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feb 10 2018

Blade Runner

Publicado por en Cine

Antes de verla:

Comenté en otra entrada (aquí, concretamente) la segunda parte de Blade Runner. Estando de vacaciones de Navidad me encontré que a cierta hora de la madrugada ponían la primera película, la original. Hacía años que no la veía, por lo que hice el esfuerzo de quedarme a verla para poder comparar las dos experiencias recientes. La versión que vi en la TV es uno de los cortes del director que Ridley Scott se inventó después de estrenar la película original. Lo que significa que no vi la versión que recuerdo haber visto hace ya años por primera vez. No obstante, ya me di cuenta de que entre una versión y otra no había tanta diferencia, así que ha sido como verla (casi) por primera vez.

Advierto que esta revisión de la película contiene spoilers Si no la ha visto siga leyendo bajo su propia responsabilidad.

Sinopsis:

Rick Deckard, blade runner de la policía de Los Ángeles, tiene que volver al servicio para retirar a unos replicantes Nexus 6 que se han colado en un transporte y han llegado a la Tierra. Sobre el papel no es más que una misión más, pura rutina. Solo que las cosas se van a complicar para Deckard.

Comentario:

En la versión que estuve viendo eché de menos la voz en off de Rick Deckard. Y el final de las memorias en verde con la huida de Rick y Rachael. Eché de más, por supuesto, la tontería del sueño (o fantasía) del unicornio de Deckard, que es demasiado sutil para que para mí tenga sentido. Quitando esto, disfruté mucho del visionado de la película.

No recordaba yo dos detalles que me parecen importantes. El primero es la ciudad. Una ciudad negra tanto de día como de noche, sin luz del sol, en penumbra y lluviosa, llena de gente que abarrota hasta el último rincón visible de los espacios urbanos de la ciudad. E incluso los interiores, como puede verse en la disco a la que acude Deckard. Con la importante excepción del edificio Bradbury en el que vive Sebastian. Cuando se abre el foco, al ciudad sí aparece iluminada, pero todo es luz artificial, la luz de los vehículos de superficie, de las ventanas de las oficinas, o de los neones de los anuncios. Como consecuencia, las personas que se mueven por esta ciudad no tienen sombra. Como si ninguno fuera totalmente humano. Curioso ¿verdad? Me pregunto si ésa era la imagen que tendrían en 1982 de lo que sería una megalópolis 35 años más tarde, cambio climático incluido. O si solo fue una puesta en escena de fantasía. Bueno, como si ninguno de los personajes fuera humano… o como si así se simulara en pantalla el blanco y negro de las películas del detective Marlowe.

Concept art del Los Ángeles de Blade Runner. A mí me parece la Gran Vía de Madrid un sábado por la noche esquina a la plaza de Tudescos. En ese sentido, nada revolucionario, excepto el coche volador de la policía.

Dos detalles más sobre Los Ángeles. Las oficinas del jefe Bryant parecen unas oficinas de los años 50, con sus puertas de madera y cristal. Hasta el humo de tabaco de la sala de proyección (también el de la sala de entrevistas de la Tyrrell) parece de los 50. Es un detalle deliciosamente anacrónico en una ciudad del antitabaquísimo año 2019. El cielo que se ve cuando viajan a las Torres Tyrell (el rascacielos-pirámide de la sede corporativa) es amarillo-naranja, pero no se ve amanecer. Me recuerda claramente la atmósfera amarilla-naranja de Las Vegas de 2049. O al revés.

El segundo detalle es el ambiente humano. La “cultura” que parece dominante en 2019 es la japonesa, más que la oriental. Los afiches publicitarios muestran geishas y música japonesa. Los espacios públicos tienen carteles escritos en japonés (supongo que es japonés), y en el zoco al que Deckard acude la mayor parte de los comerciantes son orientales (con la excepción de un egipcio que parece salido del Blue Parrott de Casablanca). Incidentalmente, el ingeniero de ojos al que acuden los Nexus 6 también es oriental. ¿Era ése el futuro que veían para la Costa Oeste de los EE.UU.?

La ciudad tal como la vimos en pantalla, con esos grandes afiches publicitarios de inspiración japonesa.

Éste es el escenario en el que se mueve como pez en el agua el detective Rick Deckard, como buen policía que sabe patearse la calles.

Rick Deckard con su máquina de Voight-Kampff, haciendo su trabajo.

Tampoco recordaba yo lo fluido de la historia. No hay nada oculto ni secreto. El espectador conoce todos los elementos de la historia, y ve cómo se van desarrollando delante de sus ojos sin trampa ni cartón, de una pista a otra. No hay secretos, ni tan siquiera en la naturaleza de Rachael. Por eso me molesta (visto en retrospectiva) el burdo intento de convertir a Deckard en otro replicante. Carece de sentido. Voy a entrar un poco más en materia con este asunto.

Veamos. Nos han dicho con claridad que los replicantes están prohibidos en la Tierra en 2019. Luego malamente puede pensarse que Deckard es un blade runner “legal”. Máxime cuando al comienzo de la película se nos muestra como retirado de esos trabajos. Esto es, en términos modernos: de ser un replicante, sería un inmigrante ilegal sin permiso de residencia ni de trabajo. ¿Cómo se explica su presencia en la Tierra sin que nadie le moleste? Por otro lado, Deckard muestra claramente tener respuestas emocionales propias. La más clara (para mí), cuando después de decirle a Rachael que sus recuerdos son implantes artificiales, se da cuenta de que la ha dejado hecha polvo, y se disculpa con ella diciendo que era una broma, que la tomaba el pelo. Una respuesta así no podría elaborarla alguien inmaduro emocionalmente, porque no podría empatizar tanto con la angustia y la confusión de Rachael. Y la respuesta emocional de escuchar y ver morir a Roy, empatizando con él en su último aliento, tampoco es propio de un replicante emocionalmente inexperto. Recordemos además que estuvo casado (aunque en la versión sin voz en off esta información se pierde). Luego, Rick Deckard es humano, se ponga Ridley Scott como se ponga. Fin de la historia.

Como comenté en Blade Runner 2049 el elemento clave en el argumento, en tanto película de ci-fi, es el transhumanismo; ¿qué hace humano a un humano? ¿O a un no humano, como Rachael… o Roy? Y precisamente por eso destaca el papel de Rachael con sus dudas acerca de si es humana o no. No es preciso añadir a Deckard al coro de la confusión. De hecho, Deckard nunca se plantea su propia naturaleza. Tampoco la de Roy y su banda, o la de Rachael. Otra cosa es que en este último caso prefiera dejar llevarse por su propia pasión para ponerla a salvo y poder estar con ella. En este aspecto también esta película es sincera. Nos dicen que un replicante longevo podría llegar a desarrollar sus propias respuestas emocionales, porque maduraría en ese sentido. Para evitarlo es por lo que les han “programado” una esperanza de vida tan corta. Excepto, tal vez, a Rachael, que es un experimento del que no nos dicen gran cosa, salvo que le han hecho creer que es humana nacida de humanos. Y ya está, no hay más. Suficiente para una buena historia y un final abierto: ¿podrán Deckard y Rachael ser felices juntos, y por mucho tiempo? En el corte que recuerdo haber visto hace muchos años hasta eso fue explícito: sí. En el corte que vi el otro día se deja en el aire. Tampoco pasa nada por ello.

Como en toda película de cine negro, tenemos un chico y una chica. En este caso son una pareja un poco peculiar.

Por la banda opuesta tenemos una pareja de replicantes.

Una última palabra. Hay muchas diferencias entre Blade Runner y la novela original de Philip K. Dick. En ésta la acción se desarrolla en un San Francisco medio despoblado a causa de una catástrofe climática expresamente mencionada (el famoso polvo gris). Los animales orgánicos, los pocos que quedan, son lujos para millonarios, y hasta los animales artificiales (robóticos, no biológicos) son raros y caros. Deckard es aficionado a ellos. Y está casado. El que su mujer y él usen un amplificador emocional no es porque sean replicantes, sino a causa de la sequedad emocional de la sociedad humana en la que viven. Y de hecho, el amplificador se menciona muy el principio de la novela, y después desaparece del argumento. Rachael es mucho más emocional en la novela. Tanto como para vengarse de Deckard matando a su mascota. Todos estos elementos argumentales se tratan de manera indirecta en la película. Porque ésta se centra más en la creación de la atmósfera del Los Ángeles de 2019 y en las vueltas a la humanidad de los replicantes, con Deckard detrás de los replicantes (chica incluida). Puestos a elegir, es mejor y más redonda la película que la novela.

Tecnología destacada:

El spinner o coche volador de la policía. Recuerdo que en tiempos fue lo que más llamó la atención antes del estreno de la película. Incluso se bromeó con el hecho de que sería el modo de terminar con los atascos de tráfico. Ahora bien, en 2019 lo que vemos es que la inmensa mayoría de vehículos transitan por calles asfaltadas, y solo la policía puede tener spinners. En 2049 vemos que también los ricos pueden permitirse coches voladores. Espero que el control de tráfico aéreo sea bueno para entonces.

Escena destacada:

La mayor parte de la gente suele referirse a la escena de la muerte de Roy por su dramatismo, y por la magnífica interpretación de Rutger Hauer (Roy) y Harrison Ford (Rick). Ciertamente es una gran escena. A mí, además de esa escena, siempre me ha gustado mucho la escena en la Rachael se planta en casa de Rick para convencerle de que es humana. Como he escrito antes, la reacción de Rick es soberbia. Es esa escena la que marca al personaje del blade runner Deckard.

Frases destacadas:

Van a ser dos.

Roy: Es toda una experiencia vivir con miedo ¿verdad? Eso es lo que significa ser un esclavo.

Y mientras dice esto está salvando la vida a Deckard. Le evita un daño gratuito, ya que el propio Roy va a terminar muriendo de todas maneras.

Rachael: ¿Este test es para saber si soy una replicante o una desviada, señor Deckard?

Desviada en lugar de lesbiana. Deliciosa pieza de anticuario. Y más con los tiempos que corren.

Conclusión final:

Grandísima película. Una historia sin alardes, pero magníficamente articulada y narrada, una puesta en escena que aún hoy, en la era del CGI, se ve muy bien, y unas interpretaciones fuera de serie. Buena ciencia-ficción, y muy innovadora para la época.

Es inevitable hacer una comparación entre esta película y su secuela. La secuela comienza también de manera lineal y con el mismo esquema que la original. Tampoco hay nada oculto, excepto el elemento del cadáver sin identificar. Ahora bien, llega un momento en que la secuela se tuerce (más o menos después de las escenas de Las Vegas), y la cosa se convierte más en un thriller al uso. Incluso con exceso de tiros y violencia. En la película original los únicos disparos los hace Deckard, el blade runner con licencia para hacerlo. En ese sentido, mucho mejor la original.

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