nov 16 2011

“The Walking Dead”, 2ª temporada

Publicado por a las 23:46 en Televisión

Mi horario laboral me impide ver de manera continuada la segunda temporada de The Walking Dead, a diferencia de lo que me pasó con la primera. Tampoco he hecho el esfuerzo, porque tengo otras cosas más interesantes entre manos. Por otro lado, no era mala idea que la serie se fuera desarrollando, para luego poder verla como un producto algo más maduro, más cuajado, por así decirlo.

Bien, el día en que iba a retomar la serie ya ha llegado. De una sentada he visto los tres primeros capítulos de esta segunda temporada. Y me han gustado, por lo que pienso seguir la temporada (al ritmo ya descrito) en lo posible.

Ojo que a continuación hay espoilers. Si no ha visto la serie y no quiere que le cuenten nada sobre ella, no siga leyendo.

El primer episodio, especialmente la primera media hora, es magnífico. En un género, el de zombis, donde es complicado hacer algo nuevo, o algo que llame la atención (grandes escenas de casquería aparte), la escena de la autopista es sencillamente brillante. Claro que flojea un poco. Pero, hombre, en una historia tan larga y con tantos detalles, mantener la coherencia y la tensión a la vez es muy complicado.
Y el final de este episodio. Qué final. El fin de la inocencia, y el comienzo de la locura, sin monólogos de personajes, ni escenas introspectivas, sin verbalizar las pesadillas, simplemente pintándolas en la escena.

Los dos siguientes episodios no me han gustado tanto por dos razones. La primera, por el abuso que suponen las escenas de “refugio en la tormenta”, el recurso al encuentro del inesperado “oasis” en el que los supervivientes pueden encontrar (al menos por un rato) lo necesario para vivir tranquilos. Demasiado visto, aunque en este caso el refugio no es lo que parece, como tantas otras cosas del cómic. La segunda, porque rompen el ritmo de la acción. Así de simple. Podría añadir una tercera: la de que, con los personajes aburriéndose en el refugio, les dé por pensar cosas trascendentales, o sea, hacerse pajas mentales. Pero este tercer inconveniente no es tan grave como los dos primeros porque, afortunadamente, parece que han huido de él.

Lo más cerca que han estado de ello ha sido en la escena en la que Carol ruega por Sofía en la iglesia (contrapunto del descarado “¿Aceptas peticiones, J.C.?” de Daryl), y la que muestra a Glenn y a Maggie hablando de fe, y del valor de la oración. También afortunadamente, no entran en psicologías y muchos menos en sociologías. Todo es más simple y directo. No en vano estamos en la era del post-apocalipsis.

Aunque el segundo y tercer episodios abundan en el cliché del refugio aislado y autosuficiente, y a pesar de que se hacen lentos, terminan los dos con un clímax impresionante, igual que el primero. No están a la altura, pero es que eso es muy difícil.

Mucho mejor esta puesta en escena que la que pudimos ver en Falling Skies. Por eso terminé por abandonar esa serie, y por el contrario sigo viendo ésta.

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