanidad, salvándola de la extinción. Monsanto salvando al mundo, para pasmo de los ecologistas.

Lo que más me llamó la atención fue el interface que Niander Wallace tiene en el cuello y que le permite controlar o pilotar los drones con los que examina a su nuevo modelo de replicante. Recordemos que Wallace es ciego, y que por tanto para poder examinar el universo que le rodea le falta un sentido. Esta interface máquina-humano (no hay duda de que los drones son meros autómatas y Wallace es humano) es otro detalle fascinante en la línea del transhumanismo. Y no se aprecia en la primera película.

Frase destacada.

Estas frases por sí sola podrían haber puesto patas arriba la película. Se enlaza Blade Runner, en concreto la entrevista entre Deckard y Rachael, con la nueva Blade Runner 2049, pero al final parece que dejaron correr el tema. Lamento no recordar las frases con exactitud, y tampoco me ha servido de ayuda la web. Espero no desviarme mucho. Son dos frases que se intercabian K y Ana Stelline (la inventora de recuerdos) en el laboratorio de ésta.

K: ¿Cómo puede distinguirse un recuerdo real del que no lo es?

Ana Stelline: Por las emociones que suscita el recuerdo.

Llevamos esperando esta pregunta y su respuesta desde el voight kampf que le hizo Deckard a Rachael.

Opinión final.

Buena película, demasiado larga, y a veces demasiado aburrida. No volvería a pagar una entrada de cine por verla de nuevo, aunque más adelante seguro que me gustará verla de nuevo. Y sobre todo, hacer un maratón de Blade Runner viendo las dos películas, una tras otra. Eso sí, nada del corte del director. Rick Deckard no es un replicante. Roy Batty le llama hermano en sentido metafórico. Si Ridley Scott no lo entendió así, es su problema.

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