Archivo de enero, 2018

ene 28 2018

Star Wars VIII: Los últimos Jedis

Publicado por en Cine

Antes de verla:

Hombre, no voy a dejar de ver una película de la nueva trilogía. Además ésta la han estado poniendo por las nubes porque se supone que es el gozne sobre el que gira la trilogía completa, casi tan buena como el Episodio V. Y eso son palabras mayores. Además, llevo tres años en los que ver una película de Star Wars se ha convertido casi en una tradición navideña más. No iba a romper la tradición este año. Mis expectativas no eran altas. Quiero decir, que la hubiera visto de todos modos, aunque nos hubieran contado que Rey era un sueño de Resines.

Advierto que esta revisión de la película contiene spoilers, muchos spoilers. Y además de eso datos sobre el universo Star Wars que a lo mejor no le interesa conocer al lector. Si no la ha visto siga leyendo bajo su propia responsabilidad.

Sinopsis:

Rey ha encontrado a Luke Skywalker en su retiro de Ahch To. Pero Luke no quiere salir de su retiro ni unirse a la Resistencia, para la cual es su última esperanza de victoria, porque están a punto de ser completamente derrotados y eliminados por la Primera Orden, más poderosa que nunca.

Comentario:

Pensé dos cosas cuando salí del cine. La primera, que la película había sido muy larga y aun así se me había hecho muy entretenida. Buena señal. La segunda, que este Episodio VIII me ha parecido el auténtico Episodio VII; esto es, que la tercera trilogía ha comenzado con esta octava entrega, y que la séptima ha sido simplemente una presentación de personajes. Eso no es un problema. Es simplemente lo que a mi parecer hay. Salí del cine satisfecho de lo que vi, y entretenido. Desde ese punto de vista, misión cumplida.

Voy a entrar ahora en detalles acerca de lo que significa esta película en el universo de Star Wars. Para ello voy a citar el material de las ocho películas, el único que es canónico para mí porque no conozco otro.

Nota al margen: He leído por ahí que la Disney se ha llevado por delante como canónico todo el material adicional de Star Wars producido en los últimos treinta años, incluyendo novelas, series de animación, etc. La verdad, ni lo sé ni me preocupa. Y pensar que se reían de nosotros los trekkies después de la primera película de J. J. Abrams…

Para mí el centro de esta nueva trilogía lo forman Rey y Ben Solo, que son la nueva generación de este universo de ficción. Los dos actores, Daisy Ridley y Adam Driver, han sido un gran acierto de cásting. Y sus interpretaciones son magníficas conforme a la naturaleza de sus personajes.

Ya dije en mi anterior reseña que el Kylo Ren obsesionado, furioso, inseguro… adolescente… que hemos visto en ambos episodios es el Anakin Skywalker que hubiéramos tenido que ver en los Episodios II y III. Alguien poderoso, muy poderoso, y a la vez confundido respecto a su papel en las cosas que le rodean. En esta película sigue en esa misma línea, además de manera explícita (esa gran frase de Snoke de no eres más que un crío con una máscara), aunque a la vez se ve una evolución en su personaje. En primer lugar, su decisión de dar un paso al frente eliminando a Snoke y auto nombrándose nuevo líder de la Primera Orden. En segundo lugar, al argumentarle a Rey las razones por las que ella debería unirse a él; en la película anterior simplemente se ofrece sin más, típica oferta de adolescente.

El papel de Rey en la historia es más complejo y jugoso. En el Episodio VIII nos dice ella explícitamente lo que ya vimos en el VII: Hay algo en mí que siempre ha estado ahí y ha despertado. Y por eso busca a Luke Skywalker, para que éste se lo explique (podría decirse que busca un maestro). Hasta donde yo lo entiendo, a Rey no le interesa propiamente el adiestramiento jedi, y a Luke tampoco adiestrarla en los caminos de la Fuerza. Al final una y otro se implican en las vías de los jedi porque es la herramienta que tienen a mano, y lo que Luke sabe hacer. La mayor diferencia entre uno y otro personaje es que Ben Solo/Kylo Ren ha recorrido un camino para llegar a un sitio que no termina de entender, y Rey sabe a qué sitio quiere llegar, pero no sabe el camino que ha de recorrer. Su interactuación se basa en estas diferencias. Bueno, y en la tensión sexual que va de Ben a Rey; no a la inversa.

En este esquema la interactuación de ambos personajes, y especialmente el saber cómo es posible que ambos pueden verse, hablarse, y hasta tocarse a distancia, es lo que espero que sea el motor del Episodio IX.

El binomio Rey-Ben tiene un nexo que los une, para desagrado de Ben y confusión de Rey: Luke Skywalker. En el viejo juego de rol de Star Wars había un personaje prediseñado que era el del jedi borracho o fracasado. El juego transcurría entre los Episodios IV y V. En ese universo un jedi fracasado era un jedi que se había apartado de la Orden (lo que se supone que le salvó del exterminio de dicha Orden), estaba profundamente desilusionado en lo personal, y al que la República o el Imperio le importaban un comino. Hasta que apareció un joven idealista que le devolvió la ilusión por ser un maestro de los caminos de la Fuerza. Después de ese gran PJ que fue Pepe Ben Quenueve, Luke es el mejor jedi fracasado que he visto en mi vida. Responde plenamente al cliché del juego de rol. Ya sabíamos a medias que el fracaso en su academia jedi, y la pérdida de su sobrino, atraído hacia el Reverso Tenebroso de la Fuerza, le había dejado emocionalmente fuera de combate. Por eso se había retirado a Ahch-To, entre los nostálgicos y decadentes restos de la Orden Jedi. Y de repente, tras la tensión adecuadamente guionizada, aparece una nueva ilusión: Rey.

Ahora bien, y eso es lo fascinante, Luke no adiestra a Rey en los caminos habituales de la Fuerza. En las promos de la película nos han querido hacer ver que Luke adiestraba a Rey como Yoda le adiestró a él. Pero resulta que no. Nos han engañado totalmente para que estemos atentos y aprendamos la primera lección de la sabiduría de Luke: la Fuerza no es patrimonio de los jedis. Así que eso es lo que Luke ha aprendido en su exilio de Ahch-To y de los arcanos jedi que se conservan allí. Y eso, pese al regaño del maestro Yoda (siempre mirando al horizonte estás, que bien podría ser el lema de los Skywalker), le sitúa por encima de todos los jedis que hemos visto en pantalla. Luke ha recorrido el camino de vuelta al origen de la Fuerza, cuando la Orden Jedi (y otras cofradías de sentientes de la Fuerza) no existían.

Y esto, estimados lectores, nos lleva a la idea-fuerza central de esta película: lo viejo está muriendo para dejar paso a lo nuevo. Lo que nos lleva a mi idea original de que éste es el verdadero Episodio VII, y no la película anterior. Lo viejo es una Primera Orden que solo sabe recorrer los caminos trillados del Imperio; un Darth Vader que ya no significa nada; una Orden Jedi extinguida y que no merece la pena que resucite; una Resistencia decadente y más sola de lo que nunca estuvo la Alianza Rebelde. Lo viejo son Snoke (y también Hux), Leia y Luke, que ya no pintan nada en la Galaxia. Es la Galaxia de Rey y Ben, y también de Finn, Poe, y Rose.

De izquierda a derecha: lo nuevo, lo desconocido, y lo viejo. Uno de los tres, y tal vez dos, son historia.

Este motor ideológico (por así decirlo) del Episodio VIII es tan potente que lo demás es relleno alrededor. Francamente, me han dado ganas de terminar aquí este comentario de la película. Si voy a seguir es solo porque ahora mismo tengo ganas de hacerlo.

En paralelo con la historia de la Fuerza y sus tres protagonistas tenemos un segundo arco argumental centrado en la lucha entre las fuerzas militares de la Primera Orden y la Resistencia. Es interesante porque nos muestra una Resistencia casi agotada. Insisten mucho los resistentes en que son la chispa que prenderá la Galaxia, pero en realidad están solos. Son lo viejo que ha de morir, aunque no sean (ni quieran ser) conscientes de ello. En este sentido la película es muy pesimista. Estas escenas, además de un compendio de tácticas militares que me parecen un tanto peculiares (luego contaré algo más sobre este tema), nos muestran dos detalles de gran valor. El primero, que Ben no es capaz de atacar abiertamente a su madre. Lo segundo, quizá relacionado, es que Leia tiene habilidades en la Fuerza que no sabíamos que poseyera. Ya sabíamos que Leia Skywalker era sensible a la Fuerza, pero ignorábamos por completo que tuviera habilidades en ella. Bueno, ya lo sabemos. ¿Cómo las adquirió? ¿Su hijo Ben es consciente de ello? Aquí hay un argumento jugoso para el futuro Episodio IX.

No me voy a parar en hablar del resto de escenas. Son todas interesantes, divertidas, y muy bien hechas (no solo en lo visual), si bien no tienen el mismo peso. Merecen la pena, pero no para alargar esta entrada con ellas.

Tecnología destacada:

Star Wars no es precisamente ciencia-ficción en el mejor sentido del término. Por ello éste es un apartado que tampoco es particularmente importante. Destacaría que nos han dado algunas pistas acerca del viaje más rápido que la luz (FTL). En primer lugar, que solo se puede rastrear una nave que viaja FTL con un dispositivo especial. Hasta ahora no sabíamos que eso era posible: saltar a la velocidad de la luz era sinónimo de despistar a cualquier perseguidor. En segundo lugar, nos hablan de que las naves tanto de la Primera Orden como de la Resistencia necesitan combustible para viajar a cualquier velocidad. Tampoco nos lo habían dicho tan claro.

Escuela de tácticas militares y navales:

Esta película nos muestra más combate que la mayoría de las películas de la saga. De hecho, uno de los arcos argumentales es el largo impasse entre el comienzo y el fin de un combate entre naves espaciales. Pero vayamos por partes.

Al comienzo de la película vemos que la Resistencia lanza contra el acorazado de la Primera Orden una escuadrilla de bombarderos. A bordo de las naves hay gravedad. Primero, porque la bombardero (la hermana de Rose) se cae por unas escaleras. Segundo, porque para alcanzar el disparador de la apertura de las compuertas, usa la gravedad, que hace caer el mando a sus manos. Pero, ojo, que cuando se abren las compuertas resulta que las bombas no se quedan en caída libre, lo que sería lo lógico puesto que el bombardero está en órbita de un planeta, sino que caen ¡por gravedad! sobre el acorazado. Venga, hasta luego, majos.

El crucero Raddus de la Resistencia. Es la nave que despliega el escudo protector y que es finalmente usada como ariete contra las naves de la Primera Orden.

Cuando la flotilla resistente sale del hiperespacio se encuentra con que la han seguido. Si vuelven de nuevo a saltar a una velocidad FTL corren el riesgo de que los hayan vuelto a seguir, solo que esta vez se encontrarían sin combustible para otro salto, o para combatir. Por tanto, deciden usar su escaso combustible para mantener la distancia respecto a la Primera Orden, fuera del alcance de sus cañones, y así ganar tiempo mientras se les ocurre lo que hacer para eliminar o despistar a sus perseguidores. Se inicia una persecución en la que los perseguidores, la Primera Orden, lanza de vez en cuando una salva sobre los perseguidos, que se protegen con escudos en tanto les quede combustible. ¿A alguien le suena la escena? Claro que sí: es la escena del Acheron persiguiendo a la Surprise en Master and Commander. Ahora bien, cuando al crucero de la almirante Holdo está a punto de agotársele el combustible, a ella se le ocurre girar en redondo, poner rumbo a la nave almirante enemiga, hacer un microsalto al hiperespacio usando una velocidad FTL, y reaparecer de repente a poca distancia del acorazado, a tan corta distancia que ya no tienen tiempo para evitar la colisión. ¿A alguien le suena esta maniobra? Claro que sí: es la maniobra Picard de Star Trek. Hala, hasta otro rato, chavales.

Las fuerzas de superficie de la Resistencia yendo camino de su aniquilación.

Finalmente, en el planeta Crait la Resistencia decide hacer un stand and fight usando los speeders que han encontrado en la base como fuerza de ataque. Bien, se trata de vehículos terrestres, no pueden levantar el vuelo, y por si fuera poco no tienen apoyo aéreo, puesto que las únicas fuerzas aéreas (hasta que aparece el Halcón Milenario de repente) son los cazas TIE de la Primera Orden. ¿Y cuál es la orden que reciben los pilotos de los speeders? ¿Dispersarse para ofrecer menos blanco? No. Concentrarse y atacar. Vamos, anda.

En fin. La primera escena es físicamente imposible, la segunda es plausible de acuerdo a la lógica del universo Star Wars pero copia ideas ajenas, y la tercera escena me parece un suicidio militar.

Frases destacadas:

Todas las de Leia. La voz de Carrie Fisher se ha apagado para siempre. La echaremos mucho de menos. La breve escena en la que hablan el fantasma de Luke y Leia es, por desgracia, el canto del cisne de ambos personajes. Tremendamente nostálgico para todos los que hemos visto la película sabiendo que Carrie Fisher ya no estaba entre nosotros.

Aparte de eso, van dos.

Luke Skywalker: La Fuerza no le pertenece a los Jedi. Decir que si mueren los Jedi muere la luz, es vanidad.

Toma ya. No habíamos sabido tanto de la Fuerza desde lo que nos contó el maestro Yoda en el Episodio V. Y enlaza además con lo que vimos en Rogue One respecto a los monjes de la fuerza del planeta Jedha.

Luke Skywalker: Fallé. Porque era Luke Skywalker. El maestro Jedi. Una leyenda.

En pocas palabras Luke nos ha transmitido toda su amargura, lo que le ha hecho retirarse a Ahch-To… a morir.

Nuevas habilidades en la Fuerza:

Si hay algo verdaderamente central en el universo Star Wars es el concepto de la Fuerza. En el Episodio VII vimos a Kylo Ren deteniendo en el aire un disparo láser. Nada menos. Y también leyendo mentes. Recordemos que Darth Vader no tenía ese poder: en la primera Estrella de la Muerte tuvo que usar un robot para torturar a Leia a fin de sacarla información.

En este episodio hemos visto dos habilidades nuevas en la Fuerza. La primera es la habilidad para proyectarse físicamente hacia otro punto del espacio. Hemos visto a Ben y a Rey interactuando, y sobre todo a Luke en Crait hablando con Leia y peleando de verdad con Ben. Hasta ahora solo conocíamos proyecciones de jedis difuntos, y sin interactuar con nada ni nadie. Y aquí viene la segunda habilidad. El maestro Yoda no solo actúa, sino que es capaz de convocar un rayo que destruye el templo jedi en Ahch To. No sabíamos que uno de los espíritus en la Fuerza podía hacer cosas así.

Conclusión final:

Grandísima película. Si es la mejor de la saga o no, eso lo dejo a la discreción de cada uno de mis lectores (si aún me quedan). En cualquier caso, merece completamente la pena, y seguro que la volveré a ver, y no tardando mucho.

No hay comentarios

ene 19 2018

Música de viernes (XXXII)

Publicado por en Música

Si estás viendo este vídeo, tú también eres de la Resistencia.

No hay comentarios