jul 17 2009

Cartas a Carmen (Iª parte): 17 de julio de 1809

Publicado por a las 10:30 en Cartas a Carmen

Campamento de Almaraz, 17 de julio de 1809

 

Querida Carmen:

 

Hace ya varios días desde la última vez que te escribí, el día 9 del corriente si no me falla la memoria. Estaba entonces con mi regimiento en Casas del Puerto, cerca de Miravete. Allí se encontraba el cuartel general de nuestro ejército, y allí se concentraba parte del mismo, a las órdenes del bizarro y bravo general Cuesta. Recordarás que cuando te escribí estaba próximo el encuentro entre nuestro general y el general británico sir Arthur Wellesley, y también que dábamos por cierto que en breve tras la entrevista comenzaríamos la nueva campaña contra los franceses en conjunción con nuestros aliados.

 

No llegué a tiempo de contarte que fue entonces cuando por primera vez conocí a militares ingleses, y hablé con ellos.

 

No sabría pintarte lo lucido y marcial que se presenta a nuestros ojos el ejército de nuestros aliados. Ellos vienen de un país que no lleva meses devastado por la guerra como el nuestro, y se nota en lo bien que visten y lo bien equipados que marchan. Pienso incluso que no es poco el equipo que llevamos nosotros a cuestas que está hecho en Inglaterra. ¡Y gracias que lo tenemos! Ahora bien, si piensas que con su aspecto de señoritos estos británicos son soldados de salón, piensa que estos mismos soldados son los que han echado a Soult y a sus tropas de sus posiciones en Oporto. ¡Los soldados de Soult, los que maniobraron en el Pratzen contra los dos emperadores!

 

Nosotros no marchamos tan lucidos y bien vestidos. Ya antes del 28 de marzo era mucho el material y el equipo que habíamos perdido en los combates contra el invasor, y no hay de donde reponerlo. Si no fuera por la generosidad de las mujeres de Sevilla y de Badajoz, cuyas manos han hecho las prendas que llevamos, quizá la mitad de nuestro ejército marcharía hoy sin ropa que les identifique como los soldados que son.

 

Aunque sentimos vivamente nuestra situación, no perdemos la cara cuando hablamos con nuestros aliados, ni nos avergonzamos de nuestra situación. Pues en estas ropas raídas que vestimos, y en estas prendas que quieren ser uniforme sin terminar de serlo mostramos cuanto sacrificio hemos hecho y seguimos haciendo por nuestra Religión, por nuestra Patria, y por el rey don Fernando.

 

Estoy persuadido de que ellos lo entienden. Te lo digo con conocimiento; tantas veces que me decían que hablar (un poco) la lengua inglesa no me sería de utilidad, y resulta que ahora puedo hablar con nuestros aliados en su propia lengua de tal manera que podemos charlar como viejos camaradas. Sé porque ellos me lo han dicho que admiran el coraje con el que nuestra nación se opone a la tiranía del invasor francés.

 

Tras la entrevista supimos de seguro que íbamos a comenzar una campaña contra los franceses. Por ello de Casas del Puerto marchamos al puente de Almaraz, donde desde hace días nos hallamos todos los hombres asignados a la Vanguardia del ejército. Te escribo a la vista de los restos del puente, volado hace unos meses por esos cornudos de franceses. Nuestros oficiales nos dicen que estamos a la espera de que lleguen hasta aquí los elementos de un puente de pontones. Una vez estén aquí, los ingenieros lo tenderán a través del Tajo, y acto seguido lo cruzaremos. No parece una maniobra muy peligrosa, toda vez que no se señala presencia de gabachos de aquí a Navalmoral de la Mata, y eso son varias leguas.

 

Si Dios lo quiere, la próxima carta te la escribiré desde la otra orilla del río Tajo. ¡Quién sabe! Si aparecen gabachos incluso puede que te escriba el relato del primer combate de esta campaña. Por ahora, adiós, querida Carmen. Tuyo,

 

José

Granadero

1ª compañía del 1er batallón del regimiento de infantería de línea de Voluntarios Leales de Fernando 7º

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