sep 22 2010

Novedades en Eborense TV

Publicado por a las 13:57 en Televisión

El verano debería ser la época en la que puedo ponerme al día con las series de TV que me gustan, y también para ir mirando la TV de la siguiente temporada. Lamentablemente, el acumulado siempre es mayor que el tiempo disponible, y más si, como me ha pasado este verano, hay poco tiempo para ver series.

Si Vd. no ha visto las series Gravedad Cero, Los Tudor, Smallville o Los pilares de la Tierra, o no ha leído el libro del mismo título, no siga leyendo porque esta entrada contiene spoilers de todo ello.

Los pilares de la Tierra

Ya hablé de Gravedad Cero. He visto algún capítulo suelto después de ver el piloto, y me sigue pareciendo poco atractiva. Incluso digo más: el modo en que tratan a los personajes me parece caricatura de trazo grueso. Hay dos (Ajay y Paula) a los que se les podría llamar incluso “personajes tribales”. Son astronautas, pero su identidad personal está construida sobre elementos culturales fragmentarios, aislados de toda tradición o interpretación que no sea la puramente psicológica, esto es, que están tarados por su origen. Tres cuartos de lo mismo le pasa a los astronautas Maddux y Ted gracias a un trauma marciano del que no han logrado librarse. Y ya para rematar, están esas escenas del bar del campamento de instrucción (en todos los capítulos hay alguna escena) donde nos muestran a los astronautas disfrutando de su tiempo libre, que se divide a partes casi iguales entre el alcohol y el sexo entre ellos. A lo mejor los guionistas creen que eso ayuda a que los personajes tengan vida propia fuera de la nave, antes de comenzar su misión; para mí que esas escenas sirven para trivializarlos en el papel supuestamente serio que desempeñan, el de exploradores del espacio. Todo ello, además, y es para echarse a reír, sazonado de trágicas declaraciones de los responsables de la misión por los muchos miles de millones que cuesta mantener en marcha el programa espacial.

Gravedad Cero - Reparto

Total, que no me atraía, y sigue igual, o quizá un poco peor.

Respecto a Los Tudor, realmente no estoy siguiendo la serie, sino viéndola de manera salteada. A María le gusta, y está haciendo por verla al ritmo en que TVE 1 la está emitiendo. Yo, de momento, no estoy preocupado por ello.

Me gusta mucho la buena ambientación de época, especialmente el vestuario. Me gustan aún más las interpretaciones de los personajes. Aparte de un magnífico Enrique VIII, me encantan los personajes de Ana Bolena y del secretario Cromwell. Estoy convencido de que me engancharía si la viera. Quizá por eso la estoy dejando de lado.

Los Tudor - Reparto primera temporada

La semana pasada vi los dos primeros episodios de Los pilares de la Tierra, serie basada en el libro de Ken Follet. No me disgustó la serie. Supongo que si no terminó de engancharme fue debido a que tengo ya una idea de los personajes de la novela, y como en la pantalla no se ajustan exactamente a lo que viene en el libro, me decepcionan un poco.

De todos modos, creo que la decepción está más que justificada por varios elementos. En primer lugar, la primera parte del libro tiene tres protagonistas: Tom Builder, Philip de Gwynedd y Waleran Bigod. Para este último personaje han elegido a un gran actor, Ian McShane, que tiene 68 años y que no puede ocultarlos en pantalla. Cómo pueden pensar que da la imagen adecuada para el “joven Waleran”, y que aguante las décadas que se supone que dura el desarrollo de la historia, es algo que no tengo nada claro. Seguimos: el prior Philip no pierde la cara de haba en ningún momento, y eso que es un hombre de empuje y dinamismo, reformador, y como religioso, activo en la contemplación. Sólo recuerdo una escena en la que demuestre algo del brío que se le supone: cuando negocia con Regan Hamleigh. Y se hace tan raro verle de esa manera, que la escena, que está casi calcada del libro, pierde vigor, y eso que es uno de los hechos fundamentales de la primera parte del libro, porque es el comienzo de la construcción de la catedral de Kingsbridge. En cuanto a Tom Builder, está en su sitio correctamente, pero aún no hemos visto grandes cosas de un personaje que en el libro está caracterizado por su asombrosa inteligencia y por su amistad con el prior. De momento, de lo primero poco, y de lo segundo, menos.

Hay otro elemento del argumento que me resulta también chirriante. Todos los que hemos leído el libro sabemos que el asunto empieza cuando los nobles intentan darle un golpe de Estado a Enrique I asesinando a su hijo. Pero Enrique aguanta, y han de esperar a su muerte (de manera natural en el libro, con sospechas de asesinato en la serie) para colocar en el trono a alguien más maleable. Este alguien es su sobrino Stephen (no sé porqué en el doblaje han traducido al español el nombre, y es “esteban”, pero en cambio Philip no es Felipe, ni Tom Builder es Tomás el Constructor), a quien en el libro sólo le ponen como irresoluto e interesado, y en la serie podemos verle como interesado, felón, y, ojo, como cobarde miserable, puesto que está dispuesto a entregar su trono y su reino a la Iglesia a cambio de su apoyo. Es más, aparte de un Waleran convertido en kingmaker (cuando en el libro es sólo un lameculos del poder), vemos a un arzobispo de Canterbury prácticamente chantajeando al rey por propio interés, que se identifica con el de la Iglesia, a la que el retrato la deja malparada. En la supuesta continuación de Los pilares de la Tierra, titulada Un mundo sin fin, hay material anticlerical de sobra, pero no en el primer libro. Sin escatimar palos a los monjes malos y a los obispos codiciosos, no es un elemento de ninguna importancia en la política que se narra en el primer libro.

Entonces ¿porqué darle vueltas a este asunto, cuando en el libro hay material de sobra para retratar a Waleran y a Stephen con colores negros? ¿Porqué volcar todas esas miserias, que son de Un mundo sin fin, en Los pilares de la Tierra?

Tengo una teoría al respecto. Un amigo mío, católico e inglés, me dijo el año pasado que la mayor parte de las tradiciones y usos de la sociedad inglesa están construidas sobre una supuesta tradición (que sólo arranca a finales del siglo XVII, según él) de cuño protestante. En estos usos es perfectamente lícito el uso de la parodia con sal gruesa de la Iglesia hasta la Reforma, tronco del que nacen los protestantes, pero del que no se sienten parte ni quieren recordarlo para no tener una historia común con los católicos.

Bueno, como me dijeron no hace muchos días, una novela se escribe para tener éxito editorial, y una serie se rueda para venderla a muchas televisiones. No puede esperarse por tanto sino que Bernard Cornwell pinte a los españoles con todos los defectos que no tienen sus personajes y con los clichés que cualquier británico espera vernos. Y no puede sino esperarse que los guionistas de esta serie pinten a los monjes del siglo XII como los protestantes anglosajones modernos esperan verlos. ¿Historicidad? Por favor, hablamos de show bussiness.

Los pilares de la Tierra - Reparto

Otra cosa más. No soy experto en esa época, pero a mí las armas, los vestidos de corte, los “uniformes” militares, y los arreos de los caballos (gualdrapas, sillas, etc.), tampoco me parecen mucho de época. Tonterías históricas aparte, de las que pocas series se libran, voy a tratar de seguirla a ver qué tal.

Ayer vi los dos siguientes capítulos, y me gustaron más que los dos anteriores, aunque me sigue pareciendo que el personaje de Philip no da la imagen que debiera dar. Sigo pensando lo mismo acerca de vestuario, armamento y complementos.

Y me queda Smallville. Ahora mismo llevo vistos seis episodios de la 9ª temporada, y espero verlos todos, porque esta temporada está abriendo caminos nuevos.

Para empezar, hay ya menos de Clark Kent, y más de Kal-El y de Supermán en la serie. El adolescente torpón y enamoradizo de las primeras temporadas se ha hecho grande, y ahora sí pelea por ser un adulto. Su mundo se ha hecho mucho más oscuro (hasta le han cambiado los colores de la ropa que viste, como puede verse en la imagen), y su propia (doble) vida está siempre comprometida. Me gusta además la manera en que Oliver Queen (Flecha Verde) está recordándonos al supuestamente fallecido Lex Luthor. Este personaje se ha oscurecido más aún que el propio Kal-El, pero precisamente por eso hace de excelente complemento. La relación con Lois Lane (una atractivísima Erica Durance, que está estupenda) sigue en tensión, aunque va dando pasos hacia delante. Es un grato intermedio entre las torpezas del enamorado Supermán de Superman II (la vi el domingo; qué mal ha envejecido) y la rutina de Lois y Clark. Si en la 8ª temporada el malo era el kriptoniano Doomsday/Juicio Final, ahora el malo es el kriptoniano Zod. El mismo de Superman II, sólo que ahora, en lugar de dos compadres, lleva tras de sí a una especie de pelotón de soldados kriptonianos que se gastan muy malas pulgas. Ah, y es comandante, no general. La pelea final, por supuesto, puede ser épica.

Kal-El

A esta serie sí voy a hacer por seguirla, con total seguridad.

Y hasta aquí llegan las novedades en mi TV.

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