ago 03 2010
Shrek: Felices para siempre
Prólogo:
Antes de comenzar, advierto que esta revisión de la película contiene spoilers. Si no la ha visto y no quiere que le cuenten el argumento, no siga leyendo.
Antes de verla:
Las películas de Shrek me han gustado siempre, así que quería ver ésta para seguir riéndome a costa del ogro verde, sus amigos, y sus aventuras. Simplemente eso.
Un poco más tarde me interesó compararla con Toy Story 3, y de hecho he retrasado esta crítica hasta haber visto las dos.
Sinopsis:
Shrek vive felizmente casado con Fiona, cuidando a sus tres hijos en su vieja ciénaga, convertida ahora en hogar familiar. Pero las cosas no son tan simples como parecen en la vida del ogro, y cuando Shrek y Fiona viajan a Muy Muy Lejano para celebrar el cumpleaños de sus hijos, Shrek se ve tan agobiado que está incluso dispuesto a firmar un contrato con Rumpelstinskin para que las cosas cambien.
Comentario:
La película más floja de la saga, en mi opinión. El ogro verde (y su troupe de secundarios, no menos importantes en los golpes de humor) ya ha dado todo lo que podía dar, y se nota. Quizá por eso los guionistas han preferido autoparodiar a Shrek, y por eso ahí le tenemos, con la crisis de los cuarentones, en paralelo a la crisis de una serie de películas que no da más de sí.
Aparece un nuevo malo, Rumpelstinskin, que no es más malo que los anteriores, y, lo que es peor, es menos gracioso que los anteriores, por más que lo intente. No sé si sobreactuar es algo que pueda aplicarse a un dibujo animado, pero si pudiera hacerse, ésa es la mejor manera de definirle.
La pandilla de Shrek tampoco resulta graciosa, y además aparece poco, excepto Asno, que pierde parte del protagonismo de otras películas anteriore, por lo que le toca a nuestro ogro verde, cansado y aburrido, tirar él sólo del carro. Los resultados no son buenos.

¿Qué película puede hacerse con un ogro feliz? Ninguna ¿Y con un ogro en plena crisis existencial? Una película con crisis existencial.
Uno de los hilos argumentales, la nostalgia de Shrek por lo que tenía y ha perdido (su familia, fundamentalmente), al estilo de James Stewart en Qué bello es vivir, queda diluido. Hay ratos en los que no sé si han querido hacer una película graciosa o una película nostálgica. En cualquier caso, ni la parte graciosa es lo bastante graciosa ni la parte nostálgica es lo bastante nostálgica. La mezcla es, como poco, regular.
La película es, como digo, divertida sólo a ratos, la historia, floja, y sólo un poco graciosa. La que menos me ha hecho reír, desde luego, y la que menos me ha hecho emocionarme con esas pruebas del “amor verdadero” que tanto ansían sus personajes, aunque la escena en la que Shrek comienza a desaparecer es buena.
No se me ocurren muchas más cosas que contar de esta película. Quizá ése sea el mejor resumen de la película: que no deja poso, como las anteriores.
Frases para la historia:
La verdad, no me acuerdo de ninguna.
Personaje destacado:
Gato con Botas, en un registro sorprendente y cómico, aunque la gracia de verle gordo y mimado desaparece pronto.


